viernes, 18 de marzo de 2016

Esto publicaron los amigos del blog de Eterna Cadencia. Hay que hacer clic para llegar al vínculo

Dejamos este megaposteo de links a modo de centro de referencia para lectores, curiosos, investigadores, interesados rándom, escritores que quieren saber dónde intentar con sus manuscritos, buscadores de tesoros y demás especímenes terrícolas. Va por orden alfabético. 
¿Falta alguno? No patalee en ira, ¡somos seres humanos, se nos pueden pasar cosas por alto! Bienvenidas sus sugerencias en los comentarios, iremos incorporando nuevas apariciones periódicamente.


Editoras LIJ

jueves, 17 de marzo de 2016

La Pizarnik también muy publicada en Francia

Y aprovechando la entrada de ayer, conviene recordar que Roberto Arlt, claro, no es el único autor argentino en ser recientemente traducido en Francia. El traductor francés Mikaël Gómez Guthart, durante un tiempo residente en Buenos Aires y aistente a las reuniones del Club de Traductores Literarios, nos anuncia muy orgulloso que Editions des Blusclats  acaba de publicar su traducción de Correspondance avec León Ostrov 1955-1966, de Alejandra Pizarnik.

miércoles, 16 de marzo de 2016

De a poco, todo Arlt se va publicando en Francia


Antonia García Castro es una escritora y traductora chilena, durante muchos años residente en Francia y, desde hace algo más de una década, radicada en Buenos Aires. El siguiente comentario, traducido por el Admnistrador de este blog, trata sobre su más reciente traducción. Salió publicado en el diario Le Monde del 11 de marzo pasado. En él, Ariane Singer da cuenta del último Roberto Arlt traducido al francés y postfacio de Ricardo Piglia, publicado por la pequeña editorial Asphalte.

Buenos Aires al infinito 

“Vivimos en uno de los oasis de esta Tierra. Incluso puede ser el Paraíso”, solía recordarles el escritor argentino Roberto Arlt (1900-1942), a los lectores del diario El Mundo, en 1937, en el momento en que la guerra se avizoraba en Europa. Para el autor de Les Sept Fous (Los siete locos, Belfond, 2010), la capital argentina, por entonces considerada aburrida, fue un terreo de exploración infinito. Entre 1928 y 1942, le consagró decenas de crónicas periodísticas. Complemento de las Eaux-fortes de Buenos Aires (Aguafuertes porteñas, Asphalte, 2010), estas Derniéres nouvelles de Buenos Aires ofrecen un retrato contrastado, día a día, de la ciudad que él consideraba como “la más cosmopolita del mundo”. Nostálgico cuando evoca las demoliciones de los viejos edificios, cáustico cuando describe su “alta sociedad”, francamente irónico cuando denuncia el cinismo de un político, finalmente enfático en su pintura de los más modestos, Arlt decodificacon un trazo siempre muy agudo aquello que constituye la personalidad de la metrópolis argentina. Su riqueza.

martes, 15 de marzo de 2016

Alguien que tiene las cosas en claro

Sinéad Mac Aodha es Director of Ireland Literature Exchange. Como tal, en los últimos quince años ha desarrollado una extraordinaria tarea de promoción de la literatura irlandesa en el extranjero, estableciendo vínculos con editores y becando a traductores de todo el mundo para viajar a Irlanda, lo cual ha permitido la publicación de más de mil setecientos títulos irlandeses en las más diversas lenguas. Lo que sigue es una entrevista publicada por la revista The Stinging Fly, que aquí se ofrece en traducción de Julia Benseñor.

Preguntas y respuestas con Sinéad Mac Aodha

–¿Por qué la literatura traducida es importante?
–Ninguna literatura por sí misma tiene el monopolio de la excelencia. La literatura traducida es de vital importancia porque nos permite asomarnos al mundo tal como lo imaginaron los escritores a través del prisma de otras lenguas y culturas. Para decirlo de manera sencilla, la literatura traducida le permite al lector acceder a otros mundos. También fortalece a los escritores en su propia práctica creativa, ya que al leer obras traducidas tienen acceso a otras ideas y prácticas literarias. Desde la perspectiva de la organización Ireland Literature Exchange, la traducción de literatura es una carta de presentación fundamental para Irlanda. Alentamos a los editores de ficción del exterior a publicar lo mejor de la literatura irlandesa en la mejor traducción literaria posible. Nuestro trabajo comprende desde la poesía de Nuala Ní Dhomhnaill traducida al flamenco hasta la novela Skippy Dies de Paul Murray al ruso y las novelas de Samuel Beckett al chino.

–¿Cuál cree usted que es el aspecto más importante de una buena traducción?
–Creo que el aspecto más importante de una buena traducción es su capacidad para ayudar a los lectores a acercarse a la intención del original, más allá de cuán foránea pueda resultarles desde el punto de vista de la propia experiencia. Los mejores traductores literarios son biculturales: tienen un profundo nivel de comprensión de las dos culturas con las que trabajan. Nuestro programa de becas apunta a ofrecer a los traductores literarios la oportunidad de sumergirse en los modismos y geografías de la obra que están traduciendo.  Intentamos brindar el respaldo necesario para asegurar que su traducción sea de la mayor calidad posible. En los últimos diez años hemos llevado a los traductores a recorrer un pantano, a aprender a usar una bomba de agua, a arreglar los típicos techos de paja y a visitar los museos, las escuelas, las iglesias y los pubs que eran importantes para la obra que estaban traduciendo. También, toda vez que nos fue posible, les presentamos a los autores.

–¿Qué opina usted del término”intraducible”?  
No creo que haya ninguna obra intraducible: todos somos seres humanos, de modo que la escritura imaginativa de un ser humano debería ser inteligible para el resto. Sin embargo, algunas lenguas y culturas son ciertamente más difíciles de traducir que otras. A la vez, ciertas emociones y conceptos son más complicados para trasladar de una cultura a otra. Para citar la célebre frase de Anthony Burgess, “la traducción no es sólo cuestión de palabras; se trata de hacer inteligible toda una cultura”.

–¿Hasta qué punto el carácter irlandés de una obra contribuye a su éxito en el exterior a través de la traducción?
–Es difícil medir el carácter irlandés. Sin duda, Irlanda es famosa en el mundo por su excelente literatura, y sus escritores son my reconocidos en el exterior. Esto también sucede con muchos novelistas contemporáneos así como con muchos de nuestros extraordinarios poetas, dramaturgos y escritores de literatura infantil. Yo diría que posiblemente el único elemento común que engloba a toda la escritura irlandesa contemporánea es el excepcional dominio y uso imaginativo de la lengua que tienen nuestros escritores. La buena escritura irlandesa parece gozar de popularidad, ya sea que esté ambientada en una ciudad ficticia de 2053 o en un pantano del interior de Irlanda.

–¿Por qué cree que en Irlanda se publica tan poca literatura extranjera traducida?
–Creo que existen varios motivos que pueden explicarlo. En general, publicar traducciones tiene costos y riesgos adicionales, sobre todo en un mercado angloparlante. Pienso que este problema puede agravarse si también empiezan a escasear los lectores más calificados, ya que cada vez son menos las escuelas irlandesas que ofrecen un abanico amplio de opcionescurriculares para el aprendizaje de idiomas extranjeros.Sin embargo, en los últimos años, algunas cosas han cambiado sustancialmente y para mejor. Veo un cambio notable en Gran Bretaña que está publicando mucha más literatura traducida que antes. Los premios, como el Independent Foreign Fiction Prize, han contribuido a difundir la idea de que la literatura traducida es, a lo sumo, tan buena como la literatura en inglés. Aquí, en Dublín,  el International IMPAC Prize ha concitado el interés internacional por libros excelentes de todo el mundo escritos originalmente en otras lenguas. Este año, no menos de cinco de las diez novelas finalistas en el certamen fueron traducciones.Little Island está publicando buena literatura traducida para jóvenes, y hay algunas otras editoriales que también están abiertas a seguir sus pasos.  Irlanda siempre ha sido un país muy activo en el campo de la traducción de poesía: editoriales como Dedalus Press, The Gallery Press y Coiscéim vienen publicando sistemáticamente traducciones de poesía escrita en otras lenguas. John F. Deane, cuando era editor en Dedalus Press, publicó, en 1985, The Wild Marketplace, de Tomas Tranströmer, y, en 1994, For The Living and the Dead, este último traducido en colaboración con el propio Tranströmer.Ireland Literature Exchange acaba de mudarse al flamante Centre for Literary Translation en el Trinity College junto con sus socios Dalkey Archive Press y la Escuela de Lenguas, Literaturas y Estudios Culturales. La mera constitución de esta nueva alianza creativa y la publicación de este número especial dedicado a la traducción de The Stinging Fly son señales que auguran un futuro promisorio para la traducción literaria en Irlanda.

lunes, 14 de marzo de 2016

Una reflexión sobre el ego de los traductores

Ehrenhaus a punto de traducir

Acaso por su propensión a preparar asados (barbacoa le dicen en su Barcelona de residencia), Andrés Ehrenhaus ensaya en El Trujamán del 2 de marzo pasado, una hipótesis sobre los traductores no apta para veganos. Y a quien no le guste el chorizo criollo, que se quede con su butifarra.

Egos de traducción, un teorema

Conjetura.
El ego del traductor es de una medida estable. Siempre es el mismo, no varía nunca. Lo único que no varía a lo largo de la vida del traductor es su ego. Sí cambian, en cambio, y se estiran, se achican, se expanden, se retraen, engordan o languidecen su ello, su superyó. Esa varianza es lo que marca las distintas etapas evolutivas de su carrera, la danza de los dos daimones en los hombros tensos del ego, con sus susurros buenistas, malistas, sus consejos a favor de matar como un torero furtivo a la luz de la luna o de morir en el quirófano, tratando de salvar al paciente sedado de una embolia. Vamos a hablar clarín clarinete: el buen traductor no es ni torero ni cirujano, es un matarife. Y tiene un ego invariable.

Demostración.
1.Cuando el traductor es un matarife cachorro, o cachorro de matarife, desespera y suspira pues no avizora a su res. No avizora al rebaño, no avizora al ternerito perdido, no avizora nada. Su ego, sin embargo, ya pide sangre. Tiene un cuchillo desafilado en la mano, un cuchillo recién comprado en Ikea, con su funda de plástico aún, o un cuchillo heredado de una tía que trabajó un tiempo en chacinados. El ello lo incita a pinchar donde sea, lo que sea, cualquier cosa que se mueva y parezca carne; el superyó se escandaliza, le recomienda otro máster. Etc. Finalmente, para hacerla corta, al cachorro le cae un encargo. No vamos a pormenorizar ahí. Digamos que lo filetea como buenamente puede. Y lo pone a disposición del mundo. Ahí es donde el ego entra a tallar: presa de un entusiasmo frenético, propio de quien ha esperado hasta desesperar y más allá, anuncia a los cuatro vientos su proeza. ¡En un mes sale mi traducción de X! ¡En una semana! ¡Me han dicho que mañana! ¡Ya está en las librerías! ¡Qué notición, todos y todas! Y se saca fotos con ella, salen a pasear juntos, la lleva a tomar el té y a las carreras de galgos.

2. Ya han pasado diez años que zarpó de Francia, mamuasel Yvonne hoy es solo madam. El cachorro ya es todo un hombrecito de Jung. Tiene en su haber varias medias reses pasadas por el serrucho, toda clase de embutidos colgados y la lavadora llena de delantales sangrantes. De vez en cuando le cae en las manos un buey de Kobe, o un ciervo herido que busca en el monte amparo, o una cordera campeona, y su ego reclama algazara: que el mundo sepa lo que hago, ego, hugo, higo, que sigo dando guerra, que mi cuchillo está cada vez más afilado y corta mejor. El superyó recomienda cautela, austeridad, labor; el ello pide guirnaldas incluso demasiado grandes para la testa del traductor. Pero el ego sabe en el fondo que no ha crecido, que es el mismo de siempre, que ahora se tiene que repartir. Ya no lo invade la algarabía de antes, cuando cada mínimo bisté de cuero era digno de un Nobel. Ahora entra más género pero los años han pasado, terribles, malvados, y la devolución del mundo ha demostrado su irresistible querencia al cero. No obstante lo cual, sigue llevando de vez en cuando a sus traducciones al parque, junto al estanque, y alguna vez ha sentido el impulso de empujar alguna al agua.

3. La edad dorada del traductor lo encuentra inesperadamente en pijama justo cuando estaban por galardonarlo. Ya es tanto lo que ha carneado que se pregunta qué pieza es la que premian, cuál la que lo incrimina. En esta ocasión, el superyó y el ello coinciden en ello: tanta sangre merece un reconocimiento. El ego, en cambio, teme que el premio sirva en realidad para hormonar sus pechugas. Se sube a la balanza, se pesa, y aunque no ha subido ni bajado un gramo, se siente pequeño. Cada palmada, cada aplauso, cada alabanza lo clavan más al suelo. No puede apartar el recuerdo (esa coma, esa frase, ese costillar astillado, ese gato por liebre) mientras le ponen la cinta en el pecho. Superyó y ello lo llevan en volandas y la reducida multitud lo aclama. ¡Maestro! ¡Insuperable! ¡Cuánta sapiencia! Le otorgan la trincheta de oro. A la mañana siguiente, aún instalado en la embriaguez de la euforia, saca un corderito de la nevera y se dispone a ofrecerlo en holocausto con la reluciente trincheta, pero pronto advierte (alguna virtud tenían que tener los años) que no sirve para nada. No consigue levantarla. Su ego, igualito pero cansado, decide dejar el holocausto para otro día.

Tesis. Whatever les parezca. Premiar es fácil, lo difícil es carnear.


viernes, 11 de marzo de 2016

El ministro sigue hablando


Publicada como complemento de la entrada subida a este blog el 17 de febrero pasado, la presente nota, con firma de Manuel Morales, salió en la edición del 26 de febrero pasado del pasquín El País, Aquí se da cuenta de los dichos de Pablo Avellutto, en su paso por la Casa de América, en Madrid.

Argentina proclama la vuelta “al diálogo con el mundo”

Casi 100 días después de la victoria electoral en Argentina de la coalición Cambiemos, que llevó a la presidencia de la república al empresario Mauricio Macri, su ministro de Cultura, Pablo Avelluto, ha presentado en la Casa de América, en Madrid, las intenciones del nuevo Ejecutivo en el ámbito cultural. Avelluto (Buenos Aires, 1966), periodista y editor, destacó como desafío "volver al diálogo con el resto del mundo", en todos los ámbitos, también el cultural. "Por eso estamos visitando la feria Arco. Para expandir la cultura argentina", añadió.

Una nueva situación que comparó con los 12 años de gobiernos peronistas de Néstor Kirchner y su esposa, Cristina Fernández (2003-15), que definió como "una Argentina que se miraba a sí misma". De ese periodo, censuró que en la política cultural generara "en algún caso, una identificación entre Estado y Gobierno" y que dejase una herencia "que en muchos casos presenta niveles de devastación y corrupción muy altos". 

Avelluto, invitado en el ciclo Tribuna-EFE de la Casa de América, ha defendido un modelo no intervencionista, en el que "no solo debe ser el Estado el que lleve la cultura" a los ciudadanos, sino  que "debe generar las condiciones para la producción de cultura por parte de los ciudadanos". El ministro contrapuso este ideario con la era Kirchner, "que abrevaba de la retórica dramática, como en los años previos a la dictadura, la del nacionalismo de izquierdas de comienzos de los setenta". La consecuencia de esta visión, en el mundo de la cultura, fue "profundizar en una visión nostálgica, algo que es fácil en el país de Borges", bromeó, pero que imposibilitaba "construir el futuro y alejó a Argentina de los debates culturales".

Estas declaraciones precedieron al anuncio oficial en Arco, por parte del propio Avelluto, de que Argentina será el país invitado de la feria de arte contemporáneo de Madrid en su próxima edición, en 2017. Una cita en la que espera la participación entusiasta de los galeristas y coleccionistas argentinos. Precisamente, la relación con España fue otro de los asuntos que trató en su intervención el que fue jefe de prensa de la editorial Espasa-Calpe Argentina y gerente de marketing del grupo Planeta. "La sensación que he tenido en la acogida en Madrid es: los estábamos esperando". En esta línea, anunció la celebración en la Biblioteca Nacional argentina de actos relacionados con el Año Cervantes. El secretario de Estado de Cooperación Internacional y para Iberoamérica, Jesús Gracia, apuntó que "tras unos años complicados en la relación de España con Argentina, se vuelve a la normalidad".

El ministro no entró en detalles de la política cultural que va a desarrollar Macri, pero sí destacó el nombramiento del escritor Alberto Manguel como director de la Biblioteca Nacional argentina.  E hizo mención de las trabas que dificultaban la importación de libros en la era Kirchner, eliminadas un mes después de tomar posesión Avelluto el 10 de diciembre de 2015. La más extraña de esas medidas era un control sobre las tintas: el Gobierno anterior había establecido la obligación de que los libros importados tuvieran una tinta con menos de un cierto porcentaje de plomo. "Todo era un pretexto, en cuatro años no encontraron ni un solo caso que pasase los límites establecidos", dijo Avelluto. "No hay impuestos a la importación sobre los libros, ni los va a haber", zanjó quien fue director editorial de la región sur de Random House Mondadori entre 2005 y 2012. Ese año, Avelluto se incorporó a Propuesta Republicana (PRO), el partido de Macri. Y en 2015 fue uno de los impulsores del Grupo Manifiesto, integrado por intelectuales en apoyo de Macri. El que fue presidente de Boca Juniors se convirtió en el líder de Cambiemos, la coalición de fuerzas que llegó al poder en diciembre. Sobre la ideología de su partido, Avelluto dijo es una formación que se resiste a calificarse como de derechas o izquierdas.

Por último, el ministro anunció un plan de fomento de la lectura y "la reactivación, a partir de marzo, del Consejo General de la Cultura para que las 24 provincias argentinas tengan acceso a distintos tipos de becas y programas de gestión cultural".

jueves, 10 de marzo de 2016

En la muerte de Jean-Pierre Carasso

Jean-Pierre Carasso en 1986
Florence Noiville firma en Le Monde del 10 de febrero pasado la siguiente necrológica dedicada al traductor francés Jean-Pierre Carasso. Se reproduce parcialmente aquí en traducción de J.F.

Jean-Pierre Carasso. Traductor

Le debemos cientos de traducciones. Sobre todo, le debemos haber “pasado” al francés a numerosos autores estadounidenses, entre los cuales se cuentan Raymond Carver o Howard Buten. El traductor Jean-Pierre Carasso ha muerto el 2 de febrero, en Qumper. Tenía 73 años.

Nacido el 25 de julio de 1942 en Marsella, Jean-Pierre Carasso estudia letras en las clases preparatorias para las grandes escuelas. Alumno talentoso, renuncia sin embargo, a las escuelas y se orienta a la traducción. Va a traducir o retraducir algunos de los textos más importante de la literatura estadounidense del siglo XX: La conjura de los necios, de John Kennedy Toole (Laffont, 1981), Last Exit to Brooklyn, de Hubert Selby Jr. (Albin Michel, 1964, retraducido en 2014) o Treinta años de polvo, de Jay McInerney (L’Olivier, 1993).

Estrechamente ligado a las ediciones de l’Olivier desde su creación en 1991, Jean-Pierre Carasso se había convertido en uno de los pilares de esa casa. Para L’Olivier, habría traducido a los grandes anflófonos: Raymond Carver, Jay McInerney, Jonathan Safran Foer, Jamaica Kincaid, Alice Munro, Cynthia Ozick, Ethan Coenm, E.L. Doctorow, Sapphire… la mayoría de las veces en colaboración con Jacqueline Huet.

Un cuentista antes que nada
“Su competencia no tenía límites, como sus accesos de ira contra un medio al que fustigaba a veces por su mediocridad”, observa Olivier Cohen, director des las ediciones de L’Olivier.”Pero Jean-Pierre era antes que nada un cuentista. Su repertorio parecía infinito, desde el relato de las desventuras que, al escucharlo, parecían no cesar de pesar sobre lo cotidiano, hastala saga de sus orígenes orientales, a los cuales no dejaba de agregar oralmente capítulos inéditos”. Con otros editores, Jean-Pierre Carasso había traducido textos de Stanley Elkin, Ian McEwan, etc.

Divertido y escandaloso, Jean-Pierre Carasso sabía demostrar humidald ante las voces de los autores. En “Cómo traduje Last Exit to Brooklyn”, publicado en La République des libres, el blog de Pierre Assouline, decía: “A riesgo de caer en el cliché que pretende que toda obra literaria es una traducción, que se me permita pensar que, modestamente, hemos logrado borrarnos estilísticamente hablando ante Selby, para dejar que el lector acceda a todas las emociones que este sobreviviente de la tuberculosis, privado de diez costillas, respirando con un único pulmón, alcohólico, drogado y, por confesión propia, un tanto desequilibrado (“whacky”) se puso genialmente a evocar”.