martes, 20 de julio de 2021

"El mundo que existe del otro lado de la página"

La presente entrevista entre el crítico, novelista y editor Luis Chitarroni y el escritor y traductor español Eduardo Lago se publicó en Aptus, el 13 de enero de 2021. En esa conversación el traductor de John Barth explica por qué quienes traducen deben ser considerados escritores.

El arte de la traducción

La reivindicación del traductor como un lector minucioso que resignifica la obra, y genera una nueva versión del texto sobre el que trabaja, fue uno de los ejes centrales sobre los que dialogaron el escritor español Eduardo Lago y el editor y crítico Luis Chitarroni, en el marco de la celebración por la primera traducción al español de la novela Ulises, del escritor irlandés James Joyce.

Durante el encuentro, Chitarroni contó que Lago tradujo un libro –“que no sé si es tan difícil de traducir como el Ulises– , El plantador de tabaco, de John Barth, un contemporáneo de Pynchon. En su momento era quien le disputaba el trono a Pynchon; aunque después fue quedando un poco relegado, pero recuerdo que era un autor impresionante”.

Lago, que trabajó durante cinco años en la traducción de El plantador de tabaco, sostuvo que “leer es abandonar el mundo que nos rodea, perder la conciencia de uno mismo para adentrarse en otra dimensión, interpretando el mundo que existe del otro lado de la página”.

“La lectura procede por acumulación, dejando un pozo que la memoria filtra selectivamente, apenas retenemos un porcentaje de lo que vamos leyendo; quien comprende la lectura siquiera de un volumen se queda con una horma que se concreta en un recuerdo global”, señaló.

Y en ese sentido puso el acento en el rol del traductor: “El traductor ejerce máximamente como lector: el texto producido por el escritor es interpretado, comprendido, traducido si se quiere de manera diferente por cada uno de los lectores, así como otro tipo de lector especializado o crítico profesional no suele coincidir con sus colegas de oficio”.

Según Lago, “cada lector produce una versión distinta del texto que llega hasta él. Otro tanto hace el traductor, el más cuidadoso, meticuloso y paciente de los lectores posibles. Todo traductor es antes que nada un lector”.

“El traductor es escritor –afirmó–. La traducción literaria es escritura creativa por derecho propio. Tanto la escritura creativa y la traducción literaria son actividades que producen como resultado textos donde la calidad depende del talento natural. Aunque los talleres de escritura y traducción son de innegable utilidad, ninguna recomendación práctica y mucho menos teórica puede provocar la aparición del talento”.

Eduardo Lago (Madrid, 1954) es autor de la novela Llámame Brooklyn (Premio Nadal, 2006) y la colección de cuentos Ladrón de mapas (2008), entre otros títulos. Entre sus traducciones figuran una colección de relatos de Henry James y una antología de 82 poemas de Sylvia Plath.

Además, tradujo las novelas The Rise of Silas Lapham, de William Dean Howells; The Captain of the Gray-Horse Troop, de Hamlin Garland, The Sot-Weed Factor, de John Barth, y los cuentos de Junot Díaz recogidos como Drown, entre otras cosas. Su nueva novela, Siempre supe que te volvería a ver, Aurora Lee (Malpaso, 2013), se publicará próximamente en Argentina.

Para Lago, “son innumerables los casos de escritores que han dedicado una buena parte de su energía creadora a traducir: el novelista catalán Eduardo Mendoza expresó que a él y a Javier Marías les gustaba más la práctica de la traducción que la escritura en sí; Marías llegó a decir que lo mejor que ha escrito es el Tristram Shandy, del escritor inglés Laurence Sterne”.

Y explicó que cuando Marías declara que esa es su mejor obra, “no está diciendo que Sterne fuera mejor novelista que él, sino que Marías está a la misma altura que Sterne como escritor, pues ha sido capaz de producir un texto de tanta calidad como tiene el original compuesto por el autor”.

“Casos como el de Pedro Salinas traduciendo a Proust, o Borges, a Virginia Woolf, nos sitúan en el límite más alto del binomio traductor-escritor; Salinas y Borges son lectores y escritores excepcionalmente dotados, por eso sus traducciones tienen una calidad excepcional”, graficó Lago.

Lago afirmó que “la traducción consiste en adentrarse en una zona nebulosa, región menos transparente situada por encima y fuera del ámbito de los lenguajes naturales, una región donde se encuentra el arquetipo de algo que algunos pensadores ha denominado lengua universal”.

lunes, 19 de julio de 2021

"Al leer un manuscrito que no es perfecto pero tiene potencial, lo veo"

El siguente artículo fue publicado por Jacobo Zanella, en la revista mexicana Letras Libres, el pasado 8 de julio. En su presentación, se lee: “Laurel es una editorial chilena fundada en 2014 por Andrea Palet (foto). Hasta junio de 2021 había publicado unos cuarenta títulos en narrativa, crónica y ensayo. En 2019 recibió el Premio a la Edición de la Cámara Chilena del Libro”.

“Editar es negociar; nunca imponer”

–El trabajo con los textos, antes de la publicación, es un aspecto esencial para ti como editora y para Laurel como editorial.
–Sí. Creo que es uno de los aportes específicos que yo puedo hacer. Para ser una buena editora se necesitan destrezas de distinto tipo, y varias de esas destrezas yo no las tengo, así que me concentro en las que sí tengo. Laurel es una editorial muy nueva, pero yo tengo en las espaldas décadas de trabajar textos de temas variados, desde astronomía a periodismo, economía y literatura, casi siempre de modo muy anónimo, casi siempre con buena recepción, así que llegó el momento de usar esa experiencia y convertirla en los motores de un proyecto editorial que es muy modesto en escala, al ser una editorial “de fin de semana” o part-time, y que no puede crecer mucho, porque esa destreza que pretendo tener es intensiva en tiempo y difícil de delegar.
Además me gusta mucho esa fase, la edición del material, que comienza con consejos y peticiones generales a la autora o autor, y que sigue con el análisis frase por frase, y no termina sino varias rondas después. En paralelo también pensamos si el orden o la estructura son los mejores posibles, y si hay dudas, probamos otros.

–¿Qué tan extenso y demandante es este proceso?
–Es habitual que intervenga bastante los textos, y para eso me gusta contar con la confianza de mi contraparte. Antes me irritaba que no me concedieran esa confianza y tuve varios desacuerdos y hasta peleas por esa razón, pero ya aprendí que no es culpa suya, en absoluto; que mi molestia está fuera de lugar y que es mi problema hacer que confíen en mí.
Trabajo los cambios con todo el cuidado y la concentración que puedo y devuelvo a sus autores el material editado completo, no por partes –por supuesto en calidad de propuesta–, que entonces pasamos a discutir, a veces caso por caso, coma por coma. Puede ocurrir que la novela ahora comience con una escena que originalmente estaba a la mitad o no existía, o que haya escrito un párrafo nuevo completo, o que proponga eliminar un cuento de una antología o un personaje que es muy querido por la autora porque es la trasposición de una persona real. Esto es una negociación –te dejo pasar esto, pero esto no; escríbeme un párrafo más aquí; si no te gusta lo saco, pero entonces saquemos esto también–, pero nunca una imposición. Yo tengo que convencer o persuadir, dar seguridad, insistir. Eso también se aprende y creo que lo hago mejor que antes.
Es lo que trato de hacer, y lo hago de una manera tan intencionada que lo estoy destacando como una característica de Laurel, pero eso no significa que tenga éxito siempre. A veces todo sale mal. A veces estoy equivocada y en la “negociación” me convencen a mí y entonces revierto el proceso. Y me parece bien porque esto no es una competencia.

–Hay muchas editoriales que no profundizan mucho en el texto, que no son tan minuciosas en sus procesos editoriales. Para ti, sin embargo, es algo primordial...
–Nunca me preguntan por estas cosas, así que quiero aprovechar para decir que, aunque creo que mi trabajo es bueno, todas esas operaciones para mí son rutinarias, parte del trabajo, proposiciones reemplazables por otras, y no las veo como una disminución o atentado contra la propuesta artística o el proyecto literario del otro. Esa idea de la obra intocable o de la autoría total me parece absurda o irreal, como si no se pudiera admirar el trabajo de un director de fotografía sin desmerecer al director de la película. Hay asuntos psicológicos ahí que son complicados también, pero no me voy a meter en eso.
Por otra parte, casi la mitad de nuestro catálogo hasta ahora son reediciones de obras que salieron en otros países o en el pasado, y a veces hay poco que editar. Parece una contradicción, pero la razón es nuevamente que Laurel es una editorial “de fin de semana”. Yo trabajo en una universidad, tengo varios otros trabajos como free lance, y el tiempo que le puedo dedicar a Laurel, así como el tiempo de mis socios Paula, Pablo y Carlos, y de nuestra asistente Carolina, es muy limitado. Por eso, por publicar libros “ya hechos”, leí a alguien despreciándonos porque “Laurel no edita”. Bueno, la ignorancia es atrevida.

–Esta relación editorial tan cercana que tienes con el texto es uno de los muchos procesos invisibles que hay detrás de un libro. Es una relación mucho más hacia el texto que hacia el autor, ¿no crees? ¿Cuál es tu filosofía personal al respecto?
–Es cierto que no tengo una relación tan cercana o íntima con los autores como la tienen quizás editores más jóvenes. La veo como una relación profesional entre adultos, y siento un compromiso con la obra antes que con la persona. Aunque normalmente me encariño con ambas.
La palabra filosofía me queda muy grande para lo que en realidad es una mera racionalización a posteriori. Yo no estudié edición ni literatura, así que la idea de que los textos hay que editarlos me viene del periodismo, donde a nadie le extraña que pasen por un montón de manos y el estilo está condicionado –bueno, estaba– a una cantidad de espacio, que es lo que manda. Además, mis años como editora novata los pasé trabajando en colecciones científicas y de ensayo traducido, por lo que la búsqueda de la exactitud y el despliegue racional de los argumentos y causalidades es algo que tengo muy practicado. En la edición científica un dato malo o una afirmación errada no se pueden dejar pasar. En cualquier área, en realidad. En la edición de traducciones se aprende a escuchar nuestra lengua, su cadencia y su infinito vocabulario, y a detectar construcciones clonadas y traducciones mentirosas o incompletas por pereza. Por último, yo al menos aprendí que esta parte del trabajo era central, no sabría hacerlo de otra forma. O más bien sí sabría pero me parece sin asunto, muy aburrido.

–¿Cómo decidiste que no querías publicar literatura comercial?
–Yo quisiera que mis libros se vendieran mucho y fueran muy comerciales, solo que no lo logro. Pero no es una decisión difícil: ya que voy a invertir mis propios ahorros y los de mis cercanos en una empresa con retornos extremadamente inciertos, quiero pasarlo bien en el proceso, y la literatura que solemos calificar como comercial no me hace pasarlo bien porque es muy mala.

–¿Cómo seleccionas los textos con los que vas a trabajar durante meses?
–La prospección la tengo muy poco profesionalizada y es una de las fases del trabajo que hacen mucho mejor mis compañeros editores y editoras más jóvenes. Dada mi falta de tiempo, descanso en recomendaciones de amigas escritoras y agentes, manuscritos que nos llegan y lecturas personales del pasado. También encuentro cosas en concursos literarios en que soy jurado –de hecho, acepto por esa razón.
He leído mucho en mi vida, y con eso suplo en parte la falta de estudios formales de literatura. La otra parte no sé de dónde viene, pero, al leer un manuscrito que no es perfecto pero tiene potencial, lo veo. Es como la amiga arquitecta que te acompaña a ver una casa para comprar o arrendar: tú no ves nada bueno en ese lugar horrible porque está oscuro o tapado de muebles feos, pero ella ve el potencial y te dice que si tiras esta pared de aquí te queda un espacio iluminado y genial, o que en este patio duro te caben dos limoneros para colgar una hamaca: yo tengo que hacer ese esfuerzo de imaginación también, y lograr transmitirlo.

–¿Cuál podría ser el título representativo de Laurel?
–Quizás El Museo de la Bruma, del poeta y editor chileno Galo Ghigliotto. Es una novela larga, de 304 páginas, compleja, exigente en la forma y desasosegante para cierta lectoría que necesita saber en todo momento qué es verdad y qué es ficción. Se estructura como una seguidilla de fichas de un museo del horror de la Patagonia, divididas en varios salones y con algunas claves de lectura. Ganó un premio a la edición y el premio a la mejor novela publicada en 2019 del Ministerio de Cultura de Chile, pero no la cito por eso, sino porque me parece representativa de Laurel en dos sentidos: primero, el catálogo tiene una tendencia hacia obras difíciles de clasificar, y eso suele verse en las reseñas, que parten discutiendo ¿pero esto qué es?, y lo segundo es lo que hemos estado hablando. Galo llegó con esta novela increíble, pero con ciertas dudas sobre su disposición y otros asuntos, que resolvimos en la mejor de las ondas, mandándonos de ida y vuelta listas con el orden de las entradas o yo pidiéndole que escribiera fragmentos nuevos, cosa que hizo de manera excelente.

–¿Cómo te relacionas con las tendencias y los temas de actualidad; cómo les respondes?
–Me relaciono como ciudadana informada pero también consciente de que no podemos abarcar todo. Si entiendo de otro modo tu pregunta, estoy bien consciente de ciertas tendencias o incluso modas escriturales y temáticas en la narrativa actual latinoamericana, por ejemplo, pero no las rehúyo ni las persigo en cuanto tales. No las busco intencionadamente porque me gusta la variedad, y no las rehúyo porque pienso de este modo: somos los propios escritores, editores y críticos quienes nos aburrimos rápido de una tendencia o moda por su repetición, pero es porque lo leemos todo, o muchísimo. Sin embargo el público lector quizá conoce dos o tres títulos parecidos y ya le estamos diciendo que murió la novela, etcétera. Yo esperaría que el cansancio con un género o estilo viniera de ellos, no de un circuito endogámico que se juega su prestigio profesional en la crítica, pero no siempre está entendiendo o interesado en las masas lectoras.

–¿A qué público apunta el catálogo de Laurel?
–La respuesta está lejos del ideal (nos gustaría que fuera todo el mundo), pero cerca de lo real. Antes, un pequeño diagnóstico muy a grandes rasgos. Creo que localmente el circuito letrado está bien servido. Hay muchas editoriales literarias pequeñas, pero con hermosos catálogos y una sensibilidad que procede de la formación de sus editores: poetas, narradores, egresados de Letras. Llamo aquí “circuito letrado” al que produce y consume regularmente poesía, ensayo literario, diarios de escritores, libros de crítica, compilaciones de cartas, libros que se estudian en la carrera. Nosotros no hacemos eso, porque ya hay gente que lo hace muy bien.
Lo que hemos ido configurando es la aspiración de atraer otro público, uno que estaba un poco abandonado en la escena local, sintiéndose perdido, sin guía tras el cierre de los espacios culturales en la prensa diaria, o capturado por el bestseller de calidad o los ránkings de libros más vendidos, por decir algo, y son las personas que no tienen conexiones con el circuito letrado, que tienen profesiones no relacionadas, pero que aman leer y están bien dispuestas hacia lo difícil, a ir más allá de la novela de moda. Me parece que a ese público le podemos entregar lecturas de calidad, ser una especie de puente entre mundos que no se tocan demasiado. La idea es construir algo muy difícil pero no imposible: que lleguen a confiar en la editorial hasta el punto de probar lecturas de las que no tienen ninguna referencia.
Pensando en ese mismo público, estamos por lanzar la primera colección de Laurel, una de ensayo académico, con libros de historia, política, estética o ciencia que requieren un trabajo de edición fuerte y centrado en el público, y que creo que puede ser un aporte al debate público tan necesario en estos tiempos (y siempre).

–¿Qué te ha dado la edición que de otra forma no hubiera sido posible?
–No tener que levantarme temprano. Conocer profesiones y áreas del pensamiento muy diversas. Tener vislumbres de cómo funciona la mente creativa en literatura. Pasar el día en un entorno más bien calmo y silencioso. Esto último es un privilegio muy escaso y lo aprecio mucho.

viernes, 16 de julio de 2021

La editorial Fiordo vuelve a publicar a Al Alvarez


Al Alvarez (1929-2019) fue un poeta y ensayista inglés, de origen judío, que durante muchos años fue el editor de poesía de The Observer. Salvo unos pocos poemas incluidos en antologías es un perfecto desconocido para el público de lengua castellana, error que todavía debe repararse. Su obra de no ficción, en cambio, poco a poco ha ido ganando espacio y lectores. Así, en los últimos años, sus temas de reflexión (la noche, la vida después del divorcio, el acto de nadar, el juego de poker) han ido instalándose en la Argentina, fundamentalmente a partir de la labor de dos editoriales: Entropía y Fiordo. Está última, a La noche. Una exploración de la vida noctura, el sueño y los sueños, volumen publicado en 2018 con impecable traducción de Marcelo Cohen, acaba de sumar El dios salvaje. Ensayo sobre el suicidio, que revisa el sucidio de la poeta estadounidense Sylvia Plath y la propia tentativa de suicidio, así como otros numerosos casos presentes en la literatura desde la Edad Media a nuestros días. Nuevamente la traducción es responsabilidad de Cohen, lo que es garantía de calidad.


jueves, 15 de julio de 2021

Libros universitarios: un importante convenio editorial entre EUDEBA y la editorial de la UNESP


“Con el modelo de ‘coedición internacional’, el objetivo del sello argentino y del brasileño es facilitar la circulación de las obras y reducir parte de los costos de producción”. Tal es la bajada del artículo publicado el pasado 14 de julio por Silvina Friera, en el diario Página 12, a propósito del convenio realizado por las editoras universitarias de Buenos Aires y San Pablo.

Eudeba traducirá y publicará el fondo editorial de la Universidade Estadual Paulista

“El libro sigue siendo la más valiosa herramienta que tiene una sociedad para imaginar y ser libre”, dice el editor Leandro de Sagastizábal, responsable del proyecto por el cual Eudeba traducirá y publicará el fondo de la editorial de la Universidade Estadual Paulista (Unesp), “la Eudeba paulista”, casi treinta años menor que su socia argentina creada en 1958, que tuvo como primer gerente general a Boris Spivacow. “Podrán cambiar los formatos, los contenidos, los modos de comercializar y los autores, pero como lo definía Jorge Luis Borges, es el instrumento más asombroso del hombre, ya que a diferencia de los otros que son prolongaciones de su cuerpo, como el arado, la espada, el teléfono, el microscopio y el telescopio, el libro tiene la posibilidad de prolongar la imaginación y la memoria”, pondera el coordinador del proyecto Eudeba/Editora Unesp, autor de La edición de libros en la Argentina. Una empresa de cultura (1995), una historia sobre Eudeba, editorial de la que fue gerente general entre 2002 y 2004.

La semana pasada se concretó el acuerdo con el objetivo inicial de traducir los libros publicados por la Editora Unesp al castellano. Firmaron el convenio Gonzalo Álvarez, presidente de Eudeba; Gerardo Beltramo, vicepresidente de Eudeba; Luis Quevedo, gerente general de Eudeba y De Sagastizábal, coordinador del proyecto Eudeba/Unesp. Por la “Eudeba paulista” firmó el presidente y director de la Editora Unesp, Jezio Hernani Bomfim Gutierre. “El proceso de traducción y producción será financiado por Editora Unesp y la comercialización de los libros estará a cargo de Eudeba. Ese es el esquema básico del convenio que tiene por supuesto proyecciones hacia otras dimensiones que se irán desarrollando en el mediano plazo”, plantea De Sagastizábal a Página/12. “Un muy buen trabajo de Alejandro Dujovne, realizado para el CERLALC hace unos meses, sobre políticas de internacionalización editorial, caracteriza uno de los modelos de proyectos, que es justamente el concretado por nosotros: la coedición internacional. Esta consiste en una operación que implica una asociación de carácter puntual o estratégico entre sellos de distintos países que apunta a facilitar la circulación de las obras y reducir parte de los costos de producción. Por contraste con la venta directa de libros físicos, esta operación supone un socio externo dispuesto a promover las obras”, explica el coordinador del proyecto Eudeba/Editora Unesp.

Eudeba nació en 1958 y su primer gerente general fue Boris Spivacow. Editora Unesp surgió en 1987; hay casi treinta años de distancia. ¿En qué se parecen y en qué se diferencian? “Hay una distancia en el tiempo, pero hay un parecido, herencia de Boris Spivacow para el caso argentino y algunos editores para el caso de Brasil, que consiste en, por un lado realizar un trabajo profesional bien hecho y, por el otro, la convicción de que antes que nada una editorial es un proyecto cultural de ampliación democrática de la lectura”, precisa De Sagastizábal. “Hay otras similitudes como que ambas editoriales tienen autarquía para las decisiones. Pertenecen a universidades estatales de América Latina, pero tienen independencia y criterios de gestión de editoriales: una como Fundación Unesp y la otra como una empresa de economía mixta de la Universidad de Buenos Aires; también ambas tienen locales de librerías propios y realizan un buen trabajo en materia digital”, agrega el coordinador del proyecto Eudeba/Editora Unesp.

La diferencia entre las editoriales está en el volumen de libros publicados. “Brasil es un país con varias veces nuestra población”, recuerda De Sagastizábal. “También es diferente el desarrollo de algunas colecciones, por ejemplo los libros infantiles. Pero las diferencias son tan importantes como los parecidos porque además de las sinergias es enriquecedora la complementariedad y el aprendizaje mutuo”. El catálogo de la Editora Unesp “es de una riqueza temática amplia y pública, con un criterio muy similar al de Eudeba”, aclara el coordinador y cuenta que están seleccionando los primeros títulos, analizando temas de género, de ciencias políticas, estudios culturales, economía, filosofía, literatura, historia y ciencias de la salud. El coordinador del proyecto Eudeba/Unesp menciona algunos títulos del catálogo de Unesp que podrían ser elegidos para traducir como Lo que Freud decía sobre las mujeres, de José Artur Molina; Consenso y conflicto en la democracia contemporánea, de Luis Felipe Miguel; Dar vida cuidar la vida de Lucila Scavone y El capital y sus metamorfosis, de Luiz Gonzaga de Mello Belluzzo.

La lengua es una barrera lingüística entre Argentina y Brasil. La cercanía geográfica no tiene correspondencias con los vínculos editoriales. “Somos vecinos pero no funcionamos como tales –advierte de Sagastizábal–. La lengua es fundamental, pero hay otros aspectos como la dificultad que en general tenemos en compartir, en el aspecto editorial, conocimientos, investigaciones, procesos culturales, con otros países. Lo he vivido en otras editoriales y pude comprobar que colecciones muy importantes de libros de divulgación científica de México tenían poca o ninguna difusión aquí y lo mismo con colecciones nuestras en esos países. Hay poco intercambio. Es decir que este es un desafío que excede el tema de la lengua y creemos que no hay manera de cambiarlo que no sea así, con acciones concretas”.

miércoles, 14 de julio de 2021

Un concurso internacional de traducción del italiano al castellano, organizado en México


El Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México, la Embajada de Suiza en México y el Laboratorio Trādūxit, bajo el patrocinio de Biblioteche di Roma, con el fin de fomentar la traducción y difusión de la poesía italiana y suizo-italiana en los países de habla hispana,

convocan a la cuarta edición de

M’ILLUMINO / D’IMMENSO

Premio Internacional de Traducción de Poesía del italiano al español

BASES

1. Se premiará la mejor traducción al español de dos poemas en lengua italiana, uno de un poeta italiano y otro de un poeta suizo de lengua italiana.

2. La selección de ambos poemas estuvo a cargo de los poetas Fabio Morábito y Vanni Bianconi.

3.Los participantes tienen que traducir los dos poemas que se encuentran al final de la presente convocatoria.

4. Podrán participar concursantes de cualquier parte del mundo.

5. Los concursantes deberán enviar sus propuestas de traducción en un archivoWord (Times New Roman, 12 puntos, interlineado doble) a milluminodimmenso.spagnolo@gmail.com con el asunto “PremioM’illumino/ d’immenso 2021”. 

El archivo que contiene la traducción debe llamarse “Trad

ucción” y no debe incluir ningún dato del participante ni notas al pie de las traducciones. En un archivo aparte del mismo correo, que se llamará “Datos personales”, se deberán incluir los siguientes datos:

APELLIDO PATERNO:

APELLIDO MATERNO:

NOMBRE:

FECHA DE NACIMIENTO:

LENGUA MATERNA:

NACIONALIDAD:

PAÍS DE RESIDENCIA:

TELÉFONO:

EMAIL:

MEDIO DONDE VIO LA CONVOCATORIA (página web, red social o correo electrónico de qué institución):

5. La convocatoria se cierra el 10 de septiembre de 2021 a las 23:59 (GMT). No se recibirán propuestas después de esta fecha y hora.

6. El jurado está conformado por un traductor profesional y dos poetas de gran prestigio.

7. El fallo se dará a conocer a más tardar el día15 de octubre de 2021a través de la página web del Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México (https://iicmessico.esteri.it/iic_messico/it/).

8. La ceremonia de entrega del premio será el viernes 22de octubre de 2021a las 19:00en el Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México, ubicado en Francisco Sosa #77, Col. Villa Coyoacán, Alcaldía Coyoacán, Ciudad de México, en el marco de la XXISettimanadellaLinguaItaliana nel Mondo. En caso de que las condiciones no lo permitieran, la ceremonia de entrega del premio será el mismo día y a la misma hora a través de Zoom.

9. El premio consiste en:

a)  13,000 pesos mexicanos[1];

b)  constancia de reconocimiento;

c)  una semana de alojamiento en La Casa delle Traduzioni delle Biblioteche di Roma (no incluye boletos de avión, ni gastos de viaje);

d)  curso a elegir del Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México;

e) publicación de las traducciones en los siguientes medios: Periódico de Poesía (UNAM, México), Luvina (Universidad de Guadalajara, México), La otra (México), Specimen. The Babel Reviewof Translations y las páginas web del Instituto Italiano de Cultura de la Ciudad de México, de la Asociación Mexicana de Traductores Literarios A.C. (Ametli) y de Biblit. Idee e Risorse per Traduttori (Italia);

f) una membresía anual a la Asociación Mexicana de Traductores Literarios A.C. (Ametli).

10. Se aceptará solamente una propuesta de traducción de los dos poemas por concursante.

11. No pueden participar los ganadores de ediciones anteriores.

12. El premio puede declararse desierto.


Silenzio notturno. Quando ci si alza nel buio estivo

e gli alberi restano senza vento oltre la porta spalancata.

Quando le stanze respirano piano e il mare si unisce ai gerani.

Rosso e cobalto e ancora rosso

nei fari del porto

nei traghetti che sfavillano e aspettano.



Silenzio mattutino.
Una qualità dei passi sul selciato

delle voci. È il suono delle saracinesche

che si sollevano sui negozi intatti: un segnale di pace

l’annuncio dello shofar del giorno.



Sole silenzioso sulle coperte, sui pavimenti

sulle tazze della colazione e lo smalto del vassoio.

Sì. Non benedetto abbastanza ogni risveglio silenzioso e vivo

non ancora malato non ancora schiavo.



Da Antonella Anedda, Il catalogo della gioia, Roma, Donzelli, 2003.

 




[1] Menos gastos de transferencia bancaria.

martes, 13 de julio de 2021

Cierran muchas librerías del Centro porteño: ¿crónica de una muerte anunciada?


Emilia Racciati, en la página de la agencia TELAM, publicó el pasado 10 de julio la siguiente noticia sobre las librerías de Buenos Aires. En su bajada se lee: “El centro porteño dejó de ser escenario de conglomeraciones y muchas de sus librerías tuvieron que repensar sus formas de comercialización y rediseñar estrategias. Tras varios cierres, las librerías piden una serie de medidas para reactivar el sector”.  

Sin turistas y con menor actividad comercial, las librerías cierran y profundizan ventas on line


Con menos actividades concentradas en oficinas, restricciones de las propuestas culturales y una reducción de las visitas turísticas producto de la pandemia, el centro porteño dejó de ser escenario de conglomeraciones y muchas de sus librerías tuvieron que repensar sus formas de comercialización y rediseñar estrategias para solventar su funcionamiento, aunque en muchos casos quedaron cerca de un posible e inminente cierre.

Ubicadas en las calles y avenidas céntricas, las librerías, muchas de ellas con más de 50 años de vida, son parte de un recorrido cultural que revitaliza y fortalece la identidad de la Ciudad de Buenos Aires con piezas inhallables, libros descatalogados que solo se encuentran en sus mesas de saldo o libreros que guían lecturas con capacidad hipnótica.

“Las librerías argentinas con vidriera a la calle teníamos nuestro fuerte en el contacto en el público, en la experiencia de los vendedores que siempre han sido lectores. Mucha gente elegía el libro al llegar, acá miraba la producción de determinado tema, la narrativa nacional. Esto lo hemos perdido por la virtualidad, y este cambio se está llevando puestas a algunas”, cuenta Ecequiel Leder Kremer, librero de Hernández que está cerrando su sucursal de Avenida Corrientes 1311 después de 20 años, quedándose solo con la que está ubicada a metros, sobre la misma calle pero al 1436.

No es la única librería que cierra sus puertas en el microcentro porteño, ya que en la misma avenida anunció su despedida Mr. Hyde. Y siguen en esta lista las dos sucursales de A libro abierto; Los Argonautas, de Avenida de Mayo; Las mil y una hojas, de Palermo, y Librería Waldhuter, ubicada en Av. Santa Fe 1685.

“El circuito de librerías es un orgullo para nuestro país, mucho se ha destacado que Buenos Aires es la ciudad del mundo con más librerías por habitante. Este emblema cultural está siendo puesto en jaque por la pandemia que agudizó algunos de los problemas que viene arrastrando el sector desde hace varios años y que no encuentran respuesta ni en el gobierno porteño ni en el nacional”, expresó esta semana la Fundación El Libro a través de un comunicado.

Para llevar oxígeno al ámbito librero, plantean una sumatoria de medidas como “la exención del IVA (reclamo que hace varios años es recordado en la inauguración de la Feria del Libro de Buenos Aires y que, si bien, fue otorgado a impresores, editores y distribuidores, continúa aún relegando y excluyendo a libreros, por inexplicables cuestiones de redacción de la Ley), el sostenimiento de los Repro, líneas de crédito hipotecario, tarifas de servicios subsidiadas, y la exención de impuestos inmobiliarios y del pago de cargas sociales para un número fijo de empleados”.

En diciembre pasado, José Roza, dueño de la Librería de las Luces, había anunciado el cierre de ese espacio, uno de los más tradicionales reservorios de libros descatalogados a precios accesibles de la Ciudad, debido a que no podía afrontar el déficit producto de la crisis por la pandemia de coronavirus, que “vació la zona” en la que está ubicada, en Avenida de Mayo 979.

Si bien sigue abierta, la fecha de cese de actividades pasó para septiembre. Sus libreros Miguel y Fernando dialogan con Télam mientras atienden las consultas de curiosos o clientes decididos que llegan a buscar un título específico y relatan que a su alrededor hay otros comercios que cierran como “el Starbucks de enfrente la semana pasada y antes el café Havanna” que también sufrieron la quietud y el vacío de una de las avenidas más emblemáticas.

“Estructuras como ésta, de comercialización de saldos, no estaba preparada para una transformación así del escenario”, sintetiza Miguel.

Esa transformación implicó el crecimiento de ventas a través de redes sociales, alejadas de la recorrida por los pasillos de las librerías. Leder Kremer, por ejemplo, cuenta que su web se volvió muy consultada y les permite hacer envíos a todo el país.

Luciano Guiñazú atiende en Caburé, la librería del barrio de San Telmo que se caracteriza por ser sede de lecturas, presentaciones, ciclos y encuentros con autores y autoras. Sin embargo, debido a las medidas sanitarias tuvo que suspender esa faceta. Ahora el 80% de su venta es por Internet y espera a septiembre para poder ampliar su horario de atención y recuperar su café para recibir lectores y lectoras.

Las ventas por internet llevan un sello: el de la plataforma Mercado Libre, que se queda con un 13% de comisión, pero en la librería De la Mancha (Corrientes 1888) vienen logrando esquivarlos a través de una estrategia que incluye atención personalizada a través de la cuenta de Instagram, que reactivaron en el último tiempo, y envíos con moto en Capital Federal y por Correo Argentino a todo el país.

“Nos tuvimos que aggiornar y recuperamos clientes que teníamos perdidos en distintas provincias. Eso creció exponencialmente. Hay mucha menos gente en la librería pero en este año horrible se está leyendo mucho, se venden muy buenos libros, apunta a terminar el año mucho mejor de lo que nos imaginábamos”, relata a Télam Hernán Suárez.

Su compañero Andrés Rodríguez dice que atendían “cuerpo a cuerpo” y ahora hacen eso pero por Instagram: “Le ponemos una reseña a cada libro, personalizamos la cuenta, hacemos una curaduría de lo que publicamos, no ponemos solo novedades. Esto no deja de ser una faceta más de ser librero, el oficio de recomendar”, resume.

En Avenida de Mayo, compartiendo cuadra con el Hotel Castelar y con restaurantes de comida española tradicionales, está la librería Punto de Encuentro, donde su responsable Mercedes Idoyaga cuenta que las ventas tuvieron altibajos y se vieron obligados a una adaptación forzosa al espacio digital que los llevó a reactivar su web y mantener actualizado allí el catálogo.

“Trabajamos mucho con historiadores, investigadores que vienen a buscar materiales específicos. Muchos de los que venían seguido porque pasaban al salir del trabajo, este año empezaron a volver pero vienen una o dos veces por semana. Hubo una transformación en la zona, las cadenas de cafés o confiterías cerraron pero muchos de los bares históricos con apego al lugar le están buscando la vuelta. Algo que cambió es que la actividad antes se concentraba los días de semana, ahora es los fines de semana porque se volvió una zona de paseo”, analiza Idogaya en diálogo con Télam, mientras atiende consultas que van desde obras de Stephen King hasta un libro de economía.

Pegada a Punto de Encuentro está La cueva, atendida por Diego Alonso, quien calcula que están vendiendo un 30% de lo que deberían vender para continuar trabajando. Al igual que muchos de sus colegas se reconfiguró: comenzó a vender on line y redujo el horario de atención.

Miguel Ávila está a cargo de la librería que lleva su apellido y es la más antigua de Buenos Aires, nació en 1785 en la esquina de Alsina y Bolívar con el nombre la Gran Aldea: él la compró hace casi 30 años cuando se enteró que había un plan para instalar un local de comida rápida.

“Los turistas llegan a Buenos Aires y se asombran de la cantidad de librerías que tiene. No hay población estable en el microcentro, el 80% de nuestros clientes son turistas y el 20% restante, empleados públicos, entonces al no tener ninguna de esas dos cosas, la situación es desesperante. Este local es del Arzobispado de Buenos Aires y entonces me esperan, tienen paciencia, pero si yo tuviera que pagar el alquiler con las condiciones y los aumentos actuales, como les pasa a otras librerías, tendría que bajar las persianas”, explica Ávila.

El librero dice que no se sienten acompañados por el gobierno porteño y que “el cierre de las librerías es un mazazo, cada una que cierra es como que cierre una escuela, porque el libro ha cumplido históricamente una función social profundísima. No hay ciudad del mundo que se jacte de tener las librerías que tenemos nosotros”.

Según una encuesta de la Cámara Argentina del Libro (CAL) de marzo de este año, la caída de ventas fue generalizada y osciló del 26% al 50%, pero si los números no se quedan quietos, los libreros tampoco y están buscando estrategias para que el circuito cultural que comparten en la Ciudad siga generando lectores y no tenga que seguir sufriendo cierres.

lunes, 12 de julio de 2021

El SPET, en julio, se ilusiona con el Paraíso

En el próximo encuentro, que tendrá lugar el miércoles 14 de julio a las 17 (hora argentina), en nuestra invitada Claudia Fernández Speier nos abrirá las puertas de su cocina de traductora y charlará con nosotros sobre la traducción del Canto XVII del Paraíso dantesco.

Claudia Fernández Speier
es egresada de la Universidad de Roma “La Sapienza”, Magister por la Universidad Ca’ Foscari de Venecia, y Doctora en Letras de la Universidad de Buenos Aires. En sus tres tesis se ha ocupado de Dante Alighieri, y de su recepción y traducción en Argentina. Es docente de literatura italiana en la Universidad de Buenos Aires, en la Universidad Nacional de La Plata y en el Instituto Superior del Profesorado “Joaquín V. González”. Dicta el curso de Lectura Dantis en italiano en el Instituto Italiano de Cultura. Es parte de la comisión directiva de la Carrera de Especialización en Traducción literaria CETRALIT (UBA), en la que coordina el área de Italiano. Ha publicado numerosos artículos en libros y revistas especializadas sobre la obra de Dante y su recepción en Argentina, y el libro Las traducciones argentinas de la Divina Comedia. De Mitre a Borges (EUDEBA, 2019). Tradujo y comentó la Divina Comedia para la Colección Clásica de Editorial Colihue (2021).

Lectura sugerida
Dante Alighieri: “Paraíso XVII”. En: Divina comedia. Edición bilingüe. Traducción, notas e introducción de Claudia Fernández Speier. Buenos Aires, Colihue, 2021, t. III, pp. 320-338.

Aviso

La sesión se realizará como videoconferencia. Quienes quieran participar pueden enviarnos un mail con el asunto SPET 139 hasta el 14/7 a las 13.00. La dirección de mail será utilizada para hacerles llegar el código que servirá como entrada a la videoconferencia. Por favor, revisen el micrófono y la cámara de sus dispositivos antes de la sesión. Si quieren desinscribirse, les pedimos que nos manden un mail con el asunto SPET 139 DESINSCRIPCIÓN.