martes, 18 de junio de 2019

Pilar Eusamio, empleada de Phil Camino, dueña del Grupo La Huerta Grande, acusada de plagio

Phil Camino,fotografiada por
Javier Oliaga

En el mundo editorial español se siguen produciendo denuncias por parte de traductores a propósito de prácticas editoriales malsanas de todo tipo: falta de pagos, insultos públicos, ruptura de contratos y plagios. 

Pilar Eusamio, la acusada de plagio
Ana Isabel Cordobés, de Cuarto Poder, de España, publicó a este respecto una nota el pasado 15 de junio, que recoge denuncias a propósito del Grupo Malpaso (ver en este blog la entrada correspondiente al 7 de junio pasado, donde además se reenvía a notas anteriores sobre el mismo tema) y la comunicación personal que nos hizo la traductora Itziar Hernández (nota en este blog del 14 de junio pasado) a propósito del plagio de Pilar Eusamio, empleada del Grupo La Huerta Grande, de Phil Camino

Uno y otro escándalo afortunadamente cuentan con la prensa que no tuvo en su momento Yolanda Morató y con la "ayuda" de ACEtt (institución que en su momento abandonó a su suerte a esta última, pese a ser socia de la misma), cuando señaló el plagio en el que había incurrido Mercedes Cebrián, escritora protegida por el establishment cultural español del diario El País, al publicar en la editorial Impedimenta, con anuencia de su dueño Enrique Redel, una sospechosa versión de Me acuerdo, de Georges Perec (cfr. las entradas de este blog correspondientes a los días 8, 12 y 26 de febrero, y 5, 6 y 12 de marzo de 2017). 

Las traductoras se rebelan: 
La Huerta Grande, acusada de publicar 
una traducción plagiada

El mundo editorial está revuelto en las últimas semanas. Si hace apenas unos días saltaba el caso del grupo Malpaso y las denuncias de diversos autores y traductores sobre impagos de la compañía, hoy se trata de una acusación de plagio. La traductora Itziar Hernández denuncia a la editorial La Huerta Grande por haber publicado una traducción suya con el nombre de otra traductora.

Los hechos se remontan a verano de 2017, cuando Hernández recibe el encargo de traducir del italiano la obra de Romana Petri Donde quiera que yo esté. La traductora afirma que envió el documento traducido «el día 2 de septiembre y el día 6 empezaron a poner problemas con la traducción, como que no estaba acabada». La argumentación de Itziar Hernández fue que «se trataba de marcas de estilo del original».

A pesar de sus explicaciones como traductora, el 16 de octubre la editorial La Huerta Grande envía un burofax a la traductora «diciendo que rechazaban la traducción por no adecuarse al nivel exigido por la editorial, y que rompían el contrato». Hasta ese momento Hernández había cobrado dos partes del pago total, establecido en cuatro pagos. «Me dijeron que iban a publicar mi traducción con mi nombre y el nombre de la persona que iba a acabar de traducirla y editarla porque consideraban que era una traducción a cuatro manos», a lo que la traductora se negó «pues se había roto el contrato».

Meses más tarde, en febrero de 2018, Hernández se entera de que la obra sale traducida, firmada por Pilar Eusamio. La traductora sospechó y decidió encargar un ejemplar del libro para comprobar la traducción realizada por Eusamio. «Empecé a subrayar páginas del libro y de mi traducción y cuando miré las páginas que yo había subrayado hasta ese momento, que eran como 20, solo había 15 palabras distintas», indica Itziar Hernández. Entonces buscó ayuda legal en ACE Traductores: «Le conté a mi abogado lo ocurrido y me recomendó echar mano de un perito especializado en comparar traducciones y certificó que el 90% de la traducción coincidía y que lo que era distinto eran sinónimos».

Por parte de La Huerta Grande confirman a cuartopoder.es que están «supertranquilos» y pueden «defender lo contrario de lo que dice esta señora»Describen el caso de Hernández como «un invento de una historia que después se publica en redes sociales» y certifican que «hubo un contrato que se resolvió por causas contempladas en el mismo y nunca se usó la traducción de esta señora». También confirman que «todo será defendido en un juicio y no a través de redes sociales».

Itziar Hernández señala además una serie de fotografías que la traductora que consta en el libro, Pilar Eusamio, publicó en su cuenta de Twitter junto a la autora del libro, Romana Petri. Hernández confirma que no se ha puesto en contacto con Eusamio, ni ha sabido nada de ella por otros medios, aunque ha mencionado «su cuenta de Twitter en varios tuits» publicados por Itziar Hernández.

La traductora inició su denuncia en su cuenta de Twitter y confirma que no ha recibido respuesta por parte de la editorial «ni por redes ni por otros medios». La editorial, por su parte, no va a decir «nada al respecto porque será el juez quien determine en su momento quién tiene la razón», afirman en conversación telefónica con cuartopoder.es.

Por el momento, Hernández confirma que su abogado «comenzó una negociación por plagio el año pasado» y afirma que no ha contado nada hasta este momento porque «el proceso está en manos de abogados desde hace dos años y si contaba algo podría ser perjudicial». La traductora y su abogado exigen la retirada del libro hasta que todo se esclarezca, aunque, indica, «la semana pasada se rompieron las negociaciones ya que solo ofrecieron pagar lo que habían dejado de pagar de la traducción -dos últimos pagos».

Por su parte, La Huerta Grande se mantiene en que defenderán el caso «como tengamos que hacer y consideraremos si tenemos que denunciar a esta señora por calumnias», confirman a cuartopoder.es.

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