martes, 14 de junio de 2022

Las conclusiones del equipo contratado (y desoído) por el Ministerio de Educación de CABA

Las repercusiones de las medidas respecto de la lengua implementadas por Rodríguez Larreta y la milipili de Bariloche siguen produciendo revuelo. A continuación, se publican dos artículos aparecidos en Página 12, el pasado 11 de junio. El primero es de Santiago Brunetto, quien pone el acento en las reacciones que provocó la medida que el jefe de gobierno porteño y su ministra de educación implementaron respecto de la prohibición del empleo del lenguaje inclusivo en el ámbito educativo de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

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Lenguaje inclusivo: críticas y repudios a la prohibición en las escuelas porteñas

"Prohibicionista", "discriminatoria", "autoritaria", "violenta", "oscurantista", son algunas de las palabras con las que especialistas, gremios docentes, estudiantes, organizaciones LGTBI+ y legisladoras y legisladores repudiaron la decisión del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA) de prohibir la utilización del lenguaje inclusivo en las escuelas porteñas. Por la mañana del viernes, Horacio Rodríguez Larreta y la ministra de Educación, Soledad Acuña, defendieron la medida al calificar la utilización del "@", la "x" y la "e" como uso "incorrecto" de la lengua española, pero luego desde el propio equipo que elaboró los manuales difundidos por el GCBA, encabezado por Diana Maffía, rechazaron la prohibición al señalar que "va a contramano del espíritu del trabajo que hemos realizado". "Dicen que el lenguaje inclusivo dificulta la alfabetización pero no hay ninguna investigación ni sustento teórico que dé cuenta de eso", advirtieron especialistas a Página 12, que sostuvieron que la medida avasalla a las identidades de género.

Lenguaje prohibido
La circular 4/22 de la cartera educativa, que comenzó a llegar a los colegios por la tarde del jueves, se hizo oficial este viernes con la publicación de la Resolución N°2566 en el Boletín Oficial. Contra el uso del "@", la "e" y la "x" en los niveles inicial, primario y secundario, la resolución indica que en los colegios se deberán "desarrollar las actividades de enseñanza y realizar las comunicaciones institucionales de conformidad con las reglas del idioma español, sus normas gramaticales y los lineamientos oficiales para su enseñanza".

"El lenguaje inclusivo no es una imposición ni está previsto en los diseños curriculares, es un emergente lingüístico de determinados grupos que nos sentimos identificados con el uso de ese lenguaje, pero que también se expandió socialmente, incluso lo usan personas que no están vinculadas con los feminismos. Por lo tanto prohibirlo y censurarlo, como todo acto prohibicionista, es autoritario y fachista", dijo a Página 12 Valeria Sardi, doctora en Letras por la Universidad Nacional de La Plata y autora del libro Lenguaje inclusivo y ESI en las aulas.

Por la tarde del viernes, el grupo interdisciplinario que elaboró los manuales difundidos por el GCBA como anexos de la resolución emitió un comunicado de rechazo a la medida, al asegurar que el objetivo de su trabajo no era la prohibición del inclusivo. "La resolución del Ministerio, en sus fundamentos, retrocede en cuanto al alcance de los manuales. Y las afirmaciones prohibicionistas del Jefe de Gabinete señalan una postura y una decisión política que va a contramano del espíritu del trabajo que hemos realizado", señalaron en relación a una publicación de Twitter de Felipe Miguel en la que aseguró que "el uso incorrecto de la lengua española dificulta la comprensión de texto".

En la misma línea, Larreta enfatizó en conferencia de prensa que "a partir de ahora los docentes de la ciudad tienen que respetar las reglas del idioma español". Para Sardi, en cambio, "la Real Academia Española es una institución que regula el uso del lenguaje, pero eso no quiere decir que les hablantes sigamos esas regulaciones ni mucho menos que los gobiernos tengan que adoptarlas. El lenguaje se modifica, cambia, estamos en Argentina y podemos distanciarnos de esas regulaciones".

"No se trata de una moda sino de una de las formas de reclamar por la igualdad. Las palabras importan y no son neutrales: la lengua tiene la capacidad de construir e incluir sujetos de derechos y también tiene la capacidad de visibilizarlos o excluirlos. Para que la igualdad y la no discriminación sean uno de los principios rectores en la escuela y en la vida social es necesario nombrar, porque lo que no se nombra no existe", agregaron desde el equipo integrado por Diana Maffía, Patricia Gómez, Celeste Moretti, Romina Zonzini y María Paula García, quienes advirtieron, además, que el GCBA no publicó las introducciones y prólogos originales de los manuales. En su cuenta de Twitter, Maffía exigió que "deroguen la medida anacrónica".

El argumento principal del Ministerio es que el desarrollo de la alfabetización en los colegios se ve afectado por el lenguaje inclusivo, al que parece echarle la culpa de los malos resultados que arrojó la última evaluación estandarizada a estudiantes de primaria y secundaria, que refleja un "retroceso" en aprendizajes de lectocomprensión y escritura. Según la evaluación, "el porcentaje de los chicos que se encontraban en nivel avanzado disminuyó un 13,4 por ciento". "No hay ninguna investigación ni sustento teórico que dé cuenta de que el inclusivo dificulta la alfabetización", respondió en este sentido Sardi, que consideró que la medida "apunta a invisibilizar a las identidades sexogenéricas que se autoperciben y reconocen en el uso del inclusivo".

Contra la identidad de género
Las organizaciones LGBTI+ también rechazaron la decisión del GCBA. La presidenta de la Federación Argentina LGBT+, Flavia Massenzio, aseguró que se trata de "una medida que atenta gravemente contra nuestras identidades y el derecho a la libertad de expresión". "Iniciaremos las acciones correspondientes por el libre ejercicio de nuestros derechos", indicó Massenzio, también coordinadora de la Defensoría LGBT+. Marcela Romero, coordinadora nacional de la Asociación de Travestis, Transexuales y Transgéneros de Argentina, apuntó que la normativa va en contra de lo previsto "por la Ley de Identidad de Género que establece el trato digno hacia nuestras identidades".

Entre otros puntos, el artículo 13 de esa ley establece que "toda norma, reglamentación o procedimiento deberá respetar el derecho humano a la identidad de género". El texto de la ley precisa que ninguna norma "podrá limitar, restringir, excluir o suprimir el ejercicio del derecho a la identidad de género, debiendo interpretarse y aplicarse las normas siempre a favor del acceso al mismo". "El uso del inclusivo da cuenta de la necesidad de que el lenguaje incluya a todas las identidades. Por eso acá hay un avasallamiento de las identidades LGBTIQ+ y no binaries, una avanzada de la derecha para imponer una mirada de mundo", opinó en este sentido Sardi.

La especialista sostuvo que la medida tampoco tiene en cuenta a "les hablantes niñes que usan el lenguaje inclusivo, hoy muchas niñeces lo hablan con más espontaneidad que les adultes". Para Sardi, la resolución también apunta a "correr la agenda de problemas serios que tiene la educación porteña. En las escuelas no hay gas y en los comedores les dan viandas en mal estado a les chiques. Hoy el lenguaje inclusivo no es una preocupación para las comunidades educativas, por lo que creo que hay una estrategia electoral de derechización del discurso".

Más reacciones
"Esta iniciativa forma parte de la ofensiva de la derecha en la educación. Prohibir el lenguaje inclusivo es la expresión de un proyecto pedagógico político conservador y contrario a conquistas democratizadoras", advirtieron desde el gremio UTE-Ctera. Amanda Martín, secretaria gremial del sindicato Ademys, aseguró que la medida es "un claro ataque oscurantista a las diversidades de género y sexuales". "Puede provocar persecuciones y mayor discriminación en las escuelas, en un intento de disciplinamiento a los que luchan por la ESI”, agregó la docente, también legisladora porteña del Frente de Izquierda, bloque que ya presentó un proyecto de ley para derogar la resolución.

Desde UTE también consideraron que la decisión de la cartera educativa "muestra nuevamente las intenciones de amedrentar a les docentes e instituciones que construyen espacios de inclusión y respeto a todas las identidades, a su vez que despliega nuevas formas de violencia hacia aquellas infancias y juventudes que no se reconocen en el masculino o el femenino".

Por su parte, la legisladora e integrante de las comisiones de Educación y Mujeres, Géneros y Diversidades, Laura Velasco, consideró que se trata de “una nueva expresión de autoritarismo contra la comunidad educativa por parte de una ministra que piensa más en cómo llamar la atención para proyectarse electoralmente, para competir con la derecha más rancia y reaccionaria que cuestiona la ESI y la perspectiva de género”.

"El GCBA está siendo pionero en la avanzada contra los progresismos; ninguna jurisdicción del país hasta el momento prohibió el uso del lenguaje inclusivo", destacó la legisladora del Frente de Todos.

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A continuación, se añade el texto que apareció el mismo día, en el mismo diario,firmado por Diana MaffíaPatricia GómezCeleste MorettiRomina Zonzini y María Paula García, el equipo de redacción de los Manuales de Lenguaje Inclusivo para todos los niveles educativos que, en 2019, requirió el Ministerio de Educación de CABA, cuya bipolaridad acaba de demostrarse.

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La construcción del lenguaje

En los últimos años, leemos o escuchamos intervenciones en los medios de comunicación sobre el llamado lenguaje inclusivo que refuerzan ideas “a favor” o “en contra” en un tema que tiene ya varias décadas de trabajo académico.

En 2019 nos convocaron desde el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires para elaborar un conjunto de materiales sobre lenguaje inclusivo para ser utilizado por el conjunto de la comunidad educativa: estudiantes, docentes y familias. Estos manuales requirieron trabajo de especialistas en educación, comunicación y específicamente en lenguaje inclusivo no sólo en relación a la diversidad sexual. Fueron redactados por fuera de la resolución del día de ayer de la que no teníamos ningún conocimiento.

La resolución del Ministerio de Educación, en sus fundamentos, retrocede en cuanto al alcance de los manuales. Y las afirmaciones prohibicionistas del Jefe de Gabinete señalan una postura y una decisión política que va a contramano del espíritu del trabajo que hemos realizado. Proponemos una herramienta perfectible, para ser utilizada colectivamente en las aulas y en las casas e ir incorporando los usos y resolviendo las dificultades de un fenómeno vivo como es la lengua. Una actitud política prohibicionista conspira contra este trabajo colectivo.

Para mayor contradicción, la resolución le da la espalda a las buenas prácticas en el uso del lenguaje como forma de expresión de gobiernos abiertos a la ciudadanía, entre ellos el propio Ministerio de Educación de CABA en 2016.

Las palabras importan y no son neutrales: la lengua tiene la capacidad de construir e incluir sujetos de derechos, y también tiene la capacidad de visibilizarlos o excluirlos. Para que la igualdad y la no discriminación sean uno de los principios rectores en la escuela y en la vida social es necesario nombrar porque lo que no se nombra no existe.

El tan conocido y discutido uso de “E” es sólo una de las formas de lenguaje inclusivo como alternativa para una mayor visibización de los sujetos de derecho, en particular para los sujetos con identidades no binarias; es un recurso más que, junto con otros, se encuentran en debate como los signos gráficos como el asterisco (*), las letras (x / e ) o signos no lingüísticos (@) que quiebran la dicotomía entre femenino y masculino porque hay algo más que sólo mujeres y hombres en las sociedades. Allí surgen las búsquedas por un lenguaje inclusivo. No se trata de una moda sino de una de las formas de reclamar por la igualdad.

Los lenguajes tienen una historia y construyen nuestras relaciones sociales, donde la escuela es uno de nuestros primeros espacios de socialización junto con la familia. Estamos convencidas que reflexionar y discutir en las aulas y en las casas nos facilitará tener una educación más inclusiva, más igualitaria y que nos permita construir ciudadanía allí donde estemos.

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