jueves, 4 de abril de 2024

Víctima de un gobierno de brutos, Roberto Casazza quedó fuera de la Biblioteca Nacional de Argentina

Roberto Casazza
La bajada del artículo publicado por Daniel Gigena, en el diario La Nación, de Buenos Aires, el pasado 2 de abril, dice: "Fue desvinculado de la institución después de 27 años de trabajo; es uno de los máximos referentes latinoamericanos en bibliografías de los siglos XV al XVIII y especialista en manuscritos medievales". Se trata de una muestra más del poco valor que le da este gobierno a la cultura y, por supuesto, de la desidia de todos los gobiernos anteriores, que no incorporaron a planta permanente a un valioso investigador.

Un millar de firmas para que no despidan a Roberto Casazza de la Biblioteca Nacional

Entre los 120 desvinculados de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno (BNMM) en las vísperas de Semana Santa, se encuentra el profesor e investigador Roberto Casazza (Buenos Aires, 1968), docente de Historia de la Filosofía y del Renacimiento en la Universidad Nacional de Rosario, donde se doctoró en Humanidades con orientación en Filosofía. Tenía 28 años cuando empezó a trabajar en la BNMM, en 1997, durante la gestión de Oscar Sbarra Mitre, hasta que el miércoles de la semana anterior recibió el mail de “desvinculación”. La noticia dejó pasmado a un grupo de colegas de la Universidad de Buenos Aires, que escribió una carta pidiendo su reincorporación, iniciativa que en menos de 36 horas juntó cerca de mil firmas, nacionales e internacionales. “El apoyo que he recibido me ha sorprendido, estoy agradecidísimo”, dice a LA NACION.

Cazassa tiene ahora 55 años y, por su formación, experiencia y lo mucho que invirtió el Estado argentino en su desarrollo profesional, es claro que con su alejamiento la institución perdería una herramienta valiosa e irremplazable.

“Lo primero que hice cuando entré fue estudiar la historia de la Biblioteca Nacional -recuerda-. Y así empecé a comprender cómo estaban conformadas las colecciones. En ese entonces, la Biblioteca acababa de ser mudada desde su sede en la calle México, y hasta el miércoles pasado desarrollé decenas de proyectos, creciendo profesionalmente y también aportando a la institución. Ahora advierto que nunca fuimos empleados firmes del Estado, sino solo de planta transitoria, aunque el recibo de sueldo, de validez legal, nos daba sensación de estabilidad”.

Lo que cuenta Casazza se inscribe en un proceso más amplio. Tradicionalmente, los puestos de planta transitoria en espacios autárquicos como la BNMM se crean, gestión a gestión, en diálogo entre autoridades y gremios. Son en rigor contratos anuales, con renovación periódica. En el caso de estos despidos, no hay indemnización, pues se dan por finalizados los contratos vigentes. Por decisión del presidente Javier Milei (que anunció el despido de unas 70.000 personas), los contratos de este tipo en el Estado Nacional pasaron de ser trianuales o anuales, como venían siendo hasta ahora, a trimestrales.

Casazza estudió en Alemania y en Inglaterra, donde hizo una maestría en el Instituto Warburg de la Universidad de Londres, “cuya Biblioteca en sí misma es una escuela de bibliotecología”, dice; es autor de varios libros (entre ellos, El futuro bibliotecario y Las lecturas de Manuel Belgrano), y trabajaba hasta el momento de la desvinculación en distintos proyectos histórico-bibliográficos, que requieren conocimientos de latín, paleografía, cultura clásica, historia de la cultura europea renacentista e historia argentina. Fue, entre otras cosas, quien dio a Horacio González la idea de crear el Museo del Libro (luego Museo del Libro y de la Lengua), y escribió el proyecto inicial con el que se consiguieron los fondos para el nuevo edificio en un predio adjunto a la BNMM, cedido en 2003 por el Ministerio de Educación. En 2022 estudió dos meses los incunables (libros impresos hasta inicios del siglo XV) de la Biblioteca Dibner de la Institución Smithsoniana en Washington, financiado por dicha entidad.

Al momento de su desvinculación, buscaba incunables en toda América Latina, gracias a un convenio entre la Biblioteca Británica y la BNMM impulsado en su momento por Alberto Manguel, para ser incorporados al Incunabula Short Title Catalog, el catálogo internacional de libros del siglo XV, y participaba también en el proyecto anexo, Material Evidence in Incunabula. Para poder hacer aportes en esos consorcios bibliográficos internacionales estudió paleografía, el “arte de descifrar” apretadas anotaciones, que halla en los libros de la Sala del Tesoro de la BNMM y de otras instituciones escritas a mano varios siglos atrás en latín, francés, alemán, italiano y otras lenguas.

“Entiendo que en la BNMM no hay ñoquis, hace tiempo que ese aspecto está cuidado -dice Casazza a LA NACION-. Según mi impresión, todos los despedidos estábamos muy atentos y cumplíamos el horario”. Su caso es, entonces, uno más entre muchos otros parecidos entre las 120 personas desvinculadas. Para él, el eje de cualquier proyecto “civilizador” de la BNMM es el lector.

“Nuca hablé con la directora designada -dice Casazza-. Pasé muchos comienzos de gestiones y sé que los directores deben recibir a varias personas; le mandé un mail presentándome hace diez días, pero no fui citado a una entrevista”.

Desde este fin de semana extralargo circula una carta de apoyo a Casazza de docentes, bibliotecarios y estudiantes dirigida a Soto, donde se le solicita que revea la decisión y se lo reincorpore.

“Nosotras/os, colegas del Dr. Roberto Casazza, estamos asombrados por su despido de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno sin causa alguna, luego de 27 años sostenidos de un trabajo profesional que, desde otros espacios cercanos, juzgamos sólido, lúcido, de altísima calidad, y gran valor para nuestro país -comienza la carta-. Hemos visto al Dr. Casazza, persona formada en universidades argentinas, británicas y alemanas, y actualmente uno de los máximos referentes latinoamericanos en bibliografías de los siglos XV al XVIII, trabajar en la Biblioteca Nacional sobre manuscritos medievales, bibliografía colonial, libros antiguos y raros, orígenes de la cultura impresa, publicaciones astronómicas y científicas de la temprana Modernidad, Antigua Librería Jesuítica, sistema de clasificación de la Biblioteca Pública de Buenos Ayres, etc., así como desarrollar trabajos sobre colecciones fundacionales de la institución”.

Soto no respondió las consultas de este diario sobre la carta, que lleva la firma de un grupo de reconocidos profesores de la Universidad de Buenos Aires e investigadores del Conicet, además de bibliotecarios, periodistas y personas de la cultura. Entre los firmantes se encuentran Aníbal Szapiro, Christian Carman, Marcelo Levinas, Gonzalo Recio, Daniel Di Liscia, Silvina Vidal, Diego Pellegrín, Francisco Bertelloni, José Emilio Burucúa, María Victoria Baratta, Silvia Magnavacca, Pola Oloixarac, Roberto Di Stefano, Silvia Glocer, Judith Farberman, Darío Maiorana, Carla Lois, Paula Pico Estrada, Gastón Alejandro Vila, Valeria Buffon, Juan Carlos Alby y Sergio Daniel Barbieris.

Firmaron además académicos de Canadá, Inglaterra, Chile, Brasil, México, Costa Rica, Colombia y España, como Anne Morand, Claudia Borgonovo, David Piché, Claude Lafleur, Gabriela Rossi, Andrea García Rodríguez, Diego Zamora Cascante, Emma Carmona, León Márquez Ortiz, Geneviève Barrette, Ximena Venturini, Anita Pollard y Marina Garone Gravier.

Los firmantes de la carta solicitan que el caso de Casazza sea revisado, pues a todas luces perjudica a la BNMM. En el texto se incluye un listado de sus publicaciones más destacadas.

“Numerosas exhibiciones bibliográficas, conferencias, cursos y publicaciones (algunas traducidas a otros idiomas) avalan la trayectoria del Dr. Casazza en la Biblioteca Nacional. Muchas/os de nosotros hemos sido ayudados por él durante nuestras investigaciones, y podemos dar fe de que su conocimiento de las colecciones de la Biblioteca Nacional, de la historia de la institución y de muchos temas de su especialidad como docente universitario (el pensamiento medieval y renacentista) es valiosísimo para la institución que Ud. dirige, para los campos bibliotecario y universitario argentinos, y para el país. Ante los procesos de revisión de los recientes despidos que, según sabemos, tendrán lugar en la Biblioteca Nacional en las próximas semanas, valoraremos otorgue Ud. al menos una entrevista al Dr. Casazza, conozca en forma directa su trayectoria y su bonhomía, y considere la posibilidad de su reincorporación a la institución. Es una figura que la cultura bibliográfica argentina no puede despreciar”, concluye la carta dirigida a Soto, que se puede leer y suscribir en este enlace.

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