miércoles, 14 de octubre de 2026

"New Directions compensa lo que no puede ofrecer en anticipos y abultados presupuestos de mercadotecnia con atención"

"New Directions nació de un consejo brutal de Ezra Pound a un estudiante de Harvard y tiene los derechos de Anne Carson, Borges, Neruda y Tennessee Williams, entre otros. Hoy, con pilas de manuscritos y cubiertas icónicas, sus editores siguen buscando al próximo genio antes de que nadie más lo vea-" Tal es la bajada de la nota publicada hoy tanto por La Nación, de Buenos Aires, como por InfoBAE, cuyo original, con firma de Ronda Kaysen, apareció en el New York Times, el pasado 9 de octubre.

La editorial de 90 años que ha publicado a 14 Premios Nobel: cómo una empresa pequeña se convirtió en el mayor descubridor de talentos literarios del mundo

En 1995, la autora canadiense Anne Carson publicó su primer poemario con New Directions, una pequeña editorial cuyo catálogo vanguardista reunía a gigantes de la literatura, entre ellos Tennessee Williams, William Carlos Williams y Pablo Neruda.

No permaneció allí mucho tiempo. Ese mismo año publicó otro libro con Knopf, una editorial con recursos mucho mayores, donde continuó durante años. Pese al desaire, su editor, Declan Spring, siguió intentando recuperar a Carson —la primera autora a la que editó— y asistía con ella a conciertos de jazz cuando viajaba a Nueva York. Esperaba el momento en que la editorial independiente, instalada en una planta reducida y abarrotada de un edificio de oficinas art déco en Chelsea, pudiera volver a publicar la obra de una figura literaria excepcional.

Ese momento llegó una docena de años después, cuando Carson, afectada por la muerte de su hermano, concibió un libro más parecido a un álbum de recortes que a un volumen tradicional. Con ese proyecto, Spring pudo ofrecerle algo que un gigante corporativo no podía: la paciencia y el impulso creativo necesarios para transformar una idea en el homenaje que se convirtió en Nox, un rollo plegado en forma de acordeón y presentado en una caja.

New Directions publicó el libro, una reflexión sobre la muerte y el duelo, en 2010. Aunque Carson trabajó ocasionalmente con otras editoriales y siguió publicando con Knopf hasta 2016, produjo siete obras más con New Directions, donde continúa actualmente. La editorial publicará su próximo libro, Beware the Man Whose Handwriting Sways Like a Reed in the Wind, en febrero, seguido de Highlights of Colonialism, otro poema plegado en acordeón, en el otoño de 2027.

El miércoles, Carson, de 76 años, recibió el Premio Nobel de Literatura. El año pasado lo ganó otro autor de New Directions, el húngaro Laszlo Krasznahorkai. Fue editado por Spring, de 60 años, y por la editora de New Directions, Barbara Epler. Los premios consecutivos llegan después de que otro autor de la editorial, el poeta sueco Tomas Transtromer, obtuviera el galardón en 2011. En sus 90 años de actividad, la empresa ha publicado a 14 ganadores del Nobel.

En una época en la que los grandes grupos editoriales dominan un sector que se concentra con rapidez, New Directions se ha mantenido independiente y ha prolongado su tradición de buscar y acompañar a algunos de los autores más influyentes del mundo. En promedio, publica a un futuro ganador del Nobel aproximadamente cada seis años y medio. Quizás resulte aún más llamativo que haya conservado a esos escritores o, en el caso de Carson, que haya logrado atraerlos de vuelta.

Para Carson, la fórmula es sencilla. “Son las personas más amables”, afirmó, según su agente literaria, Nicole Aragi.

El miércoles por la tarde, Carson y su esposo, Robert Currie, llamaron a la oficina de New Directions desde Islandia, donde viven medio año, y de inmediato los pusieron en altavoz.

—Tómate una copa de champán por mi cuenta —dijo Epler.

—¡Es una botella, querida! —respondió Carson.

New Directions compensa lo que no puede ofrecer en anticipos y abultados presupuestos de mercadotecnia con atención. Cuando autores como Carson pasan por la oficina, por ejemplo, “todos dejamos más o menos lo que estamos haciendo y pasamos el rato”, dijo Spring.

“De los libros que he publicado con ellos, estoy bastante seguro de que una editorial más grande, incluso si los hubiera aceptado, no les habría dado la misma atención ni habrían tenido las mismas ventas, reseñas y premios”, afirmó el agente literario Jonah Straus, representante de John Keene, autor cuyo libro de 2015 con New Directions, Counternarratives, obtuvo varios premios literarios. “New Directions entendió lo que estaba publicando de una manera que una editorial mayor quizá no habría entendido”.

New Directions fue fundada en 1936 por un estudiante de segundo año de Harvard llamado James Laughlin, quien siguió un consejo que le había dado Ezra Pound: “Nunca vas a ser un buen poeta. ¿Por qué no te dedicas a algo útil?”.

Laughlin, cuya familia había hecho fortuna en la industria siderúrgica, publicó posteriormente a figuras de la literatura como Henry Miller, Djuna Barnes, Dylan Thomas y el propio Pound. Fue el primer editor estadounidense de Vladimir Nabokov, aunque rechazó Lolita porque consideraba que el tema era demasiado atrevido.

Laughlin se enamoró de la poesía de Carson y la cortejó para que se uniera a su editorial mediante cartas mecanografiadas. En una misiva a un colega la describió como un “genio auténtico y de nuevas direcciones”. “Estaba prendado de ella”, dijo Epler, de 65 años.

Pese a su riqueza, Laughlin tenía “reputación de ser tacaño: pagaba salarios bajos y demoraba el pago de regalías cuando faltaba dinero”, según su obituario publicado en 1997 en The New York Times. Epler, quien se incorporó a la empresa en 1984 como asistente editorial, lo resumió así: “Podía haber hecho lo que quisiera, pero prefería hacer las cosas de una manera económicamente sensata”.

Laughlin estaba “triste y abatido” ante la posibilidad de perder a Carson frente a Knopf, según una carta sin fecha que escribió. Sin embargo, en vez de hacerle una oferta lucrativa a Carson, profesora de estudios clásicos, “coqueteaba con ella en latín y griego”, dijo Epler. “No entendía cuánto necesitaba el dinero; simplemente no lo entendía”.

Incluso después de su muerte, Laughlin mantuvo sus compromisos con la excelencia literaria y las finanzas ajustadas. La empresa está controlada por completo por sus herederos. Dejó dos fideicomisos de $ 50.000: uno para gastos operativos y otro destinado a disolver el negocio de forma ordenada si alguna vez quebraba.

En el fideicomiso de legado, que venció en 2018, Laughlin estipuló que la empresa no podía venderse ni que su catálogo podía ser adquirido. Aunque sus deseos ya no son vinculantes, todavía definen la filosofía de la compañía.

New Directions ha seguido prosperando gracias a un catálogo de fondo envidiable de autores canónicos como Jorge Luis Borges y Tennessee Williams, resurgimientos inesperados como los de Osamu Dazai y Clarice Lispector, y éxitos más recientes como la escritora danesa Solvej Balle.

A diferencia de los conglomerados editoriales, las editoriales independientes tienen reputación de conservar a los autores que no se convierten de inmediato en éxitos comerciales. “Se necesita tiempo para construir un público, y eso es algo en lo que las grandes editoriales no son tan buenas”, dijo Epler.

El equipo acuerda colectivamente los libros que adquiere y colabora en detalles que llegan hasta las icónicas cubiertas, una característica distintiva de New Directions. “Como somos pequeños y no tenemos tanto dinero, necesitamos decidir rápidamente quién es excelente antes de que los demás se den cuenta”, afirmó Epler. “Dependemos mucho de las recomendaciones de amigos, escritores, traductores y editores de todo el mundo. Pedimos constantemente consejos a otras personas”.

Enormes pilas de manuscritos se amontonan en la oficina de Epler, parte de una búsqueda internacional e incesante del mayor talento literario del mundo: autores que ponen a prueba los límites creativos y atraen tanto a lectores jóvenes en los campus universitarios como a jurados de premios.

“No diría que persiguen los Nobel como tales, pero sí que tienen una perspectiva muy amplia en sus adquisiciones”, dijo Straus.

Krasznahorkai, ganador del Nobel el año pasado, recordó que estaba afuera de un evento en Brooklyn junto a Epler, Spring y Mieke Chew, editora sénior y directora de prensa de New Directions, cuando un joven atravesó la multitud para saludarlos. Krasznahorkai se preparó para firmar un autógrafo.

“No venía hacia mí en absoluto”, recordó Krasznahorkai. “Fue directamente hacia Barbara Epler”.

Quería decirle que era admirador suyo.






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