Como se recordará, el Programa Sur, de la Cancillería argentina, ofrece subsidios para la traducción de autores argentinos a otros idiomas. A la fecha, ya fueron traducidas 290 obras a más de 32 idiomas.
Dado el alto número de consultas a este blog por parte de traductores extranjeros, nos parece oportuno señalar que la información requerida puede consultarse aquí . Luego, vale la pena señalar que hay una prórroga de entrega de solicitudes de subsidios que vence el 31 de octubre de este año y una fecha límite para publicar la obra traducida, que es el 31 de agosto de 2012.
viernes, 7 de octubre de 2011
jueves, 6 de octubre de 2011
Otra vez los idiotas de la Fundéu tratan de pasarse de listos, pero en Chile los paran en seco
Scott Sadowsky es profesor de lingüística de la Universidad de La Frontera. Sus áreas de interés incluyen la fonética, la sociolingüística, el cambio y la variación lingüísticos, la lingüística del corpus y las actitudes lingüísticas. Recientemente, hizo el peregrinaje a la ciudad sagrada de Halle, lugar de nacimiento del lingüista Rodolfo Lenz. Su sitio web es http://ssadowsky.hostei.com/
El 25 de agosto pasado, publicó en TerceraCultura.cl, de Chile, el siguiente texto que abona lo que se viene diciendo en este blog sobre los tipos esos de la Fundéu.
Dos empresas españolas, el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y la agencia de noticias EFE, se han unido para crear la Fundación del Español Urgente BBVA, entidad dedicada a controlar la manera de que los hispanoparlantes de todo el planeta hagan uso de una de sus posesiones más íntimas y personales, la lengua materna.
Uno de los últimos decretos emitidos por esta institución declara que no debe decirse “en base a”. ¿Por qué no? ¿Cuál es el argumento que esgrime para justificar su opinión?
Veamos…
La Fundación del Español Urgente en Chile recuerda que debe evitarse la locución “en base a”, que puede sustituirse por “sobre la base de”, “en función de”, “basándose en”, “a partir de”, “de acuerdo con”, “con base en” o “según”.
Argumentos no hay aquí. Pero sí una sutil manipulación, a través del verbo “recordar”, que insinúa que se trataría de algo que ya deberíamos saber.
La Fundéu BBVA ha observado que en muchas noticias se emplea “en base a”, una locución impropia en la que no está justificado el uso de las preposiciones “en” y “a”:
Aquí tampoco hay justificación alguna; simplemente se asevera –de nuevo, sin argumento alguno– que se trataría de una “locución impropia”. Se agrega algo que podría dar la impresión de ser una justificación –eso de que “no está justificado el uso de las preposiciones ‘en’ y ‘a’”– pero de nuevo, no es más que un decreto liviano y veleidoso, sin razonamiento que lo apoye. (Y en todo caso, ¿cómo crestas se podría justificar el uso de una preposición?).
Presumiblemente deberíamos sentirnos como alumnos porros al emplear “en base a”. Y si el sentimiento de culpa e incultura que nos inunda a leer el dictamen de Fundéu es lo suficientemente fuerte, quizás lleguemos a comprar el libro que tiene a la venta, y que promete sacarnos del pozo negro de las locuciones impropias.
El sobre, por favor...
¿Cuál es la realidad de la frase “en base a” en el castellano chileno? Es, como dijimos en un artículo anterior, de lo más normal y aceptado. Comparemos su frecuencia de uso con la de algunas de las locuciones que cuentan con la bendición corporativa de Fundéu:
En el castellano de Chile, “en base a” ocupa nada menos que el segundo lugar en este campo léxico. (No incluimos las otras frases que recomienda Fundéu –”a partir de”, “según”, “de acuerdo con”, “en función de”– porque no son sinónimos de “en base a”, o lo son sólo parcialmente).
Los hablantes se han pronunciado: esta locución “impropia” les gusta tanto que la prefieren a la mayoría de las alternativas. Y están en todo su derecho.
Entre paréntesis
El nombre “Fundéu BBVA en Chile” hace pensar que los textos de esta empresa son adaptados especialmente para los hablantes del castellano de Chile. No nos dejemos engañar:
La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) en la Argentina recuerda que debe evitarse la locución “en base a”, que puede sustituirse por “sobre la base de”, “en función de”, “basándose en”, “a partir de”, “de acuerdo con”, “con base en” o “según”.
La Fundación del Español Urgente en México recuerda que debe evitarse la locución “en base a”, que puede sustituirse por “sobre la base de”, “en función de”, “basándose en”, “a partir de”, “de acuerdo con”, “con base en” o “según”.
La Fundación del Español Urgente en Chile recuerda que debe evitarse la locución “en base a”, que puede sustituirse por “sobre la base de”, “en función de”, “basándose en”, “a partir de”, “de acuerdo con”, “con base en” o “según”.
La Fundación del Español Urgente en el Perú recuerda que debe evitarse la locución “en base a”, que puede sustituirse por “sobre la base de”, “en función de”, “basándose en”, “a partir de”, “de acuerdo con”, “con base en” o “según”.
El 25 de agosto pasado, publicó en TerceraCultura.cl, de Chile, el siguiente texto que abona lo que se viene diciendo en este blog sobre los tipos esos de la Fundéu.
Fundéu BBVA: Deben evitarse
los dictámines caprichosos, arbitrarios
Dos empresas españolas, el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria y la agencia de noticias EFE, se han unido para crear la Fundación del Español Urgente BBVA, entidad dedicada a controlar la manera de que los hispanoparlantes de todo el planeta hagan uso de una de sus posesiones más íntimas y personales, la lengua materna.
Uno de los últimos decretos emitidos por esta institución declara que no debe decirse “en base a”. ¿Por qué no? ¿Cuál es el argumento que esgrime para justificar su opinión?
Veamos…
La Fundación del Español Urgente en Chile recuerda que debe evitarse la locución “en base a”, que puede sustituirse por “sobre la base de”, “en función de”, “basándose en”, “a partir de”, “de acuerdo con”, “con base en” o “según”.
Argumentos no hay aquí. Pero sí una sutil manipulación, a través del verbo “recordar”, que insinúa que se trataría de algo que ya deberíamos saber.
La Fundéu BBVA ha observado que en muchas noticias se emplea “en base a”, una locución impropia en la que no está justificado el uso de las preposiciones “en” y “a”:
Aquí tampoco hay justificación alguna; simplemente se asevera –de nuevo, sin argumento alguno– que se trataría de una “locución impropia”. Se agrega algo que podría dar la impresión de ser una justificación –eso de que “no está justificado el uso de las preposiciones ‘en’ y ‘a’”– pero de nuevo, no es más que un decreto liviano y veleidoso, sin razonamiento que lo apoye. (Y en todo caso, ¿cómo crestas se podría justificar el uso de una preposición?).
Presumiblemente deberíamos sentirnos como alumnos porros al emplear “en base a”. Y si el sentimiento de culpa e incultura que nos inunda a leer el dictamen de Fundéu es lo suficientemente fuerte, quizás lleguemos a comprar el libro que tiene a la venta, y que promete sacarnos del pozo negro de las locuciones impropias.
El sobre, por favor...
¿Cuál es la realidad de la frase “en base a” en el castellano chileno? Es, como dijimos en un artículo anterior, de lo más normal y aceptado. Comparemos su frecuencia de uso con la de algunas de las locuciones que cuentan con la bendición corporativa de Fundéu:
20.762 sobre la base de
15.576 en base a
11.391 en función de
1.327 con base en
122 basándose en(Datos tomados del Codicach).En el castellano de Chile, “en base a” ocupa nada menos que el segundo lugar en este campo léxico. (No incluimos las otras frases que recomienda Fundéu –”a partir de”, “según”, “de acuerdo con”, “en función de”– porque no son sinónimos de “en base a”, o lo son sólo parcialmente).
Los hablantes se han pronunciado: esta locución “impropia” les gusta tanto que la prefieren a la mayoría de las alternativas. Y están en todo su derecho.
Entre paréntesis
El nombre “Fundéu BBVA en Chile” hace pensar que los textos de esta empresa son adaptados especialmente para los hablantes del castellano de Chile. No nos dejemos engañar:
La Fundación del Español Urgente (Fundéu BBVA) en la Argentina recuerda que debe evitarse la locución “en base a”, que puede sustituirse por “sobre la base de”, “en función de”, “basándose en”, “a partir de”, “de acuerdo con”, “con base en” o “según”.
La Fundación del Español Urgente en México recuerda que debe evitarse la locución “en base a”, que puede sustituirse por “sobre la base de”, “en función de”, “basándose en”, “a partir de”, “de acuerdo con”, “con base en” o “según”.
La Fundación del Español Urgente en Chile recuerda que debe evitarse la locución “en base a”, que puede sustituirse por “sobre la base de”, “en función de”, “basándose en”, “a partir de”, “de acuerdo con”, “con base en” o “según”.
La Fundación del Español Urgente en el Perú recuerda que debe evitarse la locución “en base a”, que puede sustituirse por “sobre la base de”, “en función de”, “basándose en”, “a partir de”, “de acuerdo con”, “con base en” o “según”.
miércoles, 5 de octubre de 2011
Encontrarse con la literatura brasileña
Julia Tomasini Maciel es argentina, pero vive en Washington, DC. Como traductora del portugués y estudiante de postgrado de la Universidad de Maryland, desarrolló un sitio web sobre traducción de literatura contemporánea brasileña a modo de tesis. A continuación su presentación. Los interesados pueden buscarlo aquí.
Brasil / Papeles sueltos
Esta es una página dedicada principalmente a la traducción del portugués al español. Es una reflexión y al mismo tiempo una puesta en práctica de la traducción.
Fue elaborada como parte de mi proyecto de tesis de doctorado en la Universidad de Maryland, adonde vine a continuar mis estudios de literatura luego de mi licenciatura en Letras en la Universidad de Buenos Aires.
Hace varios años que estoy trabajando en la difusión de la cultura brasileña, a través de la diplomacia pública y como traductora literaria del portugués. La idea de realizar esta página surgió desde mi propio trabajo en el área cultural y de la traducción: cómo acercar los textos de autores brasileños al público hispanohablante y hacer más accesible la información sobre publicaciones, autores y novedades.
Tanto lectores como editores entusiasmados con la literatura brasileña podrán leer aquí textos traducidos al español de autores contemporáneos. También tendrán un acceso más fácil a entrevistas, reseñas y videos. A modo de revista mensual, contiene información sobre nuevas traducciones, lanzamientos editoriales, festivales, etc.
Por un lado, esta página propone reunir información disponible pero desperdigada, tanto en portugués como en español, a través de la selección de material publicado en la web, ya sea en las páginas propias de autores brasileños, en blogs, revistas literarias, páginas de editoriales y sitios dedicados a la literatura.
Por otro, busca promocionar la traducción de la literatura brasileña al español acercando textos y autores a las editoriales de lengua española, con información sobre publicaciones recientes y nuevos autores.
Pero sobre todo, mi objetivo es que a partir de una búsqueda en español los lectores hispanohablantes puedan encontrarse con la literatura brasileña y la lengua portuguesa.
martes, 4 de octubre de 2011
Damián Tabarovsky habló de traducciones y de políticas editoriales, sin olvidarse de la lengua
Ayer, 3 de octubre, el escritor, editor y traductor Damián Tabarovsky (foto: Agustín Spinetto) vino al Club de Traductores Literarios de Buenos Aires para hablar sobre "Traducción y devoción: una política". De manera clara –y a su usual velocidad supersónica– explicó el porqué del título de su charla que, efectivamente, partió de su gusto personal por ciertos autores a quienes tradujo a la responsabilidad que le cabe como editor para imponer títulos, en un intento de marcar una agenda de lectura basada en la tensión entre la escritura y la comunidad en la que ésta tiene lugar. Luego, como siempre, vinieron las preguntas. Como siempre, todo puede consultarse en aquí.
Damián Tabarovsky nació en Buenos Aires en 1967. Es escritor. Varios de sus libros han sido traducidos al francés, alemán, ruso, griego, y portugués. Es director editorial de Mardulce Editora. Desde hace años escribe una columna semanal en la contratapa del suplemento cultural del diario Perfil. Ha traducido a Jean Echenoz, Jules Supervielle, Louis-René des Forêts, Raymond Roussel, entre otros.
Damián Tabarovsky nació en Buenos Aires en 1967. Es escritor. Varios de sus libros han sido traducidos al francés, alemán, ruso, griego, y portugués. Es director editorial de Mardulce Editora. Desde hace años escribe una columna semanal en la contratapa del suplemento cultural del diario Perfil. Ha traducido a Jean Echenoz, Jules Supervielle, Louis-René des Forêts, Raymond Roussel, entre otros.
lunes, 3 de octubre de 2011
El taxi de las opiniones ajenas
Este blog tiene, aproximadamente, unas 11.000 visualizaciones mensuales. La mayoría de éstas se reparten entre cuatro países: el primero es México, con más de 4.200 visualizaciones. Sigue la Argentina, con unas 2.100. Luego, Colombia, con unas 1.200 y, por último, España, con unas 1.100. Más atrás están los Estados Unidos, Uruguay, Chile, Venezuela, etc. Ahora bien, sorprende que con más de 400 personas que diariamente visitan el blog, haya tan pocas que dejen mensajes o que expresen sus opiniones. Por eso es totalmente pertinente la reflexión que sigue, enviada por Andrés Ehrenhaus al Administrador de este blog, quien, de hecho, comparte lo que se dice en este texto.
De esto hace ya una pila de años. Iban mi hermana y su novio de entonces en un taxi porteño. Habían vuelto de España hacía poco (no sé si esto viene a cuento) y estaban haciendo franela o chapando, que así eran las denominaciones de la época. El chófer los iba relojeando por el retrovisor con cara de mal jugador de póker: tenía una mano mala y no sabía o no quería disimularla. A medida que se sucedían las paradas en los semáforos, la zozobra del taxista iba en aumento, pero ellos seguían impertérritos a lo suyo. De pronto, en una luz roja especialmente larga, el tipo no aguantó más. Carraspeó todo lo fuerte que pudo y cuando la pareja aflojó un poco los miró ceñudo por el retrovisor y dijo: ¡Hay que hablar!
No era envidia. El hombre defendía las reglas de su espacio. A un taxi se sube para ser transportado y hablar. Él estaba cumpliendo con la parte que le correspondía pero sus pasajeros se comportaban como si ignoraran su responsabilidad, como si bastara con que solo una parte de la pequeña sociedad constituida por chófer y clientes tirase del carro social y la otra se dedicase a holgar. Y no, no era eso. Porque el viaje se pagaría, una vez terminado, en monedas pero la presencia del Otro en tan reducido espacio merecía una atención intelectual, no dineraria. Estoy acá, y acá hay que hablar.
Algo parecido ocurre en los espacios reales y virtuales (como este blog mismo) en los que nos subimos al taxi de las opiniones ajenas y dejamos que nos lleven sin cumplir con nuestra obligación de buenos pasajeros y hablar con el chófer. Leemos, a veces no íntegramente o en todo caso con endémica distracción, y reaccionamos para dentro, mudamente, atónitamente, como si la cosa no fuese con nosotros. Quizás no los veamos, pero los ojos ceñudos del conductor nos escudriñan por el retrovisor: dejensen de mirarse el ombligo, chicos. Hay que hablar.
Claro que, para hablar, hay que tener algo que decir.
Hablar, por otra parte, no es gritar ni cuchichear ni tararear la canción del verano del 42, ni pulsar el botón de me gusta tu última huevada. Hablar es establecer un diálogo en el que ambas partes disfruten del intercambio y se sientan tan escuchadas como sensatamente refutadas. Hablar es compartir pareceres y señalar desavenencias, pero también es darle algo al Otro que el Otro no tenía. Yo digo mi mentira, vos decís la tuya y del maridaje de ambas surge una tercera, nueva, más elaborada e igual de efímera. El juego es ese: hay que hablar.
O franelear para siempre.
Hay que hablar
De esto hace ya una pila de años. Iban mi hermana y su novio de entonces en un taxi porteño. Habían vuelto de España hacía poco (no sé si esto viene a cuento) y estaban haciendo franela o chapando, que así eran las denominaciones de la época. El chófer los iba relojeando por el retrovisor con cara de mal jugador de póker: tenía una mano mala y no sabía o no quería disimularla. A medida que se sucedían las paradas en los semáforos, la zozobra del taxista iba en aumento, pero ellos seguían impertérritos a lo suyo. De pronto, en una luz roja especialmente larga, el tipo no aguantó más. Carraspeó todo lo fuerte que pudo y cuando la pareja aflojó un poco los miró ceñudo por el retrovisor y dijo: ¡Hay que hablar!
No era envidia. El hombre defendía las reglas de su espacio. A un taxi se sube para ser transportado y hablar. Él estaba cumpliendo con la parte que le correspondía pero sus pasajeros se comportaban como si ignoraran su responsabilidad, como si bastara con que solo una parte de la pequeña sociedad constituida por chófer y clientes tirase del carro social y la otra se dedicase a holgar. Y no, no era eso. Porque el viaje se pagaría, una vez terminado, en monedas pero la presencia del Otro en tan reducido espacio merecía una atención intelectual, no dineraria. Estoy acá, y acá hay que hablar.
Algo parecido ocurre en los espacios reales y virtuales (como este blog mismo) en los que nos subimos al taxi de las opiniones ajenas y dejamos que nos lleven sin cumplir con nuestra obligación de buenos pasajeros y hablar con el chófer. Leemos, a veces no íntegramente o en todo caso con endémica distracción, y reaccionamos para dentro, mudamente, atónitamente, como si la cosa no fuese con nosotros. Quizás no los veamos, pero los ojos ceñudos del conductor nos escudriñan por el retrovisor: dejensen de mirarse el ombligo, chicos. Hay que hablar.
Claro que, para hablar, hay que tener algo que decir.
Hablar, por otra parte, no es gritar ni cuchichear ni tararear la canción del verano del 42, ni pulsar el botón de me gusta tu última huevada. Hablar es establecer un diálogo en el que ambas partes disfruten del intercambio y se sientan tan escuchadas como sensatamente refutadas. Hablar es compartir pareceres y señalar desavenencias, pero también es darle algo al Otro que el Otro no tenía. Yo digo mi mentira, vos decís la tuya y del maridaje de ambas surge una tercera, nueva, más elaborada e igual de efímera. El juego es ese: hay que hablar.
O franelear para siempre.
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Andrés Ehrenhaus,
Reflexiones sobre la traducción
domingo, 2 de octubre de 2011
Los libros argentinos, que son más baratos que los españoles, ¿se exportan a España con la misma facilidad con que los libros españoles se importan a la Argentina?
“Con más de un millón de libros retenidos por la Aduana , los editores son convocados a reuniones individuales. Allí, los instan a presentar un plan para trabajar con la industria gráfica nacional”, señala la periodista Patricia Kolesnicov, en una nota publicada el 29 de septiembre pasado en el suplemento I-Eco del diario Clarín.
Presionan a las editoriales
para que impriman en el país
Duró poco el alivio: gran parte de los libros que estaban parados en la Aduana la semana pasada, siguen ahí parados. Un millón seiscientos mil libros, dice un editor. Lo que sí, ahora las cosas están más claras: cuando, el pasado 20, se supo que la Aduana estaba poniendo trabas a la importación de libros, el sector pensó que era algo pasajero. El mismo día se anunció que los libros se liberarían desde el día siguiente. Una semana después, sólo algunas editoriales habían podido llevarse sus cajas. Pero las cosas ya estaban más claras: algunos editores habían sido llamados a reunirse con funcionarios de la Aduana que les recomendaron dejar de imprimir en el exterior. Y les pidieron que entregaran un plan de cómo lo irían haciendo. ¿Qué pasa con los libros que ya llegaron, mientras tanto? “Presenten el plan”, fue la respuesta.
Si la semana pasada no se sabía con quién discutir la medida, esto también se fue aclarando. Ayer, la Cámara Argentina de Publicaciones tuvo una reunión con Guillermo Moreno y Alejandra Blanco, jefa de Gabinete de la secretaría de Cultura de la Nación , cuyo titular, Jorge Coscia, les había suspendido una reunión. Allí, los editores explicaron los matices de la importación de libros y quedaron en seguir buscando un acuerdo.
Hay que hacer una aclaración: en esta nota no hay ni una fuente que haya aceptado dar el nombre. Los editores cuentan con detalle las reuniones, los planes, la proporción de libros que imprimen afuera, los motivos por los que lo hacen y hasta la inexistencia de números serios que midan qué parte de la producción editorial argentina se imprime en el exterior. Pero el nombre, no. Ni ninguna alusión que pueda identificarlos. Hace una semana lo explicaba una editora con años en estas lides: “Cuando esto les pasó a los de línea blanca –electrodomésticos–, a los que protestaron les cayó la AFIP ”, advertía. Eso, según dos editores, ya habría pasado con una editorial que alzó la voz.
El sector editorial ya había encendido las luces de alarma en mayo, cuando, en un acto con empresarios en la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines (Faiga), la ministra de Industria, Débora Giorgi, dijo que la Argentina consume 76 millones de libros al año y que el 78 por ciento esos libros son de importación. Y frente a los imprenteros Giorgi dijo que existía un proyecto para impulsar la industria nacional del libro.
En realidad, cuando se habla de libros importados se habla de dos cosas distintas: por un lado, los libros que han hecho completamente en otro país, entre los que hay muchos académicos, de imágenes o parte de la producción de multinacionales. Por otro, los que se escriben, editan, componen, corrigen en el país y se mandan a imprimir afuera.
Principalmente a Uruguay, a Chile y a China. La presión parece dedicada principalmente a estos últimos, aunque hoy por hoy en la Aduana hay de todo. Según la Cámara Argentina de Publicaciones –que reúne sobre todo a grandes editoriales y multinacionales– la suma de libros traídos de afuera no supera la cuarta parte de la producción editorial nacional ¿Por qué se imprime afuera, con las dificultades que acarrea un trabajo larga distancia? Por precio, por supuesto. Hasta un 30 por ciento de diferencia, dice un editor de un gran grupo. Por capacidad de las imprentas (Ver Polémica...) y por intersecciones entre asuntos técnicos y asuntos económicos. En Chile, dice un editor, por el mismo precio tenés mayor calidad. En Uruguay, dice otro, se consigue mejor papel y más barato. Faltan talleres que te hagan 2.000 ejemplares a un precio razonable, agrega otro editor. Sólo hay dos espiraladoras en el país y los libros de los primeros tres grados de la primaria llevan espiral, aporta otra. Es por la inflación, suma un profesional. En los últimos cuatro años, los libros subieron mucho más que el dólar. Y eso, hacia afuera, da desventajas.
“Nos plantearon que quieren defender la industria nacional”, dijo a Clarín un editor. “Nos dijeron que era una decisión política”, explicó otra.
Las editoriales que tenían libros en la Aduana fueron convocadas, en estos días, a reuniones individuales. Los recibían tres funcionarios. Por lo menos en uno de los casos, dos de ellos eran Guillermo González, director de Investigaciones de la Subdirección General de Control Aduanero; Maximiliano Luengo, del Centro Unico de Monitoreo Aduanero.
En esas reuniones, los editores recibieron la recomendación de imprimir acá. En algunos casos, se entendieron situaciones especiales, como el de un editor aseguraba que la única imprenta que hacía el tipo de trabajo que él necesitaba había cerrado. A otros les pidieron un plan para cambiar el balance entre lo que importan y lo que hacen acá. “Tenemos 80 por ciento de importados y un 20 de producción local”, explicaba un editor. Habla de cientos de miles de libros. “Ya estamos pensando en editar acá”.
Otra editorial, con 40.000 libros parados, dice que va a esperar. Pero varias están haciendo números para imprimir localmente. Eso, entienden –y por ahí irán las negociaciones con el Gobierno– subirá el costo de los libros. Los más preocupantes son los de texto, que se usan en las escuelas, por su volumen y porque no son intercambiables: no se estudia primer grado con libros de segundo.
Producción: Nora Viater, Guido Carelli y Gabriela Cabezón.
Notas anexas:
España: el sector del libro expresó su preocupación
La realidad de los hechos es que no se están despachando todos los envíos y, lo que es peor, no sabemos a ciencia cierta ni las causas de estas retenciones de mercancías”: la preocupación de la Federación Española de Cámaras del Libro y la Federación de Gremios de Editores de España tomó estado público ayer, en un mail del secretario general de la Cámara del Libro de Madrid, Carlos Ortega, a sus asociados.
Destacan varios puntos. Que las importaciones argentinas de libros españoles se han mantenido en los números habituales de los últimos años: 32 millones de dólares hasta agosto. Que el país ha aumentado sus importaciones de libros de China, Chile y Uruguay. Que las exportaciones argentinas no han subido en la misma proporción, lo que ha acarreado “duras protestas de las industrias gráficas argentinas”. Esto último, está en consonancia con los dichos que señalan que la Secretaría de Comercio Interior, dirigida por Guillermo Moreno, estaría presionando a los editores para obligarlos a imprimir en el país.
Uno de los párrafos más llamativos es el que marca la diversidad de posiciones, que llegan a ser opuestas, de las secretarías de Estado que están relacionadas con la industria del libro en nuestro país . Según los españoles, la Secretaría de Comercio, en la órbita del ministerio de Industria que dirige Débora Giorgi, “entiende las protestas de otros países”. La secretaría de Cultura, a cargo de Jorge Coscia, sería más que comprensiva: “no sólo entiende sino que apoya sin fisuras la postura de las empresas españolas”. Una posición opuesta tendría la secretaría de Moreno, que, dicen los españoles, “al parecer es la que está detrás de esta medida (la retención de libros en la aduana)”.
Polémica entre los editores
y la industria gráfica nacional
En un rincón del ring, las editoriales. En el otro, la industria gráfica nacional. Y ya sonó la campana.
Las editoriales, dicen que “el problema es que no hay capacidad gráfica en el país.” Es tan limitada, dicen, que como este mes hubo una gran licitación del Ministerio de Educación, las imprentas atrasaron las entregas.
También aseguran que uno de los motivos que encarece la impresión en el país es que todos los insumos del libro pagan IVA. Antes, podían descontar el IVA del papel del impuesto a las ganancias. Pero ya no.
Del otro lado del ring, los gráficos. El presidente en ejercicio de la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines (FAIGA), Juan Carlos Sacco, desmiente las denuncias de los editores. Asegura que “En la Aduana hay de todo parado. Es porque se están cumpliendo más estrictamente los controles”, dice. Y se desmarca del oficialismo: “Faiga no tiene nada que ver con el Gobierno. Esto es un tema coyuntural de la Aduana , nosotros no tenemos nada que ver”. Por su parte, Jorge de Vito, gerente de Faiga, asegura que la industria gráfica nacional tiene capacidad para cubrir toda la demanda editorial. Los libros puestos a la venta en el país en 2010 fueron 76 millones. De esos, “hay 60 millones de libros importados, que no pagan IVA”. En ese punto coincide con los editores: de Vito también señala que “el problema es el IVA. Podemos producir 76 millones de libros y más, está probado. No lo hacemos porque el IVA sobre todos los insumos del libro nos vuelve más caros.” En ese punto se encuentran los dos sectores: creen que desgrabar de IVA los insumos del libro haría competitiva a la gráfica. Por lo demás, la pelea promete seguir.
sábado, 1 de octubre de 2011
Por favor, es un posteo largo, pero, léase con paciencia y atención, y divúlguese.
El apriete que sufrió el uruguayo Ricardo Soca por parte de un abogado de Planeta es una parte ínfima del iceberg que se esconde detrás de la cuestión. En los últimos días, y a un ritmo francamente admirable, miembros del blog Addenda et Corrigenda han subido una serie de informaciones que ponen negro sobre blanco la cuestión de fondo.
El 27 de octubre de 2010 el portal Universia había publicado que “La Real Academia Española en colaboración con las 22 Academias del continente americano, prepara un gran portal para ofrecer a los usuarios todos los diccionarios y recursos que brinda la institución. Esta nueva web estará lista en los primeros meses de 2011, según explicó Víctor García de la Concha , director del organismo”.
Ahora bien, ese “gran portal”, según se indica aquí está siendo auspiciado por Telefónica de España, la cual “apoya a la Real Academia Española en el desarrollo del Portal Académico del Español, ventanilla unificada de acceso online a los diccionarios de la RAE ”.
Lo de la “ventanilla unificada” ya puede dar una pauta de cuáles son los intereses en juego. Pero antes de abundar, vale la pena volver al portal de Universia para leer que “Este proyecto web, patrocinado por Telefónica, se enmarca en la ‘renovación tecnológica de la Academia ’ y pretende ser el ‘escaparate’ de una ‘gran renovación tecnológica’ (sic), indicó Victor García de la Concha , director de la Real Academia Española.
“En esta iniciativa trabaja Michel Amigot, quien colabora con todo el departamento de tecnología de la RAE y las 22 Academias de la lengua para incluir todo tipos de registros léxicos. Entre ellos, figura el Diccionario panhispánico de dudas, el nuevo Diccionario histórico de la lengua española o la Nueva gramática.
“Nosotros tenemos actualmente 500 ó 600 millones de registros léxicos en los distintos corpus. Todo esto queremos proyectarlo en esta web, incluyendo una sección de consultas, libros, y los diferentes diccionarios que hemos publicado", subrayó De la Concha.
“Según explicó el director de la RAE , en esta página web se camina hacia una "ventana única" para que el usuario que escriba una determinada palabra pueda ver todo lo que en las Academias exista sobre ese término: estudios, diccionarios, gramática, etc.
“Ahora mismo tenemos una web consultadísima. Nuestro diccionario recibe un millón de visitas al día, por eso la página se nos ha quedado pequeña y un poco pasada", reconoce De la Concha. En esta misma línea, ha destacado que este gran portal, que cuenta con un presupuesto de 500 mil euros aportados por Telefónica, dispondrá de una ‘una tecnología muy adelantada’.
El portal no está aún disponible, hecho que aclaró en junio el nuevo director de la RAE, anunciando su apertura para este otoño.
Hasta acá todo muy rico, pero, ¿quién es Michael Amigot, propietario de la empresa que se encarga de realizar el portal? Aparentemente, por lo que investigó el grupo de Addenda et Corrigenda en este sitio, Michael Amigot, antes llamado Mikel Amigot, es un periodista navarro pionero en el campo de la prensa digital, que creó en Estados Unidos la empresa Amigot Corp (http://www.amigotcorp.com), una compañía de servicios multimedia especializada en audiencias de habla hispana, repartida entre Nueva York, España y la India.
Así, la división IBLNY de la empresa de Amigot presta servicios digitales y de marketing a una enormidad de empresas (bancos, de telefonía, radiodifusión...), administraciones públicas e instituciones culturales y educativas españolas, además de sectas católicas como Lumen Dei.
En lo tocante al castellano, y en resumidas cuentas, se encarga de la parte digital de todas las entidades de política cultural y de comercio exterior españolas y de diversas universidades: entre otras, Ford, Lumen Institute, IESE Business School - University of Navarra, Spain's Foreign Trade Commision (ICEX), Instituto Cervantes, Official Tourism of Spain in the U.S., Real Academia Española, Camara de Madrid, The Spain U.S. Chamber of Commerce, The United States Hispanic Chamber of Commerce, Invest in Spain, Fundación Telefónica, Telefónica Internacional, Telefonica TSA, ISEM, Hispanic Information and Telecommunications Network (HITN), Kukuxumusu - Mikel Urmeneta America Reads Spanish, Government of Spain, Government of Navarra, Comunidad de Madrid, Reyno Gourmet, Vodafone, El Corte Inglés, Telefónica Móviles, Archdiocese of New York, Real Catholic Television, Feria Television, Alba Technologies, Henares Television, Universidad Complutense, Universidad de A Coruña, e-Television, Cepal, Huesker, Reyno Gourmet, Union Familiar Lumen Dei, La Caixa , Pharma Image, IBM, Wells Fargo, The First American Corporation, Fordham University, APT, Fundación Ideas - PSOE, Order of Malta, Ole Imports, Grupo Seguriber, Fundación Germán Sánchez Ruiperez, Instituto de Autor, SGAE, Ibercrea, Fundación Autor, Arteria, Hispasat, Ministerio de Cultura (España), Colegio de Registradores, Brainstorm Multimedia, Grupo GSS, Centesimus Annus Pro Pontifice, CEOE...
Asimismo, Amigot participó en el CILE de Cartagena con esta ponencia.
El 27 de septiembre, en el blog Addenda et Corrigenda señalaban: “La mayor parte de las personas que hayan estado siguiendo el caso de RAE y Planeta contra elcastellano.org, y que hoy hayan asistido atónitos a la desaparición repentina de la versión de usabilidad mejorada por Franz Mayrhofer del Diccionario panhispánico de dudas, estarán preguntándose seguramente qué mosca les habrá picado a estas entidades para echarse así a la yugular de personas que trabajaban en sinergia con ellas sin perseguir nada más que el procomún”.
La explicación más plausible la encuentran en la privatización, disfrazada de patrocinio que Telefónica lleva a cabo en connivencia con la Real Academia Española, una institución financiada con fondos públicos. “Es decir, que con las acciones como las que ha sufrido Ricardo Soca están preparando el terreno para que todas las consultas a la obra académica se centralicen en exclusiva en ese portal, y probablemente sólo se concederán licencias para crear aplicaciones basadas en esos contenidos académicos a quien las pague”.
“Pero la cosa no queda sólo en el reparto del negocio de la lengua normalizada”, añaden. Y argumentan que el reparto del pastel del español global (que, en lo que concierne al libro y los contenidos digitales es, según el experto Javier Celaya, el próximo campo de batalla económico) es, además, un asunto de política de estado del Reino de España, un reino donde también la cultura está en manos exclusivas del gran capital.
“Desengañémonos –concluyen en Addenda et Corrigenda– : todos ellos, y no nosotros, son los amos de la lengua y la cultura en español. Y lo malo no es que lo sean ellos, sino que a veces manejan tan mal su propiedad que hacen necesario que nosotros se la mejoremos. Luego, ellos toman las mejoras que gratuitamente hacemos, nos vetan su administración y las explotan por su cuenta. Nosotros, como burros, los seguimos de nuevo, y el círculo vicioso vuelve a empezar. Y no acabará hasta que logremos desmantelar las peores de estas instituciones”.
El desengaño, sin embargo, debe ser todavía más amargo. La noticia del atropello a Ricardo Soca no circuló en los diarios, que sí le dieron mucho espacio a la presentación de la nueva versión de la gramática de la RAE y academias asociadas, y a la retención en la aduana argentina de los libros importados de España, con críticas a la exigencia del gobierno argentino porque esos libros sean impresos bajo la responsabilidad de las filiales argentinas de las empresas españolas. En el ámbito privado, salvo unos pocos amigos españoles conscientes de la gravedad de los hechos, la mayoría de quienes estaban al corriente se mostraron indignados en primera instancia, pero al saber que en el trasfondo hay una política económica y geoestratégica del Estado español que tiene la lengua como eje central (política de la que come toda empresa española relacionada con la lengua, a no olvidarlo) muchos fueron archivando la cuestión. Y así están las cosas.
La pregunta entonces es qué se puede esperar de España y qué van a hacer los gobiernos y asociaciones latinoamericanas frente a esta privatización encubierta de la lengua que es patrimonio de todos.
Seguramente, continuará.
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