lunes, 16 de diciembre de 2013

Cuánto ingenio y qué gracejo que tienen los que titulan las películas en castellano, ¿no?


Existe una suerte de consenso por el que el cambio del título de los libros traducidos es prerrogativa de los editores, cuyas razones, a la hora de vender, están por encima de cualquier otra circunstancia. Otro tanto sucede con las películas, aunque aquí la cosa se pone sensiblemente peor. De acuerdo con la nota anónima publicada en el diario Clarín, de Buenos Aires, del día 13 de diciembre pasado, hay un sitio en Internet, dedicado al cine, donde armaron la siguiente lista que, dado el calor que estamos padeciendo en la Argentina, cumple muy bien con ser la entrada del día de hoy.

Los 30 títulos de películas peor traducidos

En el sitio buzzfeed.com armaron un ranking divertido y solo apto para cinéfilos. Del 1° al 30° puesto, estas son las películas que, según ellos, sufrieron un curioso traspaso del inglés al español.

1.   The hangover = ¿Qué pasó ayer?
2.   I love you Phillip Morris = Una pareja despareja
3.   28 days later = Exterminio
4.   Pulp Fiction = Tiempos violentos
5.   16 candles = Se busca novio
6.   Home alone = Mi pobre angelito
7.   The game = Al filo de la muerte
8.   A bug’s life = Bichos
9.   Scream = Scream, vigila quien llama
10. The Breakfast Club = El Club de los Cinco
11. The nightmare before Christmas = El extraño mundo de Jack
12. The green mile = Milagros inesperados
13. Saw 2 = El juego del miedo 2
14. The sound of music = La novicia rebelde
15. 50 first dates = Como si fuera la primera vez
16. Superbad = Supercool
17. Posession = Personalidad múltiple
18. The hurt locker = Vivir al limite
19. Kingdom of heaven = Cruzada
20. Pineapple express = Superfumados
21. Along came Polly = Mi novia Polly
22. City of angels = Un ángel enamorado
23. The kids are all right = Mi familia
24. Death becomes her = La muerte le sienta bien
25. Sleepless in Seattle = Sintonía de amor
26. The American = El ocaso de un asesino
27. There will be blood = Petróleo sangriento
28. Lost in Translation = Perdidos en Tokio
29. Walk the line = Johnny & June pasión y locura
30. 101 dalmatians = La noche de las narices frías


viernes, 13 de diciembre de 2013

La larga marcha de Don Quijote en China


“El Quijote es uno de los libros más traducidos de nuestra lengua. Pero las diferentes versiones al chino son una historia en sí misma.” Así dice la bajada de la nota publicada el 11 de noviembre pasado en la edición digital de la revista Ñ, con firma de Guillermo Bravo.






El Quijote y Sancho recorren China

La primera traducción del Quijote fue de 1612, siete años después de que fuera editado en Madrid por Francisco Robles. Desde la primera publicación de la obra en español, el inglés Thomas Shelton, especialista en lenguas romances, se sintió  atraído por la historia del caballero loco y publicó The History of the Valorous and Wittie Knight-Errant, Don Quixote of the Mancha .

Para ese año, el libro era ya un éxito en España, se perfilaba como un clásico popular y comenzaba a iniciar un camino que lo llevaría a conquistar Europa en una década. La traducción de Shelton llamó la atención del francés César Oudin, secretario y traductor oficial –del español, italiano y portugués– de Enrique IV. Oudin viajó a Madrid y se hizo de un ejemplar de la obra cuya primera parte publicaría en francés en 1614.

Pero la marcha del Quijote hacia otros continentes se hizo más larga, especialmente en Asia. Mientras Shelton y Oudin compartían en sus países las travesías del hidalgo caballero, China estaba bajo el mando del emperador Wanli, quien sería seguido por el emperador Tianqi en 1620, y se acercaba al fin de la Dinastía Ming (1368 - 1644), cuando Tianqi diera poder absoluto a Wei Zhongxian, el eunuco más poderoso que ha visto China y quien impondría un régimen de terror, en medio de una crisis económica y grandes hambrunas.

Si bien China fue uno de los primeros países asiáticos en tener una versión del Quijote, debió esperar hasta 1922, cuando apareció la primera versión aproximativa, convirtiéndose además en el primer libro de la literatura española traducida al mandarín.

Durante siglos, China fue un imperio cerrado culturalmente al occidente, más preocupado por mantener su equilibrio interno y beneficiarse del comercio internacional. A partir de fines del siglo XVII, con la continua llegada de misioneros europeos, se iniciaron algunas actividades de traducción en colaboración de letrados nativos.

La primera versión del Quijote en mandarín tradicional llevó el título de Moxiazhuan, literalmente "Biografía del Caballero Loco" . Fue publicada en Shanghai y fue traducida desde el inglés por el escritor Lin Shu y su ayudante Chen Jialin.

Ninguno de los dos sabía español y sólo Chen entendía inglés. Por lo que diseñaron un modelo de trabajo conjunto: Chen leía, y traducía en voz alta, y Lin Shu, anotaba reinterpretando a su manera.

Esta versión puede considerarse una traducción de una traducción de una traducción: del español al inglés, del inglés al chino hablado y del mandarín hablado al mandarín antiguo.

El primer error que se le señala a esta versión –además de su traducción aproximativa– es la supresión del prefacio, en donde Cervantes da el tono a la obra y anuncia su plan. No contentos con eso, también se tomaron la libertad de agregar pasajes de su propia autoría cuando lo creyeron necesario.

El dúo de traductores se encargó sólo del primer tomo y en China no supieron, por mucho tiempo, que existía una segunda parte. A esta primera edición, durante los años treinta, le siguieron varias publicaciones piratas, que fueron de aparición fugaz, incluyendo la del escritor He Yubo quien se hizo eco de la historia general y sin leer el libro escribió un Quijote a su manera. De la historia general, esa versión conserva la locura del Caballero y el dúo con Sancho, pero las historias que atraviesan son completamente diferentes.

El libro de He Yubo muestra que el Quijote ya era popular en China y que el libro era ya una imagen bien definida: la de un hombre viejo loco alto y flaco buscando aventuras seguido por un hombre bajo, fiel y bastante bruto.

Esa popularidad hizo que en 1939, aunque el país estuviera sumido en la guerra con Japón, se presentara una nueva versión de la primera parte del traductor Fu Donghua.

Aunque la traducción también fue hecha del inglés, fue una versión más cuidada y completa, en la que se incluía el prefacio y las partes eliminadas por Lin Shu, y se restituyeron a la versión original las adiciones voluntarias de los dos traductores.

Esa versión circuló por muchos años, pero aún faltaba la segunda parte y tener una traducción desde el español. El poeta y traductor Dai Wangshu, fue el primero en emprender esta tarea. El fundador de la Escuela Modernista de China, comenzó la traducción completa del Quijote hacia 1940. Era mucho mejor conocedor del francés que del español, pues había estudiado en Lyon. Pero gracias a sus numerosos viajes por España y su previa experiencia, la tarea estaba a su altura.

Dai Wangshu ya había traducido entre otros a Chateaubriand, Remy de Gourmont, Julien Green, Radiguet, Supervielle, Paul Valéry,  Aragón, Eluard y Sartre desde el francés, y a García Lorca, Ibáñez, Azorín, desde el español, cuando encaró la novela de Cervantes.

Trabajó durante un año y quienes tuvieron acceso al manuscrito aseguraron que se trataba de una excelente versión, en la que se respiraba el estilo conciso y claro del poeta. Sin embargo, el destino le jugaría una mala pasada. Durante la guerra sino-japonesa que duró desde julio de 1937 hasta septiembre de 1945, Dai trabajó como editor en Hong Kong, donde fue encarcelado por los japoneses y el manuscrito con la traducción se perdió, según parece, para siempre.

Otras versiones aseguran que el manuscrito se perdió en realidad en la Guerra Civil Española, en donde el poeta participó como combatiente voluntario para los republicanos. Pero poco pudo saberse del manuscrito, pues Dai murió en Shanghai, poco después de terminada la guerra sino-japonesa, por una “sobredosis accidental de efedrina”.

El Quijote era ya uno de los libros occidentales más populares en China y para 1959, se celebró el 350 aniversario de la publicación del Quijote con una edición de los dos tomos, traducidos igualmente por Fu Donghua, convirtiéndose en la primera traducción íntegra de la novela publicada en mandarín.

Poco después de la muerte de “El Gran Timonel” y a la reorganización y modernización que llevó adelante su sucesor, Deng Xiaoping, se presentó en 1979 una edición de la editorial de Literatura del Pueblo.

Se trataba de la mayor editorial del país y esta edición, surgida al final de la Revolución Cultural tuvo un gran impacto y es, aún hoy, la versión más leída en China. Su traductora, Yang Jiang, tardó once años en aprender español tan sólo para poder acometer la traducción de la obra cervantina. Sin embargo el español que aprendió Yang estaba teñido de su conocimiento del inglés y el francés, lenguas que sí manejaba perfectamente.

La traducción se vio plagada de errores que han sido señalados estos años por algunos hispanistas chinos. Por ejemplo cuando Cervantes dice “sujeto”, la traductora, incapaz de manejar la polisemia de esta palabra, piensa en el “subject” inglés y el “sujet” francés y así lo traslada al chino, usando el significado “tema”, produciendo en muchos casos -cuando el autor se refiere a la persona- errores que hacen casi incomprensible la versión china.

En otras ocasiones “les faux amis” de las lenguas europeas que ella manejaba, la llevaban a producir entuertos de difícil solución. Por ejemplo cuando le tocó traducir la palabra  “parientes”, ella lo interpretó como “parents”, que en francés y en inglés llevan el significado de “padres”, produciendo familias bien extrañas que se habrán considerado entre los lectores asiáticos como extravagancias españolas.

A pesar de estas torpezas, la obra pudo hacerse el lugar que se ha hecho gracias a la pluma ágil de la traductora.

Dong Yansheng es quien tradujo la obra de Cervantes a más de 3 millones de caracteres del chino simplificado y cuya versión es hoy la más aceptada por los hispanistas chinos.

Leyó el Quijote en su juventud, en la versión de Fu Donghua, y se quedó admirado con la historia del Caballero de la Triste Figura, al punto que Cervantes se convirtió en su autor favorito junto con Dostoievski, quien también fue muy traducido en China.

Dong empezó a estudiar español a los 17 años por completa casualidad. El había elegido ruso, pero su mejor amigo se había inscrito en español, por lo que cambió de parecer y decidió compartir los cursos y las nuevas experiencias de la vida académica con ese compañero que conocía desde la infancia.

Apenas recibido y después de haber viajado por España, empezó a trabajar como profesor de español en la Universidad de Beijing, la más distinguida universidad de China. Pero eran malos tiempos, comenzaba la Revolución Cultural de Mao –a quien Dong considera “el demonio”– y estuvo casi diez años sin trabajar.

Después, volvió a la vida universitaria, alternada con traducciones varias desde el español, hasta que un día, a finales de 1993, llegaría la propuesta que modificaría su carrera. “Un editor se presentó en mi casa y me planteó si estaba dispuesto a sacar una nueva versión del Quijote. La propuesta me dejó totalmente pasmado, porque nunca había pensado en eso, suponiendo que se trataba de un cometido arduo que sólo estarían en condiciones de arremeter los grandes genios.

“Luego de reflexionar un poco, me dije, con probar, no perderé nada”, recuerda, contando que sólo empezó a trabajar cuando obtuvo del editor la condición de que le daría el tiempo necesario para el trabajo. “Fue así como se inició mi martirio. La cosa no se me ocurrió, sino que sencillamente me ocurrió”, añade.

Se entregó entonces a la lectura de la versión de Yang Jiang, la más conocida de aquel entonces, confrontándola, además, con el texto original. Esa experiencia lo armó de valor, ya que estaba seguro de que “por lo menos no cometería los muchos errores que pululaban por ahí”, cuenta.

Este traductor quijotesco ha ido siempre contra la corriente. En un país en el que la familia es un valor fundamental, ha decidido no casarse. Además, se permite dudar del Partido y sobre todo maldice contra Mao.

Dong es un experto en las diferentes versiones del Quijote y en encontrar desaguisados de los traductores aquí y allá. “Hay traductores demasiado alegres que justifican su chapucería diciendo que se trata de una recreación. No se puede negar que se encierra cierta dosis de creatividad en la traducción, sobre todo la efectuada entre el chino y cualquiera de las lenguas europeas. Pero se entiende la creatividad en este caso por los ingentes esfuerzos que haya que hacer por vencer los obstáculos aparentemente insuperables y de ninguna manera se tiene que utilizar como excusa de la irresponsabilidad”.

Ahora Dong espera que se haga una nueva traducción al chino de la obra de Cervantes. “Siempre fui partidario de que se renueven cada cierto tiempo las traducciones de las obras monumentales de la literatura universal. ¿Acaso no van renovándose la mentalidad, el lenguaje y el gusto estético?”.


jueves, 12 de diciembre de 2013

Para curiosear

Silvia Senz Bueno, como siempre infatigable, nos ha enviado un link para acceder al Manual del Traductor, del Servicio de Traducción al Español de la ONU.

Más allá de las fuentes usadas para su confección (que, por supuesto, son mejorables), acaso preste algún servicio y disipe alguna duda. Por eso, juntamente con el Índice, se pega el vínculo a continuación:

Presentación
Preámbulo
Índice:

La Documentación en la Secretaría
Introducción | La Traducción en el Departamento | Distribución de los trabajos dentro del Servicio | Identificación de los documentos

Normas Generales
Mayúsculas: ONU | Mayúsculas: Ortografía de la lengua española | Cursiva (itálica) | Numerales | Abreviaturas | Símbolos | Fechas | Horas | Señas | Latinismos | Novedades ortográficas (RAE)

Normas Particulares
Elementos que no se traducen | Orden alfabético | Nombres geográficos | Nombres propios | Capítulos y demás divisiones | Notas de pie de página | Forma de citar las resoluciones | Reunión, sesión, período de sesiones (session/meeting) | Programa, orden del día o agenda (agenda) | Revisiones, enmiendas y correciones | Mención de páginas | Citas textuales y glosas | Textos presentados en español | Publicaciones de las Naciones Unidas | Títulos | Leyes, partidos políticos, cargos o entidades | Nombres de organizaciones no gubernamentales | Votaciones | Tratamientos | Nota de género

Tipos de Documentos
Introducción | Modelos | Memorias de traducción | Programa de la Asamblea General | Documentos presupuestarios | Diario | Notas para el Presidente | Pink tickets | Resoluciones y decisiones de la Asamblea General | Resoluciones y declaraciones de la Presidencia del Consejo de Seguridad | Otras resoluciones | Actas resumidas | Cartas | Notas verbales | Documentos sin signatura | Respuestas recibidas de gobiernos y organizaciones

Link:
http://conf-dts1.unog.ch/1%20SPA/Tradutek/NY/00-ManualDelTraductor.Oct2012.pdf

miércoles, 11 de diciembre de 2013

¿Sabía usted que en China a los traductores extranjeros se los premia?

Jorge E. Malena
Es casi el fin de año, por lo que las noticias tardías (ésas que se nos pasaron y que ahora descubrimos) están a la orden del día. La siguiente fue publicada por Xinhua (¿?) en el diario La Estrella, de Panamá, el 2 de julio de este año.

Premian a traductores extranjeros 
por promover cultura china

Ezra Vogel, un experto estadounidense sobre China, junto con otros cinco extranjeros recibieron hoy el Premio Especial del Libro de China por promover la cultura china alrededor del mundo. Los otros ganadores del premio incluyen al sinólogo italiano Lionello Lanciotti, al escritor argentino Jorge E. Malena, al escritor egipcio Mohsen Said Fergani y al editor indonesio Yoza Suryawan, dijo la Administración General de Impresión, Edición, Radio, Cine y Televisión de China. 

La traductora sueca Anna Gustafsson Chen, quien ha traducido obras del primer escritor chino ganador del Premio Nobel de Literatura, Mo Yan, también recibió un reconocimiento. El Premio Especial del Libro de China fue establecido en 2005 para reconocer a traductores, escritores y editores extranjeros por su contribución al conocimiento de la cultura china en el mundo. Un total de 33 expertos extranjeros de 14 países han recibido el premio.


martes, 10 de diciembre de 2013

Se quedó de pasta de boniato

En su blog El traductor en la sombra, Isabel García Cutillas (foto) (Traductora autónoma de alemán y catalán a español especializada en textos técnicos y financieros • Traductora-intérprete jurada de alemán nombrada por el Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación español • Correctora ortotipográfica • Licenciada en Traducción e Interpretación por la Universidad de Alicante con Premio Extraordinario de Licenciatura • Socia de Asetrad) subió el 19 de mayo de 2012 la siguiente entrada, donde habla de los correctores. Su experiencia, delicadamente expresada, es la de todos, por lo que no está de más recordarla.

Cuando el revisor, en vez de corregir, destroza


No hay mejor complemento para un traductor que un buen revisor, ese ser que perfecciona y ratifica la buena calidad de una traducción bien hecha o que enmienda las meteduras de pata de las traducciones mal hechas. No hay mejor garantía de calidad que pasar un texto por las manos de dos profesionales cualificados: uno que trasvasa la información de un idioma a otro y otro avezado en la detección de incorrecciones y ducho en el arte de pulir traducciones ajenas.

Trabajar con un buen revisor es un placer y una de las mejores formas de aprender y de mejorar la calidad de nuestras traducciones. De igual manera, que te toque lidiar con un mal revisor o, peor aún, con un revisor cuyos conocimientos son inferiores a los tuyos, es una de las peores torturas de la humanidad. Que destrocen tu traducción y, además, tengas que justificar por qué los cambios del revisor son incorrectos es una situación que puede desesperar hasta al más templado.

A lo largo de mis seis años de carrera profesional, yo misma he ejercido de revisora en muchas ocasiones, unas veces con más acierto que otras. Asimismo, he tropezado con revisores de todo tipo: revisores excelentes que realmente se dedican a corregir errores y mejorar el resultado final; revisores buenos, pero con el molesto defecto de hacer todo tipo de cambios insustanciales que en nada alteran la traducción (por ejemplo, sustituir no obstante por sin embargo), y revisores desquiciantes que, lejos de mejorar la traducción, la empeoran. El peor de los casos se da cuando un revisor demuestra claramente que no está capacitado para realizar ese trabajo, y a este respecto tengo una anécdota que perdura en mi memoria aun después de mucho tiempo.

Hace varios años, pocos meses antes de terminar la carrera, una empresa de comunicación española se puso en contacto conmigo y me propuso hacer una prueba de traducción de castellano a catalán como antesala para futuras colaboraciones. Como soy prácticamente bilingüe en catalán (valenciano) y la empresa era uno de mis primeros clientes potenciales, acepté encantada. Hice la prueba, que consistía en traducir un breve artículo de prensa, y la envié. Al cabo de unas semanas, tras preguntarles por la prueba, me comunicaron los resultados. Cuál fue mi sorpresa cuando leí esto:

En general, bien.

[...]

No obstante, llama muchísimo la atención el uso de la palabra “hui” como traducción de “hoy”. Diccionario en mano, esta palabra significa, efectivamente, ‘hoy’, aunque se trata de un dialectalismo anticuado, sin que haya absolutamente nada que justifique su uso. En mi opinión, este error desvirtúa toda la traducción. … Quizá se trate simplemente de un error y el traductor quería escribir “avui” (que sería lo correcto).

Me quedé de pasta de boniato. ¿Que hui es un dialectalismo anticuado injustificado? ¿Que lo correcto es avui? ¿Que has tenido que mirarlo en un diccionario? Para que os hagáis una idea, eso es como decirle a un argentino que, diccionario en mano, el vos existe, pero que se trata de un uso anticuado sin justificación a día de hoy, y que lo correcto es decir tú. Cualquiera que realmente sepa catalán/valenciano o viva en la Comunidad Valenciana sabrá que hui es el adverbio que se utiliza por estos lares para decir hoy, si bien en Cataluña se dice avui. No hay más que echarle un vistazo, por ejemplo, a Canal 9, la televisión autonómica valenciana. Curioso arcaísmo aquel que se utiliza hoy en día en los medios de comunicación… Así pues, el revisor se puso doblemente en evidencia: por un lado, por no saber que hui es un adverbio de uso corriente en valenciano; por otro lado, por haber tenido que recurrir al diccionario para buscarlo, cuando cualquiera que realmente sepa catalán conoce o debería conocer esa palabra. Por aquel entonces yo era demasiado pardilla para replicar y lo dejé correr, pero hoy no lo haría.

En definitiva, mi conclusión basada en la experiencia es que hay que tener paciencia y diplomacia con los malos revisores y agradecer infinitamente el trabajo de los buenos revisores, que son uno de los mejores regalos y una de las mejores fuentes de aprendizaje para un traductor.


lunes, 9 de diciembre de 2013

Una nueva traducción casi secreta de T.S. Eliot

Es sabido que a través de las distintas épocas por las que ha transcurrido no ha sido una de las virtudes de la Academia Argentina de Letras comunicar correctamente lo que hace más allá del limitadísimo ámbito de los académicos. La noticia de la publicación en marzo pasado de una nueva versión de The Waste Land, esta vez traducida por Rolando Costa Picazo se suma a la lista de esas informaciones que no llegan a buen puerto, habida cuenta de que muchos de los participantes de este blog son poetas, lectores y/o traductores de poesía de lengua inglesa y, por lo que pudimos averiguar, nadie estaba enterado. Se transcribe entonces a continuación la noticia de la publicación de ese volumen, según la oficina de prensa que la AAL publicó en su sitio ¡en marzo de este año!.

Novedades Editoriales
de la Academia Argentina de Letras

Obra que consta de un estudio y la traducción completa del poema The Waste Land, del escritor anglo-estadounidense Thomas Stearns Eliot y publicado en 1922.

The Waste Land (La tierra baldía) es considerado uno de los poemas más importantes del siglo XX y es el que consagraría y haría mundialmente célebre a T. S. Eliot. En su diseño final había intervenido su amigo Ezra Pound.

Sobre The Waste Land, Rolando Costa Picazo, responsable de ésta reedición crítica del poema, dice: "Cambió el mapa poético de manera radical. Se trataba de un poema largo, algo poco común en ese momento; de hecho, constituía una vuelta a los poemas extensos de los siglos XVIII y XIX, solo que con diferencias radicales, como una técnica de yuxtaposición y fragmentariedad, el uso de ecos y alusiones, y un despliegue de erudición que lo hacía particularmente difícil y oscuro (...) Es un poema secuencial de estructura cinematográfica, con dominio del montaje, o estructura musical, con recurrencia de imágenes y temas, como melodías que se repiten (...) El poema contiene viñetas narrativas, también descripciones, meditaciones, pasajes líricos, comentarios satíricos, citas (...) Estructuralmente, está dividido en cinco partes. La primera sección tiene que ver con la pérdida de la fe, esperanza y vitalidad; presenta la tierra desolada (el desierto), el jardín y la ciudad, e introduce algunos personajes; la segunda presenta dos ejemplos de relaciones humanas insatisfactorias, una en la clase alta, otra en la baja: contarpunto y contraste; la tercera parte ofrece una serie de crisis y reveses amorosos, traiciones, adulterios, seducciones; la cuarta, brevísima, quizás ambigua por su brevedad misma, sugiere desesperación nihilista, o quizás una esperanza de alivio trascendental; la quinta parte es catástrofe y apocalipsis".

La obra incluye el poema en su original idioma inglés y la traducción en paralelo al español.


ÍNDICE
Estudio preliminar.
La tierra desolada.
Notas de Eliot a The Waste Land.
Notas de Rolando Costa Picazo.
- El título.
- El epígrafe.
- I. El entierro de los muertos.
- II. Una partida de ajedrez.
- III. El sermón del fuego.
- IV. Muerte por agua.
- V. Lo que dijo el trueno.
Bibliografía y obras mencionadas.
- General.
- Sobre Eliot.

viernes, 6 de diciembre de 2013

Murió el editor independiente André Schiffrin

La noticia fue publicada ayer, sin firma, en la edición digital de la revista Ñ. Allí se lee que "André Schiffrin, el editor independiente franco-estadounidense que publicó a autores como Michel Foucault, Jean-Paul Sartre, Simone de Beauvo Beauvoir, Marguerite Duras y Günter Grass en los Estados Unidos, murió el domingo en París a los 78 años. Schiffrin, uno de los hombres más importantes del mundo de la las Letras estadounidenses, falleció en la ciudad en la que había nacido en 1935 y de la que emigró a los 6 años, huyendo de la persecución nazi que había invadido Francia. Heredó una editorial pero sobre todo la pasión por el oficio de su padre, pero cuando los resultados económicos no fueron buenos, fue separado de su cargo: decidió entonces fundar una nueva. A la vez, escribió durante su carrera algunos libros con reflexiones sobre su trabajo, como El control de la palabra, La edición sin editores, Una educación política y El dinero y las palabras."

Luego, éste es el artículo que le dedica Wikipedia: "Schiffrin fue hijo de Jacques Schiffrin, un ruso judío que emigró a Francia y brevemente tuvo éxito allí como editor de la Bibliothèque de la Pléiade, que él fundó, y que fue comprada por Gallimard, hasta que fue despedido a causa de las leyes antijudíos impuestas por el  régimen de Vichy. Jacques Schiffrin y su familia tuvieron que huir y finalmente encontraron refugio en los Estados Unidos. Como el más joven, Schiffrin recuerda en su autobiografía, Una educación política: entre París y Nueva York (2008), que experimentó la vida en dos países como el hijo de un intelectual judío.Durante casi 30 años Schiffrin fue director de la editorial Pantheon Books, donde fue parcialmente responsable de la introducción de la obra de Pasternak y Foucault , entre otros. En 1990 Schiffrin fue despedido de Pantheon Books y fundó la organización no lucrativa The New Press, explicando que lo hizo debido a las tendencias económicas que le impedían la publicación de libros serios. Schiffrin analizó lo que consideró como la crisis en la edición occidental en sus libros. Falleció en París el 1 de diciembre de 2013 a los 78 años, a causa de un cáncer de páncreas".