jueves, 9 de agosto de 2018

"Mucha gente 'no central' va incorporando palabras sueltas"


Publicada en Cultura InfoBAE el pasado 4 de agosto, con firma de Maximiliano Fernandez, la siguiente entrevista con Karina Galperín,  doctora en Letras por la Universidad de Harvard, profesora y directora de la maestría en Periodismo de la Universidad Torcuato Di Tella, se centra en la actual discusión sobre el lenguaje inclusivo en la Argentina.

“La sobreactuación contra el lenguaje inclusivo
es esperable porque es una disputa entre generaciones”

“Chiques” en vez de chicos. “Todes” en vez de todos. “Amigues” en vez de amigos. Usar la “e” en lugar del género masculino como neutro. El lenguaje inclusivo explotó en las tomas de colegios que se hicieron durante la vigilia a la sanción del aborto legal en Diputados. El fenómeno, aún incipiente, encuentra cierta aceptación, pero, sobre todo, despierta intolerancia de parte de sus detractores.

Karina Galperín, doctora en Letras por la Universidad de Harvard, profesora y directora de la maestría en Periodismo de la Universidad Torcuato Di Tella, es una de las voces que se alzó a favor del fenómeno o, al menos, optó por una postura más comprensiva.

En diálogo con InfoBAE, expresó: “Estamos ante un fenómeno inédito porque nunca ocurrió de esta manera que se toquen los principios de la lengua. Siempre los cambios fueron de un modo más inconsciente. No en torno a problemas – sociales o reivindicaciones. Eso se conjuga con que estamos en una época donde la circulación de la palabra escrita y oral tiene una amplitud y velocidad también sin precedentes”.

–Más allá de que se gesta a partir de una demanda colectiva, ¿cuál fue el puntapié inicial?
–No lo conozco y no sé si alguien lo conoce. De hecho, todas las descripciones del fenómeno son bastante vagas sobre sus orígenes. Se suele escuchar de sus detractores que es algo impulsado por el movimiento feminista, pero nadie especifica cómo, quién, cuándo. Yo creo que hace casi 20 años que comenzaron aisladamente en distintos lugares a surgir iniciativas sobre el lenguaje. En Argentina, en torno a la nueva Constitución surgieron ciertas alternativas.

–¿El movimiento feminista no potenció el fenómeno?
–Probablemente no nos hubiéramos fijado si el movimiento feminista no nos hubiera llamado la atención. Hay un nuevo foco que involucra al lenguaje, pero no creo que sea una iniciativa avanzada en forma orgánica por las mujeres. Me parece que es algo muy espontáneo, que tuvo un impulso dentro de la militancia y eso explica por qué tuvo atractivo en algunos círculos. Lo que sí, eso no explica por qué es un fenómeno lingüístico que atrae a otros sectores.

–¿Los cambios se producen porque el español es machista?
–Los lenguajes no son machistas o feministas. Las lenguas expresan relaciones y registran el mundo tal como existe. En este momento estamos viendo ciertas maneras para designar las composiciones de grupos con el que no estamos del todo satisfechos. Sobre todo la cuestión que el género masculino se use tanto para lo masculino como para la especie en su conjunto. Hoy, por la realidad nuestra, que cambió mucho en términos de posición de los grupos relevantes en la sociedad, dejó de ser preciso. Le estamos pidiendo a la lengua una precisión que incluya la distinción.

–O sea que hay otra ventaja más allá de la inclusión que se pregona…
–Es una cuestión de ser más precisos. No se puede obviar que existe una relación con el feminismo, pero esa relación abarcaría solo un uso lingüístico de nicho. Si estamos hablando de un fenómeno más amplio, es porque salió de esos círculos y le ofrece un atractivo a otra gente que simplemente quiere ser más precisa al expresarse.

–¿Creés que traspasó los colegios más ideologizados de Capital?
–Eso sin dudas porque es una lectura muy parroquial. No estamos hablando de un fenómeno argentino. Es un fenómeno dentro de la lengua española que existe en muchos otros países. Por ejemplo, en España hay una polémica muy álgida, pero también hay una discusión casi calcada a esta en otras lenguas. Lo que hizo el discurso de los colegios fue visibilizar algo que la mayoría no tenía idea de que existía, pero que en realidad existía hace más de 20 años.

–¿Qué debería hacer la escuela a partir de la explosión del lenguaje inclusivo?
–Me parece un error, en este momento de proceso de cambio, implicarse en más que informar, utilizar la lengua de manera natural. Estamos todavía en un mundo cuya norma es la norma antigua. Por lo tanto no dejaría de enseñar la norma. Tampoco enseñaría la novedad a no ser que los chicos lo pidan. Si los chicos lo utilizan, hay un buen tema de discusión.

–La RAE ya sentó posición y dijo que el género neutro es el de siempre.
–La gente que le pide algo a la RAE le está pidiendo algo muy prematuro. La RAE es como un escribano. En el momento en que este cambio sea consolidado deberá expedirse. Pero no es un cambio seguro. Estamos viendo una percepción de problema y ahí una solución que se está imponiendo: la del tercer género en “e”. Quizás la academia debería agregar que ven cierto diagnóstico de problema de parte de los hablantes, pero que ninguna alternativa se estableció como dominante.

–¿Esos otros casos en el mundo prosperaron o están en un estado embrionario como acá?
–En Francia, la academia y el gobierno fueron lapidarios en contra de los cambios, diciendo que eran una aberración que ponía a la lengua francesa en un peligro mortal. Esa reacción tan visceral también te habla de que hay una presión por ese uso muy fuerte.  En Alemania se ha avanzado en distintas instancias. En otras lenguas como el portugués, el hebreo, incluso el inglés en el que no hay género en sustantivos y adjetivos hay discusiones en torno a los pronombres. Claramente es un fenómeno bastante extendido, por no decir global. Ante una sociedad que cambió muchísimo, se está preguntando si la manera en que nombra las cosas la lengua está en la línea de las necesidades.

–¿Por qué creés que genera tanta indignación?
–Cualquier cambio en el lenguaje, que es una de las cosas más afectivamente arraigadas en nosotros, genera ese tipo de reacción. Los cambios son difíciles en general y en la lengua mucho más. Pero yo distingo dos tipos de reacciones: la reacción de “me resulta inutilizable”, “no estoy acostumbrado”, “no creo que me sirva”, pero que lo comprenden. Del otro lado, la reacción que yo no entiendo es la de “me resulta espantoso y ridículo” porque eso es cerrarse a entender algo que me parece muy interesante.

–¿Se exagera en la reacción?
–Es una sobreactuación esperable. Es una reacción que siempre ocurre ante los cambios. Sobre todo porque esto tiene un componente generacional: de enfrentamiento entre jóvenes y viejos, que siempre son ríspidos y arduos.

–¿Cuál sería el siguiente paso? ¿Una sistematización?
Lo que está pasando es que mucha gente “no central” va incorporando palabras sueltas, pero no todo el sistema. Hay gente que sigue hablando como siempre, pero dice “todes” o “amigues”. Vamos a ir muy despacio. No sé cómo. Es imposible de predecir. Falta muchísimo para que esto se establezca si es que finalmente se establece.

–¿De acá a cuántos años le ves posibilidad de instalarse?
–No tengo idea. Yo diría siglos. Como cambio completo me parece muy lejano. Yo desdramatizaría porque cuando ocurren estos cambios y dicen “me van a imponer”. En la lengua felizmente nadie –o casi nadie– le impone algo a alguien. Por lo tanto, relajémonos. Que los que no se quieran plegar, sigan hablando como siempre. Y los que quieran incorporar los cambios, también lo harán. Un paso adelante que ya se dio es que pasamos del ridículo a la risa cuando usamos lenguaje inclusivo.

–¿No estigmatiza eso a los chicos?
–Pero hay algo que puntualizar. Tanto los chicos como los grandes somos usuarios competentes de nuestra lengua. No hablamos de la misma manera en cualquier ámbito. Los chicos son perfectamente dúctiles como para hablar de esta manera con sus pares y traducirse a la lengua tradicional cuando hablan con los mayores.

miércoles, 8 de agosto de 2018

"Esta es nuestra fiesta, el gran acontecimiento anual de la edición independiente"


En sintonía con la nota de ayer, la de hoy, firmada en el diario Clarín, del 6 de agosto pasado, por Verónica Abdalá, ofrece mayores precisiones para los interesados en asistir a la Feria de Editores, que se desarrollará el Viernes 10, el sábado 11 y el domingo 12 de agosto en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131), de 14 a 21, con entrada libre y gratuita. (No se suspende por lluvia)

Con crisis y todo, la feria de los editores independientes crece

El de las editoriales independientes en la Argentina fue uno de los fenómenos culturales más explosivos e interesantes de la última década: el surgimiento y la proliferación de sellos pequeños y medianos sigue creciendo, al calor de una movida de público ávido de nuevas propuestas, que acompaña la ola.

Munidas de catálogos de calidad que no se rigen exclusivamente por los caprichos del mercado, y capaces de moldear en el tiempo una identidad propia, las independientes ganan espacios y reconocimiento en un contexto de crisis para el sector: los costos de fabricación crecen y los libros terminan siendo un producto suntuario para el consumidor. La clave parece estar en en el vínculo directo con  las comunidades de lectores.

Y si los lectores celebran que se diversifique la oferta, los autores agradecen estas nuevas dinámicas y circuitos para publicar, además de la posibilidad de intervenir en ediciones que suelen hacerse en colaboración con los mismos editores. Un fenómeno que explica que escritores consagrados –como Hebe Uhart, que publica en Blatt & Ríos; Sergio Bizzio, que lo hace en Interzona y en Mansalva-; Marcelo Cohen, en Sigilo y Entropía; o Sergio Chejfec, en Entropía- hayan ido volcándose al nuevo circuito. 

Acompañando el suceso, y en simultáneo con este despliegue editorial, la Feria de Editores (FED), que esta semana concreta su 7ª edición, fue ampliándose a lo largo de estos años. ¿Qué tiene esta Feria que no tenga la grande? Tal vez que promueve el encuentro con los lectores como uno de sus objetivos centrales y que recuerda la relación de confianza que antaño establecían los compradores con sus libreros de cabecera. Es que aquí no se trata sólo de comprar libros, sino, también, de charlar sobre los autores, asistir a debates sobre temas de actualidad editorial y cultural y disfrutar de  esa pasión compartida, del mismo modo en que el enólogo y el catador pueden regodearse degustando vinos.

La cita es este viernes, sábado y domingo en la Ciudad Cultural Konex, con entrada libre y gratuita. El evento contará con la participación de más de 30 editoriales del exterior, provenientes de Uruguay, Brasil, Chile, Bolivia, Perú, Colombia, Venezuela, México y España.

Son tres las visitas que llegan desde el exterior y también lo harán editoriales de las distintas provincias y ciudades argentinas, como Córdoba, Santa Fe, Rosario, La Plata, Jujuy, Salta, Santa Cruz, entre otras. Este año, el evento sumará unos 250 stands.   

Será la oportunidad de descubrir novedades en narrativa contemporánea y clásica, poesía, música, cine, ensayo, ciencias sociales, periodismo, traducciones, libros álbum, diseño, cocina, historia, entre otros. Entre los sellos que participan, se encuentran Ediciones Godot, Fiordo, Entropía, Sigilo, Musaraña, Mil botellas, Blatt & Ríos, Interzona, Pequeño Editor, Limonero, Ediciones del Zorro Rojo, Adriana Hidalgo y Pípala, Gourmet Musical, Caja negra, Marea Editorial, Beatriz Viterbo, Periplo, Mardulce, La Bestia Equilátera, Eterna Cadencia y Alto Pogo.

También habrá una mesa especial que integrarán los mejores autores de ficción de América Latina menores de 40 años, distinguidos por el Hay Festival Bogotá39. Libros de quince de ellos fueron editados por sellos que participan en la feria: a partir de estos autores se realizó una antología publicada por editoriales de doce países, de las cuales cuatro estarán presentes: Sigilo (Argentina), Estruendomudo (Perú), Estuario (Uruguay) y Laurel (Chile).

Como en años anteriores, la Feria ofrecerá además distintas charlas en las que se reunirán autores en torno a distintas temáticas: en esta edición, una de las principales figuras invitadas es la filósofa eslovena Renata Salecl -filósofa, socióloga y teórica jurídica, que se desempeña como investigadora en el Instituto de Criminología de la Facultad de Derecho de la Universidad de Ljubljana, en su país y cuyos libros han sido traducidos a 15 idiomas-, que presentará su nuevo libro, Angustia.   

En su libro, la autora  la cuestión del rol del discurso político y mediático en relación a las angustias existenciales de los seres humanos contemporáneas, y de qué manera, en tiempos del capitalismo post industrial, los ciudadanos conviven con una ideología que, por un lado, alienta constantemente la toma de riesgos y los hace responsables de su propio bienestar, mientras por otro frustra las expectativas y los deseos de millones de personas. Su hipótesis apunta a plantear que, por desgracia, el aumento de la angustia contribuye al statu quo, porque quienes están constantemente preocupados por su propio bienestar no suelen desafiar los mecanismos del poder. 

También llega desde el extranjero el escritor mexicano y responsable de la editorial Sexto Piso, Eduardo Rabasa, considerado un referente de la edición independiente en habla hispana (quien además tiene una distribuidora que hace llegar a México  los libros de Caja Negra, Godot, Fiordo, La Bestia Equilátera, Adriana Hidalgo, entre otras). Así como el autor portorriqueño Eduardo Lalo (ganador del Premio Rómulo gallegos 2013 y que en la argentina publica Corregidor).

Programación

Viernes
 A las 15: “Conurbano disruptivo”. Charlan sobre poesía Silvina Giaganti y Patricia González López. Moderra Walter Lezcano. 16.30: “Historietas y Novelas Gráficas, de las redes a las librerías”, con Diego Agrimbau, Paula Sosa Holt y Dante Ginevra. 18: “Literatura y deuda”. Paula Tomassoni, María Pía López, Omar Chauvié y Carlos Ríos exploran los cruces entre economía y lenguaje. 19.30: “Los talleres del Río de La plata”. Charlan Liliana Villanueva y Antonio Santa Ana.

Sábado
A las 15: “Maternidades y paternidades desbordadas: entre la realidad y el deber ser”. Charlan: Ariana Harwicz, Melina Pogorelsky, Virginia Cosin. Modera: Daniela Pasik. 16.30: Presentación de “Bogotá 39”. Charlan Luciana Sousa, Mauro Libertella y Eduardo Rabasa. Modera: Maru Drozd. Invitan: Hay Festival, La gente anda leyendo y Sigilo. 18: “La agustia de la sociedad moderna”. Flavia Daniela Pittella entrevistará a Renata Salecl.

Domingo
A las 15: “Aborto y poder, entre el cisexismo, la corporación médica y el heterocentrismo”. Con Mabela Bellucci, Tom Máscolo y Maria Alicia Gutiérrez. Modera: Maria Luisa Peralta. 16.30: “Latinoamérica como pulso vital”. Una escritora y tres editoras de Argentina, Brasil y Colombia rastrean el panorama literario contemporáneo. Con Catalina González Restrepo (Colombia), María Fernanda Pampín (Argentina), Cecilia Arbolave (Brasil). Modera: Valentina Vidal. 18: “Es la política, estupidxs! Kirchnerismo, macrismo… y ¿después?”. Con Alejandro Grimson, Maristella Svampa, Alejandro Bercovich. 19.30: “Contraconquista cultural y literatura Latinoamericana”. Claudia Piñeiro entrevista a Eduardo Lalo. 

 

Las diferencias con la Feria grande

“La Feria de los Editores tiene algunas características que la hacen de especial interés para las editoriales de pequeño y mediano tamaño. Es distinta de la que se organiza en la Rural, más allá que son muchas las editoriales que participamos de ambas ferias. Entendemos que son dinámicas distintas. En la FED solo hay mesas y no stands, el objeto que más se luce es el libro. Las editoriales, sin importar su poder económico, están en igualdad de condiciones, lo cual conlleva una baja inversión al momento de participar. En la FED solo atienden los editores -ideal para charlar sobre los detalles de la confección del libro-, es por eso solo dura tres días.” Víctor Malumián, Ediciones Godot

"Las editoriales independientes garantizan la bibliodiversidad, muchas se dirigen a nichos de mercado desatendidos por los grandes grupos editoriales, o publican títulos poco rentables a corto plazo que de otra manera no tendrían canal de difusión. Trabajan con el catálogo de fondo y no con novedades, que es la manera en que se mueven las grandes. Así, en la FED es posible no sólo encontrarse con las novedades editoriales sino también con ricos y variados fondos. Creo que el público que llenó la FED en ediciones anteriores lo comprende y sabe que, luego de visitarla, se enriquecerá su biblioteca con títulos que valen la pena. Y de yapa, charla con los editores y se lleva recomendaciones para seguir comprando durante el año en las librerías."​ Constanza Brunet, Marea Editorial 

“Esta es nuestra fiesta, es el gran acontecimiento anual de la edición independiente de Buenos Aires. Lo que quizás más distinga a esta de la Feria del Libro es la afinidad absoluta que hay entre las editoriales que participamos y los lectores que concurren, que por otra parte son más año a año. Por eso disfrutamos tanto de la FED: tenemos la oportunidad de estar muy cerca de nuestros lectores (los que ya tenemos y los potenciales) y los libros que hemos publicado a lo largo del año se convierten más que nunca en un hecho palpable y vivo, pleno de sentido.” Maximiliano Papandrea, Sigilo 


martes, 7 de agosto de 2018

Para ir agendándolo: el 10, 11 y el 12 de agosto hay una nueva edición de la Feria de Editores


El pasado sábado 4, también el diario Perfil y con las digresiones de siempre, Damián Tabarovsky publicó la siguiente columna a propósito de la nueva e inminente edición de la Feria de Editores, que, organizada por Hernán López Wine y Víctor Malumian, se desarrollará los días 10, 11 y 12 de agosto en la Ciudad Cultural Konex.

Fin de semana independiente

El viernes que viene comienza la Feria de Editores, el evento en que las pequeñas (algunas ya medianas) editoriales (llamadas muchas veces “independientes”) ofrecen su catálogo, con la presencia de los propios editores oficiando de vendedores, como un modo de diálogo entre las editoriales y los lectores. Con el paso del tiempo, la FED se fue convirtiendo en uno de los eventos culturales más importantes del año. Surgida en 2013 en la sede de FM La Tribu, con apenas 15 editoriales, este año se realizará en la Ciudad Cultural Konex con más de 250 editoriales, incluidas varias de Bolivia, Brasil, Chile, Ecuador, Colombia y México. Organizada por Hernán López Wine y Víctor Malumian, editores de las Ediciones de Godot (sello célebre por haber publicado todos buenos libros salvo uno malísimo), sobre ellos debe recaer el agradecimiento de todos los que disfrutamos de la lectura de los mejores libros que se publican entre nosotros. Dicho de otro modo: a esta altura no cabe duda de que lo más interesante que se editó en Argentina en los últimos quince años ocurrió en las pequeñas editoriales y que la FED es el lugar ideal para encontrarlas todas juntas. 

Una muestra de la centralidad creciente de la FED –tal como ocurre en Chile con La Furia del Libro, la feria de la edición independiente, la más dinámica de las que ocurren en Santiago– es que comienza a haber editoriales que lanzan títulos importantes para esta fecha. Ya no solo para la Feria del Libro de la Rural, ya no solo en otros momentos fuertes del año (como para Navidad), ya no solo en días cercanos a otros eventos como el Filba u otras ocasiones programadas, sino también ahora para el salón de editoriales independientes. Por ejemplo, La Bestia Equilátera anuncia la salida de De amor y de hambre, de Julian MacLaren-Ross, traducido originalmente al castellano en la vieja Sudamericana por Ernesto Montequin, agotado durante años, por suerte nuevamente reeditado en un acto de infinita coherencia del editor de La Bestia Equilátera. 

Publicado en 1947, De amor y hambre es el mejor libro de MacLaren-Ross, solo comparable a Tostadas de jabón, publicado también por La Bestia Equilátera. Pero aquí no son cuentos sino una novela que, a partir de una anécdota sobre la amistad y el amor, da cuenta como pocas del clima de posguerra de una Inglaterra victoriosa pero devastada. Como ya ha sido muchas veces dicho, el tono de MacLaren-Ross tiene un aire al mejor Graham Greene, pero en verdad De amor… recuerda ante todo a The Heat of the Day, de Elizabeth Bowen, por cierto una de mis autoras favoritas, que bien merecería nuevas ediciones y traducciones, como supo hacer la también vieja Emecé en su momento. Auden y Louis MacNeice mencionan la novela como una cita secreta en sus Cartas de Islandia, y si leemos ese párrafo veremos que se detienen mucho más en el hambre que en el amor. Y está bien que así sea. El hambre era el horizonte de vida en ese 1947. Solo que en Maclaren-Ross el hambre incluye también la elegancia, la ironía, la gracia y la inteligencia. 

Permítanme ahora reparar en una editorial chilena cuyos libros son difíciles de conseguir en Buenos Aires y cuya presencia en la FED es la verdadera razón por la que concurriré a dicha aglomeración: Cuadro de Tiza. Conozco pocos sellos que editen tan bien poesía y ensayo literario.

lunes, 6 de agosto de 2018

Rafael Spregelburd escribe sobre la desidia del actual gobierno para con la educación estatal

El contexto de la siguiente columna, publicada por Rafael Spregelburd el viernes 3 de agosto en el diario Perfil es el siguiente: en una escuela de la localidad de Moreno, Provincia de Buenos Aires, el pasado jueves 2 de agosto, hubo una explosión provocada por una pérdida de gas, que mató a la vicedirectora y al portero de la institución. Inmediatamente se supo que hubo siete reclamos previos por parte de la escuela, que no fueron atendidos ni con la seriedad ni con la premura que exigía la situación. La muerte de esas dos personas llevó a que la comunidad educativa decretara un paro a nivel nacional para manifestar ante las autoridades del actual gobierno el descontento frente a la desidia con que responde a estas cuestiones. 


La bomba en las palabras

Las catástrofes delatan con su luz la brecha enorme entre las palabras y las cosas. El jueves, una garrafa explotó en una escuela de Moreno. Mató al portero y a la vicedirectora. Todas las escuelas públicas viven en estado permanente de catástrofe, porque desde los Consejos, Indaltec o el Gobierno se reemplaza con palabras lo que son cosas de una concreción aplastante y una urgencia explosiva. A los padres de los niños que se cobijan como pueden en estas escuelas nos es difícil desentrañar en qué parte de esas palabras se ha perdido la razón. Las directoras de escuela suelen ser designadas por un sistema que las usa de escudos de una política insostenible: la del abandono. Los padres cooperadores chocamos con ese falso entusiasmo de palabras: dennos más tiempo, se están tomando medidas, no clausuremos la escuela. Hasta que la bomba explota. Ayer, los integrantes de la comunidad del jardín Margarita Ravioli tomamos la calle. Nuestros hijos están sin gas por la desidia de dos años de promesas. Indaltec también retiró un tanque de agua y lo reemplazó por una bomba que fue destruyendo los baños, una bomba a presión para succionarle el agua a Caballito, agua que, como todo el mundo sabe, se acaba por la construcción desregulada de cientos de torres. No hay cosas –desde hace dos años catastróficos– para ninguno de los demás reclamos de los padres, preocupaciones todas muy reales acerca del estado de las cosas. Luz Rodríguez Carranza me recuerda en un artículo sobre la angustia que Jacques-Alain Miller propone una clínica universal del delirio que admita que la angustia surge de la desaparición de la ley. Esta clínica de una razón partida debe empezar por entender que todos nuestros discursos son solo defensas contra lo real. La clínica lacaniana es irónica, dice Miller: a diferencia del humor freudiano, que se burla del que no se adapta a las reglas sociales, la ironía desmantela precisamente esas reglas internalizadas en el inconsciente, el “Otro”. El sujeto descubre que ese Otro no sabe nada, que el lazo social es una estafa, que no hay discurso que no sea del semblante. Hasta que una garrafa te lanza muerto contra la casa de enfrente, contra el vecino, contra el Otro, que vaya uno a saber si ha votado o no por este sistema insostenible. 

viernes, 3 de agosto de 2018

Pedro Serrano escribe sobre Edward Hirsch


La columna de este viernes, firmada por el poeta y traductor mexicano Pedro Serrano, trata sobre su trabajo sobre un texto del poeta estadounidense Edward Hirsch (foto; 1950).

Una traducción reticente:
Gabriel. Un poema, de Edward Hirsch

Cuando en una caminata te encuentras con una parte escarpada, no hay más que cruzarla. Así de inevitable fue para mí traducir Gabriel, el libro que Edward Hirsch escribió a la muerte de su hijo. Edward es amigo mío, ycuando me lo pidió supe inmediata, simultáneamente, que iba a ser duro pero también que iba a hacerlo. Yo había traducido ya una selección suya, Aligeren la oscuridad, que incluye dos poemas dedicados a su hijo Gabriel. “La bienvenida” narra su nacimiento y adopción, y  “Niño con auriculares” lo retrata adolescente, cruzando Broadway. Para cuando el libro se presentó en la FIL de Guadalajara en diciembre de 2012, Gabriel ya había muerto. Carla Zarebska, editora de Cooperativa La Joplin, le pidió a Hirsch que leyera “La bienvenida”. Él volteó desconcertado, como si se encontrara perdido. Por suerte Laurie Watel, su pareja, intervino. Un gesto sirvió para que Edward reaccionara y el poema no se leyó. El silencio era entonces su lugar de respeto. Dos años después publicó Gabriel, un largo poema dedicado a su hijo. Había logrado atravesar lo indecible.

Gabriel. Un poema está formado por una serie de cantos que cuentan la vida de un niño. Cada canto consta de veinte tercetos desplegados en páginas abiertas. El poema empieza y termina con la muerte de ese niño, en un recorrido que dura ochenta páginas. En medio hay muchas cosas, divertidas unas, desesperantes otras. Gabriel se nos hace presente, y se vuelve cercano. Hirsch incorporó, con ligeros cambios, los dos poemas que le había dedicado, integrados a un flujo narrativo no lineal. “No soportaba la idea de que Gabriel pudiera ser olvidado”, dijo en una entrevista en Página 12 en noviembre del año pasado en Buenos Aires. El poema va de la realidad desolada más presente a una noche de fiesta al cumplir Gabriel veintidós años, a una letanía de artistas y poetas que hicieron obra a partir de experienciasequivalentes, pasando por muchas otras cosas que es mejor leer que detallar. En escribirlo, Hirsch logró lo inusitado. Gabriel es un inmenso poema.

Siempre me apropio de lo que traduzco, pero esta vez fue diferente. En la lengua en que aparezca, este poema, para mí, sigue siendo de su autor, como si las presencias no se pudieran perder. Para escribirlo, Edse embarcó en un viaje íntimo, que me atrevería a llamar sagrado. Es un poema tan en el cuenco de sus manos que cualquier gesto lo desacraliza. Apropiarse de él sería una falta de tacto. Al escribirlo, pudo lograr atraerse en palabras la vida de su hijo Gabriel. Allí están los dos juntos. Tuvo que recorrerla toda, desde el viaje que como padres hicieron él y su esposa para recibirlo a la última travesía que de nuevo hicieron juntos, veintidós años después, ya separados, hasta hallarlo. Traducirlo fue un acto de amistad, un ir con él en el acompañamiento poético de su pérdida, y fuetambién una labor de extremo respeto. Una constante en mi relación con Gabriel ha sido el pudor. Recorrí el poema página por página y estrofa tras estrofa hasta que surgió en español, a la vez volcado en él y afuera. Emocionalmente arduo, agradezco haberlo puesto en español.

Empecé a trabajar en su traducción a principios de 2017, con miras a terminarlo un año después. Tenía, según yo, tiempo para avanzar, poco a poco, conforme mis fuerzas me dejaranentrar. Pero las cosas se precipitaron. En abril de 2017, la editorialme dijo que tenía que tenerlo impreso para septiembre. Casi al mismo tiempo, María Negroni me buscó para saber si podía publicarse también en Buenos Aires. Hirsch iba a estar en noviembre, y ella quería que yo fuera también, y diera un curso en la UNTREF. Al principio Carla Zarebska dudaba en cederles los derechos. Le propuse a María que publicaran mejor Aligeren la oscuridad, y posteriormente Gabriel. Este libro, es verdad, alcanza cotas de una vastedad innominable, pero sus otros poemas breves tienen la misma incisión que hay en él, y publicarlo vale la pena. Pensé que eso tranquilizaría a Carla. Pero Patricio Grinberg , el editor de Zindo&Gafuri, no estaba interesado. Está prendado del poema, me dijo María; la editorial es pequeña, y la edición será de pocos ejemplares (no sé si esas fueron sus palabras pero el sentido sí). Como yo quería que Gabriel alcanzara todos los lectores posibles, intercedí ante La Joplin, que aceptó. Me comprometí a terminar la traducción,para ambos, a principios de septiembre.

Trabajé de manera asfixiante. a marchas forzadas, durante todo el verano. De manera aparentemente desordenada, un día traducía la página 12, otro la 73, luego la 34. Fue el único modo en que pude entrar. Como si recorriera un larguísimo pasillo con muchas puertas, un día entraba en una y otro en otra, sin saber nunca qué me iba a deparar cada habitación. Lograba así entrar y salir del dolor que lo constituye. Cada tramo me dejó exhausto, desolado. Pienso que quizás fue así como Hirsch lo escribió, conformando retazos de sus vidas, haciendo una manta con pedacerías hasta coser la colcha toda. Entonces pudo taparse. La traducción fue apareciendo poco a poco, como un rompecabezas, primero una escena, luego otra, hasta quese fueconfigurando y uniendo.

Paralelamente, estuve trabajando en su edición argentina. No me pareció inconsistente cambiar algunos términos, que allí sonarían extraños, como “vidrieras” por aparadores, “cochecitos” por carriolas o “parlantes” por bocinas, que es como se dice en México. Otras, que consideré entendibles, pedí que se respetaran. Ninguno de esos cambios la altera. Otra cosa hubiera sido sustituir el tuteo por un voceo. Como lo sería pasar del ustedes al vosotros en una edición española. Por suerte, nada de eso me pidieron en Zindo & Gafuri. A finales de agosto la terminé y en septiembre la envié a las dos editoriales. La primera maqueta que Patricio Grinberg me envió de regreso tenía seis estrofas por página, lo cual deformaba el poema. No se había percatado de que Gabriel está constituido en cantos narrativos de diez estrofas, pero lo corrigieron a tiempo, y salvo unas últimas correcciones que por las prisas no se pudieron incorporar la edición quedó muy bien. A mediados de septiembre estuve un par de días en Buenos Aires. No vi a María, pero sí me encontré con Patricio. Se mostró contento. Yo también lo estaba. Gabriel se presentó en Buenos Aires en noviembre, con la presencia de Hirsch. Yo no pude asistir, pero por lo que supe todo salió bien. En enero de este año Página 12 incluyó Gabriel. Un poema en su lista de “Diez posibles títulos del año”. Yo me siento agradecido.

jueves, 2 de agosto de 2018

H.D. (Hilda Doolittle) en nueva traducción chilena


Amiga de Ezra Pound y paciente de Sigmund Freud, H.D. (Hilda Doolittle), una de las voces más importantes y, tal vez, menos conocidas de la vanguardia poética anglosajona, poco a poco ha ido abriéndose camino en castellano. Traducida en Argentina, España y México (un magnífica antología de Pura López Colomé), en los últimos años ha recibido nuevas versiones; una de ellas, la publicada por Libros Magenta, una editorial mexicana fundada por Ana Rosa González Matute y Gabriel Bernal Grandados en 2006. Allí, con traducción de González Matute, se publicó en castellano la primera versión de Definición hermética. A ésta le sigue la de Juan Pablo Pereira, publicada por Overal, de Chile. Sobre esta última, Luc Gutierrez ha escrito el 5 de junio pasado, en eldesconcierto.cl: “No sé si puedo decir algo mejor de un libro o de una traducción: cuando leerlos se hace experiencia, todo lo que escribo acá arriba me parece vapor de vapores que sí sirve de algo, espero: sirve para contar que Definición hermética es un libro maravilloso y que la traducción de Juan Pablo Pereira también lo es” 

 

 “Definición hermética” de H.D. 

(traducción de Juan Pablo Pereira):

Todo es vapor


Definición hermética es un libro póstumo constituido por tres poemas: el del título y dos más (Sagesse y Amor de invierno), todos a su vez divididos en poemas más breves. Y “Definición hermética” es —además de título de este poema póstumo, además de un juego con las iniciales de la autora, Hilda Doolittle, más famosa como H.D. que por su nombre real. Además, claro, es una propuesta bastante buena para decir qué es un poema —en especial, un poema místico. Como en muchos otros sentidos, la traducción de Juan Pablo Pereira juega con ese juego: lo mantiene como alusión, invierte su orden, opera sobre su sonoridad y su sentido, y lo acompaña en un recorrido difícil de un discurso que no se quiebra, que se empecina en lo que dice y, al mismo tiempo, que fracasa en decirlo: que hace de ese fracasar en decir, su discurso mismo.

Cuando escribo esto se me hace un poco impostado: es lugar común decir que el poema es sobre su imposibilidad, tanto como que el discurso místico es sobre su propia imposibilidad. Y Definición hermética son poemas y son místicos —o es poema místico.

Pero que se me haga impostado o incómodo no importa, si es un hecho que, además, estos poemas se llaman “Definición hermética”, o sea, se nombran en su renuencia a tener sentido fácilmente accesible. Significan, pero desde algo cerrado y reiterado que se ve ya en la diagramación de Overol. Más importante es que esa incomodidad no me pertenece a mí solo, lector: está en estos textos, y más importante es que es única. O sea, aunque todo poema sea sobre su propia imposibilidad, aunque toda traducción lo sea, aunque todo texto sea hermético al menos en parte, cada uno lo es de su propia manera, y ese modo particular, ese ser en el mundo de ellos y de su lenguaje es lo que cruje en Definición hermética. El poema místico triunfa cuando fracasa, pero también, sobre todo, cuando lo hace de manera única e irrepetible, y quiero hablar ahora de cómo este poema místico fracasa bien aquí.

Hay una especie de gemido suave en Definición hermética. Se resta al grito y en ese no dramatismo se vuelve cosas inesperadas, sorprendentes: canción de cuna, arrullo, titubeo en nombrar, desdoblamiento, enumeración de nombres bíblicos, clásicos, místicos o íntimos, canción de amor o de amistad, fallo de ambos afectos, infancia y ultratumba. Hay un trabajo maravilloso de escala que varía de lo grandioso de lo sobrehumano a lo diminuto del secreto. Tanto los dioses como los niños hablan en códigos. Dioses y niños crean lenguajes que solo ellos reconocen, y así, forman comunidad tanto como vetan el acceso a ella con una sílaba, con un nombre, con una alusión. Eso lo sabe H.D. y lo sabe Juan Pablo Pereira. Formar un lenguaje que diga y que no diga es, además de una pelea donde se deja la vida, una forma de intimidad. Esto de pelea donde uno se deja la vida puede verse como metáfora si hablamos de un momento del poema, sobre todo del poema místico, pero literalmente si hablamos de una vida dedicada a la poesía, como la que se acabó antes de terminar de producir este texto. Dejar la vida es literal, también, si hablamos de lo que hace el traductor, que deja su propia vida de lado para sumergirse en el discurso de otro.

Uno se excluye cuando reconoce la intimidad, incluso la propia: no sé si sea el designar la intimidad lo que la excluye a uno de ella, como designar cualquier cosa. Uno se muere de ya no habitar, de pena y de celos, se muere por ser dios y por no ser dios, se canta a gritos, es luz y poderío, y se pone chico, niño, impreciso, se restriega los ojos debajo de sábanas con o sin autitos Se hace más grande que el universo y no sabe amarrarse los zapatos, en una misma operación. Cito: “Hubo una Helena desde antes que hubiera una guerra” ; “y es ayer y el viento marino llena mi vela, / y mis hermanos están lado a lado, / y mi hermana entreteje las flores para mi pelo (…) / Odiseo se ha ido y mi hermana iba a casarse o se había casado con Agamenón, / y “no tiene importancia”, me confía, / “solo risas, risas” / y Menelao en el altar, susurrando” (“Amor de invierno”, [22]).

Todo lo que se escribe viene del deseo y del amor. Todo lo que se escribe viene desde, o trasvasijado por, o domado y no por el cedazo de algún tipo de deseo, de alguna forma de amor. El poema místico es su impulso, su cedazo, su trasvasije, su poca adecuación a cualquiera de estas imágenes y de la materia del colador particular, de la jarra particular, del movimiento preciso. El Cantar de los Cantares dice algo que ha traducido por siglos como “todo es vanidad”, pero que en el original hebreo dice “todo es vapor”. Hay inanidad, pero también más que eso, a diferencia de su contraparte cristiana. Sobre todo hay cambio imperceptible a veces, imposible de detectar. Hay a la vez falta de certeza y absoluta continuidad, al mismo tiempo. Si en Definición hermética todo es vanidad, si la muerte está desde Menelao y la hermana que se casó más tarde o más temprano con Agamenón, si hay muerte en el lenguaje secreto de los dioses y los niños, en las cartas perdidas, en los apodos íntimos y en los nombres de los 72 ángeles, esa vanidad y esa muerte también son vapor: se nos escapan y vuelven a nosotros.

No sé qué le tuvo que pasar a H.D. para escribir estos poemas (aunque le tocó ser amiga de Pound, que no es poca inspiración ni poco peso). No sé qué le tuvo que pasar, por qué tuvo que pasar Juan Pablo Pereira para traducirlos, pero sí veo esa tensión entre lo ritual y lo cotidiano, esta transformación del vapor que desaparece y regresa, en casi todos los poemas: “Suya es la 24a década de la esfera, / suyo es el ángel Senciner, el tiempo de invocación // o de oración es de 3.40 a 4 — ¿qué hacemos? / despejamos la mesa, apilamos libros en una silla // nos deslizamos de nuestras pantuflas / agarramos ansiosamente nuestros zapatos, / abrimos una ventana al aire de invierno, la cerramos de nuevo // pasamos un cepillo por nuestro pelo; Germain es crítico;/ ¿por qué debiera importarnos? Debemos presentar otro yo, una cáscara, // estamos demasiado tensos, demasiado quebradizos; miedosos rezamos por entereza / Oh Senciner, tú que cuidaste a nuestro Edipo, nuestro padre // haznos resistir, haznos olvidar la ansiedad y el terror / por una breve fracción de la década de tu esfera.” (“Sagesse”, [11])

Uno relee los clásicos a su propio riesgo. Puede discutirse si Definición hermética es clásico, pero no que es una relectura que propone la pregunta: ¿es póstumo siempre el clásico? ¿Y su versión, su intertexto? ¿Hay necesariamente un desajuste en medio en ese pedacito de tela o de papel que se superpone al mármol de milenios, el óleo de cientos de años? Pregunta retórica: claro que hay desajuste. En esta traducción, veo ese vapor temblar entre lenguajes. Sin embargo, y este es un pero importante, no hay descalce estilístico. Es decir, esa superposición consigue hacerse (y de forma visible, llamando la atención sobre sí misma), pero la torpeza a la que aludo muchas veces más arriba aparece siempre como deliberada, y cuando no como deliberada, como exitosa, y cuando ninguna de estas cosas, aparece como torpe, pero no es torpe. No hay contradicción aquí. Estos poemas fracasan y son torpes (como los niños, como los dioses) pero nunca son malos: no es esa su torpeza ni su forma de fracasar. Como los poemas místicos que son, titubean y farfullan y fracasan, pero no hay ripio, aunque el cedazo nos arda en las manos con el paso del vapor, aunque las formas del vapor no dibujen exactitud. Todo el poema puede ser una queja sobre su propio fracaso, pero no deja al lector deseando el triunfo.

(Yo, lector, no deseé el triunfo del poema místico ni calculé la exactitud de su fracaso, hasta que tuve que dejar de leer para apretarme el corazón).

Estos poemas no prometen el éxtasis ni nos llevan, por tanto, a la traición de esa promesa. Pero entregan el éxtasis que no prometen en instantes, casi simultáneo a la traición de ese éxtasis. Ejecutan tan bien ese movimiento simultáneo de fracaso, de experiencia infantil, lenguaje divino, referencias clásicas, carta de amor o amistad, que dejan al lector en una revelación de esas que tocan el corazón y lo transforman en otra cosa. Lo único disruptivo en este libro no está en su texto, en su traducción ni en su edición, sino en información externa: el sello que nos indica que es parte de un Fondo Nacional de Fomento del Libro y la Lectura, el ISBN para que sepamos clasificarlo en una biblioteca o citarlo en un texto académico. Personalmente, agradezco esa disrupción. Fue necesaria para que leer este libro no me hiciera volverme loco. Me hizo pensar: hasta los poetas publican. Hasta los lectores necesitan encontrar un libro en la biblioteca. Hasta los traductores, que conocen al menos dos idiomas, tienen nombre propio, susceptible de imprimirse y de ser citado, en alguno de esos idiomas. Eso no me salvó de la experiencia de leer este libro: tuve ganas furiosas de salir afuera, de quedarme de pie afuera tocándome el pecho con las dos manos, de que se pusiera a llover fuerte, con truenos, y no moverme de esa lluvia. Me dieron ganas de viajar, de salir en ese momento al aeropuerto y tomar cualquier avión —en realidad, tuve ganas terribles, feroces, de irme. Me dieron muchas ganas de ponerme a escribir en el mismo tono de estos poemas: de compartir su lenguaje. No sé si puedo decir algo mejor de un libro o de una traducción: cuando leerlos se hace experiencia, todo lo que escribo acá arriba me parece vapor de vapores que sí sirve de algo, espero: sirve para contar que Definición hermética es un libro maravilloso y que la traducción de Juan Pablo Pereira también lo es.


miércoles, 1 de agosto de 2018

Un volumen que reúne los consejos de Wislawa Szymborska para los jóvenes escritores


El 25 de marzo pasado, el diario La Prensa, de Buenos Aires, publicó sin firma el siguiente comentario sobre la publicación  Correo literario, un volumen de cartas de la poeta polaca Wislawa Szymborska , en respuesta a los requerimientos de jóvenes escritores, traducido por  Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz.

Publican el consultorio literario
de W. Szymborska

El volumen recopila las cartas con las que la premio Nobel polaca respondía a las inquietudes de jóvenes aspirantes a escritores. Sus recomendaciones combinaban ironía y generosidad y una firme defensa de la lectura. 

Durante varias décadas la poeta y premio Nobel polaca Wislawa Szymborska mantuvo una especie de “consultorio de escritores” en la revista Vida Literaria, unas cartas en las que con fina ironía contestaba a jóvenes aprendices de escritores. Ahora un libro reúne por primera vez en español lo mejor de esa correspondencia.

Editado por Nórdica, con traducción de Abel Murcia y Katarzyna Moloniewicz, Correo literario se publicó por primera vez en el año 2000 en Polonia y 18 años después llega a nuestro idioma.

Y es que sólo a partir del Nobel de Literatura que recibió en 1996 pudo conocerse la poesía de Szymborska (Kórnuk, Polonia, 1923-Cracovia, 2012), que desde entonces fue fascinando a todo el mundo por su manera sencilla e irónica de captar el misterio de lo cotidiano.

Tras publicarse también su prosa y algunas entrevistas, este libro aporta mucho para saber cuáles eran las ideas que tenía la escritora sobre la literatura y la vida.

Así lo ponen de manifiesto los traductores al castellano en la introducción. “Sí, es muy posible que junto a las reseñas de “Lecturas no obligatorias”, “Otras lecturas no obligatorias” y “Más lecturas no obligatorias”, publicadas en Malpaso en un solo volumen con el título de Prosas reunidas, en Correo literario nos encontremos ante la mayor fuente de información sobre el concepto de literatura de Szymborska”.

El libro se abre con la entrevista que Teresa Walas, gran amiga de Szymborska, catedrática de Literatura Polaca en la Universidad Jaguellónica de Cracovia, le hizo a la poeta, una mujer que atravesó las grandes tragedias del siglo XX, y que se caracterizó también por su compromiso cívico, sin ruidos ni estridencias.

Este correo literario en el que la poeta aconseja a los jóvenes escritores sirve además para conocer la realidad de la época de Polonia y su vida cotidiana –se aprecia la escasez de productos de primera necesidad– que también chocaba con la dimensión intelectual y espiritual de su tiempo, como recuerdan los traductores.

“De quién fue la idea del Correo literario, pregunta Walas a la poeta. Y ella responde: “No fue necesario inventar nada. Es una vieja tradición de las revistas literarias. Siempre ha sido necesario responder a algunos autores, sobre todo principiantes, sin escribirles cartas directamente a ellos. Por regla general, se resolvía con un breve “no se entiende” o “recomendamos trabajar un poco más el texto”

Y continuaba: “Yo intentaba que entendieran cosas elementales, los instaba a que reflexionaran sobre el texto recién escrito, a que fueran mínimamente críticos consigo mismos. Y lo más importante, los exhortaba a leer libros. Igual soy una ilusa, pero espero que algunos de ellos hayan conservado esa maravillosa costumbre toda la vida”.

Pero Szymborska también les sugería a los escritores con firmeza: ”Si, por caso, no aprecia usted nada digno de ser anotado –ninguna observación, ningún pensamiento, ninguna impresión– la conclusión solo podrá ser una: no tiene usted madera de escritor. Lo animamos a que haga el intento”.

Szymborska, irónica y humorista, suelta en estas páginas mandobles con gran sutileza, como por ejemplo el que destina a la joven Baska, que le pregunta: “Mi novio dice que soy demasiado guapa para escribir.

¿Qué piensa de los poemas que adjunto? Y ella responde: “Creemos que es usted, efectivamente, una chica muy guapa”.

Y es que la autora de Aquí o Instante, una poeta considerada muy difícil de traducir “por los matices cargados de significados que hay guardados bajo la aparente simplicidad”, trabajó la ironía y el humor siempre en toda su obra, que fue una pura reflexión sobre el mundo.