jueves, 9 de septiembre de 2021

"Divertirse y divertir a sus lectores"

La escritora y traductora española María José Furió publicó este artículo, en tres partes, en El Trujamán, en septiembre de 2016. Aprovechando que nos lo envía, lo publicamos para ir calentando los motores para el año que viene que Proust compartirá con Joyce, Eliot y Vallejo, en cuanto a efemérides se refiere.

Traducir los Pastiches de Proust

En busca del tiempo perdido, la obra maestra de Marcel Proust, ha oscurecido con razón su obra breve, Pastiches et Mélanges [Pastiches y misceláneas], publicada en 1919. En España, sus textos menores se han traducido habitualmente por separado de la obra magna. Merece rescatarse, por lo ameno de su lectura y exhibición de genio de Proust, la colección de Pastiches dedicados al conocido como L’affaire Lemoine, un divertidísimo enredo protagonizado en 1905 por Henri Lemoine, un técnico electricista que aseguraba haber inventado el modo de fabricar diamantes a partir de carbón e intentó vender su invento nada menos que al director de la mayor sociedad de explotación de minas de diamantes, la De Beer’s. Descubierta la audaz estafa, que calculaba la caída en Bolsa de las acciones diamantíferas y el enriquecimiento del rufián una vez comprara los valores rebajados –perjudicando de paso al propio Proust, que poseía acciones de este negocio–, en 1908 se convirtió en la comidilla del tout–Paris cuando la prensa aireó los detalles y el nombre de los implicados.

Según relata el biógrafo de Proust, Georges Painter, el escritor vio la ocasión de sacarle punta al escándalo a través de unos pastiches que remedarían la manera de algunos de los escritores más conocidos de la época: “El ‘Caso de los diamantes’ le parecía, tal como había dicho Madame Straus con respecto al affaire Dreyfus, un fragmento de Balzac. En realidad, parecía un fragmento de Flaubert, de Michelet, del Journal de los Goncourt, o de casi cualquier escritor”.

Su intención era a la vez divertirse y divertir a sus lectores y hacer lo que llamó “crítica en acción”, pues la exageración requerida por la parodia pondría de relieve los vicios de estilo de los autores imitados, mientras el humor amortiguaría el daño sin ocultar su afecto y admiración por escritores como Balzac. Atribuía al pastiche una virtud purgativa: «es preciso que hagamos una parodia a plena conciencia, para evitar malgastar el resto de nuestras vidas escribiendo parodias involuntarias». En definitiva, los ejercicios de estilo le preparaban para la obra maestra por la que sería recordado. Los pastiches se publicaron, con enorme éxito, primero en el Suplemento literario de Le Figaro y luego en volumen en 1919.

 El primer grupo de autores imitados estaba formado por Balzac, Émile Faguet, Michelet y Edmond de Goncourt, y la colaboración fue publicada en un suplemento literario de Le Figaro, el 22 de febrero de 1908; en el segundo grupo se encontraban Flaubert y Sainte-Beuve, y el artículo apareció el 14 de marzo; y la tercera colaboración, aparecida el 28 de marzo, estaba dedicada a Renan[1].


En España existen un par de traducciones recientes, publicadas por Funambulista (El asunto Lemoine; Ascensión Cuesta, 2013) y por Ático de los Libros (El escándalo Lemoine, Laura Naranjo y Carmen Torres, 2010), que no he consultado para ocuparme de mi versión. Deduzco por las reseñas leídas en google –positivas— que son ediciones sin notas. No sé qué repercusión han tenido, aunque este tipo de títulos son, cuando la edición es buena, como el fondo de armario para un adicto a la moda, un imprescindible que tarde o temprano verá la calle.

 

Sin embargo, creo que el interés de un librito con los pastiches proustianos no se justifica exclusivamente por la gracia de la anécdota y el humorismo que practica el genial escritor. ¿La prueba? Goodreads recoge los comentarios de los lectores de los miles de títulos registrados en su página. En Estados Unidos se hizo una edición popular –The Lemoine Affair, Charlotte Mandell–, entiendo que “a cuerpo gentil”, sin presentación o tan somera que lectores que pensaban entrar así en el universo proustiano no pudieron disfrutar plenamente por falta de referencias históricas, literarias, culturales, etc. La frustración de estos lectores es comprensible. La pregunta (que supongo deben compartir y responder editor y traductor en cada país) es qué cantidad de información suplementaria conviene integrar en la traducción, en forma de prólogo y/o notas, para que el lector disfrute de este genial tour de force humorístico.

 

II

El género pastiche puede entenderse como género derivado de otro: es la parodia de un texto o de un autor preexistente, la gracia para el lector no existe si no conoce la referencia de base. Afortunadamente, la mayoría de los autores imitados por Proust han sido traducidos al español, al menos sus obras principales –Balzac, Flaubert, Saint-Simon, los Goncourt y hasta Ernest Renan–; por lo tanto, si no es posible acceder a los originales franceses, ahí encontraremos pistas de sus argumentos, estilo, ideología, inflexiones, motivos recurrentes, etc. El éxito de la imitación deriva de la agudeza con que Proust detecta y destaca los rasgos de cada autor donde se concentran las cualidades y vicios de su estilo. Siendo como son simultáneamente una crítica y un homenaje, conforme el lector moderno va leyendo los sucesivos pastiches descubre que tiene en sus manos una Historia Exagerada de la Literatura francesa y, seguro, una obra distintiva de Proust. Así, en los Pastiches el diamante es, además de la piedra preciosa, una figura estilística que hemos visto ampliamente explotada a lo largo de los siglos en todos los estilos literarios, sobre todo en el Renacimiento y el Barroco, sin desaparecer nunca y por eso aquí es la sonrisa radiante de una mujer y las gotas de agua al chispear de una fuente; su brillo equivale a la mirada ardiente de una bella, la gota de rocío o… un rastro de moco en la solapa.

Henri de Regnier: De son nex qu’il oubliait de moucher, un peu de morve avait tombé sur le rabat et sur l’habit. Son noyau visqueux et tiede avait glissé sur le linge de l’un, mais avait adhére au drap de l’autre et tenait en suspens au-dessus du vide la frange argentée et fluente qui en dégouttait.

“De su nariz, que olvidaba sonarse, un poco de moco había caído en la solapa y en el traje. Su núcleo viscoso y tibio había patinado por el paño de uno, pero se había adherido a la tela del otro y mantenía en suspenso sobre el vacío el fleco argénteo y fluido que de él goteaba.”

Renan: L’éternel mirage de ces belles eaux que le soleil a midi vient vraiment diamanter.

“El eterno espejismo de estas aguas preciosas que el sol a mediodía viene verdaderamente a diamantar”.

La traducción plantea problemas de distinto orden. Empiezo preguntándome si la versión de Balzac debe mantenerse fiel también a las versiones españolas, especialmente en el tratamiento de los personajes, en los títulos entre paréntesis que insertaba el autor de La Comedia Humana en su obra, remitiendo constantemente a sus lectores a novelas suyas, un detalle que al acumularse en la brevedad del pastiche resulta muy cómico. Lo mismo sobre los nombres de los personajes de la nobleza. ¿Estos apellidos, Négrepelisse, Béauseant y Grandlieu, no parecen pedir a gritos ser dichos en español? Pero el de Sérisy apenas es una modificación del Sérizy y Lucien va a ser siempre Lucien.

Hay alusiones que no se entienden de ningún modo sin nota –salvo si el lector es profesor de francés y entonces qué estamos haciendo–, como lo del «tigre del finado Beaudenord” tomado del original Los secretos de la princesa de Cadignan. Hay referencias históricas en el pastiche que retoman las que Balzac hace en la Comedia, es el caso del mariscal de Montcornet, que aparece en Los decadentes y en Los campesinos y la gracia es reproducir la tendencia de Balzac a llenar de figuras ilustres sus novelas. Con la parodia de Proust, el pastiche de Balzac parece el camarote de los hermanos Marx pero rebosando de nobles y celebridades de la época. En una edición digital, la nota podría sustituirse por un enlace a los nombres, expresiones o referencias que pueden suscitar dudas, curiosidad o confusión.

III

Delante de determinados detalles de información técnica conviene ser prudentes antes de lanzarnos como locos a escribir la nota correspondiente, si no queremos ganarnos el odio eterno del lector. ¿Hay que explicar qué es el second brévet d’imprimeur, la segunda patente de impresor? ¿le contamos qué es una mazagranera y cómo se usaba? A fin de cuentas, he tenido que buscar la información y le regalo la nota gratis, pero imagino al enfurruñado lector pensando: «podría vivir el resto de mi vida sin este precioso dato».

Pronto empiezo a ver fantasmas, en concreto el de Gustave Flaubert, que como fantasma no es peccata minuta. En el inicio de su pastiche encuentro esta frase: Il était veiux, avec un visage de pitre, une robe trop étroite pour sa corpulence, des prétentions a l’esprit. 

 ¿Eso no es una alucinación, digo una aliteración? Por suerte, es imposible conservarla, pero da idea de lo mucho que se divirtió Proust escribiendo esta parodia del gran Flaubert, subrayando el ritmo y la melodía de sus frases llevándolas aquí a un absurdo hilarante por la nimiedad del contenido y la solemne melodía de la frase. Como la siguiente parodia está protagonizada por el crítico Sainte-Beuve, que pone el texto de Flaubert a caer de un burro –«¡pero si creíamos que aún estaba en Cartago!»–, seguramente le convendría al lector, esta vez sí, saber que era el crítico literario más conocido del momento y que Proust lo consideraba, efectivamente, muy burro, al punto que le dedicó todo un libro, Contra Sainte-Beuve. Si el pastiche proustiano puede considerarse, en su feliz definición, un «antídoto contra las toxinas de la admiración», cuando el genio no admiraba necesitaba un libro entero para exponer sus razones.

 El tema de los diamantes falsos es un pretexto, de ahí que cada pastiche aborde el escándalo de modo diferente, incluso muy tangencialmente como en el de Saint-Simon, y según géneros literarios diversos, novela, diario, reseña, crítica teatral. En conjunto exponen la creencia de Proust en que la «imitación satírica implica un ideal de estilo» (Genette). El del diario de Edmond Goncourt es de los más disfrutables –¡«esta historia de diamantes y suicidio»!–, pues no sólo subraya con mucha gracia la mezcla de estilo relamido, susceptibilidad y autopromoción del protagonista, sino el contenido a veces picantón que debió de ser un aliciente para los lectores de la época. Mantener el peculiar tono de los diarios de los Goncourt permite encajar el relato falso. Es el de Saint-Simon, sin embargo, el que plantea en mi opinión más dificultades por la cantidad de información histórica –parvulomerli, nombres propios, rango social— y literaria, pero no conviene nunca perder comba con las varias trampas que el bromista Proust tiende a lo largo de los pastiches: los anacronismos, los datos equivocados adrede y sus cameos.

Cuando llegue al final, las dudas, las certezas, los errores y los logros deberían alcanzar la dosis justa en mi reinvención de un estilo neoproustiano que seguramente será un pastiche de posibilidades.

 

[1]  “Purificación mediante la parodia”, en Marcel Proust, Biografía, Barcelona, Lumen 1989, pp. 457-472.

 – La traducción de Ascensión Cuesta en Funambulista sí se acompaña de un breve número de notas.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

Borges, Cortázar, Bioy y Arlt, por lejos

El pasado 6 de septiembre, Natalia Blanc publicó el siguiente artículo sobre los autores argentinos más traducidos a otras lenguas, en el diario La Nación, de Buenos Aires.


¿Cuáles son los autores argentinos más traducidos de todos los tiempos?

En un imaginario Mundial de Autores Argentinos Traducidos, Jorge Luis Borges ganaría por goleada. Según coinciden traductores literarios, editores y demás especialistas, el autor de Ficciones es, por lejos, el argentino favorito de los lectores en los cinco continentes. A diferencia de otros escritores nacionales, vivos o muertos, que se ponen “de moda” en el exterior a raíz de causas varias que podrían resumirse en la agenda temática global del momento, como el feminismo, la pasión internacional por Borges se mantiene firme, más allá del contexto histórico.


Como en el país no existe un registro único de traducciones literarias, el indicador más certero para establecer qué autores y cuáles títulos son requeridos en el extranjero es el Programa Sur, que depende de la Dirección de Asuntos Culturales de la Cancillería argentina y otorga subsidios a editoriales extranjeras para traducir obras de producción local. Desde su creación en 2009, apoyó a más de 1500 obras que fueron traducidas a 49 idiomas en 51 países. “Es un promedio de entre 140 y 150 títulos anuales”, calcula Diego Lorenzo, coordinador del programa nacional de apoyo a las traducciones.


“Al recorrer el listado completo se advierte que se ha ampliado mucho la demanda de autores. Antes había un elenco consolidado y nombres, como el de Roberto Alrt, que explotaron cuando se liberaron los derechos, en especial en mercado pequeños, como el del este europeo. Al principio estaban cabeza a cabeza Borges y Cortázar seguidos por Aira y Piglia y, después, obras relacionadas con otros productos culturales, como el cine, en los casos de Claudia Piñeiro, Eduardo Sacheri y Guillermo Martínez. En el medio, se ubican un montón de autores, algunos más afamados que otros, como Luisa Valenzuela que tiene cierta trayectoria en el exterior y otros jóvenes como Félix BruzzoneSamanta Schweblin empezó a escalar, especialmente, desde que se fue a vivir a Europa. Es un caso parecido al de Ariana Harwicz”, agregó Lorenzo.

 

Aunque todavía no está cerrada la selección de 2021, entre los pedidos de subsidios ya aprobados figura una edición de seis mil ejemplares de El Eternauta, de Héctor Oesterheld, para lectores chinos. Entre las traducciones al inglés se destaca la tirada de cinco mil copias que hará New York Books Review de El silenciero, de Antonio Di Benedetto. Zamanovela del mismo autor adaptada al cine por Lucrecia Martel, estará disponible el año próximo para 600 lectores daneses. Y unos dos mil turcos podrán leer El entenado, de Juan José Saer. En inglés, también habrá dos ediciones de cinco mil ejemplares cada una de Milongas, de Edgardo Cozarinsky, y Animales, de Hebe Uhart, a cargo de Archipiélago Books.

 

Borges hasta en la China

Al buscar los libros de Borges en el listado general de traducciones entre 2009 y 2020 aparecen datos curiosos que apoyan la idea de que el gran poeta nacional es el goleador del seleccionado argentino. Entre las lenguas a las que fueron traducidas sus obras se destacan, además del inglés, el francés, el alemán y el portugués, idiomas como el búlgaro, el macedonio, el hindi, el filipino, el malayo, el armenio, el georgiano, el tailandés, el ucraniano, el montenegrino, el noruego, el sueco, el checo y el albanés. Poemas, cuentos y ensayos: toda la obra de Borges fue requerida en distintos momentos por editores de distintas partes del mundo, según el registro del Programa Sur.


En 2017 un informe de la agencia Télam señalaba que Borges era por entonces el autor de América latina más traducido al mandarín, seguido por Julio Cortázar y Adolfo Bioy Casares. “La gravitación de lo oriental en su obra -desde una aproximación poética-, y la tensión filosófica general que atraviesa sus textos pueden explicar la predilección de los lectores de China por Borges; en general, los chinos eligen “El jardín de los senderos que se bifurcan”, “Tlön, Uqbar, Orbis Tertius” y “El Aleph” como sus piezas favoritas debido a su ambigüedad, misterio intelectual y profundidad”, declaró entonces Juan Manuel Cortelletti, consejero cultural de la Embajada Argentina en China. El funcionario, que continúa en el mismo cargo, sumó una perlita al furor chino por Borges: “Como parte del fenómeno, el autor argentino se convirtió también en objeto de consumo de los fanáticos. Una importante librería de la capital china, entre otros souvenirs, vende a sus clientes remeras negras con una frase en caracteres chinos blancos que dice: ‘Siempre imaginé que el paraíso sería algún tipo de biblioteca’, Jorge Luis Borges”.


Cortázar post boom

Si bien, de acuerdo a Jorge Fondebrider, escritor, gestor cultural, traductor y fundador del Club de Traductores Literarios, el furor internacional por Julio Cortázar ya pasó, en la lista completa del Programa Sur aparecen varias editoriales extranjeras que obtuvieron desde 2009 los subsidios del programa de la Cancillería argentina (con un tope de 3200 dólares por título) para traducir sus cuentos y novelas. Rayuela, Las armas secretas y Todos los fuegos, el fuego, por ejemplo, se publicaron en armenio; Clases de literatura, Queremos tanto a Glenda y Un tal Lucas, en griego; Los autonautas de la cosmopista, en danés; 62 / Modelo para armar y Los premios, en serbio; y Bestiario, en búlgaro.


En 2014, cuando se cumplió el centenario del nacimiento del autor de Rayuela, hubo un homenaje en el stand argentino del Salón del Libro de París. Como suele suceder, las efemérides (y las muertes) disparan las ventas de ejemplares y es por eso que ese año Cortázar aparecía primero en el listado del Programa Sur. Según un informe de Télam, de marzo de 2014, Cortázar era por entonces el escritor argentino más requerido por las editoriales extranjeras. Entre los títulos seleccionados por el Programa Sur en la primera parte de 2021 figura Historias de Cronopios y de Famas, que será publicado en Ucrania con una tirada de mil ejemplares.


Piglia: diarios en croata y vietnamita


Junto con Borges y Cortázar, Ricardo Piglia integra el podio de los autores argentinos más traducidos desde que existe el Programa Sur. Once de sus títulos, entre novelas, cuentos reunidos, ensayos literarios y los diarios que firmó como Emilio Renzi, se publicaron en más de veinte idiomas que van desde el inglés, el francés, el italiano y el alemán hasta el macedonio, griego, hebreo, rumano, turco, húngaro, croata, ruso, chino y vietnamita.


Entre sus libros más requeridos por editoriales extranjeras figuran Blanco nocturno (con versiones en nueve idiomas, según el registro oficial); Plata quemada (que se vende en Bulgaria, Croacia, Rusia, Francia, China y Vietnam); El camino de Ida (con cinco ediciones distintas) y Respiración artificial (en cuatro lenguas, incluido el macedonio).


En el primer semestre de este año, una editorial europea se anotó en el programa local para traducir Nombre falso al italiano e imprimir 2500 ejemplares.


El caso Aira

El de César Aira es un caso especial no solo por su amplia producción literaria sino por la atención que le prestan al autor de Coronel Pringles en el exterior desde hace años. “Candidato” permanente al premio Nobel de Literatura (nadie sabe bien cómo empezó, pero todos los años Aira aparece en las apuestas para el prestigioso premio).


De bajo perfil y alejado de la vidriera cultural local, Aira es leído por lectores de China, Francia, Inglaterra, Holanda, Alemania, Hungría, Bulgaria, Croacia, Serbia, Lituania y Grecia, entre otros países. Este año se sumó una editorial sueca, que hará tiradas de 1200 ejemplares de los títulos Las conversaciones y Margarita, un recuerdo. Por su parte, editores turcos publicarán dos mil ejemplares de El cerebro musical.


Arlt, al igbo, una lengua nigeriana

En marzo de 2020, a través del Programa Sur, se presentaron en el 2º Festival Hispano de Kolkata, Calcuta, República de la India, las traducciones al bengalí de El juguete rabioso, de Roberto Arlt, y de Don Segundo Sombra, de Ricardo Güiraldes.


El “año Arlt” para las traducciones fue 2013: al cumplirse setenta años de su muerte, se liberaron los derechos de sus obras. Entonces, editoriales de Bulgaria, Italia e Inglaterra se presentaron para traducir a sus respectivos idiomas títulos como Los siete locos, El jorobadito y otros cuentos y Los lanzallamas.


Este año, las Aguafuertes cariocas, libro que reúne el trabajo del escritor como corresponsal en Río de Janeiro, figura entre los aprobados para recibir subsidio para su traducción al italiano en una tirada de dos mil ejemplares. Pero la perlita de 2021 llegó de Nigeria: una editorial de ese país africano editará 300 copias de El juguete rabioso en igbo, una lengua hablaba por unas 18 millones de personas de la etnia del mismo nombre.


Quino, con Mafalda en búlgaro y guaraní

“Mbaeinchapa, che ha´e Mafalda ha ko´aga añe´ema guaraníme” (“¿Cómo están? Soy Mafalda y ahora hablo en guaraní”): así se presentó en 2017 la traducción al guaraní de la célebre tira creada por Quino. Desde que se publicó por primera vez, en 1964, Mafalda fue traducida a 27 idiomas: entre ellos, armenio, búlgaro, chino, griego, hebreo y polaco. En el registro del Programa Sur figura un pedido de subsidio para la versión de la historieta al búlgaro. Y en la página oficial del autor se cuenta la trastienda de la adaptación de las peripecias de Mafalda y sus amigos al braille, un proyecto de un fanático de tira, que logró publicar en 2016 Descubriendo a Mafalda para lectores ciegos con el apoyo de la Editora Nacional Braille y Libro Parlante, del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación.


Mujeres al frente
“El Programa Sur, que representa una parte importante de las traducciones argentinas, especialmente de literatura, sirve de indicador de los pedidos en cada época. En ese sentido, después de los primeros años, en los que ciertos autores consagrados de la literatura argentina eran los más solicitados, en alguna medida, el mercado se empezó a saturar y los editores extranjeros empezaron a demandar a otros autores, vivos, jóvenes, en especial, mujeres. Empezamos a ver un cambio en el paisaje de los autores y autoras traducidas”, explicó Alejandro Dujovne, investigador Conicet e integrante del Comité de Selección del Programa Sur. Completan el equipo seleccionador María Rosa Lojo, Damián Vives (por parte de la Biblioteca Nacional), Jorge Bernetti (representante de la Fundación El Libro) y Martín Granovsky, director de Asuntos Culturales de la Cancillería.


Entre las autoras más traducidas que figuran en el listado oficial está Claudia Piñeiro, cuya novela Una suerte pequeña se puede leer en azerí, el idioma de Azebaiyan. Sin dudas, Las viudas de los jueves es el título de Piñeiro más requerido: tiene ediciones en albanés, alemán, árabe, polaco, hebreo, serbio e inglés. Otras de sus ficciones, como Las maldiciones y Tuya, fueron traducidas al polaco, búlgaro, lituano y árabe. En la selección de 2021 figura un subsidio de una editorial polaca para Catedrales, su novela más reciente.

 

Consultado por La Nación por su experiencia como traductor literario y gran conocedor del mercado europeo del libro, en especial de Francia, Fondebrider ubicó a Samanta Schweblin y a Ariana Harwicz en el podio de las autoras nacionales más leídas en Europa en la actualidad. Al buscar en el registro oficial desde 2009 aparece que Matate amor, de Harwicz, fue traducida al inglés, turco y georgiano y que las ficciones de Schweblin, en formato cuento o novela, tienen versiones en albanés, croata, serbio, georgiano, italiano, inglés, alemán, francés, húngaro, checo, macedonio y chino.

 

En 2022 llegarán a las librerías de Grecia y Suecia ficciones de tres de las autoras jóvenes más mentadas de los últimos tiempos: Matate amor, en griego, Nuestra parte de noche, de Mariana Enríquez, en sueco, y Cometierra, de Dolores Reyes, que saldrá en sueco y también tendrá una edición en portugués para Brasil.

martes, 7 de septiembre de 2021

¡Ojo al piojo con las palabras tritónicas!


El polígrafo y traductor Alberto Miyara, de larga trayectoria en el campo de las letras y la educación, publicó el siguiente artículo, el pasado 5 de septiembre, en el diario La Capital de la ciudad de Rosario, Argentina. Se ocupa de una particularidad del castellano que, seguramente, hará las delicias de los traductores procedentes de otras lenguas.

Palabras tritónicas: el acento en el acento

Para los castellanohablantes la existencia del acento tónico, oral o prosódico es algo natural y hasta innegociable. No concebimos un sustantivo, adjetivo o forma verbal sin su correspondiente acento, y cuando por algún motivo este está mal colocado (por ejemplo, cuando un cantante fuerza un acento donde no corresponde por necesidades de la melodía) se nos genera una confusión mayúscula. También tenemos clara la característica fundamental de una sílaba tónica o acentuada, a saber que la emitimos con una mayor intensidad de voz, aunque existen otros atributos que las distinguen de las sílabas átonas, débiles o no acentuadas (como una mayor duración de la vocal, o un timbre de voz ligeramente más agudo) de los cuales no siempre somos tan conscientes.

Así las cosas, nos puede resultar sorprendente enterarnos de que muchas y muy importantes lenguas del mundo prescinden del acento tónico. Es el caso, por ejemplo, del francés. Aunque estamos acostumbrados a pensar que en la lengua gala las palabras se acentúan en la última sílaba, esto no es exactamente así: en francés, lo que se enfatiza es la sílaba final de toda la frase. En una construcción como deux garçons intelligents, lo único que se pronuncia con mayor intensidad es la sílaba -gents, con lo cual puede afirmarse que ninguno de los demás vocablos de la frase contiene realmente un acento.

Dentro de los idiomas en que sí existe el acento tónico, no todos lo utilizan como recurso para distinguir significados, dado que en algunos está situado en una posición fija dentro de la palabra; así, en húngaro, checo o finés el acento cae siempre en la primera sílaba, mientras que en polaco se lo coloca invariablemente en la penúltima. Pero aun dentro de los idiomas que admiten la libre ubicación del acento, su uso como recurso léxico (es decir, para distinguir sentidos o funciones gramaticales) suele ser limitado. Por ejemplo, en inglés la palabra import significa “importación” cuando el acento cae en la primera sílaba, e “importar” cuando cae en la segunda, mientras que en italiano ancora significa “ancla” como vocablo esdrújulo, y “aún” como voz grave; pero el hecho de que estos pares de términos no sean distinguidos en la lengua escrita sugiere que en dichos idiomas la posibilidad de confusión a partir de las diferentes acentuaciones es mínima, por lo cual no vale la pena establecer un sistema inequívoco de señalización gráfica de la sílaba tónica.

De los idiomas europeos que utilizan el alfabeto latino y conocen un uso amplio como lenguas de cultura, solamente tres disponen de métodos precisos para indicar el acento en una palabra: el catalán, el portugués y el castellano. En los dos primeros existen ciertamente pares de palabras que hacen imprescindible el acento gráfico para distiguirlas, como parles “hablas” y parlés “hablase” en catalán, o bien olhara “había mirado” y olhará “mirará” en la lengua lusa.

Pero en castellano se verifica una necesidad aún más extrema del acento gráfico, debido a la existencia de una categoría de palabras que ha recibido una creciente atención por parte de los estudiosos del idioma, al punto de que se ha creado un neologismo para designarla.

Se conoce como palabras tritónicas a aquellas que, dada una misma configuración de letras y sonidos, admiten tres posibles acentuaciones, lo que da origen a otros tantos vocablos diferentes: uno agudo, uno grave y uno esdrújulo. Es el caso, por ejemplo, de la serie término/ termino/ terminó.

La categoría más extensa de palabras tritónicas está integrada por tríos en que la palabra esdrújula es un sustantivo o adjetivo (como círculo), la palabra grave es la primera persona singular del presente del indicativo de un verbo (en este caso, circulo) y la palabra aguda es la tercera persona singular del pretérito simple del mismo verbo (en nuestro ejemplo, circuló). En general, el significado de las tres palabras está estrechamente relacionado (como en depósito/ deposito/ depositó). En otros casos, se trata de términos etimológicamente emparentados, pero cuyos significados son bastante divergentes, como en la terna líquido/ liquido/ liquidó. Solamente en unos pocos casos el sustantivo o adjetivo carece de cualquier vinculación etimológica con las formas verbales, y la coincidencia de letras y sonidos es puramente fortuita: ápodo/ apodo/ apodó. Otros ejemplos de esta primera categoría: cómputo/ computo/ computó, júbilo/ jubilo/ jubiló, náufrago/ naufrago/ naufragó, artículo/ articulo/ articuló.

Una segunda categoría abarca series en que las formas verbales involucradas son la primera persona singular del presente del subjuntivo y la primera persona singular del pretérito simple del indicativo: límite/ limite/ limité. También en este grupo hay algún caso en que el parentesco gráfico y fonético se debe estrictamente al azar: álabe/ alabe/ alabé. Otros ejemplos de este grupo: célebre/ celebre/ celebré, intérprete/ interprete/ interpreté, partícipe/ participe/ participé.

La tercera categoría de palabras tritónicas comprende ternas que, estas sí, están en todos los casos vinculadas por la casualidad. En ellas, las dos formas verbales implicadas son la primera persona singular del pretérito imperfecto del subjuntivo y la tercera persona singular del futuro del indicativo: pícara/ picara/ picará. En esta categoría también se puede formar un conjunto tritónico con el plural de la palabra esdrújula; en este caso, las formas verbales que la acompañan en la tríada corresponderán a la segunda persona: pícaras/ picaras/ picarás. Otros ejemplos de este grupo: cítara/ citara/ citará, cáscara/ cascara/ cascará, máscara/ mascara/ mascará.

Finalmente, un pequeño grupo de palabras tritónicas incluye formas verbales con pronombres enclíticos que, una vez más debido a los caprichos de la morfología, constituyen un conjunto tritónico con otras dos formas verbales como las de las categorías anteriores. Tenemos así casos como ínstalo (“ínstalo a que cumpla con su deber”) /instalo/ instaló, o apúntale/ apuntale/ apuntalé. Se puede incluir aquí algún caso en que la forma con pronombre enclítico es inusitada, pero técnicamente posible, como en ámase (“en el cielo ámase al justo y recházase al injusto”)/ amase/ amasé; o en que alguno de los verbos involucrados pertenece a un registro culto o literario de la lengua, como en ábrase (“ábrase la camisa”) /abrase (“consuma en llamas”) /abrasé.

Si se incluyen las conjugaciones voseantes propias de la Argentina y otros países de Latinoamérica, se puede añadir todavía otra categoría, en que las ternas están compuestas por sustantivo o adjetivo, tercera persona del presente de indicativo y segunda persona singular del imperativo: pátina/ patina/ patiná, o médica/ medica/ medicá.

Esta flexibilidad en las acentuaciones es probablemente única entre los idiomas del mundo. El castellano, mucho más que otras lenguas, asigna un rol fundamental a la posición de la sílaba tónica a la hora de diferenciar significados. La presencia de un nutrido repertorio de palabras tritónicas es quizá el mejor testimonio de este acento que el idioma pone en, precisamente, el acento.

lunes, 6 de septiembre de 2021

“Ya no es posible tener una relación equilibrada con el mundo.”

La siguiente reseña, publicada en La Jornada Semanal, del 8 de enero de este año, fue escrita por Roberto Bernal. En ella se da cuenta de una reciente traducción del escritor inglés Sean Bonney, a cargo de Hugo García Manríquez, un notable traductor mexicano, para Matadero Editorial.


El lenguaje de las barricacas

Han sido tres las ocasiones que el poeta y traductor Hugo García Manríquez ha enriquecido el panorama de las lecturas en nuestro país: primero, ni más ni menos que con Paterson (Aldvs, 2004), largo poema del prestigiado escritor estadunidense William Carlos Williams; más tarde con De ser numerosos (Matadero Editorial, 2019) del poeta y también estadunidense, Premio Pulitzer, George Oppen y, hace apenas unas semanas, con El lenguaje de las barricadas, del poeta inglés Sean Bonney, fallecido en 2019. Estos dos últimos nombres, aunque ocupan un lugar central dentro de la poesía contemporánea, son prácticamente desconocidos en nuestra lengua. Esto hace interesante la propuesta de Matadero Editorial y del propio traductor: traer poesías fundamentales que se producen fuera de México.

Nacido en Brighton, Inglaterra, en 1969, un muy joven Sean Bonney –involucrado en movimientos contraculturales como el entonces recién surgido punk– atestiguó la crisis económica y política que, hacia finales de los años setenta, culminó con la elección de Margaret Thatcher como primera ministra. Época realmente llena de convulsiones para los ciudadanos de la Gran Bretaña: sindicatos en huelga, niveles alarmantes de desempleo, conflictos raciales y, alrededor de todo ello, el antiguo conflicto con el Ejército Republicano Irlandés (IRA, por sus siglas en inglés). El tratamiento de estos temas por parte de la primera ministra le ganó a pulso el ya conocido sobrenombre de la Dama de Hierro: la represión contra la clase trabajadora fue una de las características de sus once años de gobierno. No es extraño que un policía sin rostro aceche las páginas de un Sean Bonney paranoico que tiene la certeza de ser permanentemente perseguido y vigilado por el Estado. “Los policías, como no son humanos ni animales, no sueñan”, escribió el poeta inglés.

La cita al compositor suizo Ernest Bloch, también dentro del libro, provee una pista importante acerca de la postura de Sean Bonney ante la poesía: “Ya no es posible tener una relación equilibrada con el mundo.” Después de asistir a multitud de protestas –que desembocaron en heridos e incluso muertos– y al ser él mismo rociado con gas lacrimógeno, para el poeta resultaba “cursi” regresar a casa y sentarse a escribir poemas. Este rechazo a una poesía dócil e indiferente a la instauración de un nuevo orden fascista lo llevó a la búsqueda de una escritura que respondiera a esa misma violencia del Estado: “La poesía, para qué sirve/ Viene de ‘hacer’/ Significa ‘hazlo’/ Yo quisiera una respuesta/ Desde el terror// Paralizado. Quiero escucharla/ De quienes apenas pueden respirar/ No de ustedes cosas muertas.”

Sin embargo, es importante señalar –como advierte el traductor en la presentación– que la prosa poética de Bonney, aunque militante, está muy lejos de ser panfletaria, pues de ningún modo “busca conmover al lector con imágenes piadosas de muertos y víctimas, sino crear una poética en la que la ‘enfermedad’ es ‘interpretación’, y donde la percepción es agudizada en momentos de quiebre, al punto de concebir el hambre como inicio del pensamiento”. Aunque cercano, entre otros, a Rimbaud, Baudelaire y Pasolini, los devaneos, la crisis y violencia en la escritura del poeta inglés se deben en gran parte, como señala el profesor William Rowe en su magnífica introducción, “al excepcional oído de Bonney para la música como fuerza política”. ¿Qué músicas son éstas? El propio Rowe responde: The Fall, Dylan, los inicios del blues estadunidense –que también atendió nuestro Juan Rulfo–, Albert Ayler y John Coltrane. Aunque no hay que descartar la música punk hardcore en una escritura que genera la sensación de disturbio en el lector, y extrañeza y perturbación en el propio lenguaje, lo cual hace que se comprenda fácilmente la afirmación del crítico inglés: “No existe otra obra contemporánea que destruya tan completamente el universo del fascismo resurgente.”.

viernes, 3 de septiembre de 2021

Leonora Djament y los 13 años de Eterna Cadencia

El pasado 30 de agosto, Valeria Tentoni publicó una entrevista con la editora Leonora Djament, con motivo de los trece años de existencia de la editorial Eterna Cadencia para el blog de la librería del mismo nombre. Se reproduce a continuación.

La edición como trabajo sísmico

Termina agosto, el mes lector por excelencia, y por acá también celebramos los 13 años de Eterna Cadencia Editora. Conversamos con su responsable desde el inicio, Leonora Djament. “Yo estaba trabajando en Norma desde hacía casi 9 años y Norma estaba haciendo un viraje como editorial que a mí no me interesaba. Y Pablo Braun acababa de abrir hacía poco la librería y quería seguir incursionando en el mundo del libro pero desde otra zona. Nuestros caminos se cruzaron un poco azarosamente en un curso de edición que yo daba en Casa de Letras en el año 2007 y ahí mismo empezamos a conversar sobre la posibilidad de armar el proyecto editorial de Eterna Cadencia”, cuenta ahora, más de 200 libros después, entre los que se cuentan tomos en ficción y ensayo, traducciones de autores como Georges Perec, Joseph Conrad o Lydia Davis, novelas premiadas como las de Gabriela Cabezón Cámara y Hernán Ronsino.

–¿Cómo surgió el proyecto?
–Supongo que el proyecto surgió de inquietudes y búsquedas de ambos. Nos reunimos a lo largo de un mes y muy rápida y felizmente nos dimos cuenta que nos interesaba más o menos el mismo proyecto editorial. Nos pusimos de acuerdo y al mes renuncié a Norma (¡embarazada de mi segunda hija!). Una locura que salió muy bien gracias al gran equipo editorial (Ana Mazzoni y Claudia Arce en los comienzos, Claudia Ramón, Virginia Ruano y Tamara Grosso después), todos los que hacen la librería Eterna Cadencia y tantos colaboradores queridos (traductores, correctores, diseñadores, amigos, libreros, periodistas, lectores) que nos ayudaron, nos acompañaron, nos apoyaron en este proyecto editorial.

–¿Y cómo había surgido en vos la vocación editora? ¿Cuál fue el primer libro que editaste en tu vida?
–No sé si tuve o reconocí en mí algo así como una vocación editora. Yo empecé en el mundo editorial haciendo prensa en Alfaguara a comienzos de 1996, cuando estaba terminando la carrera de Letras. De ahí se fue dando la posibilidad de editar y hacerme cargo de algunas colecciones. Pero fue sobre todo cuando no me dejaron hacer un libro que quería (que habíamos imaginado con Daniel Link tantos años atrás), fue ahí, ante la negativa a una propuesta, que entendí la fascinación, el desafío, la complejidad que significa editar con convicción, pensar la edición como un aporte a las discusiones del presente, como una afirmación de ideas. Y entendí también que los proyectos son viables (o por lo menos tienen más chance de ser viables) si los editores manejamos no solo las letras sino también los números (eso, tres décadas atrás, no siempre sucedía).

–¿Qué significaba editar para vos al comienzo y en qué se convirtió en todos estos años?
Recién decía la edición como una afirmación de ideas. Sin embargo, con los años siento que pasé de pensar la edición como ideas, palabras, textos que uno quiere poner a circular, a pensar la edición como una exploración o investigación (como nombraba Giulio Einaudi a la edición): publicar para interrogar un estado de discusiones pero también editar para aprender, para pensar, para reformular: editar como trabajo sísmico.

–¿Qué búsqueda dirías tiene la línea de ensayo? ¿Cómo se piensa con respecto a la realidad o a la coyuntura esta línea de libros?
–En un punto las líneas de ensayos y de narrativa buscan lo mismo pero de diferente manera o a partir de especificidades diferentes (que se van desdibujando felizmente con el tiempo). La línea de ensayos intenta aportar a las discusiones del presente poniendo en circulación textos que nos ayuden a pensar. En este sentido no importa si son libros inéditos o textos que ya fueron publicados décadas atrás y estuvieron agotados, porque muchas veces un libro puede decir cosas nuevas en un nuevo contexto (como el Quijote de Pierre Menard). Los libros de Theodor Adorno publicados a fines de los 60 iban a contramano de los movimientos y teorías de izquierda vanguardistas. Leídos en el siglo XXI nos recuerdan que sin una dosis de dialéctica todo pensamiento se vuelve totalitario, parcial o falso.

–¿Qué búsqueda hace la de narrativa?
–La narrativa (si todavía podemos sostener estas divisiones) que publicamos propone imaginarios poderosos, me parece, y también, al mismo tiempo, desde la escritura desestabilizan o hacen crujir el lenguaje, el sentido común. Pienso por ejemplo en dos libros que publicamos hace poco, tan lejanos en el tiempo y a la vez con tantas continuidades, si uno quiere, como La telepatía nacional de Roque Larraquy y Corazón de las tinieblas de Conrad, traducido por Jorge Fondebrider. Pienso en Ana Ojeda y en Tamara Kamenszain, por poner otros ejemplos.

–Has editado autores como Onetti, Piglia, Rulfo, Glantz, Keegan... ¿Qué sentís al ver el catálogo desplegado?
¡Estamos felices del trabajo de estos años! A esos nombres que mencionás, le sumaría los nombres de Hernan Ronsino, Gaby Cabezón Camara, Julián López, Miguel Vitagliano, Matías Capelli, que son los primeros argentinos que publicamos, en algunos casos con primeros libros. Cada unx de lxs autorxs y cada uno de los libros que publicamos hasta hoy nos da mucha emoción y orgullo en términos de contribución del catálogo a nuestro presente, nuestro contexto. Lo que se despliega en el catálogo son, como nos gusta decir, múltiples constelaciones que unen a los libros y que buscan armar distintas zonas, problemáticas, tonos o tensiones. Literalmente dibujamos esas constelaciones sobre un cielo nocturno cuando cumplimos 10 años y quedaron retratadas en un afiche que nos sigue estimulando.

–¿Qué viene a futuro en Eterna Cadencia Editora?
–¡Tantas cosas! La nueva y potente nouvelle de la escritora irlandesa Claire Keegan, un seminario inédito en castellano de Derrida que se llama La vida, la muerte, el ensayo, La escritura aumentada de Eric Schierloh (que viene a discutir muchas ideas perimidas o poco productivas de la edición), el nuevo libro de la escritora jamaiquina Claudia Rankine que va a dar mucho que hablar y muchos proyectos nuevos y nuevas zonas de exploración para el año que viene.

jueves, 2 de septiembre de 2021

Atención: el próximo lunes se les acaba el síndrome de abstinencia a los investigadores


La noticia la dio la agencia TELAM que, brevemente, el 30 de agosto pasado, publicó un comunicado señalando la reapertura de la Biblioteca Nacional Mariano Moreno.

La Biblioteca Nacional reabre sus puertas al público desde el próximo lunes

La Biblioteca Nacional vuelve a recibir a los lectores y reanuda los servicios presenciales a partir del lunes 6 de septiembre, abriendo sus puertas al público de lunes a viernes de 10 16, a través de la reserva anticipada de turnos y del estricto cumplimiento de protocolo sanitario de coronavirus.

La Biblioteca entra en fase 2 habilitando el ingreso del público general, que tendrá que pasar por un control de temperatura y limpiarse las manos con alcohol en gel antes de entrar, usar barbijo en toda la estancia y mantener una distancia de dos metros entre usuarios.

Para asistir a las salas de Libros y de Hemeroteca, la reserva debe ser con un mínimo de 24 horas de anticipación; para las Salas de Materiales Especiales habrá que contactarse al correo electrónico de cada una de las salas; y podrá reservarse material también en forma anticipada, pero este es un servicio exclusivo para investigadores acreditados.

"Una vez solicitado el turno para el uso de las salas de lectura, se puede reservar de forma anticipada el material a consultar en el día de su visita o podrá hacerla desde el celular o notebook desde la misma sala de lectura", se lee en la página web de la Biblioteca, donde está toda la información de contacto para el pedido de turnos.

La Biblioteca Nacional Mariano Moreno está ubicada en la calle Agüero 2502, Ciudad de Buenos Aires.

miércoles, 1 de septiembre de 2021

Problema: según el DRAE, en España no se garcha


El 30 de agosto, nuevamente en las páginas del diario argentino Ámbito, algún periodista temeroso de dios creyó oportuno publicar el siguiente artículo, sin firma, donde se le reconoce al Diccionario de la Real Academia un autoridad que no tiene, como institución rectora de la lengua castellana. Más allá del estado al que los actuales candidatos de casi todos los partidos políticos han rebajado el debate público en vista a las próximas elecciones de mediano plazo, ésta es una nueva oportunidad para señalar que, gracias a la ignorancia de los periodistas, el DRAE, uno de los peores diccionarios que existen, sigue teniendo usuarios,

"Gar...", la definición que usó Tolosa Paz está en Wikipedia pero no en la RAE

"Garchar", la definición utilizada por la precandidata a diputada nacional por el Frente de Todos en la Provincia de Buenos Aires, Victoria Tolosa Paz, que días atrás reivindicó el “goce” y el “disfrute” como una parte importante de la vida, no está en el Diccionario de la Real Academia Española (RAE) pero sí en Wikipedia.

La RAE, rectora de la lengua castellana, al buscar el término "garchar", dice: "La palabra garchar no está en el Diccionario". Y agrega: "Las entradas que se muestran a continuación podrían estar relacionadas" y orienta la búsqueda a definiciones como "marchar" o "parchar".

En cambio, en Wikipedia, no sólo da una definición del término utilizado por Tolosa Paz, sino que brinda la conjugación en tiempo verbal.

Así, etimológicamente la palabra garchar viene de "garcha ("pene")", según Wikipedia y significa "mantener relaciones sexuales". Además, su ámbito de aplicación es Bolivia y el Río de la Plata, y es una palabra de uso jergal o malsonante. En esa línea, como sinónimo, recomienda: "véase Tesauro de coito".

“En el peronismo siempre se garchó, es así”, sostuvo Tolosa Paz en una entrevista en tono informal recientemente. “Nosotros vinimos para hacer posible la felicidad de un pueblo y la grandeza de una patria, y no hay felicidad de un pueblo sin garchar. Perdón, nosotros somos así. Lo que digo, es parte importante de la vida, el baile, el disfrute, el goce, no lo vamos a ocultar. Somos seres humanos, nos gusta gozar, nos gusta divertirnos”, señaló en diálogo con Pedro Rosenblat, también conocido como el Cadete, y Martín Rechimuzzi.

Las declaraciones generaron polémica a dos semanas de las PASO y hubo reacciones de la oposición y también de parte del oficialismo. "El Gobierno subestima a los jóvenes, dejemos que que ellos se ocupen de su sexualidad, nosotros tenemos que encargarnos de que tengan trabajo y educación", lanzó María Eugenia Vidal.

Por su parte, el ministro de Seguridad bonaerense, Sergio Berni, cuestionó a la precandidata a diputada nacional del Frente de Todos en la Provincia de Buenos Aires y remarcó que "por más garche que haya, el pueblo es infeliz si no hay equidad social".