jueves, 31 de diciembre de 2015

¡Feliz año nuevo!

El blog del Club de Traductores Literarios de Buenos Aires les agradece a sus lectores por la sostenida compañía a lo largo de los últimos siete años. 



A quienes se van de vacaciones, qué la pasen muy bien. A quienes se quedan trabajando, qué les sea leve. A todos, lo mejor para el año que mañana empieza.

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Un resumen provisorio


El Club de Traductores Literarios de Buenos Aires acaba de terminar sus primeros siete años de labor. Son muchos quienes pasaron por nuestras reuniones y a todos ellos les queremos agradecer habernos acompañado.

Otro tanto, a Ricardo Ramón Jarne, director del CCEBA entre 2009 y 2013, y Juan Duarte, actual Consejero Cultural de la Embajada de España en la Argentina. Ambos nos brindaron su hospitalidad y nos dejaron trabajar en excelentes condiciones, por lo que hacemos propicia la oportunidad para agradecerles, en nombre de ellos, a la gran mayoría del personal del CCEBA, empezando por la extraordinaria Mercedes Álvarez y nuestro buen amigo Javier Cánepa.

Finalmente, queremos también agradecer a las personas e instituciones que han trabajado conjuntamente con nosotros. Entre ellas,

Transcurridos nuestros primeros 7 años, he aquí la lista cronólogica de quienes participaron en nuestras actividades: Hernán Lombardi (ex Ministro de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires), Isabelle Berneron (responsable del libro en el Instituto Francés de Buenos Aires), Horacio González (ex Director de la Biblioteca Nacional de la Argentina), Victoria Rodríguez Lacrouts (ex responsable de la sección Letras de la Fundación TyPA), Sioned Puw Rowlands (Directora del Wales Literature Exchange), Justin Harman (Embajador de Irlanda en la Argentina), Diarmuid O Giollain Gillan (Director del Programa de Estudios Irlandeses de la Universidad de Notre Dame, Indiana).

Gabriela Adamo
Mirta Rosenberg
Jonio González
Antonio Tursi
Guillermo Piro
Jaime Arrambide
Diego Fischerman
Alberto Silva
Pablo Anadón
Patricia Willson
Eliezer Nowodworski (Israel)
Andrés Ehrenhaus
Ian Barnett (Inglaterra)
Lucas Magarit
Jorge Aulicino
Miguel Ángel Petrecca
Leonor Acuña
Marcelo Cohen
Jorge Salvetti
Elvio Gandolfo
Sergio Waisman
Miguel Balaguer
Leonora Djament
Julieta Obedman
Rubén Reches
Ricardo Piglia
Alberto Kornblihtt
Vivian Scheinsohn
Rafael Spregelburd
Eiéan Ní Chuilleanáin (Irlanda)
Macdara Woods (Irlanda)
María José Rodríguez Murguiondo
Maximiliano Papandrea
Silvia Simonetti
Carlos Gamerro
Miguel Wald
Carlos Sampayo
Lila Caimari
Miguel Ángel Montezanti
Fabián Iriarte
Alan Pauls
Beatriz Sarlo
Pablo Ingberg
Florencia Garramuño
Damián Tabarovsky
Juana Bignozzi
Selma Anciera (México)
Magdalena Cámpora
Jorge Dana
Marietta Gargatagli
Luis Chitarroni
Oliverio Coelho
Bernardo Bouquet
Vivian Lofiego
Anna-Kazumi Stahl
Cecilia Rossi (Inglaterra)
Griselda Mársico
Martina Ferández Polcuch
Uwe Schoor (Alemania)
Daniel Samoilovich
Leonardo Funes
Silvia Dabul
Claudia Fernández
Ariel Magnus
Mariana Dimópulos
Pablo Gianera
José Luis Moure
Manuel Borrás (España)
Teresa Arijón
Bárbara Beloc
Jordi Doce (España)
Estela Consigli
Julia Benseñor
Mónica Maffia
Olivia de Miguel Crespo (España)
Darío Jaramillo Agudelo (Colombia)
Roberto Raschella
Lucas Petersen
Jan de Jager
Hugo Salas
Cecilia Pavón
Gersende Camenem (Francia)
Omar Lobos
Alejandro González
Luciana Cordo Russo
Gabriela Comte
Caty Galdeano
Guillermo Bravo
Jorge Consiglio
Erika Martínez (España)
Miguel Vitagliano
Felicitas Echeveste Arteaga
Alejandro Kim
Estela Consigli
Laura Wittner
Alejandro Crotto
Ignacio DiTullio

Asimismo, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires ha realizado seis encuentros en el marco de la Semana del Editor, que organiza la Fundación TyPA, con la presencia de editores y traductores extranjeros. También en orden cronológico, estos fueron:

2010: Carolina Chang (Brasil), Uriel Kon (Israel), Carlos Torner (España), Boyd Tomkin (Inglaterra).

2011: Silvia Sesé (España), Jill Schoolman (EE.UU.) y Paulo Wernek (Brasil).

2012: Hanna Axen (Suecia) Pierre-Olivier Sanchez (Francia) y María Nicola (Italia)

2013: Lori Saint-Martin (Canadá), Diana Hernández (España), Robert Amutio (Francia).

2014: Alexandrine Duhin (Francia), Bill Swainson (Inglaterra) y Kate Marshal (Estados Unidos).

2015: Ilide Carmigniani (Italia) y Krisrtin Lohmann (Alemania)

Por último, a lo largo de estos siete años, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires ha organizado los siguientes encuentros internacionales:

2010: SIMPOSIO SOBRE EL CASTELLANO NEUTRO (Actividad realizada conjuntamente con el CCEBA)
Con la presencia de Miguel Sáenz (España), Guillermo Piro (Argentina) Marietta Gargatagli (Argentina), Patricia Willson (Argentina), Mirta Rosenberg (Argentina), Gerardo Gambolini (Argentina), Juan Gabriel López Guix (España) y Albert Freixa (España).

2011: SIMPOSIO SOBRE LA ENSEÑANZA DE LA TRADUCCIÓN, EL ESTADO DE LAS TRADUCCIONES DEL ALEMÁN AL CASTELLANO Y LOS DERECHOS DE AUTOR DE LOS TRADUCTORES (Actividad realizada conjuntamente con el CCEBA)
Con la presencia de Ian Barnett (Inglaterra), Julia Benseñor (Argentina), Juan Gabriel López Guix (España), Andrés Ehrenhaus (Argentina), Fabio Morábito (México), Pedro Serrano (México), Ana Alcaina (España), Mónica Herrero (Argentina), Mario Sepúlveda (Chile), Gabriela Adamo (Argentina), Carla Imbrogno (Argentina), Griselda Mársico (Argentina) y Belen Santana (España).

2012:   CELEBRACIÓN DE GEORGES PEREC (Actividad realizada conjuntamente con el Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el CCEBA)
Con David Bellos (Inglaterra), Yolanda Morató (España), Mercedes Cebrián (España), Magdalena Cámpora (Argentina), Marilú Marini (Argentina).

2013: SEMINARIO DE LITERATURA GALESA EN INGLÉS Y GALÉS (Actividad realizada conjuntamente con el Wales Literature Exchange y el Ministerio de Cultura de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires)
Con Mererid Hopwood (Gales), Richard Gwyn (Gales), Tiffany Atkinson (Gales) y Karen Owen (Gales), acompañados por Inés Garland (Argentina) y Silvia Camerotto (Argentina).

2015: 70 AÑOS DE LA PRIMERA TRADUCCIÓN DEL ULISES, DE JAMES JOYCE, EN LA ARGENTINA Y PRESENTACIÓN DE LA NUEVA EDICIÓN ARGENTINA DE ESE LIBRO  (Actividad realizada conjuntamente con la Embajada de Irlanda en la Argentina, el CCEBA y la Biblioteca Nacional)
Con Lucas Petersen (Argentina), Julia Benseñor (Argentina), Marietta Gargatagli (Argentina), Silvia Camerotto (Argentina), Carlos Gamerro (Argentina), Juan José Delaney (Argentina), Marcelo Zabaloy (Argentina), Eugenio Conchez (Argentina), Eduardo Lago (España), Luis Chitarroni (Argentina) y Barry McCrea (Irlanda). 

Cada una de estas actividades, así como cada una de las reuniones mensuales del CTLBA puede ser consultada online en la entrada de youtube incluida en la columna de la derecha.

martes, 29 de diciembre de 2015

¿" Le pegáis un par de vueltas a la cocorota"?

Paseando por Internet, el Administrador dio con el siguiente texto de la correctora Mónica Basterrechea. Incluido en su blog, al que se accede aquí: http://mobas.es/blog/2014/01/26/desahogos-de-correctora-desesperada/ Como podrá verse, se trata de un texto publicado el 26 de enero de 2014. No importa, sigue vigente.

Desahogos de correctora desesperada

No sé si este es el momento de escribir esta entrada, porque llevo un par de días de muy mal humor a cuenta de una novela que estoy corrigiendo y puede que mi estado de ánimo me haga ser un poco injusta. Pero, como muchos de mis problemas vienen por problemas con la traducción de la novela y sé que el blog lo siguen muchos traductores, voy a quejarme un poco (que es lo mío). Y aviso desde ya de que voy a generalizar. Ojo con darse por aludido, que no quiero líos después. Sé que no todos los traductores son iguales ni tienen la misma preparación, como no todos los editores son iguales. Pero yo hoy necesito desahogarme.

Os pongo en antecedentes. Estoy con una novela que, tengo que admitir, no me gusta nada. Me parece un rollazo. Es una novela de consumo fácil, cuyo autor dudo mucho que aspire al Nobel de Literatura. Es lo que es, no hay grandes pretensiones, pero la novela tiene que salir bien, debe ser digna (lo es, de hecho). A pesar de que es un libro de lectura sencilla, la traducción entraña cierta complejidad que, realmente (y aquí me quito el sombrero), el traductor ha solucionado de forma muy solvente (y me estoy refiriendo a terminología muy concreta de un ámbito especialmente complicado para los ajenos a la materia; no puedo dar más pistas). El problema viene cuando, aunque el léxico es correctísimo, la expresión es un horror. Muchas veces incorrecta, otras veces poco natural… Los problemas son abundantes y, claro, me toca arreglarlos (corrección de estilo, ojo; para más inri, texto ya maquetado: un infierno en toda regla). Y, al final, veo que estos problemas se repiten constantemente en casi todos los libros traducidos que me llegan, no son solo cosa de este pobre traductor que, aunque me lleve ciscando en él todo el fin de semana (pobre, le habrán pitado los oídos), creo que ha hecho un trabajo decente. Pero decente no es suficiente. Así que, os voy a contar qué cosas me encuentro (bueno, las primeras que me vengan a la cabeza). Y si, por casualidad, resulta que os dais por aludidos en algún punto, pues le pegáis un par de vueltas a la cocorota, a ver si esto, al menos, sirve para aprender algo y mejorar…

• En general, los traductores no tienen ni idea de ortotipografía. Es cierto que cada vez hay más traductores preocupados por esto, pero, creedme, a la mayoría le da igual. Y, claro, las reglas no son iguales en inglés, francés, alemán o castellano. Me encuentro diálogos, comillas y puntuaciones a la inglesa en todas las novelas. Un mínimo es necesario, fundamental diría yo. Normalmente, las editoriales tienen normas editoriales con este tipo de cuestiones explicadas (pues las normas pueden variar un poco de una empresa a otra); es tan fácil como seguir lo que os hayan dado. Si no hay normas, haceos con libros de ortotipografía (los de Martínez de Sousa son los mejores) y con buenos manuales de estilo (además del de Sousa, yo, barriendo para casa, os recomiendo el Chicago-Deusto).

• En castellano apenas se usa la pasiva. Lo natural es usar la voz activa, frases impersonales o la voz pasiva refleja (no pasiva sin más). Os aseguro que quitar tres o cuatro verbos en pasiva por párrafo es una tortura. Creo que esto se merece entrada aparte, porque se abusa de esto por influencia del inglés que da gusto.

• Tampoco se usa bien el gerundio. Aparte de los gerundios de posterioridad, se usa con profusión (expresión que me he encontrado esta mañana en la novela y por la que me han entrado ganas de asesinar, porque no venía a cuento encima) el gerundio del BOE (gerundio que actúa como adjetivo). Es muy normal en inglés, pero en castellano es incorrecto. Pues, venga, gerundios mal empleados por doquier. Tengo prometida desde hace meses una entrada sobre estas formas no personales. Acabaré de escribirla algún día (me da una pereza tremenda). Pero, por favor, si vais a utilizar un gerundio, paraos un segundo a ver si es correcto o no antes. Y, ante la mínima duda, no lo uséis, que casi seguro que está mal…

• Cuidado con los diálogos. Vale que muchas veces esto es culpa del autor, pero no siempre. No os imagináis los diálogos que he leído últimamente: más forzados imposible. Y todo por un afán de «elevar» el registro que no acabo de comprender. Y recalco aquí lo de la puntuación en los diálogos: hay reglas.

• Como en la variedad está el gusto, estaría bien que los nexus temporales no siempre se introdujeran con mientras. Y diferenciar mientras y mientras que tampoco vendría nada mal… (El junto a y junto con ya son para nota).

• Otra diferencia que parece que no se entiende del todo bien es la de explicativo-especificativo, sobre todo con los relativos. Y es importante, porque cambia la puntuación (el relativo especificativo no lleva coma y el explicativo, sí).

• Más sobre los relativos: abuso de cual, desaparición (como por arte de magia) del cuyo, empleo del quienincorrecto… Y, lo peor: un relativo dentro de un relativo dentro de un relativo… hasta el infinito, como si fueran matrioskas rusas. Al final te pierdes en la frase y no hay quien entienda nada.

• Parece que solo existen los verbos comodín. Con decir, hacer y poner, tenemos una novela montada. Pues no. Y, en general, hay muchísimas repeticiones de términos. Hay un remedio infalible, son tres palabras:diccionario de sinónimos.

Podría seguir, la lista podría ser infinita, pero hoy no tengo tiempo para más (tengo que seguir pegándome con la novela un ratito más). Por supuesto, tenéis los comentarios a vuestra disposición, como siempre…


lunes, 28 de diciembre de 2015

Otra traducción española que, con suerte, no se va a vender en Latinoamérica

Lo que sigue es un artículo publicado por Carmen López en eldiario.es del 21 de diciembre pasado. Su lectura invita a algunas reflexiones. La primera: está claro que no hay traducciones definitivas y que siempre todas pueden mejorarse o, en el mejor de los casos, actualizarse. Pero no siempre es necesario andar metiendo mano porque a veces el resultado es óptimo. Sin embargo, la tentación suele ser mucha y la inteligencia, poca. No es lo mismo leer La señora Bovary (así se tradujo a principios del siglo XX) que Madame Bovary (así se tradujo siempre hasta que una traductora ibérica decidió volver al pasado y, de paso, ponerle salero a la cosa, como si los lectores de Flaubert buscaran salero). Tal vez haya ahora que decir que no es lo mismo leer Otra vuelta de tuerca (título mejorado por José Bianco respecto del original inglés, según opinion de Jorge Luis Borges, que algo sabía de la cuestión) que La vuelta del torno (como traducen con bombos y platillos, Alejandra Devoto, Jackie DeMartino y Carlos Manzano, para la editorial española Libros del Asteroide). En síntesis, ya nada asombra. Hablando de tornos, bien podrían haberle puesta La visita al dentista o Se arreglan rulemanes. La segunda reflexión hace a la historia de la traducción en España: es interesante saber que el engendro ya había sido utilizado antes por Celedonio Martínez Abascal en su traducción de 1985 para la editorial Fontamara. Claro, ahí él había puesto La vuelta de torno, y está clarísimo que en esa contracción de la nueva versión cambia todo... Con tal de ser originales –o al menos de creer serlo–, todo vale, incluso enmendarle la plana a un gran traductor que, curiosamente, no era español,encontrarle la quinta pata al gato y el pelo al huevo, para no hablar de esa petulancia y esa  necedad tan castizas de algunos colegas ibéricos y de muchos editores de ese origen. No importa, sigan participando..

Una nueva lectura de Henry James

En enero de 1897 la revista estadounidense Collier's Weekly publicó la primera entrega de una historia de fantasmas firmada por Henry James, un escritor ya reconocido en aquel momento. El último capítulo salió a la venta en el número de abril y a finales de ese mismo año se reunieron en un solo volumen titulado The Turn Of The Screw, que acabó convirtiéndose en el libro más famoso firmado por el autor y en un clásico de la literatura de terror.

La trama es de sobra conocida, incluso aunque no se haya leído el libro. La novelita de James se ha adaptado al cine y a la televisión en numerosas ocasiones, entre otros por el director español Eloy de la Iglesia en 1985. Asimismo, también se puede reconocer su influencia en filmes como Los Otros de Alejandro Amenábar o en uno de los capítulos de la serie televisiva Historias para no dormir de Chicho Ibáñez Serrador, titulado El muñeco. Incluso en un campamento de verano con niños y niñas compartiendo leyendas de miedo con una linterna iluminándoles la cara podrían aparecer sus elementos principales empezando por ellos mismos.

La nouvelle de James empieza con un grupo de amigos que, durante una noche de Navidad, se sientan ante el fuego del hogar para relatar historias de fantasmas. La que ocupa las páginas del libro está protagonizada por una joven institutriz que se muda a una antigua mansión para cuidar de dos niños huérfanos. Poco a poco la niñera empieza a sentir presencias que trastornan la personalidad de sus pupilos y que le generan una ansiedad que crece según va avanzando la narración. El libro da lugar a numerosas interpretaciones, comunes en este tipo de literatura, como son los deseos sexuales reprimidos o los trastornos mentales.

En 1945 José Bianco tradujo la obra al español con el título Otra vuelta de tuerca, aunque este ha ido cambiando con el transcurrir de los años y el criterio de los traductores o traductoras. En 2004 Juan Antonio Molina Foix lo tradujo como Vuelta de tuerca (editorial Cátedra) y el pasado mes de noviembre Libros del Asteroide lanzó una nueva versión titulada La vuelta del torno, traducida por Alejandra Devoto, Jackie DeMartino y Carlos Manzano, que ha tardado diez años en llevarse a cabo.

Según la editorial (el coordinador de la traducción, Carlos Manzano, declinó la invitación a realizar declaraciones para este artículo): "El título de esta edición busca transmitir con precisión la violencia que contiene el título original, el lento movimiento del mecanismo que puede acabar descoyuntando al torturado que es lo que, en definitiva, le sucede a lo largo del libro a su protagonista".

Luis Solano, editor de Libros del Asteroide, se enteró de que Manzano se había embarcado en este proyecto cuando se inició y fue siguiendo su proceso hasta que hace tres años pudo leer las tres primeras páginas traducidas: "Me quedé prendado y cerramos el acuerdo para publicarlo enseguida, aunque hemos tenido que esperar varios años para que los traductores diesen por buena la versión definitiva".

Un trabajo meticuloso
Este tipo de cambios en las traducciones de los títulos de los libros –por no hablar de las películas, que son un caso aparte– suelen suscitar comentarios cuando no polémicas, al menos en el sector de la traducción. Un caso puede ser, por ejemplo, el del famoso relato de Franz Kafka La metamorfosis también traducido como La transformación, que arrastra consigo extensos  argumentos que justifican una u otra adaptación al castellano.

José Luis López Muñoz tradujo The Turn Of The Screw en el año 2000 para Alianza Editorial (el mismo año que ganó el Premio Nacional a la Obra de un Traductor). Utilizó el título más conocido por los lectores en castellano, Otra vuelta de tuerca, ya que en su momento no se le ocurrió que fuese necesario cambiarlo. "El efecto del título sobre el lector siempre tiene algo de misterioso. Y, además, cuando un título se ha usado mucho tiempo, nos acostumbramos a él y cuesta cambiar. Es evidente que Otra vuelta de tuerca no es una traducción literal de The Turn of the Screw, de manera que el cambio es siempre posible, no sé ya si necesario o aconsejable", explica.

Por supuesto, y sobre todo teniendo en cuenta su dilatada carrera, también ha apostado por la modificación en algún momento. "Lo he hecho al menos en dos ocasiones. The Reivers, una de las novelas de Faulkner que he traducido a lo largo de los años para Alfaguara, se llamaba anteriormente Los rateros, pero en 1997 mi traducción se publicó con el título de La escapada. Hubo quien me criticó, aunque Los rateros era un título imposible que sólo servía para desorientar al lector. Más recientemente, en 2013, Alianza ha publicado mi traducción de Sense and Sensibility, de Jane Austen, con el título de Sensatez y sentimiento en lugar de Sentido y sensibilidad, que es el título español con el que de ordinario se conoce tanto la novela como su versión cinematográfica de 1995, con guión de Emma Thompson y dirigida por Ang Lee".

Aún no ha pasado el tiempo suficiente para que Libros del Asteroide pueda estimar el impacto que La vuelta del torno ha tenido en el público, pero Solano está convencido de su apuesta. "La intención con el nuevo título era llamar la atención de los lectores, señalar que esta versión es muy distinta a todas las anteriores, que cuando lo lees parece realmente otro libro; no se trata tanto de decir si el título estaba bien o no, sino de que el lector entienda que lo que proponemos es una versión radicalmente distinta (y mejor) a lo que se había leído hasta ahora", afirma.

No se puede saber, pero parece que Henry James se imaginaba que la adaptación de su historia a otras lenguas iba a conllevar numerosas disquisiciones. Irónicamente, cuando en el libro una de las oyentes del grupo reunido alrededor del fuego le pregunta al narrador por el título del relato, él contesta: "No tiene título". Más de un siglo después, aún se sigue buscando el adecuado en castellano.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Se ha publicado una notable biografía chilena de Gerard Manley Hopkins

Nacido en Gran Bretaña en 1966, Neil Davidson se radicó en Chile en 2000. Allí publicó sus crónicas en diversos diarios locales, reuniéndolas más tarde en The Chilean Way: Crónicas 2000-2011, un volumen publicado por Los Libros que Leo en 2011. Sin embargo, se lo presenta en este blog por El ceño radiante (Ediciones Diego Portales, 2015), una muy interesante biografía del poeta inglés Gerard Manley Hopkins (1844-1889).

Para quienes no estén familiarizados con él, vale la pena señalar que, además de haber estudiado en Oxford, luego de convertirse al catolicismo, fue ordenado sacerdote jesuita. Su amigo Robert Bridges fue quien, póstumamente, se ocupó de publicar su poesía, parcialmente conocida en vida del poeta. Ésta, por sus muchas novedades técnicas y por su virtuosismo, resultaría especialmente influyente en Dylan Thomas, para nombrar a uno de sus discípulos más célebres.

Compuesta a partir de la traducción de los diarios y cartas del biografiado, acompañadas –tal es el texto de la gacetilla de prensa correspondiente– de “interpretaciones de sus poemas y evocaciones del contexto victoriano” su biografía es una de las más curiosas novedades publicadas en Latinoamérica a lo largo de este año que termina. Interesa destacar que el libro se cierra con una breve antología del poeta, acaso uno de los más difíciles de traducir por sus muchas variaciones rítmicas y por sus endiabladamente difíciles versos aliterados. 

miércoles, 23 de diciembre de 2015

"Interpretaciones cuyo mimetismo depende de la pátina con que las cubrimos, de los signos que no leemos, de las cosas que pretendemos saber y en realidad ignoramos"

Adriano Celentano y su característica fineza
Como se leerá a continuación, la mente de Guillermo Piro nunca descansa. Así lo demuestra la columna que publicó en el diario Perfil del 20 de diciembre pasado. En ella habla del súbito descubrimiento de algo que siempre estuvo ahí sin que lo hayamos advertido. También sucede cuando uno traduce.

Una oda a Onán

Hace siete años que tengo un jean DPSR –las siglas provienen de Denim People’s Republic–. Es una marca de jeans coreana, los –a mi juicio, lo que es siempre un poco improbable– mejores jeans del mundo. Tengo ese jean desde hace siete años. No hace siete días o siete meses: siete años; y recién ayer descubrí la existencia de un pequeño bolsillo que me había pasado desapercibido. Cuando en 1800 Levy Strauss inventó el jean no existian aún los relojes pulsera, todos eran de bolsillo. Ese pequeño bolsillo fue pensado para llevar el reloj de bolsillo, colgando de la respectiva cadena o leontina. El jean del que hablo a simple vista carece de ese pequeño bolsillo, pero lo tiene, desplazado, en posición vertical. Cuento esto porque ayer también descubrí otra cosa que me pasó desapercibida no siete años, sino casi cuarenta.

En 1968 Adriano Celentano grabó una canción escrita por Luciano Beretta y Miki Del Prete. La canción se titula Una carezza in un pugno, y acabo de darme cuenta de que se trata de una oda a la masturbación. Quien habla en la canción lo hace a una muchacha que ya no está con él. Esté donde ella esté, sigue siendo suya, asegura, y cuando llega la medianoche él aferra la almohada entre los brazos y busca su cara, “que aparecerá espléndida en la sombra”. Para él equivale a tocar una estrella con la mano. Pero hay un problema. Si en ese momento ella está pensando en otro hombre, su mano, donde ella hasta hace un instante brillaba, se convierte en un puño cerrado. La solución que encuentra quien habla es la siguiente: si ella verdaderamente lo quiere aún, él le sugiere que entre las 12 y las 12.30 de la noche piense en él, para que de ese modo del puño cerrado nazca una caricia.

Las analogías son tan obvias que voy a prescindir de las interpretaciones. Aquello de lo que la canción habla es evidente, pero ése no es el asunto. Me pregunto ahora cuántas cosas que doy por sabidas y aprendidas y comprendidas no siguen ocultando secretos, bolsillos ocultos, interpretaciones cuyo mimetismo depende de la pátina con que las cubrimos, de los signos que no leemos, de las cosas que pretendemos saber y en realidad ignoramos. ¿No será eso ahora que lo pienso? Es por eso que releemos libros y le asignamos al crecimiento –en un sentido amplio e impreciso– cualquier nueva interpretación que nos había pasado desapercibida. El libro –el jean, la canción de Celentano– está ahí y siempre es igual a sí mismo. No sé de qué depende, pero el tema consiste en mirar, en un sentido amplio, lo que tenemos delante, sin esperar encontrar nada más que aquello que lo que tenemos delante nos muestra.

O a lo mejor está bien que todo ocurra así, y lo que queda es aceptar que el arte consiste en la iluminación en cuotas, en mostrar y diferir a intervalos, en demostrar que quien se obsesiona y mantiene la obsesión al final termina viendo con claridad