viernes, 21 de julio de 2023

Carlos Díaz, el director editorial de Siglo XXI


El pasado 10 de julio, Emilia Racciatti entrevistó al editor Carlos Díaz, director de Siglo XXI, a propósito de la fusión entre las filiales mexicana y argentina con la española, hasta hace poco independiente de las dos casas latinoamericanas. La entrevista fue publicada por TELAM, el pasado 10 de julio.

"A la sociedad argentina le está interesando bastante poco leer libros de política"

Con la fusión de las sedes de México, España y Argentina, la editorial Siglo XXI comienza una nueva etapa que tiene como director general al editor y sociólogo argentino Carlos Díaz, para quien la unificación permitirá potenciar el proyecto editorial en los tres países, con publicaciones que apuntarán a llegar al mismo tiempo a las librerías y en paralelo difundir a autoras y autores argentinos con distintos perfiles.

Díaz asume este rol después de haber estado 20 años como responsable de la filial local de Siglo XXI y destaca que con esta atomización se van a beneficiar autores argentinos que estaban publicando tanto en España como en México, algunos consagrados como Beatriz Sarlo o Diego Golombek y otros menos conocidos –como Pablo Stefanoni, Melina Furman o Andrea Giunta.

"Lo bueno de tener autores de habla hispana es que los libros y los autores de libros importantes pueden circular de otra manera. Hoy es uno de los grandes problemas de los autores que los publican en un país pero no circulan en el país vecino", indica en una conversación telefónica con Télam.

Sociólogo de formación y de familia ligada al universo editorial, Carlos Díaz es hijo de los historiadores María Esther Rapalo y Alberto Díaz, quien trabajó en la sede de Siglo XXI en la Argentina hasta 1976 cuando se tuvo que exiliar con su familia primero en Colombia y después en México, donde trabajó con Arnaldo Orfila Reynal, fundador del sello.

Siglo XXI fue fundada en 1965 por el mítico editor, que difundió la obra de cientos de intelectuales latinoamericanos que se comprometieron con el proyecto inicial y se expandió con sedes en Argentina, Colombia y España. Orfila Reynal (La Plata, 1897 - México, 1998) estuvo al frente de la editorial durante 35 años, y en ese período todas las sedes funcionaron de manera coordinada, pero con su muerte, Siglo XXI España diseñó su propio itinerario, alejándose de su casa matriz, y en 2010, los accionistas de Siglo XXI España vendieron su participación a la editorial Akal.

La reciente unificación de las tres sedes tuvo un primer capítulo hace dos años cuando los empresarios Hugo Sigman y Silvia Gold se convirtieron en accionistas mayoritarios de Siglo XXI México, que se equiparó a la Argentina. Pero la formalización del proyecto editorial Siglo XXI se concretó el 30 de mayo cuando se anunció que la editorial de México adquirió la totalidad de las acciones de la sede española.

Con un catálogo que incluye obras de Luis Alberto Romero, Daniel Rafecas, Beatriz Sarlo, Roland Barthes, Jacques Lacan, Michel Foucault, Eduardo Galeano, Carlos Nino o Andrea Giunta, la editorial inicia así una etapa en la que Díaz asume como director general y sobre ese desafío y la industria local habla en en esta nota con Télam

–¿Cuál es el principal desafío a la hora de asumir la conducción de una filial intercontinental? ¿Qué aporta la experiencia de la filial argentina a esta etapa?
–En la práctica es una buena noticia porque por primera vez en la historia Siglo XXI va a ser una. Hasta ahora éramos dos: México y Argentina que funcionábamos como el mismo proyecto editorial. Y después estaba España que funcionaba como una entidad totalmente autónoma. Compartíamos historia, logo, autores pero cada uno se manejaba por su cuenta y eso generaba problemas muy grandes, así que estamos resolviendo un tema que, para nosotros, es muy significativo. Pero también puertas afuera permite proyectar a la editorial hacia el futuro. En los últimos 30 años ha habido un proceso de concentración muy grande en el mundo de la edición pero una de las cosas más notables es el tamaño de las grandes editoriales, los grandes grupos que existen hoy, básicamente Planeta y Penguin. Por debajo tenés editoriales muy bonitas pero también muy pequeñas y las de tamaño mediano están en crisis. No quedaron muchas y menos con el perfil de editoriales como Siglo XXI. Las parecidas fueron compradas por los grandes grupos. Paidós, Ariel, Taurus, por nombrar algunas que hoy son la sombra de lo que fueron. Después hay otras que están en crisis o directamente cerraron. Entonces para Siglo XXI poder manejarnos como una única editorial y poder pisar fuerte en el mercado español nos da más músculo.

–Siglo XXI se caracteriza en Argentina por intervenir en la conversación pública con libros de funcionarios, exfuncionarios, académicos, artistas. ¿Eso pasa también en España o en México? ¿Cómo proyectás esa tarea en esta nueva etapa?
–Esa es una de las cosas más lindas que hemos hecho como editorial. Nos ha costado mucho trabajo y nos da mucho trabajo. No son proyectos que nos llegaron o que escribió alegremente alguno de nuestros autores, la mayoría son libros que hemos impulsado nosotros, que hemos acompañado en el proceso de escritura, en pensar los índices. Hay mucho involucramiento de parte de la editorial para que esos libros existan y nos parecen valiosísimos. Este no es un modelo que exista de la misma manera en Siglo XXI España ni en México. Sobre todo porque no es tan fácil que muchos de los académicos se avengan a escribir en un registro más de divulgación, a salirse del registro más académico al que están tan habituados y se permitan escribir con la mano un poco más suelta y exponer ideas, exponerse a la discusión, no les resulta siempre tan sencillo. Nos llevó años de trabajo armar el catálogo. Son libros que nos dan mucho trabajo y nuestra idea es replicar eso en México y en España.

–¿Cómo impacta esta nueva etapa en la circulación de autores en nuestro país? ¿Se abre la posibilidad de acceder a nuevas ediciones de autores o autoras extranjeros?
–No, porque los libros de Siglo XXI España ya estaban llegando a Argentina, no los distribuíamos pero llegaban a través de otra editorial así que esos libros ya estaban circulando. Vamos a tener una política fuerte de desarrollo en España entonces la idea es que salgan autores importantes que podamos publicar acá. Se van a beneficiar autores argentinos que estamos publicando tanto en España como en México, algunos consagrados como pueden ser Beatriz Sarlo o Diego Golombek pero también otros menos conocidos como Pablo Stefanoni, Melina Furman, Laura Fernández Cordero, Andrea Giunta. Esto también es lo bueno de tener autores de habla hispana: que los libros y los autores de libros importantes pueden circular de otra manera. Hoy es uno de los grandes problemas de los autores que los publican en un país pero no circulan en el país vecino.

–¿La idea es que los libros se publiquen al mismo tiempo en los tres países?
–Sí, tratamos. Las fronteras desaparecen, ya que si un libro sale reseñado en Babelia o en las redes sociales eso lo ve mucha gente, entones tratamos de aprovechar y que los lanzamientos sean simultáneos. A veces por tema de calendario es más difícil de combinar y tenés que adaptarte. Porque en España julio y agosto son dos meses en los que no se publica nada, entran en período de vacaciones, mientras que para nosotros eso sería en enero y febrero. Pero en líneas generales tratamos de que los lanzamientos sean mundiales.

–Son una editorial que publica libros de funcionarios o exfuncionarios, en un año electoral, ¿Cómo impacta eso en las ventas? ¿Hay más interés por esas lecturas en un año electoral?
–A la sociedad argentina hace un tiempo que le interesa bastante poco leer libros de política. No solo de funcionarios o exfuncionarios. Nosotros no hacemos tanto libro de políticos sino tal vez de algún político con formación. Matías Kulfas, por ejemplo, es un tipo con una formación académica enorme. O lo mismo, otra autora que publicamos como Sabina Frederic. Tratamos de pensar libros sobre la coyuntura política del país y que sintonicen con esos momentos pero una de las cosas que estamos notando con dolor es que hay poco interés, así como en otros momentos había mucha avidez por leer sobre política o historia argentina, ahora vemos que no. Si ves una lista de los libros más vendidos en Argentina, hay muy pocos de política. Muchos de autoayuda, de dietas. Salvo 'El nudo', de Carlos Pagni; 'Conocer a Perón', de Juan Manuel Abal Medina; 'Diario de una temporada en el quinto piso', de Juan Carlos Torre; o 'El arribista del poder"', de Diego Genoud. En otras épocas había muchos más. Hay algo de cierto hastío. Me parece que postpandemia no estamos haciendo grandes balances o dando grandes debates sobre lo que nos pasó. Nos subimos todos a la ruedita del hámster y estamos corriendo de nuevo como si nada hubiera pasado. El shock no nos sirvió para ponernos a pensar en profundidad hacia dónde estamos yendo.

–¿Ubicás algún momento en el que empezó a consolidarse ese desinterés por las lecturas de libros políticos?
–Creo que desde la pandemia. El momento que recuerdo donde todavía había cierta avidez por esos libros fue hasta los primeros años del macrismo, después creo que una parte de la sociedad argentina se decepcionó mucho con el macrismo, luego hubo cierta ilusión con el Frente de Todos y fue fallida, entonces te encontrás con que hay poco entusiasmo, pocos buenos argumentos para entusiasmarse con la política para mucha gente. No lo comparto pero mi sensación es que la gente está un poco cansada. Nosotros no cambiamos por más que cambie la coyuntura, seguimos con nuestra misma línea y tratamos de sintonizar y reflexionar sobre eso. Tratamos de pensar proyectos para interrogarnos porque al final somos parte de esta misma sociedad y nos interesa poder elaborar una reflexión sobre lo que nos está pasando y estamos viviendo. Vendamos más o menos vamos a seguir haciendo los mismos libros, no es que vamos a dedicarnos al esoterismo o a la autoayuda. Tenemos una línea y seguiremos recorriendo ese camino.

Responsable de un catálogo en el que se pueden encontrar títulos de Ana María Shua, Matías Kulfas, Axel Kicillof o Mariana Gené, Carlos Díaz analiza la coyuntura de la industria editorial nacional ante la problemática del papel y el crecimiento de las ferias del libro, aunque reconoce que en la editorial que conduce no han tenido que cambiar el plan de publicaciones y siguen encontrando estrategias para sostener el proyecto diseñado.

–En Argentina vivimos una crisis que afecta la bibliodiversidad que está relacionada con la falta de papel y la concentración de este insumo en dos papeleras. ¿Qué análisis hacés de esa problemática y cómo afectó y afecta al plan editorial de Siglo XXI?
–Ha sido una problemática muy democrática en nuestro sector porque nos afectó a todos: los chiquitos, los medianos y los grandes. Todos hemos sufrido el problema de la escasez de papel y los precios del papel. Y no hay mucha defensa, la única es que si tenés un mango, un ahorrito, comprás papel pero como si estuvieras comprando literalmente oro. Cuando vemos que hay papel disponible nos abalanzamos, compramos y nos stockeamos. Hasta ahora no hemos dejado de publicar nada por falta de papel, sí hemos hecho malabares para conseguirlo y hemos pagado precios ridículos para conseguirlos, precios que en alguna medida, no en todas, tenemos que trasladar a precios de tapa de los libros. No podés trasladar todo porque no te lo compraría nadie, tenés que sacrificar algo en el camino. En Argentina estamos muy acostumbrados a estas épocas de crisis donde tenemos que hacer malabares, darle vuelta a las cosas. Lo tengo naturalizado y lo hago asumiendo que es así. El consuelo es que la falta de papel es un problema mundial pero no como en Argentina. Acá los aumentos son abusivos. Trato siempre de entender, no quiero ser caprichoso y mirar solo mi problema.

–Post Pandemia, las ferias del libro, los eventos presenciales alrededor de los libros generaron gran convocatoria. ¿Cómo fue para la editorial esta etapa?
–Notamos el deseo de reencontrarse, de salir. Algo que empezarnos a cambiar este año: no hacemos más presentaciones formales, en el sentido del autor con tres panelistas que hablan maravillas de su libro. Tratamos de organizar mesas redondas o diálogos con un eje que tiene que ver con el libro que estamos presentando pero que no sea tanto presentación sino pensar temas. Están funcionando muy bien. Eso también se ve en las ferias del libro, las que están bien organizadas son un éxito de público y de ventas. Hace 10 años eso no existía en la misma magnitud. Es algo más reciente.

jueves, 20 de julio de 2023

Lucía Campanella y la traducción de los autores anarquistas

La siguiente entrevista con Lucía Campanella, fue realizada por Tania Alonso y publicada el 15 de junio pasado, en la página de la Universitat Oberta de Catalunya, donde la investigadora uruguaya trabaja en el Laboratorio de Estudios Literarios Globales (GlobaLS)

“Es posible que muchas traducciones anarquistas fueran realizadas por mujeres”

Las publicaciones periódicas anarquistas desempeñaron un papel clave en la difusión de este movimiento social, entre los años 1890 y 1920, cuando el anarquismo vivía su momento más álgido. Al tratarse de un movimiento global, los textos originales no siempre estaban escritos en la lengua de la publicación y era preciso traducirlos. Pasados cien años de esos tiempos convulsos, la investigadora uruguaya Lucía Campanella lleva a cabo una revisión de la traducción literaria publicada en la prensa anarquista de la época.

Con el proyecto “The Anarchist Translation Flows and World Literature Project” (ARGOT), Campanella vuelve al Laboratorio de Estudios Literarios Globales (GlobaLS) –adscrito al Internet Interdisciplinary Institute (IN3) y a los Estudios de Artes y Humanidades de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC)–, en el cual había sido investigadora en 2021, gracias a una beca posdoctoral Marie Skłodowska-Curie.

Lucía Campanella se inició como profesora de Literatura en educación secundaria y continuó sus estudios de Letras en la Universidad de la República, Uruguay. Realizó su doctorado en cotutela entre Francia e Italia, en el marco de una beca Erasmus Mundus. Se especializó en Literatura Comparada, particularmente en la relación Francia – Río de la Plata. Forma parte del grupo Historia de la Traducción en Uruguay, que lleva adelante el proyecto I+D CSIC (Udelar) “150 años de traducción literaria en Uruguay”.

–¿Por qué la anarquía?
–Desde hace diez o quince años se está desarrollando un campo que en inglés se conoce como anarchist studies. En línea con este campo, algunos colegas de mi universidad se han interesado por los periódicos anarquistas y las prácticas educativas anarquistas. Paralelamente, llegué hasta este movimiento a través de un autor que estudié para mi tesis de doctorado, Octave Mirbeau, un escritor francés del siglo xix que fue muy cercano a algunas corrientes del anarquismo. Mirbeau escribió una novela que me gusta mucho y que se llama Diario de una camarera, en la que hay una empleada doméstica que parece compartir ideas anarquistas, muy pertinentes para la situación de dominación en la que ella se encuentra. Resulta que Mirbeau era también uno de los autores favoritos de la prensa anarquista de principios de 1900 y vi que en la prensa anarquista del Río de la Plata había una gran cantidad de traducciones de literatura internacional, no solo de Mirbeau, sino de muchos otros autores y autoras, no solamente anarquistas.

–¿Cuál es el objetivo del proyecto ARGOT?
–Ampliar y darle una vuelta al trabajo que yo ya estaba realizando, de forma muy artesanal, con la prensa anarquista de Montevideo y Buenos Aires. Queremos estudiar otras ciudades de características similares, que tengan también puerto y hayan recibido o enviado migraciones importantes en el periodo que me interesa, que es entre 1890 y 1910. Hemos ampliado la investigación a Río de Janeiro, La Habana, Nueva York, Lisboa y Barcelona. Para poder abarcar todo este periodo de tiempo y todas estas ciudades, vamos a trabajar con herramientas computacionales, que permitirán procesar esta enorme cantidad de datos. El resultado final de la investigación serán dos bases de datos: una sobre mediadores y traductores y traductoras, y otra base de datos de textos traducidos.

–¿Qué autores y qué lenguas destacan en el anarquismo?
–Había una corriente principal, escrita mayoritariamente en francés, pero también otra periférica, en lenguas minoritarias y de difícil traducción, como por ejemplo el neerlandés o el noruego. Este último idioma, por ejemplo, es el de Henrik Ibsen, que era una estrella en la prensa anarquista de la época. Seguramente, las traducciones no eran directas de la lengua original a la lengua final, sino que se pasaba por traducciones intermedias en francés u otras lenguas.

–¿Por qué entre 1890 y 1910?
–Es un periodo importantísimo para la historia del anarquismo. A escala mundial, algunos anarquistas llevan a cabo atentados y magnicidios que tienen una enorme repercusión. Con los atentados, el movimiento pasa a la primera línea mediática, policial y judicial. No había nadie en esa época que no supiera qué era un anarquista. Como consecuencia de la represión contra estos actos, muchos activistas encuentran en la escritura la única forma de expresarse, aunque la prensa anarquista queda prácticamente ilegalizada en muchos países. Se producen también movimientos migratorios, de exiliados o expulsados. Además, es un momento de cambio en la literatura, con el nacimiento de las primeras vanguardias y la puesta en cuestión sobre qué es y qué no es literatura.

–¿Y qué se entiende hoy en día por literatura?
–No sabría decirte qué es lo que se considera ahora literatura, pero está claro que el concepto ha cambiado. Esta evolución empieza en el siglo xix, con la multiplicación de géneros al ampliar el concepto más allá de los géneros clásicos, como la tragedia, la epopeya o la comedia. En ese periodo irrumpe con mucha fuerza la novela o el poema en formas distintas a la del clásico soneto. Hoy en día sigue sin estar claro qué es literatura y qué no, pero ya no importa tanto si se puede o no poner a una publicación la etiqueta de literario.

–¿Qué es la literatura comparada, una de sus especialidades?
–La literatura comparada pone en cuestión que las literaturas sean necesariamente entendidas y estudiadas en el marco nacional y del Estado. Es decir, cuando yo estudié tenía una asignatura que se llamaba literatura uruguaya, otra que era literatura latinoamericana, y luego estaba la literatura española y la literatura universal. No entendía por qué Uruguay y España sí tenían derecho a tener una asignatura propia, pero los otros países no. Esto tiene que ver con la tradición de entender la literatura en el marco de lo que es la nación. Pero los lectores somos transnacionales. No leemos solo publicaciones de nuestro país. La literatura es siempre un fenómeno que posee una dimensión internacional, pero sobre todo transnacional. La literatura comparada entiende la literatura como un fenómeno global, tiene una mirada más amplia y compara distintos sistemas.

–Su otra especialidad es la historia de la traducción en Uruguay. ¿En qué está trabajando en este campo?
–Participo en el proyecto “150 años de traducción literaria en Uruguay”, que ha sido escogido por la Comisión Sectorial de Investigación Científica de la Universidad de la República (CSIC-Udelar). En Uruguay no existe una cátedra de estudios de traducción literaria. Se puede estudiar traducción jurídica, por ejemplo, pero no traducción literaria. Tampoco hay una tradición sólida y establecida de trabajos en torno a la traducción. De aquí que mis tres compañeras del proyecto y yo misma hayamos tenido que formarnos, en parte, fuera del país. Con este proyecto queremos llevar a cabo un estudio bibliométrico sobre el catálogo de la Biblioteca Nacional, que es donde se depositan todos los libros que se publican en Uruguay, para saber cuántos y cuáles de los libros publicados en los últimos 150 años son traducciones. Esperamos que la generación y la puesta en común de esta información sea un impulso para los estudios de traducción.

–En todos sus estudios tiene en cuenta la perspectiva de género. ¿Qué papel han desempeñado las mujeres en sus campos de estudio?
–Justo estoy organizando con una compañera un congreso para el próximo año en Madrid sobre traductoras y editoras anarquistas. Hay que decir que durante muchos años la traducción fue considerada una tarea menor, subalterna, secundaria, una práctica escritural de menor categoría. Al ser considerada como tal, muy a menudo fue llevada a cabo por mujeres, tanto en el ámbito anarquista como en otros. Queda mucho por explorar. Personalmente, hasta ahora me he encontrado con muy pocos nombres de traductoras. También es cierto que en prensa, que es en el ámbito en que me muevo, pocas veces se menciona el nombre de la persona que traduce y en ocasiones se utilizan pseudónimos.

–¿Hay buenas y malas traducciones?
–No busco traducciones que sean perfectas, ni tampoco me interesa hacer un trabajo de cotejo de la traducción con el original para ver si el traductor era o no bueno. A veces se tiende a encarnizarse con los traductores y nos olvidamos de que las lecturas más importantes de nuestras vidas las hemos leído a través de traducciones que quizás no eran las mejores. Tan solo en contadas ocasiones las traducciones de obras cruciales son unánimemente reconocidas como excelentes: de hecho, el concepto de lo que es una buena traducción cambia con el tiempo. Pero nada de esto ha impedido que nos enamoráramos de Shakespeare o de Ibsen leyéndolos en lenguas que no eran las originales. Muchas de las traducciones que me encuentro en la prensa anarquista están hechas tan bien como era posible y me interesa reivindicar ese trabajo intelectual realizado en condiciones precarias.

–¿Algún nuevo proyecto en el tintero?
–Llevo un tiempo estudiando al autor francouruguayo Álvaro Armando Vasseur. Realizó una gran cantidad de traducciones y fue el primero en traducir una parte importante de Hojas de hierba de Walt Whitman al español y es también el primero en haber traducido al filósofo danés Søren Kierkegaard al español. Nunca se le hizo mucho caso porque no trascendió como autor. Mi idea es hacer algo así como una biografía intelectual, que dé cuenta de ese personaje y de su trabajo, no siempre logrado, como agente cultural.

miércoles, 19 de julio de 2023

Defensa de los bibliotecarios estadounidenses

Pese a que Barack Obama, el ex presidente de los Estados Unidos, multiplicó las acciones militares de su país en el exterior y llevó adelante una agresiva política contra los inmigrantes ilegales, por ser el primer presidente afroamericano, ser demócrata y tener como sucesor a Donald Trump, le quedó la reputación de progresista. Tal vez desde esa perspectiva deben ser leídas sus declaraciones sobre las prohibiciones de libros en su país. En la bajada del artículo, publicado por InfoBAE el pasado 17 de julio, se lee: "El ex presidente señaló que leer sobre personas cuyas vidas eran muy distintas a la suya le enseñó a colocarse en el lugar de otra persona. Su carta fue dirigida a la American Library Association".

Barack Obama criticó la prohibición de libros: “Es profundamente erróneo y contrario a lo que ha hecho grande a este país”

El ex presidente de los Estados Unidos Barack Obama dio un fuerte respaldo a los bibliotecarios y criticó la cultura de la cancelación por la cual algunos libros históricos o contemporáneos son prohibidos para no ofender a diferentes colectivos de la sociedad. En una carta dirigida a la American Library Association (ALA), Obama remarcó que leer sobre personas cuyas vidas eran muy distintas a la suya le enseñó a ponerse en el lugar de otra persona y que cree que esa postura de prohibición de obras memorables es “profundamente errónea” y contrario a lo que hizo grande a aquel país.

Los bibliotecarios están siendo acosados en algunos estados en los que la legislación local prohíbe algunos textos que considera puede ser perjudicial y sensibles para algunos sectores de la sociedad. En algunos casos, incluso, estos trabajadores pueden enfrentar causas penales.

“En cualquier democracia, el libre intercambio de ideas es una parte importante para garantizar que los ciudadanos estén informados, se comprometan y sientan que sus puntos de vista importan”, dijo el ex presidente norteamericano en una carta que compartió en sus redes sociales este lunes. “Es tan importante que, aquí en Estados Unidos, la Primera Enmienda de nuestra Constitución establece que la libertad comienza con nuestra capacidad de compartir y acceder a las ideas, incluso, y quizá especialmente, a aquellas con las que no estamos de acuerdo”.

Obama, un lector voraz que suele compartir sus preferencias literarias a sus seguidores, continuó su defensa de la libre expresión y de la inalterabilidad de las obras que moldearon su pensamiento y el de varias generaciones: “Los libros siempre han influido en mi forma de ver el mundo. Escritores como Mark Twain y Toni Morrison, Walt Whitman y James Baldwin me enseñaron algo esencial sobre el carácter de nuestro país. Leer sobre personas cuyas vidas eran muy distintas de la mía me enseñó a ponerme en el lugar de otra persona. Y el simple acto de escribir me ayudó a desarrollar mi propia identidad, algo que resultó vital como ciudadano, como organizador comunitario y como presidente”.

“Hoy en día, algunos de los libros que dieron forma a mi vida -y a la de tantos otros- están siendo cuestionados por personas que no están de acuerdo con determinadas ideas o perspectivas. No es casualidad que estos ‘libros prohibidos’ estén a menudo escritos o protagonizados por personas de color, indígenas y miembros de la comunidad LGBTQ+, aunque también ha habido casos desafortunados en los que libros de autores conservadores o libros que contienen palabras o escenas ‘desencadenantes’ han sido objeto de retirada. En cualquier caso, el objetivo parece ser silenciar, en lugar de comprometerse, rebatir, aprender o tratar de comprender opiniones que no coinciden con las nuestras”, dijo Obama.

El referente del Partido Demócrata continuó: “Creo que este enfoque es profundamente erróneo y contrario a lo que ha hecho grande a este país. Como ya he dicho antes, no sólo es importante que los jóvenes de todas las clases sociales se vean representados en las páginas de los libros, sino que también es importante que todos nos comprometamos con ideas y puntos de vista diferentes”.

“También es importante comprender que el mundo nos observa. Si Estados Unidos -una nación construida sobre la libertad de expresión- permite que se silencien ciertas voces e ideas, ¿por qué deberían otros países hacer lo posible por protegerlas? Irónicamente, son los textos cristianos y otros textos religiosos -los textos sagrados que algunos de los que piden la prohibición de libros en este país afirman querer defender- los que a menudo han sido el primer objetivo de los esfuerzos de censura y prohibición en los países autoritarios”, subrayó.

En ese sentido, defendió la labor de los bibliotecarios a quienes colocó en “la primera línea” de esa confrontación diaria y cotidiana. “Nadie lo entiende mejor que ustedes, los bibliotecarios de nuestro país. En un sentido muy real, estáis en primera línea, luchando cada día para dar a conocer la mayor variedad posible de puntos de vista, opiniones e ideas, y decidir por nosotros mismos con cuáles estamos de acuerdo”.

“Por eso quiero tomarme un momento para daros las gracias a todos por el trabajo que hacéis cada día, un trabajo que nos ayuda a entendernos unos a otros y a abrazar nuestra humanidad común. Y no se trata sólo de libros. También proporcionáis espacios donde la gente puede reunirse, compartir ideas, participar en programas comunitarios y acceder a recursos cívicos y educativos esenciales. Juntos, ayudáis a las personas a convertirse en ciudadanos informados y activos, capaces de hacer de este país lo que quieren que sea”, continuó Obama.

El ex presidente entre 2009 y 2017 enfatizó que ese trabajo es hecho “en un clima político difícil en el que, con demasiada frecuencia, sos atacados por personas que no pueden o no quieren entender el papel vital -únicamente estadounidense- que desempeñáis en la vida de nuestra nación. Así que, tanto si acabas de empezar a trabajar en una biblioteca pública o escolar, como si llevas toda tu carrera, Michelle y yo queremos darte las gracias por tu inquebrantable compromiso con la libertad de leer. Todos tenemos una deuda de gratitud con vosotros por asegurar que los lectores de todo el país tengan acceso a una amplia gama de libros y a todas las ideas que contienen”.

“Por último, a todos los ciudadanos que lean esto, espero que se unan a mí para recordar a todo el que escuche -e incluso a algunas personas que ustedes creen que no- que el intercambio libre y sólido de ideas siempre ha estado en el corazón de la democracia estadounidense. Juntos, podemos hacer que eso sea cierto para las generaciones venideras”, concluyó.

Más de 2.500 títulos fueron impugnados en 2022, una cifra récord, según los datos recogidos por la ALA, que también registró que el número de impugnaciones de libros casi se duplicó con respecto al año anterior. Un reciente análisis del diario The Washington Post descubrió que solo en los últimos dos años, al menos 19 estados han aprobado o considerado proyectos de ley que castigarían a los bibliotecarios con penas de prisión o cárcel por proporcionar a los menores libros “dañinos”, obscenos o sexualmente explícitos.

Texas lidera la nación en intentos de prohibiciones de libros en las bibliotecas escolares, según una encuesta de PEN América del año escolar 2021-2022, y se encuentra entre los estados donde los legisladores han presentado proyectos de ley que facilitarían el enjuiciamiento de los bibliotecarios. El diario The Houston Chronicle informó que desde 2021 la policía había sido llamada a las bibliotecas escolares y públicas de Texas al menos cinco veces para examinar libros en busca de contenido ilegal.


martes, 18 de julio de 2023

Valiosa traducción del anglosajón al castellano de Armando Roa Vial, publicada por la editorial LOM


La editorial LOM, de Chile, acaba de publicar un valioso trabajo de Armando Roa Vial (1966), poeta, traductor y ensayista chileno. Se trata de El arpa y la espada, una antología de los primeros grandes textos de la literatura inglesa escritos en prosa y en verso, desde Beowulf hasta antes de Chaucer. Así, figuras como Beda, Alcuino, Cynewulf, Alfredo o Wulfstan, entre un sin número de autores anónimos que redactaron algunas de las páginas más inspiradas de la alta Edad Media, conformarán un enorme legado literario que sólo a partir del siglo XIX, por el fuerte resurgimiento del medievalismo, será redescubierto de manera sistemática.

Uno de los mayores desafíos a partir de entonces ha sido la recuperación del inglés antiguo o anglosajón, lengua que comienza a declinar a partir de la invasión de Guillermo el Conquistador en 1066, para ser reemplazada por el anglonormando, de naturaleza romance, que luego evolucionará gradualmente hacia la morfología actual del inglés.

El escrito es un rescate del idioma flexivo, con estructuras gramaticales y ortográficas propias, cuyo timbre sinuoso, marcado por vocales y consonantes breves y largas, ofrece una sonoridad que en poesía hará gala de un empleo notable de la aliteración y los contrapuntos acentuales.

lunes, 17 de julio de 2023

El presidente de la RAE y la demencia senil


Xavi Puig es el responsable de El Mundo Today, un sitio de noticias español, que ocupa el mismo nicho que la revista Barcelona en la Argentina. Considerando los ríos de tinta que corrieron cuando la RAE decidió dar una parcial marcha atrás respecto del uso de tilde para diferenciar el adjetivo "solo" del adverbio "sólo" y la consiguiente polémica en diarios, revistas, radios y televisión,  publicó este  artículo donde, si uno no lo sabe, podría llegarse a pensar que Santiago Muñoz, actual director de la RAE, da cumplidas pruebas de insanía. Más allá del chiste, el atuendo con que aparece en la foto permite albergar dudas.

La RAE añadirá soledad a «solo»

Poco después del revuelo informativo que se levantó al anunciarse que la Real Academia iba a añadir la tilde a la palabra «solo» en determinados contextos, la entidad ha vuelto a sorprender esta mañana con un comunicado en el que asegura que «solo» tendrá «más soledad que antes» cuando se use como un adjetivo.

«La lengua se va transformando en un contexto social siempre cambiante y esta institución tiene el cometido de reflejar ahora una realidad en la que el hablante se siente más desprovisto que nunca de calor afectivo. Pese a la explosión de las redes sociales y a la fiebre comunicativa que trae aparejada, desaparecen los vínculos intersubjetivos profundos y, cuando decimos que nos sentimos solos, nos referimos hoy en día a una soledad casi ontológica, irremediable y se diría incluso que inefable. Por tanto, se requiere más soledad en el solo, el adjetivo, para que, al decir que estamos solos, podamos ser más fieles que nunca a ese sentimiento de vacío», reza el texto difundido hoy en la página web de la RAE.

Al poco de publicarse el anuncio oficial, el director de la entidad, Santiago Muñoz Machado, ha confesado a los medios de comunicación que se siente solo. «Estoy solo. Y no es por la pandemia, porque hablamos mucho de la pandemia, que también tuvo sus efectos, pero permítanme que insista en que no es por la pandemia. Algunos pensarán que el prestigio inherente a mi cargo, las eminencias que me rodean, todo esto… pensarán ustedes que es suficiente para colmarme. Y lo cierto es que no. En términos de Habermas, por un lado está el mundo objetivo, digamos, los logros académicos que constan en los papeles, y luego está lo que Husserl llamaba lebenswelt, el mundo de la vida, y es en este aspecto en el que se revela el gran vacío. En mi caso, al menos. Esos momentos en los que te quedas mirando un punto fijo de la pared y se te humedecen los ojos. Y te preguntas para qué todo esto. Para qué dirigir la RAE si luego la gente se pasa las cosas por el forro de los cojones, con perdón. Y hacen tuits con chanzas y estupideces. Volviendo a Habermas, todos los aplausos enmudecen en mi mundo subjetivo, el cual se me revela como una cáscara vacía. Sin mi traje, en pelota frente al espejo, no soy más que un viejito de un pueblo cordobés. Lamento la imagen que acabo de invocar, pero déjenme que vierta la siguiente reflexión, espero que certera: sin emoción, el conocimiento es un constante tragar arena. Llenas tu intimidad de arena conceptual, de hallazgos teóricos y conversaciones elevadas… pero no deja de ser arena que te seca por dentro hasta drenarte entero. Porque no vivimos para pensar, pensamos para vivir. Yo lo que quiero es vivir, entiéndase esto, y creo que cualquiera puede comprender dicho anhelo. Y en ese empeño me siento realmente abandonado y solo, encontrándome además en el otoño de mi existencia. Pasan los años, se me escurre la vida entre los dedos, y el pasto parduzco del que deberían brotar emociones no es más que un desierto estéril regado únicamente con palabras, palabras y más palabras que ensucian el espacio con sonidos que se desvanecen sin dejar huella ninguna en mi persona. Si la vida es música, soy incapaz de retener la melodía. ¿Se me entiende? Estoy divagando. Divagando, además, para nadie. De modo que concluyo y ya les dejo en paz: ese intento de añadirle soledad al adjetivo de marras por parte de la Real Academia de la Lengua es un proyecto personal mío que se debe al hecho de que estoy un poco triste estos días. Justo es reconocerlo. Me basta con que no se choteen de esto como lo hicieron con la puta mierda de la tilde. ¿Se me ha entendido esto último? No hagan bromas, por favor. La soledad es un charco de veneno y la risa nos lleva a chapotear en él, esparciendo sin ton ni son los goterones de miseria. Mi desazón no es cosa de broma», ha expresado.

viernes, 14 de julio de 2023

Kundera en Pinamar

La muerte del escritor Milan Kundera ha desatado una enorme cantidad de artículos de todo tipo en el mundo entero. Entre los varios que publicó el diario La Nación, de Buenos Aires, el pasado 12 de julio, hay uno de Pablo de Vita. En la bajada con que se presenta, se lee: “Fernando de Valenzuela, que llegó al país desde España en 1949 junto a su familia cuando tenía dos años, es el responsable de todas las versiones en castellano de la obra del gran escritor checo”.

El traductor de Kundera al español y una anécdota que nace en la Argentina

Toda la obra escrita en checo de Milan Kundera contó con el mismo traductor al español: Fernando de Valenzuela. Insólitamente, títulos fundamentales de este notable escritor checo como La broma, El libro de la risa y el olvido o su insoslayable La insoportable levedad del ser tuvieron un traductor hispano-argentino y una anécdota que nace en Buenos Aires.

Escapando de la represión franquista, la familia Valenzuela llegó a la Argentina en 1949. Fernando tenía dos años. Vivió en Buenos Aires hasta los diecisiete cuando el portero, gallego claro, de la entonces Embajada Checoslovaca en nuestro país lo inscribió para una beca de estudios en Praga. Llegó a la Checoslovaquia comunista sin saber una palabra de checo.

En la Universidad de Carlos se licenció en Filosofía y, luego, ejerció el periodismo en la agencia EFE, de la que fue delegado en Varsovia, Praga y La Paz. En esos años previos al exilio parisino del célebre escritor, fue cuando lo conoció en Praga, siendo además testigo de la invasión soviética que puso fin a la “Primavera de Praga”. Providencialmente,este cronista dialogó con el traductor hace una década cuando había regresado al país y se encontraba radicado en General Madariaga, provincia de Buenos Aires. Valenzuela manifestaba entonces la sincera amistad que lo unía a Kundera y a su esposa Vera, cómo el escritor le había otorgado siempre plena confianza y libertad para traducir sus libros y sobre aquellos encuentros en los que podían hablar tanto de Jan Patocka y Karel Kosic, eminentes filósofos que fueron profesores del traductor y amigos de Kundera, tamizados entre literatura y música.

Tiempo después Valenzuela confiaría que ese encuentro, que tuvo como marco la proyección de La broma, de Jaromil Jires, la única adaptación al cine que el escritor aprobaba, y de La insoportable levedad del ser, de Philip Kaufman, que asimismo detestaba, había llegado a oídos del escritor: “Les mande un mensaje a los Kundera contándoles de la proyección de las películas en la biblioteca de Pinamar y haciendo un breve resumen de tu intervención. Me respondieron enseguida muy contentos. Vera añadió que si fuera envidiosa me envidiaría por estar donde estamos”.

Así, Buenos Aires, Praga y París quedaron unidas en la trama urdida por el azar y el silencioso oficio del traductor que permitió la existencia de legiones de admiradores de habla hispana para uno de los escritores checos más famosos de todos los tiempos.

jueves, 13 de julio de 2023

Incentivo económico para traducción de autores uruguayos

Mariana Wainstein
El pasado 12 de julio, en el sitio ensegundos.com.pa, de Panamá, se publicó un cable  de la agencia española EFE donde se anuncia que Uruguay va a financiar traducciones de escritores de esa nacionalidad. 


Uruguay financiará la traducción de sus escritores para impulsar la exportación literaria

 

Uruguay financiará la traducción de las obras de sus escritores, a través del programa IDA, que busca promover la exportación de la literatura del país suramericano al mundo.

 

Autoridades presentaron este martes la quinta edición del proyecto, que ya asistió a más de 50 autores en la traducción, de la mano de editoriales extranjeras, de 38 obras a diez idiomas y es impulsado por la agencia de promoción de inversiones, exportaciones e imagen país, Uruguay XXI, y el Ministerio de Educación y Cultura.


“Es un programa que ayuda a los escritores a que sus obras sean traducidas, que da un incentivo económico a las editoriales para hacer traducciones a idiomas que no sean el español. Esa es la línea central del programa”, explicó a la prensa la directora nacional de Cultura del país, Mariana Wainstein.

 

La directora agregó que “IDA”, bautizado así en honor a la reconocida poeta uruguaya Ida Vitale, tiene otras dos líneas, una para publicar extractos que en algunas oportunidades son necesarios para catálogos y otra que apoya a hacer audiolibros.

 

“Queremos incentivar todo lo que sea internacionalización de la cultura uruguaya”, remarcó

Wainstein, quien apuntó que en el caso de los escritores la traducción es fundamental para lograrlo.

 

En esta edición, la modalidad de apoyo mediante fondos no reembolsables será mediante la entrega de hasta 2.500 dólares por obra para la traducción, de hasta 300 dólares por obra para los catálogos y de hasta 1.000 dólares por obra para la creación de audiolibros.


Sebastián Risso, director ejecutivo de Uruguay XXI, resaltó a la prensa la importancia del programa para promocionar la Marca País.

 

“Desde Uruguay XXI una de nuestras tareas en fomentar la exportación de servicios y servicios culturales, que es uno de ellos. Es muy importante para nosotros que se pueda exportar este tipo de servicios, a la vez que lo vemos como una forma también de promocionar la Marca País. Cuando vemos una obra uruguaya en el exterior o en otro idioma también está viajando la bandera de Uruguay ahí”, argumentó.

 

Asimismo, destacó el trabajo que se hará con los audiolibros, que “están creciendo mucho a nivel global”.

 

“Se habla de que el mercado global en 2020 era de unos 4.000 millones de dólares y para el 2030 se espera que sea de unos 20.000 millones de dólares”, concluyó.