jueves, 28 de octubre de 2021

"Huir de un idioma, es como abandonar el ejército"

El pasado 23 de octubre, Virgina Batista publicó en el diario Excelsior, de México, la siguiente entrevista con Ariana Harwicz y Mikaël Gómez Guthart, a propósito de la publicación en ese país de Desertar. Según la bajada, “Los escritores entregan ‘un epistolario histérico’ en el que revisan conceptos como escritura, traducción, identidad y lengua.



Vivir en otro idioma por Ariana Harwicz y Mikaël Gómez Guthart

CIUDAD DE MÉXICO. La lengua está llena de mentiras, de baches, de olvidos, de imperfecciones, de errores; no diría que es nuestra única identidad”, afirma Ariana Harwicz. “Tengo 40 años viviendo en otro idioma o idiomas; en español me siento muy distinto de la persona que soy hablando francés”, confiesa Mikaël Gómez Guthart.

Desertar (Dharma Books, 2021) entrega un diálogo entre una escritora argentina que se enamoró de la lengua francesa e intentó renunciar al español huyendo de Buenos Aires a París, y un narrador galo-uruguayo que, en una crisis, dejó de hablar francés para comunicarse sólo en español, escapando de París a Argentina.

Los autores, que ahora radican en París, reflexionan en entrevista por separado con Excélsior sobre la escritura y la traducción, el español y el francés, la identidad y la lengua, temas que motivaron este título.

Para Harwicz, Desertar es abandonar el campo de batalla, la guerra, la tropa. “Le pusimos así porque evoca algo imposible. Nos preguntamos si es posible desertar de la lengua materna. ¿Se puede, aunque uno no la hable nunca más, abandonar una lengua que nos constituye? Desertar tiene que ver con esos momentos cruciales de la guerra y del ser humano”.

Gómez agrega que “el título es una metáfora de huir de un idioma, es como abandonar el ejército. Pero también se refiere al desierto; en hebreo, desierto tiene la misma raíz etimológica que los vocablos ‘palabra’ o ‘hablar’”.

Harwicz (1977) está convencida de que la identidad “no es más que una mentira, un fracaso, una estafa. Vivimos una época obcecada, obsesionada casi patológicamente con la identidad. Creo que la lengua es una de las vertientes de lo que somos, porque somos la lengua que hablamos y la que no hablamos; el idioma nos define, pero no es lo único”.

Explica que el español “es mi lengua materna y me da todo; es la base de mi composición, no puedo crear sin el español argentino que heredé y viví. Existe una relación sentimental con la lengua; yo en español tengo recuerdos de mis cuatro años, de gente muerta, en español sufrí y amé.

La autora de las novelas Matate, amor, La débil mental, Precoz y Degenerado destaca que escribir es refundarlo todo. “La escritura es una lengua única, irrepetible, inimitable, intransferible. Y la traducción es un peligro porque implica un riesgo. Ambas son aventuras hacia el peligro. Hay un gran diálogo entre lo que escribo y lo que traduzco”, dice.

Por su parte, Gómez Guthart (1981) indica que “en español me siento cómodo, puedo hablar de cualquier cosa, pero me siento un poco limitado y superficial a veces. Soy mucho más gracioso en francés, digo chistes, hago juego de palabras.

El cuentista, traductor y crítico apunta que “este libro es un intercambio de ideas sobre los idiomas, sobre qué le pasa a uno cuando se muda de un idioma a otro y no es necesario para eso moverse geográficamente”, señala.

Reconoce que “mi historia como escritor y traductor comienza con libros publicados en Argentina, traducciones del francés al español. Estoy metido en este camino de ida y vuelta”.

Sobre su ejercicio como traductor, el autor de La tempestad advierte que no es un académico. “Creo que no hay ninguna diferencia entre el oficio de traductor y el de escritor. Es una interpretación. Depende de la propia lectura, no hay una mejor forma de traducir que otra”, concluye.

Desertar ha recibido comentarios elogiosos de autores como el italiano Claudio Magris, el catalán Enrique Vila-Matas y el argentino Alberto Manguel.

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