lunes, 20 de agosto de 2018

El SPET en agosto con G. Fraser y V. Unamuno


En el próximo encuentro, que tendrá lugar el miércoles 29 de agosto a las 18:30 en el Salón de Conferencias del IES en Lenguas Vivas “Juan R. Fernández” (Carlos Pellegrini 1515), las invitadas Georgina Fraser y Virginia Unamuno, quienes expondrán sobre el tema “La investigación en co-labor en traducción. El caso de Chaco”, en el marco del ciclo “La traducción entre la traductología y otras disciplinas”. 
Georgina Fraser es Traductora Técnico-Científica y Literaria en Francés por el IESLV “Juan Ramón Fernández”, donde se desempeña como docente de Traducción Técnica II, Científica II y Elementos de Terminología. Traduce para el ámbito editorial y periodístico. Actualmente cursa la Maestría en Gestión de Lenguas en la Universidad de Tres de Febrero y es investigadora en formación en el Centro de Estudios del Lenguaje en Sociedad de la Universidad de San Martín. Investiga sobre la formación y los roles de los intérpretes en lenguas indígenas para el ámbito judicial en la Provincia de Chaco.
Virginia Unamuno es sociolingüista. Doctora en Filología, actualmente trabaja como investigadora independiente del CONICET en el CELES-UNSAM. Es docente de Sociolingüística en el Profesorado en Letras (UNSAM) y de la Maestría en Gestión de Lenguas (UNTREF). Especialista en los estudios del multilingüismo, actualmente estudia los usos de las lenguas indígenas desde perspectivas plurilingües en la Provincia de Chaco y en el área Metropolitana. También lleva a cabo diversos proyectos sobre educación bilingüe e indígena en el marco de investigaciones en co-labor con docentes y comunidades indígenas. Entre sus publicaciones se destacan los libros Lenguas, escuela y diversidad sociocultural: hacia una educación lingüística crítica (Graó) y Lenguaje y Educación (Ed. Unqui), así como diversos artículos publicados en revistas especializadas.
Lectura sugerida
Xochitl Leyva: “¿Academia versus activismo? Repensarnos desde y para la práctica teórico-política”. En: Leyva, Xochitl / Rosalva Hernández / Jorge Alonso et al.: Conocimiento y prácticas políticas: reflexiones desde nuestras prácticas de conocimiento situado. Chiapas, Ciudad de México, Ciudad de Guatemala y Lima: CIESAS, UNICACH, PDTG-UNMSM, 2011, pp. 591-628.
Quienes confirmen su asistencia recibirán por correo electrónico el material de lectura sugerida para este encuentro.
Para solicitar un certificado de asistencia, por favor no olvidarse de firmar después de la reunión en la lista disponible en Cooperadora.

viernes, 17 de agosto de 2018

Tres encuentros alrededor de Gustave Flaubert


 “Flaubert, primer escritor contemporáneo"

La Alianza Francesa de Buenos Aires, el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires y la Cátedra de Literatura Francesa de la FFyL, UCA, tienen el placer de invitar a los encuentros en torno de  “Flaubert, primer escritor contemporáneo”, que tendrán lugar el martes 4, miércoles 5 y jueves 6 de septiembre, en la Alianza Francesa (Sede central, Biblioteca 2° Piso).

El título alrededor del que se estructura este ciclo alude al cambio cualitativo que, a partir de Gustave Flaubert, se registró en el arte de narrar: por un lado, un vuelta de tuerca para la consigna del Romanticismo que equiparaba vida y obra; por otro, el surgimiento de una multiplicidad de narradores quienes, con sus respectivos puntos de vista, aportaron un nuevo horizonte a la novela y al cuento. Las diversas mesas, lecturas y conferencias de estos tres días se proponen explorar estos aspectos y señalar cómo, gracias a Madame Bovary, La educación sentimental o los Tres cuentos, se proyectaron en la narrativa mundial. Con la presencia del gran especialista en la obra de Flaubert,  Pierre-Marc de Biasi.


Martes 4 de septiembre | Biblioteca, 2do piso|
18.30hs.: “Traducir Flaubert”
Abordaje de vicisitudes y estrategias a la hora de encarar la traducción. Adaptación de su estética particular. Características propias de la lengua receptora. 

Panelistas : Matías Battiston y Jorge Fondebrider | modera: Magdalena Cámpora

19.20 hs: « Flaubert et l'invention du roman contemporain »
 Con traducción consecutiva.
 ALGUNAS LINEAS

Autor invitado: Pierre-Marc de Biasi  | modera: Jorge Fondebrider

Miércoles 5 de septiembre | Biblioteca, 2do piso|
19 hs.: Presentación de la reciente edición de Tres cuentos, de Gustave Flaubert, publicada por Eterna Cadencia.

Lectura bilingüe con Anne Gauthey: “Un cœur simple” / “Un corazón sencillo”.

Jueves 6 de septiembre | Biblioteca, 2do piso |
18.30 hs.: “Flaubert y la novela”
Panelistas: Luis Chitarroni y Carlos Gamerro  |modera: Jorge Fondebrider


19.20 hs.: « La biographie de Flaubert. Qu'est-ce qu'une vie d'écrivain? Comment parler d'un auteur qui se voulait "impersonnel" » Con traducción simultánea.
Autor invitado: Pierre-Marc de Biasi  | modera: Magdalena Cámpora y Jorge Luis Caputo


Panelistas

Pierre-Marc de Biasi
Antiguo alumno de la Escuela normal superior de Saint-Cloud, profesor, director del ITEM (Institut des Textes et modernesManuscrits) en el CNRS, Pierre-Marc de Biasi es especialista en crítica genética de la obra de Flaubert. Como tal, ha publicado varios ensayos y numerosas ediciones de las obras y manuscritos de este escritor; entre otros,Troiscontes, L’Education sentimental, Bouvard et Pécuchet, Carnets de travail,Voyage en Egypte, etc.). En 2009, publicó la biografía Gustave Flaubert: une manièrespéciale de vivrechez que ganó en 2010 el Premio de la Crítica de la Academia Francesa y el Premio Le Point Biografía. Experto en la historia del papel, ha expuesto asimismo como artista su obra en más cincuenta exposiciones en Francia y en el extranjero.

Matías Battistón es traductor y docente de traducción literaria en la Universidad de Belgrano, y ha dado seminarios de traducción en la Maestría en Traducción Literaria en Trinity CollegeDublin. Ha traducido, entre otros, a John Cage, Marcel Proust, Oscar Wilde, James Joyce, Édouard Levé, Gustave Flaubert y Ed Wood. Actualmente trabaja en una nueva traducción de la trilogía de Samuel Beckett al castellano, así como en textos de Jean-Luc Godard y Roland Barthes.

Magdalena Cámpora es profesora titular de Literatura Francesa en la Universidad Católica Argentina y en la Universidad del Salvador. Es Doctora en Literatura Comparada por la Universidad Paris-Sorbonne e investigadora del CONICET, donde actualmente estudia las transformaciones editoriales y los usos ideológicos de la literatura francesa (s. XVI - XIX) en la Argentina del siglo XX. Esco-editora del volumenBorges-Francia.Ha editado y traducido la Correspondencia entre los poetas René Char y Raúl Gustavo Aguirre y prepara una traducción de Rojo y Negro de Stendhal.

Jorge Caputo es licenciado en Letras por la Universidad de Buenos Aires y doctorando en Literatura por la misma universidad. Su tesis está dedicada al estudio de las experiencias y representaciones del tiempo en la obra de Gustave Flaubert. Ha participado en la redacción del Dictionnaire Flaubert, editado por Honoré Champion bajo la dirección de GisèleSéginger. Se desempeña además como traductor (ha traducido, entre otros, a Jacques Rancière, David Banon y Alain Badiou) y como profesor en la Universidad Católica Argentina y la Universidad del Salvador.

Luis Chitarroni es novelista, ensayista y editor. Durante más de veinte años se desempeñó en ese puesto en la Editorial Sudaméricana y actualmente es director editorial de La Bestia Equilátera, sello por el cual fue designado por un jurado de colegas como "Editor del Año". Entre otros títulos, publicó Siluetas, El Carapálida, Peripecias del no y Mil tazas de té.

Jorge Fondebrider  es poeta, ensayista, traductor y periodista cultural. Sus obra poética fue publicada como La extraña trayectoria de la luz. Poemas reunidos 1983-2013. Ha compilado el volumen Conversaciones con la poesía argentina, La Buenos Aires ajena. La ciudad vista por los viajeros extranjeros. 1536-1999,Versiones de la Patagonia. 1536-1900,Historia de los hombres lobo y La París de los argentinos. Editó la Obra poética de César Fernández Moreno y la Poesía completa de Joaquín O. Giannuzzi. Como traductor ha publicadoPoesía francesa contemporánea. 1940-1997, Poesía irlandesa contemporánea, diversos volúmenes de Henri Deluy, Yves Di Manno,Peter Sirr,  Richard Gwyn, Moya Cannon, etc. Ha traducido asimismo, entre otras autores, a Gustave Flaubert, Georges Perec, Bernard-Marie Koltès, Paul Virilio, Claire Keegan, Patricia Highsmith, Richard Gwyn, Owen Martell y Jack London.  En 2009, con Julia Benseñor, creó el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires, actualmente en actividad.

Carlos Gamerro es narrador, ensayista, traductor y guionista de cine. Licenciado en Letras por la Universidadde Buenos Aires, se desempeñó allí como docente hasta 2002. Es uno de los mayores especialistas latinoamericanos en la obra de William Shakespeare y James Joyce. Sus títulos de ficción publicados incluyen las novelas Las Islas (1998), El sueño del señor juez (2000), El secreto y las voces (2002), La aventura de los bustos de Eva (2004), Un yuppie en la columna del Che Guevara (2010), Cardenio (2016) y los cuentos de El libro de los afectos raros (2005). Ha publicado también El nacimiento de la literatura argentina y otros ensayos (2006), Ulises. Claves de lectura (2009), Ficciones barrocas (2011), Facundo o Martín Fierro: los libros que inventaron la Argentina (2015)  y Borges y los clásicos (2016). Ha traducido, entre otros, a William Shakespeare, W. H. Auden, Graham Greene y Harold Bloom.

Anne Gauthey es actriz, narradora y poeta. Diplomada en la educación popular con la especialidad escritura-lectura-oralidad, en 2012 creó Milena Paris un proyecto literario escrito y oral que relaciona la edición con la creación artística.. En 2014 crea la colección Extremocontemporaneo dedicada a los autores francófonos, como Annie Ernaux, François Bon y Lori Saint Martin. En 2016 edita a Pablo Nemirovsky traducido al francés con el editor Renaud Bouk.


jueves, 16 de agosto de 2018

"El discurso de que se habla mucho español en Estados Unidos es falso"


Con firma de March Mazzei, el 12 de agosto pasado apareció en Clarín la siguiente entrevista con el escritor puertorriqueño Eduardo Lalo, que enfrentó al rey de España en el Congreso de la Lengua de Puerto Rico (ver asimismo en este blog, la entrada correspondiente al 29 de marzo de 2016).

Eduardo Lalo, el vengador del idioma castellano

El hombre sale corriendo, arrancándose la corbata. En el camino se encuentra a un amigo y le dice que no puede creer lo que acaba de oír y que debe irse. Sube al auto, es el mediodía, atraviesa la ciudad a toda velocidad, llega a su casa y no abre una ventana, no alimenta al perro, se sienta a la mesa a escribir. El texto se publica al día siguiente en el diario más importante de Puerto Rico y cambia el rumbo del VII Congreso Internacional de la Lengua Española organizado en San Juan de Puerto Rico en 2016.

El hombre convulsionado es Eduardo Lalo, ganador en 2013 del Premio Rómulo Gallegos y lo que escuchó fueron dos cosas. Primero, al entonces Director del Instituto Cervantes, Víctor García de la Concha, decir en la inauguración que por primera vez el congreso se realizaba fuera de Hispanoamérica. Y en el discurso que le seguía, al Rey Felipe VI encantado de haber regresado a los Estados Unidos. “Puerto Rico no es parte de Estados Unidos sino un territorio invadido”, respondió en el artículo Actos de barbarie. La columna dio vuelta al mundo y está publicada en Intervenciones (Corregidor), el nuevo libro de Lalo, que fue uno de los invitados centrales a la 7ª Feria de Editores, que se realizó el fin de semana en Centro Cultural Konex. El sábado a la tarde, Lalo participó de una entrevista pública junto a Claudia Piñero. Además de esta recopilación de conferencias, cartas abiertas y alegatos producidos en los últimos años, Lalo presentó en Buenos Aires su nueva novela: Historia de Yuké, donde imagina la reacción de los pobladores americanos a la llegada de los conquistadores. Con formas diferentes y una elocuencia inusitada, Lalo aborda lo que él llama "la cuestión caribeña". Una herida fundacional que sigue sangrando en toda América. “La Conquista no termina nunca”, sostiene.

–¿Qué efectos reales tuvo aquel artículo?
–Alteró la estructura del Congreso, porque al final cambió el lenguaje y hubo una petición de disculpas. Porque Puerto Rico es una tierra conquistada, una colonia. Pero aún en el caso improbable de que Puerto Rico fuera un estado de Estados Unidos sería una provincia latinoamericana.

–A la distancia, ¿qué cree que motivó a los españoles?
​–Hay una agenda, política y económica. Es una actividad para, como dirían ellos, publicitar la marca España en el mundo. Vieron la oportunidad de multiplicar los institutos Cervantes y entrar al mercado estadounidense. “Mira, lo estamos haciendo aquí”. Pero eso no va a pasar. El discurso de que se habla mucho español en Estados Unidos es falso. Porque es un español de inmigrantes de primera generación que ni saben inglés. Y sus hijos si van a la escuela no saben escribir en español, no lo leen y muchos no lo hablan.

–¿Y qué hay de los hispanos?
–No hay quienes se asuman como hispanos. Son naciones inexistentes. Es una identidad construida desde la perspectiva de Estados Unidos para decir "tú eres un otro". Hispanic no es una traducción de hispano, se referían a la primera gran masa de inmigrantes que hablaban español. Es tal la ignorancia que no pueden ubicar un país de América, entonces hacen un cesto donde ponen todo. El español no se va a preservar. Esa gente no va a ir en su vida a un Instituto Cervantes porque haya inmigrantes. Hoy el interés está en la cultura latinoamericana. En los programas de grandes universidades no se enseña literatura española sino latinoamericana. Y eso se debe a que la literatura española moderna tiene muy poca trascendencia.

–Habla de Puerto Rico como una colonia y en Historia de Yuké retoma esa idea recurrente. ¿Cuál es la forma que toma?
–Es un libro que puede desorientar a los lectores porque es otro tono, como inesperado. Está dedicado a mis hijos, que siempre me pedían historias. Una, la del Capitán Frío, les impactó mucho y me pidieron que la escribiera. Pero al divorciarme perdí el manuscrito. Ellos siguieron insistiendo y hace tres años redacté la primera oración: “El bosque de El Yunque es muy antiguo, mucho más de lo imaginado”. Entonces me propuse hacer historia de la montaña, desde el origen hasta la Conquista. Como todo caos de improvisación, esperando algo que aparece.

–¿Hizo una investigación en busca de realismo?
–Ninguna investigación, ya había leído mucho. No quería reproducir lo que ya se conoce sino quería ficcionalizar lo que debió haber sido. Era como una especie de antropólogo amateur. Pretendo contar la Conquista pero desde el punto de vista de la memoria que no registró la historia. Tuve que inventar su perspectiva, porque, ¿qué era un español para un un originario de esas tierras? Claro, "español" no significa nada. No tiene referente. Para él estaba su pueblo, su región, su tribu, y viene de tierra adentro, lo capturan, lo llevan a la costa, lo meten en un barco, aparece en otro sitio. Él no vio adonde fue, cuando era libre vivía en una cultura civilizada incluso. Por eso el grado de estupor, de incomunicación que debe haber vivido es lo que trato de rescatar.

–Todo tiene un grado de brutalidad...
–También es una reivindicación a esos pueblos que son los que más han sufrido. Siempre digo que el Caribe fue el laboratorio de América. Cuando llegaron Cortés y Pizarro ya sabían lo que tenían que hacer. Estuvieron treinta años ensayando con las enfermedades, la intimidación. Esto que hace el Capitán Frío, que le corta la nariz y las orejas a alguien y lo deja en la playa es lo que hacían los conquistadores. Ni falta que hizo que te dijeran "¿quieres ser mi esclavo?". Es el acto de violencia de entrada, para preparar el terreno.

–¿Se ven hoy marcas de esta violencia?
–Yo creo que la conquista no termina nunca. Que claramente se cristaliza de generación en generación. Sobre el debate del aborto en la Argentina, decía que el aborto no es legal porque la Conquista ubicó a la mujer en un lugar en que no tienen derecho sobre su cuerpo. Eso es producto de la Conquista, eso es esclavitud, es la servidumbre. Es otro aspecto de una política sobre los cuerpos.

–¿Puede revertir algo la llamada revolución de las mujeres, aunque sea por inesperada?
–Es una señal muy positiva. Estuve en la Plaza del Congreso el miércoles y ver a mujeres gritando, coreando sus consignas feministas... eso es nunca visto. Están tomando el protagonismo, y hay varones dándole ese protagonismo a la mujer. Ahora, tendría que ser la liberación o la revolución de muchísimas otras cosas. Una sociedad como la argentina, ¿qué lugar les da a los indígenas?, ¿dónde los ha metido? Aquí cualquiera te va a hablar de que en la Argentina no hay negros. Y están ahí. ¿Dónde ves a las sexualidades alternas y a los pobres?, ¿cómo los haces también a ellos protagonistas del país?


miércoles, 15 de agosto de 2018

Paulo Slachevsky dice cuatro verdades sobre la actitud de la Corporación del Libro y la Lectura de Chile y sus manejos ante la Feria Internacional del Libro de Santiago


Paulo Slachevsky, director y cofundador con Silvia Aguilera de Lom Ediciones, de Chile, publicó el 7 de agosto pasado, en eldesconcierto.cl el siguiente texto, referido a la situación generada por la Corporación del Libro y la Lectura , que afecta la realización de la Feria Internacional del Libro de Santiago (FILSA).

Para que los lectores no chilenos comprendan los términos de la nota, la Cámara Chilena del Libro es una asociación gremial compuesta por 79 socios (a marzo de 2016) provenientes de empresas editoriales, distribuidoras de libros y librerías (ver lista completa en: https://camaradellibro.cl/socios/listado-de-socios/).

Por su parte, la Corporación del Libro y la Lectura, separada de la anterior en 2015, constituye un grupo de casas editoriales –fundamentalmente multinacionales españolas y cadenas de librerías– que, por su poderío económico y su fuerza de lobby, hasta ahora hizo lo que quiso en desmedro de la producción local. La lista de sus socios puede consultarse aquí: https://libroylectura.cl/socios/

Finalmente, el resto de los editores chilenos se nuclean en dos importantes grupos: por un lado, Editores de Chile, una asociación gremial que reúne a editoriales independientes, universitarias y autónomas (ver lista en http://editoresdechile.cl/editoriales-asociadas/); por otro, en la Cooperativa de Editores de la Furia (sus miembros son: http://editoresdelafuria.cl/content/4-nosotros). Unos y otros constituyen, por lejos, lo mejor que sucede del otro lado de la cordillera términos de edición.
 
FILSA, las cartas sobre la mesa

A través de una carta dirigida al presidente de la Cámara Chilena del Libro y a la ministra de Cultura, la Corporación del Libro y la Lectura informó que sus socios no participarán este año en la Feria Internacional del Libro de Santiago, Filsa. Desde entonces se han multiplicado los artículos y opiniones en la prensa, que atizan las antiguas y siempre nuevas tensiones en el sector del libro. La declaración que hace detonar el conflicto expresa las buenas intenciones de sus actores en favor del libro, la lectura y la igualdad: “Una muestra anual y mayor del libro debe representar a todos quienes la componen, a los cuatro referentes gremiales del libro existentes hoy en Chile, y en igualdad de condiciones. Que esta debe ser una fiesta cultural atrayente, que ponga la atención de los ciudadanos en la importancia del libro y la lectura, sin limitaciones de acceso, sin fines de lucro…”, señala la misiva de la Corporación, fechada el 1 de agosto. Nadie puede negar que son bonitas las palabras que motivan la renuncia, sin embargo más de algo no funciona en esta composición: lo primero, es que a menos de tres meses de la inauguración del certamen ellos tomen tal decisión… Cuesta creer en tan pulcras intenciones.

Cabe recordar que quienes conforman hoy la Corporación del Libro son los que por décadas hicieron parte y dirigieron la Cámara del Libro junto a los que aún permanecen en dicha asociación, organizadora de la Filsa. Son los mismos que instalaron y naturalizaron, repitiendo hasta la saciedad, un modelo de Filsa tipo mall, sustentado en el privilegio de unos pocos y el lucro, como primer fin, que se expresaba en: un alto costo de la entrada para el público; una programación cultural tipo matinal de TV; el elevado cobro por stand que se ha configurado en una real barrera de entrada para los editores medianos y pequeños; la distribución del espacio tipo apartheid, donde las multinacionales dominaron toda la nave central, relegando a la edición local e independiente a los márgenes; así como la venta de saldos de bodegas acumulados por estos últimos grupos. A la luz de estos hechos, tanta manifestación de altruismo es algo que a simple vista no deja de despertar sospechas.

El lucido sociólogo francés Pierre Bourdieu estableció un interesante instrumento de análisis del mundo del libro al instalar el concepto del campo editorial, el que, al igual que el campo artístico en general, se estructura en base a «la oposición entre el arte y el dinero, nacida en el siglo XIX cuando se autonomiza el campo intelectual». En su artículo del año 1999, Una revolución conservadora en la edición, señala: «Como el libro es un objeto con doble cara, económica y simbólica, mercancía y significación a la vez, el editor es también un personaje doble, que debe saber conciliar el arte y el dinero, inclinándose hacia uno u otro polo, realizando una combinación más o menos lograda de estos dos elementos tan irreconciliables, sociológicamente, como el agua y el fuego, el amor por el arte y el amor mercenario del dinero». El análisis de Bourdieu sobre el campo editorial francés da cuenta de cómo a través del tiempo se ha acrecentado la influencia de las presiones económicas y del polo comercial, imponiendo una revolución conservadora en el sector: el triunfo de un «universal comercial que se opone diametralmente, tanto por su génesis social como por su calidad literaria, al universal literario».

Aplicar este modelo de análisis a nuestra realidad ayuda a poner las cartas sobre la mesa y a entender qué está en juego. Los cuatro referentes gremiales expresan claramente los polos del campo editorial chileno. El polo comercial está dominando por la Corporación del Libro, el de las “grandes editoriales” como lo denomina la prensa, que representan fundamentalmente al gran capital editorial: un par de grupos transnacionales que se han concentrado fagocitándose entre sí, junto a algunos actores locales que siempre se han sentido más cómodos a su lado. Le sigue en ese polo la Cámara Chilena del Libro, donde permanecen algunas editoriales de diferente tipo junto a distribuidores y algunas librerías, organización que está bastante debilitada y desacreditada, producto de la falta de iniciativa y de sus propias prácticas. Del otro lado está gran parte de la edición chilena, conformada por editoriales independientes y universitarias: Editores de Chile, Asociación Gremial de Editores Independientes y Universitarios; y la Cooperativa de Editores de la Furia; ambas reúnen a más de cien editoriales. Este sería el polo de la cultura, la clara expresión de la bibliodiversidad, que asume y defiende la Convención Internacional para la protección y promoción de la diversidad de las expresiones culturales de Unesco en el ámbito del libro.

Es entendible que hoy la Corporación no soporte haber dejado de ser el amo y señor de la principal feria del libro en Chile. Por su naturaleza misma, estos conglomerados buscan dominar, dirigir y copar el mercado. No ser parte, o más bien dueños, del negocio de la feria atenta contra su naturaleza. A ello se suman las clásicas enemistades y rencillas personales entre quienes por largos años fueron socios en el quehacer de la Cámara. El intento por parte de la Corporación de apropiarse de la marca Filsa fue una clara expresión de la disputa, que los llevó incluso a enfrentarse en tribunales, desde donde no salieron muy bien parados luego del frustrado y poco digno empeño. También está presente el clasismo, tan propio de nuestra sociedad chilena. Que libreros y distribuidores, entre ellos los de San Diego, formen parte de la organización de Filsa, les debe ser algo incómodo, o mejor, intolerable: “los lectores y el país no se merecen una feria internacional del libro desmedrada e improvisada, menos si en su organización están excluidos los editores”. ¡Qué falta de clase, por favor!

Por último, y no menos importante, es cómo se ha leído y valorado esta sustracción a participar, o ausencia de la Corporación en Filsa, que nos devuelve un buen reflejo de nuestro “malinchismo” inherente. En el mundo del libro, este apego a lo extranjero, menospreciando la producción propia, es pan de cada día, porque ha colonizado las mediaciones públicas del libro: desde la valoración que hacen buena parte de los periodistas y editores de prensa en los esmirriados artículos y críticas literarias, hasta quienes deciden los libros que se compran para bibliotecas escolares del Ministerio de Educación, donde año tras año se denigra la edición local. Por supuesto, esta colonización también ha tocado a muchos autores, quienes ven una consagración el ser editados por una transnacional: luce como una brillantina de éxito globalizado. Por lo demás, claro está, les asegura prensa express, vitrinas en librerías, mayores ventas y entrada al establishment literario y cultural del país. Así las cosas, y por las alarmantes reacciones que se leen en la prensa, pareciera que sin la presencia de estos grandes grupos se hiciera la noche en el mundo editorial chileno y no fuera posible la existencia de una Filsa con otra cultura organizacional. Pero como podemos ver, razones no faltan para intentar comprender este quiebre, más allá de las bellas pero poco consistentes palabras de sus detractores.

Podemos pensar en esta crisis como una oportunidad para abordar de una vez por todas, de manera seria y responsable, qué queremos hacer del mayor evento del libro de Chile. Claro está que nos falta mucho para que Filsa sea una verdadera fiesta de la cultura y del libro –como lo son, en formato y aspiraciones más modestas, la Furia del Libro y la Primavera del Libro–; el modelo que hemos conocido, y que se reproduce a sí mismo cada año, lleva tiempo mostrando signos de franco deterioro. Hace años también que se han presentado propuestas, y claro está que hoy se hacen urgentes los cambios de forma y fondo, por lo que es hora de que el protocolo de acuerdo entre las cuatro asociaciones firmado en años anteriores logre dar pasos sustantivos en la construcción de un modelo diferente de gestión participativa, donde Filsa deje de ser fundamentalmente un negocio para sus organizadores.

Bienvenidos los que desean sumarse a la construcción de espacios diversos, inclusivos y participativos, poniendo el interés colectivo como horizonte. En tiempos de luchas feministas hay mucho que aprender; entre otras cosas, que a veces hay que saber callar, lo que significa volver al silencio para reflexionar y desprenderse de las lógicas del dominador. Este ejercicio nos ayudará también a enfrentar de manera diferente los múltiples desafíos del mundo del libro, que van más allá de Filsa, y donde es necesaria la participación de todos para avanzar en la construcción de un ecosistema diverso, con equilibrios básicos, para que el libro recupere su base cultural, educativa y liberadora por sobre el carácter comercial. Chile necesita potenciarse como país creador y productor a nivel intelectual, para no seguir condenados a una economía desigual y de exportador primario: a ello aspira la Política Nacional de la Lectura y el Libro.

martes, 14 de agosto de 2018

"¿Cuántas editoriales independientes sacan el equivalente a un sueldo para quienes trabajan en ellas?"

El 9 de agosto pasado, en la página diaria de cultura del diario Clarín, la escritora y periodista Patricia Kolesnikov se preguntaba si alcanza la buena voluntad para sostener una literatura. Lo hacía en vísperas de la Feria de Editores, que tuvo lugar durante el 10, 11 y 12 de este mes. Lo que siguen son su reflexiones.

¿Cuántos libros tiene que vender 
un escritor argentino?

Si algo amamos amar, en nuestra cultura argentina, es la existencia de una constelación de editoriales independientes, cada cual con brillo propio. Y cómo no: surgidas al calor de la crisis de 2001 –ese calor de gomas quemadas en las esquinas–, estas editoriales que van de medianas a mínimas (pueden estar formadas por un par de personas con un buen capital o por cinco amigas entusiastas) movieron mucho de lo más interesante de la literatura argentina de los últimos 20 años.

Oh, 20 años ya. Las independientes se consolidaron, entraron a la Feria del Libro, lanzaron autores que tuvieron buena acogida y, como siempre pasa, se les fueron con las editoriales grandes, que tienen mejor distribución y, generalmente, pagan mejores adelantos. Y hasta inventaron una Feria del Libro propia, la Feria de Editores, que se fue llenando de gente. Este fin de semana –de viernes a domingo– se hace la séptima edición en el Centro Cultural Konex. Nadie duda de su éxito.

Del editor al lector en serio, atendidas por sus propios dueños en serio, las editoriales ofrecen a los lectores ese viejo y buen uno a uno y la disposición para hablar de literatura. No habrá grandes "banners" ni empleados uniformados con frases marketineras. Un alivio.

Pero el lado B del entusiasmo independiente es, quizás, igual a su virtud: los libros –muchas veces distribuidos a pulmón por los propios editores, que también serán correctores, traductores y lo que haga falta– no siempre se encuentran en muchas librerías. Los autores no siempre cobran algo por su trabajo. Pero los editores tampoco: una cadena de producción cultural literalmente por amor al arte.

¿Cuántas editoriales independientes sacan el equivalente a un sueldo para quienes trabajan en ellas? Dos o tres, calcula un editor que pide discreción.  Como muchas, su editorial publica entre dos y cuatro libros por año. Y transita esos meses como un equilibrista: tiene que vender unos 1.000 ejemplares de un título para no caerse de la cuerda. Este año la pegó con uno –que resultó a la vez de calidad y atractivo para un público más amplio– y eso le da aire para seguir editando. Así la vida. Y tiene uno, dos trabajos más: eso sostiene la pasión editora.

En general, aporta otro editor, se hacen tiradas chicas, dirigidas a un público específico, un fenómeno heredero del que protagonizó la poesía en los años 90. Conocen a sus lectores, hacen los ejemplares necesarios, sobreviven. Y más de una vez traen exquisiteces no gratas al paladar del gran público y cuyos números no son aptos para una editorial grande.

 “Publicar hoy es barato”, repiten todos. La tecnología hace que no sea necesario imprimir los 3.000 ejemplares de rigor décadas atrás. Y permite hacer la experiencia.

¿Cuántos libros vende un autor argentino? Desde una editorial trasnacional hacen una cuenta rápida: un tanque, 80.000 ejemplares, un libro bien comercial, 50.000; autores más “literarios” pero con nombres conocidos, entre 15.000 y 30.000. Los demás, por bien que escriban, de 1.500 para abajo. Son números optimistas: en empresas equivalentes, otros estiman que un autor argentino “del montón” no vende más de 1.000 ejemplares. No paga ni los costos de los que hablaba el editor independiente...

Quizás las independientes –recordemos otra vez el calor de su nacimiento– respondan al lugar que va tomando la literatura en la época: una experiencia a la que cada vez menos gente le dedica cada vez menos tiempo –así lo indica, de manera contundente, la última encuesta de consumos culturales del Ministerio de Cultura de la Nación, que muestra que en 2013 el 57% de la población leyó por lo menos un libro y en 2017 sólo el 44: más de la mitad de los argentinos no agarraron un libro en todo el año.

En la década del 80 la ensayista Beatriz Sarlo pronosticaba que, en el futuro, los lectores seríamos bichos raros encerrados en grutas. Sin llegar a tanto, damos lugar a un fenómeno en que “gourmet” también significa “poquitos”. ¿Cuánto se sostiene una literatura hecha a expensas del tiempo libro o la herencia? Esas dudas aparecen junto al florecimiento de las editoriales independientes, que merecen, por supuesto, todos los honores.

lunes, 13 de agosto de 2018

Una escritora de verdad al frente al frente del FCE, la prestigiosa editorial estatal mexicana



El pasado 8 de agosto, llegó a Buenos Aires la noticia de que la escritora Margo Glantz fue designada como la nueva directora del Fondo de Cultura Económica, de México. Se trata de un hecho trascendente que la mayor parte de la prensa argentina reflejó con alguna desinformación. Daniel Gigena, en el diario La Nación del 9 de agosto, fue el único periodista que se preocupó por investigar y no decir que se trataba de la primera mujer que ocupaba ese puesto. Lo que sigue es su texto. 

La nueva directora del Fondo de Cultura Económica 

A partir del 1 de diciembre, cuando Andrés Manuel López Obrador asuma como presidente de México, la escritora Margo Glantz será la directora general del Fondo de Cultura Económica (FCE), una de las editoriales latinoamericanas más importantes de Iberoamérica. Margarita "Margo" Glantz Shapiro nació en 1930 en Ciudad de México y su obra, que aborda cuestiones como el erotismo, la inmigración y la memoria, fue adquiriendo con el tiempo un carácter fragmentario. Es autora de notables ensayos sobre sor Juana Inés de la Cruz y la historia de su país. Recibió varios premios, entre otros el que otorga la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, en 2004, y el Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas, en 2015, que este año ganó un compatriota suyo, Juan Villoro.

Fundado en 1934 por el economista, historiador y político mexicano Daniel Cosío Villegas con el propósito de publicar materiales didácticos para los estudiantes de la Escuela Nacional de Economía, el FCE es un símbolo de gestión editorial. Si bien el adjetivo "económica" proviene del origen que tuvo la editorial y no hace referencia a los precios de los libros publicados por el FCE, estos no son excesivamente costosos y la editorial sostiene colecciones al alcance de las clases populares.

A pocos años de su creación, la labor del FCE se expandió a la literatura, los libros de ciencia y tecnología para niños y jóvenes, las ciencias sociales, la pedagogía y el arte. En su larga historia, publicó más de quince mil títulos en diversas colecciones al cuidado de científicos, narradores y poetas. Hoy, un tercio de esa cantidad se mantiene disponible para los lectores. En su catálogo, se encuentran libros firmados por autores como Octavio Paz, Carlos Fuentes, Elena Garro, Silvina Ocampo, Jorge Luis Borges, Juan Gelman, María Zambrano, Mario Montalbetti y Elena Poniatowska.

El FCE fue una de las primeras editoriales en lengua española en impulsar en simultáneo la apertura de librerías en ciudades mexicanas para difundir su catálogo. Luego, cuando se fundaron filiales en otros países, ocurrió lo mismo en las capitales de la Argentina, Colombia y Perú. Actualmente, el Fondo tiene ocho filiales en el extranjero. En 2016, la editorial inauguró una gran librería en Costa Rica 4568.

Hasta hoy, solo una mujer había dirigido la editorial mexicana. Fue la socióloga Roxana Consuelo Sáizar Guerrero, entre 2002 y 2009. Al tratarse de una empresa estatal sin fines de lucro, los directores suelen cambiar con el traspaso de gobierno. Entre los más destacados directores del FCE figuran el escritor y químico argentino Arnaldo Orfila Reynal (cuya gestión duró casi veinte años), el editor Salvador Azuela y el poeta y ensayista Gonzalo Celorio. Una vez que concluya la presidencia de Enrique Peña Nieto, el actual director del FCE, el abogado, académico y periodista José Carreño Carlón, cederá su puesto a la escritora y profesora Margo Glantz.

Glantz se enteró de su nombramiento en el extranjero. Vía Twitter, agradeció las felicitaciones que recibió luego del anuncio hecho por el futuro secretario de Educación Pública de México, Esteban Moctezuma Barragán. Destacados intelectuales mexicanos, como Jorge Volpi, Enrique Krauze, el propio Carreño Carlón y Alberto Ruy Sánchez, felicitaron a la autora de Las genealogías y Saña. Glantz es profesora emérita de la Universidad Nacional Autónoma de México, periodista, ensayista, traductora y miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua desde 1995. Sus dos obras más recientes son Por breve herida (de 2017) y el flamante Y por mirarlo todo, nada veía, esta última presentada en mayo pasado. Ambas fueron editadas por Sexto Piso. En el sello que dirigirá a partir de diciembre de este año se encuentra publicada su obra reunida en tres tomos. El primero agrupa sus ensayos sobre literatura colonial; el segundo, la narrativa, y el tercero, textos sobre la literatura popular mexicana del siglo XIX.

viernes, 10 de agosto de 2018

La columna de Jorge Aulicino sobre el lenguaje inclusivo


La reflexión sobre el lenguaje inclusivo suma otro punto de vista, esta vez a través de la columna que el poeta y traductor Jorge Aulicino escribe especialmente para el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires.

“El uso del idioma 
no hace consideraciones filológicas”

Los romanos nunca hablaron en griego. Los italianos dejaron de hablar latín. Los españoles también, los franceses, etc. Por el hecho de que el latín quedó confinado a la Iglesia, se lo consideró "muerto" durante unos siglos. Con el tiempo, algunos se pusieron a considerar de qué modo vive. Y eso sigue.

Pero el uso del idioma no hace consideraciones filológicas y en los países de habla hispana logra penetrar, a lo largo de años, siglos, por grietas, chimeneas y canalones en los severos claustros de la Real Academia Española (RAE), que ya hasta se avergüenza de las tres realizaciones que se auto-festejaba:  "limpia, fija y da esplendor". Ahora, o hace poco, su misión es solo tentativa: "tratar de que no se quiebre la esencial unidad que mantiene [el idioma]  en todo el ámbito hispánico" (José Manuel Blecua, El País, Madrid, 24 de marzo de 2007). Es la hegemonía cultural, lejana del buen trato cultural que hace un siglo o más existe entre España y sus ex colonias. En el caso de la Argentina, el vínculo es también afectivo, por la inmensa inmigración española de entre 1880 y 1950, de la que somos hijos y nietos, muchos, aquí.

Cuando el gobierno socialista español intenta ahora un cambio de adecuación de la Constitución española para que ésta se adapte al lenguaje "inclusivo", la RAE tiembla, entra en crisis, un escritor que es bestseller mundial amenaza con dejar su silla académica si la demanda del gobierno es aceptada por la RAE, etc.

El gobierno socialista español se ha puesto a la par de la RAE. Promueve un cambio institucional de la lengua. Intenta retomar la consigna de decidir qué es lo mejor para los hablantes de la lengua española en España, y si lo consigue con la RAE a favor, mejor, pues la RAE aún intenta "fijar" el idioma en todos los países que hablan un castellano de raíz española y latina.. Con los siglos, esto último será tan absurdo como que los habitantes del Lacio reclamen cómo se debe hablar en todos los países en los que se hablan lenguas romances. 

En base a principios loables, el progresismo se convierte en su enemigo. Es la experiencia de socialismo radical en todo el mundo (del que la socialdemocracia es sombra que ahora cobra vigor guerrero). Yo espero sinceramente que la deriva del socialismo (real) no sea la experiencia fatal del feminismo.