jueves, 5 de marzo de 2020

Después de que el impresentable Avelutto arrasara con todo, el anuncio de Tristán Bauer permite avisorar otra realidad. Vamos a ver, dijo el ciego

María del Carmen Bianchi y Tristán Bauer
Dos noticias de la misma fuente. Ambas aparecieron ayer en Cultura InfoBAE. La primera se refiere a las medidas tomadas por el Tristán Bauer, Ministro de Cultura de Argentina, para la reactivación de las compras de libros para las bibliotecas populares, lo que significa un paso significativo respecto de las políticas llevadas a cabo para el sector por el gobierno anterior. La segunda –que se puede leer a continuación de la primera– recoge algunos pocos testimonios de editores argentinos respecto del anuncio oficial.

Desde Cultura de la Nación duplican el presupuesto
para la compra de libros de las bibliotecas populares

Este año el Programa Libro% de la Conabip tiene un plan de inversión de $47.585.900, cuyo objetivo es que las 950 bibliotecas populares de todo el país adquieran entre 120 mil y 130 mil nuevos libros, además de estimular la deprimida industria editorial. “Lleva tiempo pero estamos trabajando en un proceso de reconstrucción”, aseguró el ministro Tristán Bauer.

Minutos pasadas las once de la mañana, el ministro de Cultura de la Nación, Tristán Bauer, brindó una conferencia de prensa en la Casa Rosada donde explicó los alcances del acuerdo firmado en conjunto con la Conabip, la Fundación El Libro, la Cámara Argentina del Libro y la Cámara Argentina de Publicaciones. Se trata de un plan de inversión que el Estado se compromete a realizar por un total de $47.585.900 para el Programa Libro% de la Conabip, duplicando la inversión que se venía realizando; la del 2019 fue de $22.004.800.

Esto permitirá, aseguraron, la adquisición de entre 120.000 y 130.000 nuevos libros para las bibliotecas populares. Es su 15º edición y se da en en marco del Plan Nacional de Lectura en Bibliotecas Populares. En total, 950 bibliotecas participan del proyecto. “El encuentro fue concebido como canal educativo, con un nivel de importancia en la pantalla. Macri lo sacó del Ministerio de Educación, lo que fue una aberración, un sin sentido. Lo volvemos a concebir como un canal fundamentalmente educativo”, agregó Bauer.

Por otro lado, la Fundación El Libro aportará chequelibros por un monto de $3000 para cada biblioteca y un apoyo en infraestructura y logística para que los representantes de las bibliotecas populares de toda la Argentina hagan sus compras y participen de este importante evento cultural. El subsidio otorgado por el Estado permite que las Bibliotecas Populares adquieran material bibliográfico en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con un descuento del 50% en los precios de venta.

La presidenta de la Conabip, María del Carmen Bianchi, se refirió también a la industria editorial, tan castigada en los últimos años. “Para el sector, la presencia del Estado Nacional es un aliento, sobre todo por la variedad de ofertas de las editoriales. Muchas editoriales pequeñas no tienen los canales de ventas apropiados para llegar al resto del país y mucho menos para llegar a las grandes cadenas. Las pequeñas y medianas tienen enorme dificultad, entonces la compra en la Feria del Libro es una oportunidad de hacer conocer su catálogo en todo el país a través de las bibliotecas”. Este mismo acuerdo establece que las editoriales que adhieran al Programa Libro% mantendrán los precios fijados en enero de 2020.

“Este primer acuerdo —agregó Bauer— tiene un rasgo que, si bien hacemos hincapié en esto de la lectura, en acompañar a todo el sector en esta situación de emergencia, es una primera señal. Encontramos una situación de devastación en el ministerio. Sabemos que construir lleva mucho esfuerzo. Estamos trabajando en un proceso de reconstrucción. Esto son solo algunos pasos de esta recuperación”.


Alivio e incertidumbre: qué dijeron 

las editoriales del anuncio de la Conabip



La industria del libro viene de años negros. Según expertos, la caída de la producción en los últimos cuatro años se acerca al 50%. Con el objetivo de reactivarla, el Ministerio de Cultura —en conjunto con la Conabip, la Fundación El Libro, la Cámara Argentina del Libro y la Cámara Argentina de Publicaciones— anunció que duplicará el presupuesto del Programa Libro% respecto a la del 2019 que fue de $22.004.800. La cifra para este año es de $47.585.900.

Esto permitirá, aseguraron, la adquisición de entre 120.000 y 130.000 nuevos libros para las bibliotecas populares. Es su 15º edición y se da en marco del Plan Nacional de Lectura en Bibliotecas Populares. En total, 950 Bibliotecas Populares participan del proyecto. El subsidio otorgado por el Estado permite que adquieran material bibliográfico en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires con un descuento del 50% en los precios de venta. Pero, ¿qué incidencias reales tiene esto para las editoriales? Infobae Cultura habló con varios editores. Sus posiciones son disímiles.

“Creo que es muy bienvenido todo hecho político con foco en el libro, la lectura, la cultura y la educación”, dice María Fernanda Maquieira, gerente editorial de Loqueleo, sello perteneciente a Santillana de literatura infantil y juvenil. “El Programa Libro% que se desarrolla en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires es una acción muy importante de la CONABIP, no solo porque permite incrementar y actualizar los acervos de las bibliotecas públicas, sino también promover la industria editorial y democratizar el acceso a la cultura. Para los editores es un evento importantísimo, porque posibilita estar cara a cara con los miles de bibliotecarios de todo el país que viajan especialmente para este acontecimiento, participan de actividades de capacitación y adquieren material bibliográfico de su elección a precios especiales”.

Y agrega: “En particular para Santillana, por ser una editorial con material de literatura infantil y juvenil y libros de texto escolar, nos interesa mucho recibir en nuestro stand a los bibliotecarios para que puedan conocer de primera mano las novedades, brindarles asesoramiento, escuchar sus historias y sus necesidades; es una experiencia emocionante. Así que esta noticia es muy grata para quienes formamos parte del mundo editorial”.

“Para mí no es una medida muy atractiva. Conabip estuvo sin funcionar prácticamente durante el macrismo”, dice Julieta Mortati de Tenemos las Máquinas. “Que te compren el libro a la mitadde precio me cierra hasta ahí. No es una medida que vaya a mover la aguja en ningún tipo de sentido. Lo lamento pero creo que la Conabip tiene que reveer la situación y ver cómo encarar la relación entre editoriales y bibliotecas populares. Los beneficiados acá, eso sí, son los lectores”.

“Acá no tenemos una cultura de bibliotecas muy grande —agrega—; me gustaría que haya una promoción sobre cómo trabajan las bibliotecas, un trabajo más de campo. Es una medida de salvataje pero a nivel apoyo a la producción no mueve la aguja de nada. Estamos en un país muy pobre, con muchos problemas, con mucha deuda, pero quizás con esos 47 millones se pueden hacer otras cosas a nivel cultural. No creo que sea una medida muy celebratoria. Lo lamento. Yo agradezco pero creo que es insuficiente la medida”.

Y agrega: “El escenario de retroceso de los últimos cuatro años igual nos obliga a ver ésto con buenos ojos sin dejar de considerar que no es suficiente. La Feria sigue siendo un espacio fundamental para el encuentro de editores de todo el país pero también un embudo”. Por su parte, Alejandro Pisera, también de La Parte Maldita, completa: “Lo que falta sobre todo es un control sobre los costos de los insumos. Mientras haya un torniquete al dólar, si la inflación se desacelera y los salarios suben, para nosotros el panorama es auspicioso. El tema es que una variable no tumbe a la otra”.

“Esta medida tiene un impacto positivo en las editoriales —asegura Caterina Gostisa de China Editora—, sobre todo en las independientes. Las pequeñas editoriales independientes están teniendo cada vez más fuerza y participación en medios donde antes no lo tenía. Por ejemplo, en la Feria Internacional del Libro (mediante stands compartidos), en la Feria de Editores (FED), y en diversos festivales del libro que se realizan durante el año. Las bibliotecas populares del país que asisten a estas ferias adquieren los libros con un gran porcentaje de descuento (%50). Y al contar con mayor presupuesto para invertir en libros, tienen la posibilidad de ampliar la bibliodiversidad y no restringir la elección a pocos títulos por falta de presupuesto, que es lo que venía sucediendo los años anteriores”.

Desde Blatt & Ríos, la editorial dirigida por Mariano Blatt y Damián Ríos, aseguran: “Estamos muy contentos con la continuidad del Programa Libro% de la Conabip ya que significa no sólo que se va a invertir más en las editoriales independientes sino que los libros van a poder llegar a todo tipo de lugares e instituciones. Algo característico de la Conabip que siempre estuvo junto a las clases populares. El acuerdo exige mantener los precios de enero, es un esfuerzo para nosotros y entendemos que vale la pena por los bibliotecarios. Los esperamos emocionados en la Feria”.

miércoles, 4 de marzo de 2020

Estadísticas y cifras para ver quién lee y qué se lee en España

La Federación de Gremios de Editores de España ha dado a conocer un Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros en 2019. Los resultados aparecen primero resumidos y luego desglosados. Faltan los gráficos, que por incompatibilidad con el programa que emplea este blog no pueden verse, aunque están expresados en las estadísticas contenidas en el estudio. Que cada cual saque sus propias conclusiones y que Dolores Redondo, Ildefonso Falcones y Ken Follet se alegren de ser más leídos que los buenos escritores.

Mujer, universitaria, de área urbana
y con 55 años o más,
perfil del lector frecuente en España

• Los índices de lectura en España siguen mejorando, el porcentaje de lectores de libros alcanza el 68,5 por ciento de la población. Desde 2010 se ha producido una mejora de 8,2 puntos en los índices de lectura.

• El 62,2 por ciento de los españoles mayores de catorce años lee libros en su tiempo libre, cifra que ha mejorado un 5,2% desde 2010. Un 50 por ciento es lector frecuente, lee al menos una o dos veces por semana. Aunque mejoran las cifras, sigue habiendo un alto porcentaje de población que no lee libros nunca o casi nunca (37,8 por ciento).

• Mientras el principal motivo para la lectura sigue siendo el entretenimiento, la falta de tiempo sigue siendo la principal excusa de los no lectores para explicar su falta de hábito (49,1 por ciento).

• Seis comunidades autónomas se encuentran por encima de la media española. Madrid sigue siendo la comunidad con mayor número de lectores en tiempo libre.

• Crece el porcentaje de lectores de libros en soporte digital hasta el 29,1 por ciento.

• La descarga gratuita sigue siendo la principal forma de obtención de los libros digitales. Más de la mitad de los entrevistados que se descargan libros electrónicos gratuitamente (59,6 por ciento) aseguran que saben distinguir cuándo una descarga no es legal.

• El 3 por ciento de la población escucha audiolibros, un 1,3 por ciento lo hace de manera frecuente.

• La lectura en niños es generalizada. A partir de los 15 años se observa una caída del número de lectores frecuentes hasta el 49,8 por ciento, si bien mejoran las cifras respecto a 2018.

• Jóvenes y mayores perciben la lectura como una actividad que “contribuye a tener una actitud más abierta y tolerante”, que “es una actividad emocionante y estimulante” y que “ayuda a comprender el mundo que nos rodea”.

• Aumenta ligeramente la proporción de compradores de libros (62,6% frente al 62,4% anterior) y algo más el número de libros comprados (11,5 frente a 10,3 libros)

• El servicio bibliotecario público mantiene su excelente valoración entre los españoles.

Mujer, mayor de 55 años, con estudios universitarios y que vive en un área urbana.

Este es el perfil del lector frecuente en España. El 83% de estas mujeres leen libros al menos una vez a la semana. Así se desprende del Barómetro de Hábito de Lectura y Compra de Libros 2019 elaborado por la Federación de Gremios de Editores de España (FGEE), que cuenta con el patrocinio de la Dirección General del Libro y Fomento de la lectura del Ministerio de Cultura y Deporte y de CEDRO.

En cuanto a los hombres, el perfil del lector frecuente sería el de un hombre de 55 años o más con estudios universitarios y que vive en área urbana. El 76,7% de los hombres con estas características sería lector frecuente de libros en su tiempo libre.

El Barómetro, que analiza la evolución de los hábitos de lectura en España, muestra que el número de lectores de libros en España sigue creciendo. El 68,5 por ciento de los españoles mayores de catorce años lee libros. Esta cifra supone un incremento de 1,3 puntos porcentuales más que en 2018. Si echamos la vista un poco más atrás, el incremento sería de 8,2 puntos porcentuales desde 2010.

También ha crecido el número de aquellos que leen en su tiempo libre, que alcanzan el 62,2 por ciento, frente al 61,8 por ciento de 2018 o frente al 57% que se registró en 2010. El porcentaje de lectores frecuentes, aquellos que leen al menos semanalmente, se ha incrementado un 0,7 por ciento con respecto a 2018 y en 6,3 puntos desde 2010, y ya supone el 50 por ciento de la población.

Si bien se está produciendo una mejora significativa de las cifras de lectores, aún sigue habiendo un alto porcentaje de población que no lee libros (31,5 por ciento), que se incrementa entre quienes no tienen la lectura como un hábito en su tiempo libre 37,8 por ciento). El porcentaje de lectores de libros que leen todos los días en su tiempo libre se estabiliza en el 32 por ciento tras el aumento del año anterior, si bien, desde 2010 esta cifra se ha incrementado en 5,1 puntos. La media de libros leídos al año se sitúa en 10,9

Mujeres más lectoras que los hombres

El 68,3 por ciento de las mujeres lee libros en su tiempo libre, frente al 56 por ciento de hombres. La diferencia entre ambos sexos ha aumentado en un punto porcentual respecto a 2018. No obstante, la mayor diferencia por género se produce en el tramo de edad entre 55 y 64 años donde llega a los 29,1 puntos porcentuales. Por el contrario, la menor diferencia se encuentra entre mujeres y hombres de más de 65 años, no existen diferencias entre ellos, si bien el hábito lector en tiempo libre se reduce hasta el 48 por ciento. También entre los lectores de entre 25 y 34 años la diferencia de género, a favor de las mujeres es reducida, concretamente de 5,8 puntos porcentuales. Los jóvenes entre 14 y 24 años se mantienen como el grupo de población adulta con mayor hábito lector. Si bien es significativa la caída que se produce a partir de los 24 años. El hábito lector se recupera entre las mujeres mayores de 35 años, algo que no se produce entre los hombres. El porcentaje de lectores masculino en tiempo libre a partir de los 25 años se mantiene por debajo del 60 por ciento.

El nivel formativo también es un elemento capital en el hábito lector. El 83,3% de los universitarios son lectores de libros en tiempo libre. Se observa un crecimiento de la lectura de libros en tiempo libre tanto entre los que tienen estudios secundarios y universitarios como aquellos que tienen sólo hasta estudios primarios.

Evolución desigual de la lectura en las CCAA

Seis comunidades autónomas se encuentran por encima de la media de lectores en tiempo libre de España. Son Madrid, País Vasco, Navarra, Cataluña, La Rioja y Aragón. No obstante, si analizamos lo ocurrido en los últimos años, todas las comunidades autónomas han mejorado sus índices de lectura.

Mayoritariamente, leer se percibe como una actividad que “ayuda a comprender el mundo que nos rodea”, es “una actividad emocionante y estimulante”, “contribuye a tener una actitud más abierta y tolerante” y que “hace más felices” a los lectores.

Excusas para no leer

La falta de tiempo es para el 49,1 por ciento de los no lectores el motivo principal que explica su falta de hábito lector. Este porcentaje alcanza el 67,8 por ciento entre los adultos de 35 a 44 años. Llama, no obstante, la atención, que existe un alto porcentaje, 29,4 por ciento, que afirma no leer porque no les gusta o no les interesa, el 38,3 por ciento entre los adultos entre 14 y 24 años. Precisamente en este tramo de edad, existe un porcentaje de no lectores (34,8 por ciento) que señala que prefiere dedicar su tiempo libre a otros entretenimientos. Entre los mayores de 65 años, también argumentan motivos de vista y salud para no tener mayor hábito lector (30,3 por ciento). Los no lectores que afirman que no leen más porque prefieren emplear su tiempo libre en otros entretenimientos, declaran que prefieren realizar actividades deportivas (31,3 por ciento), ver la televisión (24,8 por ciento) o pasear (24,3 por ciento) a leer.

Lectura en soporte digital

Un año más, el Barómetro analiza la lectura en soporte digital, así como el perfil de los lectores que utilizan los dispositivos electrónicos para leer.

La descarga gratuita es el método más habitual para la obtención de los libros digitales (54,7 por ciento). Entre estos lectores se encuentran aquellos que acuden a las bibliotecas para el préstamo de libros digitales, un 0,8% de los lectores de libros digitales. Un 35% por ciento (6,3 por ciento del total de lectores) de los lectores digitales entrevistados señaló que pagó por su descarga.

Hay que destacar que un 0,8% de los lectores de libros digitales afirman obtenerlos a través de una biblioteca como las plataformas E-biblio o BNElab.

El Barómetro ha preguntado si saben distinguir las páginas de descargas ilegales de las que no lo son y un 56,9% reconoció que saben perfectamente distinguir cuándo las páginas de descarga no son legales.

Audiolibros

Como ya hiciera el año pasado, el Barómetro de Hábitos de Lectura también ha analizado el fenómeno del audiolibro. El 3% de la población mayor de 14 años escucha audiolibros con una frecuencia al menos trimestral. Un 1,3% lo hace frecuentemente, al menos una vez a la semana. Paulatinamente se va registrando un incremento del uso de estos contenidos.

Compra de Libros

El Barómetro de 2019 refleja un ligero incremento de la población que compró algún libro en el año. Un 62,6 por ciento de los españoles compró algún libro (incluidos los de texto) durante 2019 (62,4 por ciento en 2018). El 50,4% de los españoles compraron libros no de texto. La media de libros comprados fue de 11,5 libros frente a los 10,3 del año anterior.

El principal canal de compra de libros sigue siendo la librería tradicional, seguido de Internet que continúa creciendo como canal hasta situarse como la segunda opción para la adquisición de libros.

Madrid, País Vasco y La Rioja fueron las comunidades autónomas con mayor porcentaje de compradores de libros no de texto. Navarra y Comunidad Valenciana fueron las Comunidades con mayor media de libros comprados, 9,6 y 9,5 respectivamente. Canarias y Extremadura se situaron en el lado contrario y muestran un menor porcentaje de compradores. Murcia es la comunidad donde se compraron menos libros de media (5,5 libros de media).

Seis de cada diez libros comprados fueron de literatura, mayoritariamente novelas y cuentos. Le siguen los libros de humanidades (10,9 por ciento) y los libros de literatura infantil y juvenil (10,3 por ciento).

La lectura y los menores

En ocho de cada diez hogares (83,6 por ciento) con menores de seis años se les lee a estos niños, un porcentaje que se incrementa con respecto al año anterior (75,4 por ciento). En el 86,8 por ciento de los niños y niñas de 6 a 9 años leen libros no de texto y dedican una media de tres horas a la semana a la lectura. Porcentaje y tiempo muy similar al registrado el año anterior.

El 100% de los niños y niñas entre 10 y 14 años y el 93,4 por ciento de los jóvenes entre 15 y 18 años lee libros. Además de libros, estos jóvenes son el segmento de población con mayor número de lectores de páginas web o de artículos o textos largos en redes sociales. En su tiempo libre, el 86,2 por ciento de los niños y niñas entre 10 y 14 años lee, y el 77,1 por ciento lo hace frecuentemente. Estas cifras descienden a partir de los 15 años hasta el 74,7 por ciento en lectores en tiempo libre y hasta el 49,8 por ciento en lectores frecuentes. Hay que destacar, no obstante, que los porcentajes de lectores frecuentes mejoran comparados con el Barómetro de 2018 (70,8 por ciento y 44,7 por ciento, respectivamente).

Prácticamente todos los adolescentes leen algún tipo de contenido en soporte digital, especialmente webs y redes sociales. Por el contrario, un 19,7 por ciento son lectores de libros por ocio en formato digital (frente a un 32,1 por ciento de la población adulta). El 86,2 por ciento de los niños y niñas de entre 10 y 14 años leen por estudios y en su tiempo libre. La cifra desciende entre los jóvenes entre 15 y 18 años hasta el 79,9%. En ambos casos, su lugar de lectura preferido es el hogar.

Los menores perciben la lectura como una actividad que “contribuye a tener una actitud más abierta y tolerante”, que es “una actividad emocionante y estimulante”, que “ayuda a comprender el mundo que nos rodea”. Además, consideran que “hay un montón de cosas” que les gustaría leer en el futuro y que “leer me ayudará a conseguir un mejor trabajo en el futuro”.

Bibliotecas

El Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros 2019 refleja un incremento de la asistencia a bibliotecas. El 32 por ciento de los entrevistados ha acudido a una biblioteca o bibliobús durante el último año, si bien la mayoría (60 por ciento) lo hizo de manera ocasional. Desciende el usuario frecuente de bibliotecas al 26 por ciento frente al 27,4 por ciento registrado en 2018. El 36,6 por ciento de los entrevistados afirman ser socio de alguna biblioteca. El 41 por ciento de las mujeres entrevistadas y el 44 por ciento de los niños y jóvenes con edades entre 14 y 24 años son socios de una biblioteca.

Los usuarios de las bibliotecas acuden a ellas fundamentalmente para tomar o devolver libros en préstamo (56,6 por ciento), usar su sala de estudio (28,3 por ciento) y consultar libros (23 por ciento). El préstamo/devolución de libros es menos frecuente entre los asistentes de 14 a 24 años que entre los demás grupos de edad.

Ranking de Libros más leídos y comprados

Por último, el Barómetro ha preguntado por los últimos libros leídos, comprados y preferidos por los entrevistados en 2019. Patria, de Fernando Aramburu; se mantiene como el libro más leído, seguido de la Trilogía de la Ciudad Blanca, de Eva García Sáenz de Urturi y la saga de Los pilares de la tierra de Ken Follet.

En cuanto a los autores más leídos, aparecen Dolores Redondo, Ildefonso Falcones y Ken Follet. Entre los más comprados, aparecen, Patria, de Fernando Aramburu, la saga Canción de Hielo y Fuego y la serie “Harry Potter”. El autor más comprado es Fernando Aramburu, seguido de George R.R. Martin y Dolores Redondo.

En cuanto a los libros preferidos de los leídos en su vida, los lectores señalan entre sus favoritos a Los pilares de la tierra, La Catedral del Mar, la saga de “Harry Potter” y Don Quijote de la Mancha. Ken Follet, Ildefonso Falcones y Gabriel García Márquez aparecen como autores preferidos.

La Federación de Gremios de Editores de España (FGEE) recuperó en 2017 la publicación del Barómetro de Hábitos de Lectura y Compra de Libros que quedó suspendido en 2012. El Ministerio de Educación, Cultura y Deporte colabora en este estudio que pretende obtener información continua sobre los aspectos relacionados con los hábitos de lectura de la población española.

El estudio también considera otros aspectos como los hábitos de compra de libros, el número de libros en el hogar, la lectura de otros medios, la asistencia a bibliotecas, el uso de Internet, la preferencia por otros hábitos de ocio y la lectura en menores.

El estudio ha sido elaborado por la empresa Conecta Research & Consulting. Los resultados anuales se obtienen a partir de encuestas realizadas a una muestra de 5.000 individuos.

martes, 3 de marzo de 2020

La Dirección General del Libro de España financia la buena vida de dos traductores marroquíes truchos


La presente nota, publicada con firma de Sonia Moreno, el pasado 24 de febrero, en El Español, de España, da cuenta de la estafa que Driss Jebrouni y Mohamed Elkadi (en la foto) vienen llevando a cabo en contra del Estado español y de los traductores al árabe. También, de la negligencia y falta de control por parte de las autoridades españolas de la Dirección General del Libro y del Servicio de Promoción Exterior, lo que no se ve nada bien.

Dos marroquíes timan a España 
en miles de euros: sus traducciones 
al árabe de clásicos son plagios

La Dirección General del Libro otorga anualmente ayudas económicas a editoriales en el extranjero con el objetivo de “fomentar la edición y publicación de obras del patrimonio cultural del Estado español en otras lenguas”. En Marruecos, estas ayudas recaen desde hace más de una década en la misma empresa en Tánger, Litograf, y en los mismos traductores, los profesores retirados Driss Jebrouni y Mohamed Elkadi.

Con el dinero del Tesoro Público, ambos docentes han plagiado varios clásicos españoles y libros de historia de las traducciones ya hechas en otros países árabes, principalmente traducciones procedentes de Egipto, Siria y Líbano, aunque han replicado también trabajos de marroquíes. "Las cogen íntegras y las utilizan sin esfuerzo alguno. Es decir, firman como si fueran suyas, como si las hubieran elaborado ellos mismos", puntualizan varios traductores.

Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez; Mariana Pineda, de Federico García Lorca; El sentimiento trágico de la vida, de Miguel de Unamuno; El sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratín, y La estrella de Sevilla, de Lope de Vega, son algunas de las obras copiadas.

También hay ensayos calcados: Historia: Descripción de África, de Mármol Carvajal, y dos ejemplares de historia de Guillermo Gozalbes BustoAl Mandri, el granadino fundador de Tetuán, y Los moriscos en Marruecos.

EL ESPAÑOL ha tenido acceso a la denuncia que envió en 2013 la Asociación de Hispanistas de Marruecos al Ministerio de Cultura de España. En ella se relataba cómo la distribución de las ayudas únicamente recaía en esta empresa de Tánger. Ya en aquel entonces la denuncia revelaba el plagio de los dos traductores marroquíes.

Sin embargo, la asociación jamás recibió respuesta por parte de España. Durante los últimos seis años, la misma editorial y los mismos autores han seguido beneficiándose de estas partidas públicas españolas. La última subvención, de 8.800 euros, está fechada en el año 2019.

“La comisión de ayudas, y más por importes que no son elevados, está formada casi en su totalidad por personal del Ministerio. Es una composición técnica que elige según el interés puntual que pueda tener la obra”, explican a este periódico desde el Ministerio de Cultura.

Al contactar telefónicamente con la jefa de servicio de Promoción Exterior, Rosario López, que recibió la queja hace seis años, mantiene que “en la convocatoria no incide en que haya ningún problema en que se adjudique de manera reiterada a la misma empresa”. A pesar de que en las bases consta que la subvención se convoca en “régimen de concurrencia competitiva”.

“Da mala imagen de Marruecos”
El traductor marroquí Najmi Abdelkhalak se sintió “alucinado" ("casi lloré”, asegura) cuando descubrió en un seminario de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, el plagio de esas versiones. Se percató de que se trataban de copias cuando unos profesores egipcios recomendaban unas obras y una investigadora comparaba tres traducciones de un libro de García Lorca hecha por un egipcio en los años 60. 

Aquel hombre se percató de que las tres versiones eran idénticas. Algo que automáticamente le llamó la atención, debido a que cada una estaba dirigida a un país concreto con un contexto diferente. “Puede coincidir un párrafo, pero no los localismos porque los refranes de un país no son iguales a los de otro. La traducción está impregnada de interculturalidad”, puntualiza el profesional tangerino en una entrevista telefónica con EL ESPAÑOL.

El nivel de presunta impunidad de los docentes con respecto a sus presuntos plagios llegó a ser tal que la traducción de Platero y yo, plagiada por el egipcio Lofti Abdelbadia, la han llegado a presentar públicamente en Huelva.

Da mala imagen de Marruecos, hay que erradicarloPor eso en España en el ámbito académico no te toman como un profesional”, lamenta Abdelkhalak.

Este traductor distingue entre las versiones del español al árabe, que “dan mala imagen”, y los traductores de árabe al español, que “son serios”. Además, recuerda que “estamos en la era digital" y que "con internet, si plagias todo queda ahí plasmado”.

La copia se detectó porque los traductores llegaron incluso a replicar de forma literal el pie de la letra, incluso las notas a pie de página del traductor original. Es el caso de la obra de teatro La estrella de Sevilla, original de Lope de Vega, que hizo el egipcio Salah Fadl, donde aparece “notas del traductor” en lugar de “notas de los traductores”, ya que en Marruecos eran dos.

En 2014 Marruecos fue el país que más recibió


En 2013, Litograf recibió 12.200 euros para la traducción de tres libros, entre ellos Del sentimiento trágico de la vida, de Miguel de Unamuno. En la convocatoria se solicitó para Khalid Raissouni, y fue adjudicado y publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE).  Sin embargo, finalmente fue traducido por Elkadi y Jebrouni, algo que no está permitido en las bases del concurso.

El BOE anunció la concesión de este ensayo filosófico a Khalid Raissouni. “No me dejó hacer la traducción”, explica el traductor. Le advirtió al editor que existía una traducción anterior, pero “acabó encargando el trabajo a los mismos traductores, y como resultado tenemos otro plagio”, denuncia.

Litograf recibió, en 2014, 16.900 euros de los 188.000 euros totales que el Ministerio otorga a una veintena de países. Marruecos fue el que más dinero consiguió, todo dirigido a esa editorial, por delante de Japón o países del este de Europa.

La traducción al árabe de Los moriscos en Marruecos, de Guillermo Gozálbes Busto, le costó al Ministerio español 3.337,60 euros en 2015, pero realmente en Marruecos se copió la traducción del egipcio Marwan Mohamed Ibrahim.

Ese mismo año, Litograf solicitó al Ministerio español 9.000 euros para que Mohamed Elkadi tradujera La descripción general de África, de Luis del Mármol Carvajal, y recibió 5.400 euros. Se trata de tres tomos y disponía sólo de dos años para traducirlo, el tiempo que el ministerio establece. Sin embargo, cinco marroquíes lo habían traducido antes del francés al árabe. Y esa fue la edición que Elkadi copió en esa ocasión.

Las irregularidades no se detienen en los plagios, porque la editorial ha presentado proyectos a nombre de personas no conocidas en el sector de la traducción. En 2009, Litograf recibió 25.000 euros, 2.000 de ellos para que Boulaid Morad tradujera Niebla, de Miguel de Unamuno, pero firmaron Elkadi y Jebrouni, plagiada de una traducción siria.

Las irregularidades no se detienen en los plagios, porque la editorial ha presentado proyectos a nombre de personas no conocidas en el sector de la traducción. En 2009, Litograf recibió 25.000 euros2.000 de ellos para que Boulaid Morad tradujera Niebla, de Miguel de Unamuno, pero firmaron Elkadi y Jebrouni, plagiada de una traducción siria

No se distribuyen en todo el país


Litograf es la única empresa que recibe subvenciones de España para la traducción al árabe. Otras dos editoriales que solían presentar sus propuestas, Ediciones Azzaman, de Rabat, y Ediciones Slaiki, de Tánger, han desistido de concurrir.

El responsable de una de ellas, Tarik Slaiki, explica en un encuentro en Tánger que dejaron de presentarse en 2011 porque no puedo "cargar con la responsabilidad del traductor". "Algunos no son serios y al final el que pierdes eres tú como editor”, añade.

Para Slaiki una solución es lo que hace el Ministerio de Cultura alemán, que propone el libro y los traductores en las ayudas. “O si el libro ya está traducido en otros países árabes, se podría pagar los derechos de traducción e imprimirlo y no dar el dinero a un traductor”, apunta.

Además, a su juicio “es necesario que el Ministerio de Cultura español se una a editoriales serias que hagan el trabajo de edición y no de impresión”, considera Slaiki. En cuanto a la distribución, cree que tendría que ser una editorial y no una imprenta, de esta manera estarían en el Salón Internacional de la Edición y el Libro en Casablanca (SIEL) y en todas las ferias del libro árabes.

Es cierto que las obras que reciben las ayudas españolas actualmente no se distribuyen en todo el país, ni un número significativo de ejemplares, pudiendo encontrar solo algunas copias en las librerías de la región norte.

“Depende. Si son novelas, que tienen más venta, servimos más cantidad, pero no tenemos una cantidad fija. Si es poesía, menos, por ejemplo. El Ministerio no entra en eso, en el número de ejemplares, sino en que se traduzca el libro y salga publicado. De algunos libros, como se han vendido bien, hemos hecho otra edición”, manifiesta a EL ESPAÑOL por teléfono Juan Carlos Sánchez, responsable de Litograf.

De la distribución, desde Litograf explican que cuentan “con una distribuidora en Rabat y en el norte se va distribuyendo” porque la propia imprenta realiza esta labor.

Son las dos únicas cuestiones que aceptó a contestar Sánchez a este medio, sin responder a nada relacionado con los traductores y los plagios que EL ESPAÑOL le señaló.

El ministerio “iniciará las investigaciones oportunas”


“Aunque esta empresa (Litograf) justifica adecuadamente los proyectos, a raíz de la investigación de EL ESPAÑOL, en el Ministerio se ha abierto un expediente para iniciar las investigaciones oportunas. Somos los primeros interesados en que si hay alguien que está haciendo uso fraudulento de las ayudas, pues evidentemente nos las tiene que devolver, para empezar”, aseguran desde Cultura.

Al enterarse de los plagios, el poeta Antonio Gamoneda, traducido en árabe por Khalid Raissouni, ha asegurado a EL ESPAÑOL: “Me parecería mal en cualquier caso porque un plagio es ni más ni menos que un robo, no tiene otra calificación que pueda mejorarlo”.

Además, explica desde su casa en León: “Es una desprotección que esto no se vigile, no sólo para los traductores que son plagiados, sino también para los autores en el idioma original porque son sometidos a traducciones que no han concertado, que no tienen su aprobación. Creo que es un asunto francamente serio porque son unos casos que afectan a Marruecos y a España. Espero que el expediente del ministerio prospere en el mejor sentido para vigilar y evitar estos plagios”.

lunes, 2 de marzo de 2020

¿Qué hacen las palabras con nosotros y qué hacemos nosotros con las palabras?

Silvia Ramírez Gelbes, en su columna del diario Perfil, de Buenos Aires, del 9 de febrero pasado, reflexionó sobre lo que nos dicen las palabras. Lo hizo citando varios ejemplos, como puede leerse a continuación.

El poder de las palabras

“Manzana de oro en (bandeja) cincelada de plata|es la palabra dicha a tiempo” (“Proverbios de Salomón”, capítulo 25, versículo 11).

El poder de las palabras se comprende, se valora y se estudia desde antiguo. Y son dos las vertientes más nítidas en que se lo ha empleado.

Para empezar, puede afirmarse que ese poder fue reconocido por los sofistas de la Grecia clásica y que su conocimiento motivó la enseñanza de la retórica. En efecto, los viejos expertos de la palabra se ocupaban de explicar a sus discípulos cómo usarla en beneficio propio. Ya se sabe, toda situación admite ser considerada desde distintas –y hasta opuestas– perspectivas argumentativas. De ahí que encontrar la palabra correcta pueda significar alcanzar el objetivo buscado.

Se ha dicho (seguiré en esta columna las observaciones de Maria Grazia Spurio) que el sofista Antifonte de Ramnunte, en el siglo V antes de Cristo, usaba su saber retórico para ayudar a los ciudadanos de Corinto a superar padecimientos anímicos por medio de las palabras. Y es éste proceder el que nos introduce en la segunda vertiente de aquel poder: el empleo que de la palabra hacen quienes practican la Psicología en sus diversas orientaciones y para quienes Antifonte sería un precursor.

La psicoterapia, en particular, tiene muy claro que hay palabras que redimen. (Y los legos bien sabemos que hay también palabras que aniquilan). No solo eso: muchos científicos del área sostienen que la psicoterapia constituye un tratamiento biológico, en la medida en que produce cambios visibles de conducta en el paciente por medio de nuevas palabras y nuevas experiencias.

Cada persona es una realidad única que, más allá de las condiciones genéticas, carga con experiencias propias y dispone de modos propios de percibir y de procesar la realidad. Esa es la razón por la cual su terapeuta tendrá que encontrar la palabra exacta (como se afirma que hacía Antifonte) para ayudarla a sanar. Es que la investigación ha demostrado que, por sutil y compleja que resulte la relación, hay una clara y fuerte conexión entre la química del cerebro y el poder de la palabra. Es más, son muchas las disciplinas que se han empezado a interesar por el impacto de las emociones en todo tipo de comportamiento (las decisiones económicas, políticas, sociales o profesionales de cada sujeto) y, como se sabe, las palabras –igual que los olores– movilizan las emociones. Ponen en contacto la mente y el cuerpo.

No puede desdeñarse, en definitiva, el poder de las palabras que los demás nos dicen. Palabras que nos salvan y palabras que nos condenan. Pero tampoco debería desdeñarse el poder de las palabras que nos decimos a nosotros mismos. Porque, claro está, las palabras de los otros se internalizan, como se internalizan los diálogos silenciosos que establecemos con nosotros mismos.

Nuestras propias palabras –no solo las que les decimos a otros, también las que nos decimos a nosotros– nos alivian (“¡Muy bien!”) o nos perturban (“¡Qué mal!”), nos impulsan (“Voy a poder”) o nos detienen (“¿Qué estoy haciendo?”). Nuestras propias palabras también nos curan o nos enferman. Nos empujan a actuar de una manera u otra. En su novela Degenerado, Ariana Harwicz –como antes había hecho con la mujer-esposa-madre insatisfecha y desquiciada de Matate, amor– se mete (elucubra qué hay) en la psiquis de un violador, un personaje que acogió palabras lacerantes y o si dijo palabras lacerantes, enloquecedoras, fatales. Es decir, Harwicz indaga en el horror.

¿Qué palabras habrá escuchado o tendrá en la mente el joven asesino que da la trompada o la patada letal a un pibe indefenso de su misma edad? ¿Qué espanto le pasará por la cabeza?