martes, 3 de marzo de 2020

La Dirección General del Libro de España financia la buena vida de dos traductores marroquíes truchos


La presente nota, publicada con firma de Sonia Moreno, el pasado 24 de febrero, en El Español, de España, da cuenta de la estafa que Driss Jebrouni y Mohamed Elkadi (en la foto) vienen llevando a cabo en contra del Estado español y de los traductores al árabe. También, de la negligencia y falta de control por parte de las autoridades españolas de la Dirección General del Libro y del Servicio de Promoción Exterior, lo que no se ve nada bien.

Dos marroquíes timan a España 
en miles de euros: sus traducciones 
al árabe de clásicos son plagios

La Dirección General del Libro otorga anualmente ayudas económicas a editoriales en el extranjero con el objetivo de “fomentar la edición y publicación de obras del patrimonio cultural del Estado español en otras lenguas”. En Marruecos, estas ayudas recaen desde hace más de una década en la misma empresa en Tánger, Litograf, y en los mismos traductores, los profesores retirados Driss Jebrouni y Mohamed Elkadi.

Con el dinero del Tesoro Público, ambos docentes han plagiado varios clásicos españoles y libros de historia de las traducciones ya hechas en otros países árabes, principalmente traducciones procedentes de Egipto, Siria y Líbano, aunque han replicado también trabajos de marroquíes. "Las cogen íntegras y las utilizan sin esfuerzo alguno. Es decir, firman como si fueran suyas, como si las hubieran elaborado ellos mismos", puntualizan varios traductores.

Platero y yo, de Juan Ramón Jiménez; Mariana Pineda, de Federico García Lorca; El sentimiento trágico de la vida, de Miguel de Unamuno; El sí de las niñas, de Leandro Fernández de Moratín, y La estrella de Sevilla, de Lope de Vega, son algunas de las obras copiadas.

También hay ensayos calcados: Historia: Descripción de África, de Mármol Carvajal, y dos ejemplares de historia de Guillermo Gozalbes BustoAl Mandri, el granadino fundador de Tetuán, y Los moriscos en Marruecos.

EL ESPAÑOL ha tenido acceso a la denuncia que envió en 2013 la Asociación de Hispanistas de Marruecos al Ministerio de Cultura de España. En ella se relataba cómo la distribución de las ayudas únicamente recaía en esta empresa de Tánger. Ya en aquel entonces la denuncia revelaba el plagio de los dos traductores marroquíes.

Sin embargo, la asociación jamás recibió respuesta por parte de España. Durante los últimos seis años, la misma editorial y los mismos autores han seguido beneficiándose de estas partidas públicas españolas. La última subvención, de 8.800 euros, está fechada en el año 2019.

“La comisión de ayudas, y más por importes que no son elevados, está formada casi en su totalidad por personal del Ministerio. Es una composición técnica que elige según el interés puntual que pueda tener la obra”, explican a este periódico desde el Ministerio de Cultura.

Al contactar telefónicamente con la jefa de servicio de Promoción Exterior, Rosario López, que recibió la queja hace seis años, mantiene que “en la convocatoria no incide en que haya ningún problema en que se adjudique de manera reiterada a la misma empresa”. A pesar de que en las bases consta que la subvención se convoca en “régimen de concurrencia competitiva”.

“Da mala imagen de Marruecos”
El traductor marroquí Najmi Abdelkhalak se sintió “alucinado" ("casi lloré”, asegura) cuando descubrió en un seminario de la Universidad Pablo de Olavide, en Sevilla, el plagio de esas versiones. Se percató de que se trataban de copias cuando unos profesores egipcios recomendaban unas obras y una investigadora comparaba tres traducciones de un libro de García Lorca hecha por un egipcio en los años 60. 

Aquel hombre se percató de que las tres versiones eran idénticas. Algo que automáticamente le llamó la atención, debido a que cada una estaba dirigida a un país concreto con un contexto diferente. “Puede coincidir un párrafo, pero no los localismos porque los refranes de un país no son iguales a los de otro. La traducción está impregnada de interculturalidad”, puntualiza el profesional tangerino en una entrevista telefónica con EL ESPAÑOL.

El nivel de presunta impunidad de los docentes con respecto a sus presuntos plagios llegó a ser tal que la traducción de Platero y yo, plagiada por el egipcio Lofti Abdelbadia, la han llegado a presentar públicamente en Huelva.

Da mala imagen de Marruecos, hay que erradicarloPor eso en España en el ámbito académico no te toman como un profesional”, lamenta Abdelkhalak.

Este traductor distingue entre las versiones del español al árabe, que “dan mala imagen”, y los traductores de árabe al español, que “son serios”. Además, recuerda que “estamos en la era digital" y que "con internet, si plagias todo queda ahí plasmado”.

La copia se detectó porque los traductores llegaron incluso a replicar de forma literal el pie de la letra, incluso las notas a pie de página del traductor original. Es el caso de la obra de teatro La estrella de Sevilla, original de Lope de Vega, que hizo el egipcio Salah Fadl, donde aparece “notas del traductor” en lugar de “notas de los traductores”, ya que en Marruecos eran dos.

En 2014 Marruecos fue el país que más recibió


En 2013, Litograf recibió 12.200 euros para la traducción de tres libros, entre ellos Del sentimiento trágico de la vida, de Miguel de Unamuno. En la convocatoria se solicitó para Khalid Raissouni, y fue adjudicado y publicado en el Boletín Oficial del Estado (BOE).  Sin embargo, finalmente fue traducido por Elkadi y Jebrouni, algo que no está permitido en las bases del concurso.

El BOE anunció la concesión de este ensayo filosófico a Khalid Raissouni. “No me dejó hacer la traducción”, explica el traductor. Le advirtió al editor que existía una traducción anterior, pero “acabó encargando el trabajo a los mismos traductores, y como resultado tenemos otro plagio”, denuncia.

Litograf recibió, en 2014, 16.900 euros de los 188.000 euros totales que el Ministerio otorga a una veintena de países. Marruecos fue el que más dinero consiguió, todo dirigido a esa editorial, por delante de Japón o países del este de Europa.

La traducción al árabe de Los moriscos en Marruecos, de Guillermo Gozálbes Busto, le costó al Ministerio español 3.337,60 euros en 2015, pero realmente en Marruecos se copió la traducción del egipcio Marwan Mohamed Ibrahim.

Ese mismo año, Litograf solicitó al Ministerio español 9.000 euros para que Mohamed Elkadi tradujera La descripción general de África, de Luis del Mármol Carvajal, y recibió 5.400 euros. Se trata de tres tomos y disponía sólo de dos años para traducirlo, el tiempo que el ministerio establece. Sin embargo, cinco marroquíes lo habían traducido antes del francés al árabe. Y esa fue la edición que Elkadi copió en esa ocasión.

Las irregularidades no se detienen en los plagios, porque la editorial ha presentado proyectos a nombre de personas no conocidas en el sector de la traducción. En 2009, Litograf recibió 25.000 euros, 2.000 de ellos para que Boulaid Morad tradujera Niebla, de Miguel de Unamuno, pero firmaron Elkadi y Jebrouni, plagiada de una traducción siria.

Las irregularidades no se detienen en los plagios, porque la editorial ha presentado proyectos a nombre de personas no conocidas en el sector de la traducción. En 2009, Litograf recibió 25.000 euros2.000 de ellos para que Boulaid Morad tradujera Niebla, de Miguel de Unamuno, pero firmaron Elkadi y Jebrouni, plagiada de una traducción siria

No se distribuyen en todo el país


Litograf es la única empresa que recibe subvenciones de España para la traducción al árabe. Otras dos editoriales que solían presentar sus propuestas, Ediciones Azzaman, de Rabat, y Ediciones Slaiki, de Tánger, han desistido de concurrir.

El responsable de una de ellas, Tarik Slaiki, explica en un encuentro en Tánger que dejaron de presentarse en 2011 porque no puedo "cargar con la responsabilidad del traductor". "Algunos no son serios y al final el que pierdes eres tú como editor”, añade.

Para Slaiki una solución es lo que hace el Ministerio de Cultura alemán, que propone el libro y los traductores en las ayudas. “O si el libro ya está traducido en otros países árabes, se podría pagar los derechos de traducción e imprimirlo y no dar el dinero a un traductor”, apunta.

Además, a su juicio “es necesario que el Ministerio de Cultura español se una a editoriales serias que hagan el trabajo de edición y no de impresión”, considera Slaiki. En cuanto a la distribución, cree que tendría que ser una editorial y no una imprenta, de esta manera estarían en el Salón Internacional de la Edición y el Libro en Casablanca (SIEL) y en todas las ferias del libro árabes.

Es cierto que las obras que reciben las ayudas españolas actualmente no se distribuyen en todo el país, ni un número significativo de ejemplares, pudiendo encontrar solo algunas copias en las librerías de la región norte.

“Depende. Si son novelas, que tienen más venta, servimos más cantidad, pero no tenemos una cantidad fija. Si es poesía, menos, por ejemplo. El Ministerio no entra en eso, en el número de ejemplares, sino en que se traduzca el libro y salga publicado. De algunos libros, como se han vendido bien, hemos hecho otra edición”, manifiesta a EL ESPAÑOL por teléfono Juan Carlos Sánchez, responsable de Litograf.

De la distribución, desde Litograf explican que cuentan “con una distribuidora en Rabat y en el norte se va distribuyendo” porque la propia imprenta realiza esta labor.

Son las dos únicas cuestiones que aceptó a contestar Sánchez a este medio, sin responder a nada relacionado con los traductores y los plagios que EL ESPAÑOL le señaló.

El ministerio “iniciará las investigaciones oportunas”


“Aunque esta empresa (Litograf) justifica adecuadamente los proyectos, a raíz de la investigación de EL ESPAÑOL, en el Ministerio se ha abierto un expediente para iniciar las investigaciones oportunas. Somos los primeros interesados en que si hay alguien que está haciendo uso fraudulento de las ayudas, pues evidentemente nos las tiene que devolver, para empezar”, aseguran desde Cultura.

Al enterarse de los plagios, el poeta Antonio Gamoneda, traducido en árabe por Khalid Raissouni, ha asegurado a EL ESPAÑOL: “Me parecería mal en cualquier caso porque un plagio es ni más ni menos que un robo, no tiene otra calificación que pueda mejorarlo”.

Además, explica desde su casa en León: “Es una desprotección que esto no se vigile, no sólo para los traductores que son plagiados, sino también para los autores en el idioma original porque son sometidos a traducciones que no han concertado, que no tienen su aprobación. Creo que es un asunto francamente serio porque son unos casos que afectan a Marruecos y a España. Espero que el expediente del ministerio prospere en el mejor sentido para vigilar y evitar estos plagios”.

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