viernes, 9 de diciembre de 2016

La semana de González (5)

Quinta y última entrega de la serie de cinco que Alejandro González, traductor del ruso, publicó en El Trujamán.

Originales que no son tales (5)

En el trujamán anterior nos detuvimos en un pasaje de Los hermanos Karamázov para ilustrar las divergencias entre el ruso anterior a la reforma de 1918 y aquel surgido de ella. Vimos que motivaciones ideológicas dictaban escribir las palabras religiosas con letra minúscula. (A no engañarnos: no son menos ideológicas las que dictan escribirlas con mayúscula).

Algo muy sugerente ocurrió con la puntuación. Hasta que no se fijaron normas claras, hasta que no se creó un estándar, los escritores rusos utilizaron en mayor o menor medida las convenciones impuestas por el uso. Para un traductor, esto en ocasiones constituye un desafío, ya que las ediciones publicadas después de 1918 intervinieron los textos en función de las nuevas reglas y no siempre es fácil acceder a ejemplares del siglo xix y principios del xx. Convengamos que, en la abrumadora mayoría de los casos, una coma de más o de menos, un punto y coma que aparece o desaparece no altera el sentido general de una obra. Pero a veces es bueno conocer las diferencias.

Dostoievski hacía un uso singular de los signos de puntuación. En los últimos veinticinco años, varios especialistas rusos han vuelto a consultar los manuscritos del autor con el mayor rigor textológico y han hablado del carácter entonacional de su puntuación. Ha quedado documentado el ardor con que Dostoievski defendía su puntuación de las correcciones que le realizaban; alguna vez llegó a decir a un editor: «Cada autor tiene su propio estilo, y por tanto su gramática… ¡A mí no me incumben en absoluto reglas ajenas! ¡Pongo una coma antes de que allí donde me hace falta, y allí donde siento que antes de que no hay que poner una coma, no quiero que me la pongan!». Y a un compaginador: «Tenga en cuenta que en mis textos no hay una sola coma de más, solo las necesarias; le pido que no me las añada ni me las quite».

Tomemos un pasaje de Memorias del subsuelo para entrever el asunto. Escribió Dostoievski:

Я упражняюсь въ мышленiи, а слѣдственно у меня всякая первоначальная причина тотчасъ-же тащитъ за собою другую еще первоначальнѣе и такъ далѣе въ безконечность. Такова именно сущность всякаго сознанiя и мышленiя. Это уже опять стало-быть законы природы. Что-же наконецъ въ результатѣ? Да тоже самое. Вспомните: давеча вотъ я говорилъ о мщенiи. (Вы вѣрно не вникли). Сказано: человѣкъ мститъ, потому что находитъ въ этомъ справедливость. Значитъ онъ первоначальную причину нашелъ, основанiе нашелъ, а именно: справедливость. Стало-быть онъ со всѣхъ сторонъ успокоенъ, а слѣдственно и отмщаетъ спокойно и успѣшно, будучи убѣжденъ, что дѣлаетъ честное и справедливое дѣло. А вѣдь я справедливости тутъ не вижу, добродѣтели тоже никакой не нахожу, а слѣдственно если стану мстить, то развѣ только изъ злости. Злость конечно могла-бы все пересилить, всѣ мои сомнѣнiя, и стало-быть могла-бы совершенно успѣшно послужить вмѣсто первоначальной причины, именно потому что она не причина. Но что же дѣлать если у меня и злости нѣтъ (я давеча вѣдь съ этого и началъ).

La traducción sería:

Yo ejerzo el pensamiento, por consiguiente cada una de las causas primarias arrastra consigo de inmediato otra aún más primaria y así hasta el infinito. Tal es precisamente la esencia de toda conciencia y de todo pensar. Se trata de nuevo entonces de las leyes de la naturaleza. ¿Cuál es finalmente el resultado? Pues el mismo. Recuerden lo que decía recién sobre la venganza. (Ustedes seguramente no lo han analizado). Dije que el hombre se venga porque encuentra eso justo. Significa que ha encontrado una causa primaria, un fundamento, más concretamente: la justicia. Así pues queda tranquilo por los cuatro costados y en consecuencia se vengará tranquila y exitosamente con la convicción de que realiza una acción honrada y justa. Pero yo ahí no veo ninguna justicia ni encuentro virtud alguna, y por lo tanto si me vengo quizás sólo sea por maldad. La maldad desde luego podría vencer todo, todas mis dudas, y entonces podría ocupar con éxito el lugar de causa primaria justamente porque no es una causa. Pero ¿qué hacer si no tengo maldad? (y por ahí fue donde empecé hace poco).

Sin embargo, en cualquier edición soviética y de hoy (en rigor, en cualquier edición rusa) leemos:

Я упражняюсь в мышлении, а следственно, у меня всякая первоначальная причина тотчас же тащит за собою другую, еще первоначальнее, и так далее в бесконечность. Такова именно сущность всякого сознания и мышления. Это уже опять, стало быть, законы природы. Что же наконец в результате? Да то же самое. Вспомните: давеча вот я говорил о мщении. (Вы, верно, не вникли). Сказано: человек мстит, потому что находит в этом справедливость. Значит, он первоначальную причину нашел, основание нашел, а именно: справедливость. Стало быть, он со всех сторон успокоен, а следственно, и отмщает спокойно и успешно, будучи убежден, что делает честное и справедливое дело. А ведь я справедливости тут не вижу, добродетели тоже никакой не нахожу, а следственно, если стану мстить, то разве только из злости. Злость, конечно, могла бы все пересилить, все мои сомнения, и, стало быть, могла бы совершенно успешно послужить вместо первоначальной причины именно потому, что она не причина. Но что же делать, если у меня и злости нет (я давеча ведь с этого и начал).

Traducción:

Yo ejerzo el pensamiento, por consiguiente, cada una de las causas primarias arrastra consigo de inmediato otra, aún más primaria, y así hasta el infinito. Tal es precisamente la esencia de toda conciencia y de todo pensar. Se trata de nuevo, entonces, de las leyes de la naturaleza. ¿Cuál es finalmente el resultado? Pues el mismo. Recuerden lo que decía recién sobre la venganza. (Ustedes, seguramente, no lo han analizado). Dije que el hombre se venga porque encuentra eso justo. Significa que ha encontrado una causa primaria, un fundamento, más concretamente: la justicia. Así pues, queda tranquilo por los cuatro costados, y en consecuencia, se vengará tranquila y exitosamente, con la convicción de que realiza una acción honrada y justa. Pero yo ahí no veo ninguna justicia ni encuentro virtud alguna, y por lo tanto, si me vengo,quizás sólo sea por maldad. La maldad, desde luego, podría vencer todo, todas mis dudas, y, entonces, podría ocupar con éxito el lugar de causa primaria, justamente porque no es una causa. Pero ¿qué hacer, si no tengo maldad? (y por ahí fue donde empecé hace poco).

Hemos puesto en negrita las comas agregadas (adviértase que una fue suprimida). El lector podrá percibir el diferente aliento que tiene la prosa en uno y otro caso. Recordemos que el hombre del subsuelo ha estado años en silencio y, de golpe, rompe a hablar. ¿Es lógico creer que observará fríamente las normas de la lengua escrita (recuérdese que se trata de una confesión)? ¿No está la puntuación, en el primer caso, al servicio del estado emocional del protagonista? ¿Qué variante registra mayor oralidad?

Y de nuevo: ¿a qué «original» debe atenerse el traductor?

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