domingo, 26 de julio de 2026

"La traducción está muy mal remunerada"

Victoriano Suárez Álamo, el pasado 12 de julio, publicó el siguiente artículo sobre la participación de la filóloga, editora y traductora alemana Michi Strausfeld en el "Ciclo del Libro", de la Universidad de las Hespérides, en las Palmas de la Gran Canaria.

La IA es otro problema sin solucionar para la traducción literaria

De la mano de la filóloga, editora y traductora alemana Michi Strausfeld la literatura del boom latinoamericano llegó a los lectores de su país natal, tras un arduo trabajo para encontrar los traductores ideales, tal y como reconoce antes de participar, el pasado jueves, en 'El ciclo del libro', una actividad organizada por la Cátedra Vargas Llosa de la Universidad de las Hespérides, en Las Palmas de Gran Canaria, donde charló con la escritora y periodista grancanaria Andrea Cabrera Kñallinsky.

«Fue complicado introducir el boom latinoamericano en Alemania porque no había suficientes traductores. Fue una lucha que tomó unos años, pero finalmente, en la década de los ochenta y los noventa, casi con veinte años de retraso, aquellos autores llegaron a los lectores alemanes», explica Michi Strausfeld.

Lamenta que en la actualidad en su país natal, los autores latinos no estén de moda, como sí sucedió en todo el mundo con aquel boom que regaló a millones de lectores obras maestras firmadas por Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez o Carlos Fuentes, entre otros. «Desde que se abrió el país a la Europa del Este, con la caída del Muro de Berlín, se traduce mucha más literatura de Polonia, Chequia o Hungría frente al mundo latino, que tampoco tiene mucha presencia en la prensa. Ahora se han decantado por otras latitudes», asegura.

De ahí que esta apasionada de la literatura y de «tender puentes» que acaben con las barreras idiomáticas ahora haya aparcado su faceta como editora y traductora para centrarse en la escritura de ensayos. «Con los ensayos busco tender puentes para que los libros informen y despierten curiosidades por otras culturas y lo intento hacer a través de la literatura. Me encanta escribir y la investigación y ahora estoy aprendiendo muchas cosas», apunta la autora de volúmenes como Mariposas amarillas y los señores dictadores.

Michi Strausfeld aterrizó en 'El ciclo del libro' para hablar sobre un proceso capital en el mercado editorial, tan desconocido como maltratado: la traducción. «Es un eslabón clave en el complejo y maravilloso tema que es el libro. Llevo cuarenta años vinculada a la traducción y la he tratado desde todos los lados, además fue en ese campo en el que empecé en el complejo mundo editorial. Resulta fundamental cómo se escoge a un traductor, qué cualificación tiene y qué libro va a traducir de un determinado autor», señala.

Desde su punto de vista, se trata de un oficio «que se hace con mucha ilusión y que requiere de mucha cultura y conocimiento», pero que cuenta también con una vertiente desalentadora y que viene de viejo. «Está muy mal remunerada. Queda mucho camino por recorrer para que se aprecie el papel fundamental que tiene para acercar a los lectores toda la literatura del mundo», subraya.

En general, los traductores literarios ni están bien considerados ni remunerados en casi todos los países, aunque en algunos su realidad es algo mejor. «En Alemania se unieron para pelear juntos por sus derechos. Por eso están algo mejor que en países como España. Pero allí también la situación está lejos de ser satisfactoria. Vivir de la traducción es algo ilusorio, salvo que se trate de un bestseller que te permita vivir unos años de los royalties», desvela con pesar quien ha estado detrás de las traducciones de las novelas galdosianas Tristana y Misericordia.

Reconoce que a las librerías españolas y de todo el mundo llegan volúmenes con traducciones que dejan mucho que desear. «Claro que hay traducciones que no son buenas, pero tal y como se pagan... muchas se hacen con mucha prisa, cuando una traducción es un trabajo complicado que requiere un proceso lento», apunta Michi Strausfeld.

Ahora, la traducción literaria cuenta con un nuevo enemigo, la Inteligencia Artificial (IA). «Es un problema sin solucionar, porque algunas editoriales van a utilizarla y esos textos se los pasarán después a unos traductores para que los revisen. Les pagarán aún menos y encima se trata de un trabajo de chinos, casi imposible. La IA está bien para traducir folletos y las instrucciones de un televisor, pero para traducir literatura es un disparate», defiende Michi Strausfeld, que aprovechó este viaje para conocer Gran Canaria, ya que antes solo había estado en Lanzarote y Tenerife.


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