Desde hace varias semanas, editores, libreros y escritores han comenzado una campaña en los medios y en las redes a propósito de la desregularización que pretende el gobierno de Javier Milei para el sector del libro. Las consecuencias de ello serían la desaparición de cientos de librerías que no podrían competir con las grandes cadenas y superficies, condenando no sólo a las librerías pequeñas y medianas, sino también a las editoriales independientes que no están representadas en esos supermercados devenidos en librerías. El siguiente artículo, sin firma, fue publicado por Página 12, el pasado 21 de julio. En su bajada se lee: "Desde la Cámara Argentina del Libro (CAL) advirtieron por las consecuencias de desregular la Ley del Libro".
El Gobierno de Javier Milei apunta una vez más contra la cultura. Esta vez, con el intento de desregular el sector del libro, algo que encendió las alarmas en toda la actividad.
Esto se debe a que en la agenda legislativa está el intento de modificar la Ley del Libro y derogar la Ley de Protección a la Actividad Librera, que rigen desde el 2001.
De acuerdo con un anteproyecto elaborado por el ministro de Desregulación y Transformación del Estado, Federico Sturzenegger, el oficialismo buscará modificar y derogar decenas de leyes y centenares de artículos.
Libreros, editoriales y cámaras del sector salieron a cuestionar esta decisión y pedir que no se modifiquen ni deroguen las normativas que, según enfatizaron, garantizan la supervivencia de librerías independientes.
Así lo explicó por Radio 750 Juan Manuel Pampín, presidente de la Cámara Argentina del LIbro (CAL), quien sostuvo que la desregulación podría concentrar la actividad en poquísimas manos.
“La Ley del Libro se sancionó en 2001 por pedido del gremio todo: libreros pequeños y grandes, cadenas incluídas, editoriales pequeñas y grandes, autores e ilustradores”, repasó.
Y añadió: “La ley dice que el libro tiene un precio único determinado por el editor o el importador. Ese precio es el que regula los derechos de autor, los descuentos de la cadena”.
“Y en el que, más allá de pequeñas cuestiones que puede haber coyunturales, estamos todos de acuerdo con que es justo. Se dice que cualquier libro en todo el país tiene que tener el mismo valor”, señaló.
Pero, con la desregulación, queda en claro que “pierden los más pequeños”. “Argentina tiene un gran número de librerías y editoriales que son garantes y puntos de encuentro de la diversidad”, sostuvo.
“Si las grandes superficies, las plataformas, se meten en precios, estamos seguros de que van a hacer dumping y trabajar a pérdida y rompiendo algo que hoy funciona”, cerró.
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