martes, 31 de agosto de 2021

Los gráficos argentinos tiran manteca al techo

 



El pasado 25 de agosto, sin firma, se publicó el siguiente artículo en el diario argentino Ámbito. Según la bajada, “Con el objetivo de generar empleo a nivel local y aumentar las exportaciones, la Secretaría de Comercio Interior, la Federación Argentina de la Industria Gráfica y la Cámara Argentina de Publicaciones firmaron un convenio para promocionar la edición, impresión y comercialización de libros en Argentina”. Se trata de una noticia probablemente buena para la industria y la economía del país, pero no necesariamente interesante para la cultura y sus trabajadores porque, hasta ahora, el concepto “libro argentino” incluye a todo libro que se publique en el país con un ISBN nacional. Las multinacionales del libro, ni cortas ni perezosas, encuentran que, dados los valores del dólar, es más barato imprimir en la Argentina un libro traducido en España, diseñado en España y previamente editado en España que importarlo. El beneficio, si efectivamente existe, es apenas para los gráficos, pero no para todos los actores intervinientes en la cadena del libro argentino.

Gobierno y cámaras gráficas firmaron acuerdo para impulsar la industria nacional del libro

La secretaria Paula Español calificó a este acuerdo como "histórico" y destacó que durante el último año el sector revirtió positivamente la balanza comercial, recuperó los niveles de producción pre pandemia y generó casi 4.000 puestos de trabajo, "gracias a las políticas de promoción e incentivo implementadas por el Gobierno Nacional y el compromiso asumido por el sector privado".

Por su parte, Juan Carlos Sacco de la Federación Argentina de la Industria Gráfica y Afines marcó que Español "tiene una sensibilidad especial para este rubro" y resaltó lo ocurrido durante el último año en el sector. "Todas las gráficas que hacen libros en el país están a full y el Gobierno en vez de salir a comprar en el exterior compro todo acá adentro y eso es fundamental para que nuestro desarrollo”, aseguró.

Asimismo Rodolfo Reyna de la Cámara Argentina de Publicaciones expresó: “Esta línea de trabajo en conjunto con toda la cadena de valor del libro desde el papel hasta la librería era algo que antes no pasaba porque estábamos todos segmentados, y hoy podemos decir que trajo muy buenos resultados".

"Logramos una gran comunicación con la Secretaría y hemos establecido una muy buena relación con el Ministerio de Educación con programas como el Plan Nacional de Lectura. Este tipo de acuerdos son muy importantes para la industria, porque el resultado final del libro que uno lee, tiene previamente muchos pasos y políticas que han generado mucho trabajo”, agregó.

Según los últimos datos disponibles, la participación de libros de industria nacional en el mercado interno creció un 57,6% interanual (y 56% respecto de 2019), con una producción aumentando en 4,3 millones de ejemplares para alcanzar un total de 12.100.000 unidades. A su vez, se logró la reincorporación de 3.700 puestos de trabajo directos más los indirectos que brinda la industria gráfica.

En el marco de este convenio se oficializó la continuidad de la obligatoriedad de la certificación de productos gráficos impresos, establecida por la resolución 253/2020, previo a su comercialización en el mercado interno, y se incorpora de manera permanente a los libros, álbumes o libros de estampas y cuadernos para dibujar o colorear.

La certificación de productos gráficos impresos garantiza que los ejemplares no excedan los límites establecidos para la migración de metales pesados determinados por la Norma IRAM NM 300-3 y establece el análisis de la tinta de los productos gráficos que ingresen al país con el fin de detectar sustancias tóxicas.

Además de Español, en el encuentro de esta jornada también representaron al Gobierno el subsecretario de Políticas para el Mercado Interno, Matías Ginsberg y el director Nacional de Reglamentos Técnicos, Nicolás Bonofiglio.

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