jueves, 18 de octubre de 2018

Libros en castellano en los Estados Unidos


La categoría "hispano" reúne en los Estados Unidos a un segmento significativo de la población, fruto de la inmigración latinoamericana. Del mismo modo que el término "caucásico" da más o menos lo mismo y no se refiere a los nacidos en el Cáucaso, el término "hispano" mezcla a todo aquel que hable castellano, ya sea que escuche guarachas, toque la quena o baile tango. Y dado que siempre hay un especialista para todo, Larry Downs (foto), un consultor editorial estadouniense, actualmente a cargo de la creación y dirección del sello Harper Collins Español, parece ser el que sabe sobre libros en castellano publicados en Estados UNidos. Acaso por ello, donde muchos ven la posibilidad de cultura, otros ven negocios. Y a pesar de que una y otra cosa no estén necesariamente reñidas, a veces el costado "negocio" termina contaminándolo todo. La siguiente columna de opinión, fue subida el pasado 2 de octubre al sitio Plublishnews. 


La inmigración y su efecto en 
la edición en español en Estados Unidos 


El mercado de la edición en español en Estados Unidos ha experimentado varios cambios en los últimos años. Durante los últimos 20 años, más o menos, todo el enfoque se ha centrado en el creciente mercado hispano en los Estados Unidos. Con el censo llegando a casi 60 millones de hispanos, uno pensaría que existe una significativa oportunidad para publicar en español. Pero si profundizamos más en relación a los lectores en español, observamos que el gran número de hispanos en EEUU puede estar señalándonos una dirección equivocada.

La inmigración ha tenido un gran efecto en la definición del consumidor español objetivo en los Estados Unidos. Los datos del censo de 2015 revelan un aumento del 3,2% en el número de inmigrantes hispanos con respecto a las cifras de 2010, mientras que los hispanos nacidos en los Estados Unidos han crecido, en el mismo período, un 16,7%. (Gráfico 1)




Grafico 1 | Fuente US Census Data 2015


Además, la progresión generacional en la elección del idioma determina si el consumidor elegirá leer en español o en inglés. Es seguro asumir que la segunda generación y las siguientes se inclinarán por el inglés como su idioma principal a la hora de consumir libros, debido a que el inglés se ha convertido en el idioma dominante de elección. Al mismo tiempo vemos un sector bilingüe fuerte en los EE.UU., pero este es principalmente hablado. Como resultado, el porcentaje de primeros lectores en español en los EE.UU. es inferior al 35% del número total de hispanos (Gráfico 2). Este dato, todavía situaría a los potenciales consumidores españoles en Estados Unidos en torno a los 20 millones de personas. Este es aún un número bastante grande y haría de los Estados Unidos el séptimo país del mundo entre los paises con mayor número de personas con el español como lengua principal o dominante. 


Grafico 2 | Fuente US Census Data 2015
Como resultado de una aplicación más estricta de la ley de inmigración en las últimas dos décadas, podemos ver claramente diferencias significativas en la mezcla de edad y género entre los inmigrantes y los hispanos nacidos en los Estados Unidos. (Gráficos 3 y 4) 
No estamos viendo un número significativo de familias hispanas jóvenes migrando a los Estados Unidos. Podemos constatar que el verdadero mercado de consumo de libros en español es un consumidor principalmente mayor, de entre 25 y 55 años de edad. Pero si retrocedemos un segundo y volvemos a mirar los datos, podemos ver que existe un mercado de libros bilingües para niños. Este mercado sería para la 2ª y 3ª generación de hispanos, así como para las bibliotecas y los programas ESL (English as a Second Language).

Creo firmemente que todavía hay muchas oportunidades para publicar en los EE.UU., sin embargo, uno debe saber y entender dónde está la oportunidad. Cuando se hace bien, la edición en español en los Estados Unidos. puede seguir siendo muy gratificante.

Graficos 3 y 4| Inmigrantes hispanos en Estados Unidos | Fuente US Census Data 2015



miércoles, 17 de octubre de 2018

"El arte de la traducción es a la vez tan exigente, tan humilde y tan sacrificado, tan generoso con todos sus beneficiarios"


Nacido en 1979 en Popayán, Colombia, Juan Esteban Constaín (foto) publicó en 2004 su primer libro, Los mártires, un conjunto de ficciones sobre escritores. En 2007 publicó El naufragio del Imperio, y en 2010 ¡Calcio!, con la que obtuvo el Premio Espartaco de Novela Histórica en la Semana Negra de Gijón. En mayo de 2014 salió El hombre que no fue Jueves, que lleva más de 4 meses en la lista de los libros más vendidos en Colombia. Es columnista del periódico El Tiempo, de su país, donde el 23 de agosto pasado publicó el texto que sigue.

Existen traducciones que nos salvan, 
pero dependemos de un azar,
y es que el traductor tenga talento.

Tengo un cuñado italiano, esposo de mi hermana, que vive aquí desde hace años y cuyo mejor amigo colombiano es un sueco que llegó al país al mismo tiempo que él, lo que quiere decir que ambos se conocieron y trabaron amistad cuando su español era todavía muy precario, porque lo era, casi telegráfico. Tanto que mi hermana les oyó una vez una festiva tertulia en la que ninguno de los dos tenía la menor idea de lo que el otro decía.

Un caso un poco más dramático y edificante, si se quiere, es el de una pariente de mi gran amigo Enrique Serrano, quien se casó con un coreano del sur con el que fue feliz casi toda la vida, y digo “casi” porque a ella, después de los años, ya al final, le dio por la idea insensata de aprender por fin la lengua de su marido: ese día se acabó el matrimonio, claro. En ese mismo instante se fueron a la basura décadas de dicha y de paz.

Hace no mucho leí en internet la anécdota de Andre Höchemer: un intérprete del alemán al español, y viceversa, que fue contratado por una viuda alemana para ir hasta Valencia, creo, donde se velaba a su marido. En esas estaban cuando apareció la amante del difunto a cobrar ella también su parte de las cenizas, lo que desató por supuesto una última guerra a muerte, nunca mejor dicho, entre las dos mujeres.

El pobre Höchemer tuvo que oficiar entonces como mediador en una escena dantesca a más no poder, porque además, muy a la española, o por lo menos muy a la valenciana, no solo intervinieron en ella esposa y amante sino también dos curas que había allí y la empleada de la funeraria, todos los cuales expresaban muy resueltos, claro, su opinión sobre el tema, llevando de aquí para allá los últimos restos del finado, alma bendita.

El traductor hizo lo que correspondía para calmar los ánimos en una situación tan compleja, y no solo trasvasaba del alemán al español y viceversa lo que iban diciendo esposa, amante, curas y empleada de la funeraria, sino que además mejoraba cada intervención o al menos la atenuaba, suprimiendo por ejemplo lo que pudiera resultar en exceso ofensivo para cualquiera de las partes, la Iglesia católica incluida.

No es la primera vez que algo así pasa, todo lo contrario: la historia está llena de equívocos y aciertos, muchos de ellos involuntarios o inesperados, que han nacido de la dificultad y el misterio que implica el hecho de cruzar la frontera de las lenguas: arrancar de cualquiera de ellas sus palabras para encontrar su sentido y su significado, su espejo, en otra cualquiera. Es el mito de la Torre de Babel, cómo no.

Y eso que hablo solo de la vida cotidiana y no de la literatura –que es la vida cotidiana hecha lenguaje y belleza, ahí está el problema–, donde ese abismo entre las lenguas puede llegar a ser irreparable. Claro: existen las traducciones que nos salvan, pero en ese caso dependemos siempre de un azar, y es que el traductor tenga talento: que sepa recrear en su idioma, intacto, qué contradicción, el espíritu de aquello que fue dicho en otro.

Por eso el arte de la traducción es a la vez tan exigente, tan humilde y tan sacrificado, tan generoso con todos sus beneficiarios: porque el genio de un autor, si es que algo así existe, si lo tiene, se revela de verdad solo en la lengua en la que escribe, y esa es una fatalidad de la que nos rescata el genio del traductor, tantas veces olvidado y mal pagado, en todos los sentidos de la palabra.

Por estos días he vuelto a un autor, Witold Gombrowicz, al que siempre he leído dichoso pero también con nostalgia: con la angustia de estar perdiéndome de su verdadera grandeza por no saber su lengua.

Y me digo que hay autores, los mejores, que son una razón suficiente para querer aprender la lengua en la que escriben.


martes, 16 de octubre de 2018

Una librería argentina en Beijing


El 11 de julio pasado, Aye Iñigo publicó en La Voz del Interior, de Córdoba, la siguiente entrevista con Guillermo Bravo, un escritor cordobés que abrió una librería de libros en castellano en Beijing.

Cumple un año la librería 
que abrió un cordobés en China

El escritor y editor Guillermo Bravo, oriundo de Pilar, celebra el primer aniversario de su librería Mil Gotas, que ofrece libros en español y traducciones de obras clásicas al chino, en la ciudad de Beijing.

En medio de la inmensidad de Beijing, entrar a Mil Gotas es como volver a Argentina por un rato. Esa pequeña librería en el cuarto piso del Instituto Cervantes de la capital china podría estar en cualquier calle de Córdoba, de Mendoza o de Buenos Aires. Entre sus estantes, los lectores chinos –o los hispanohablantes que viven o visitan Beijing– pueden encontrar autores como Fogwill, Antonio Di Benedetto o Roberto Fontanarrosa, entre muchos otros.

“Fundé Mil Gotas por una necesidad personal de conseguir libros en español. Entonces fui trayendo y de a poco compartiendo con amigos. Luego empecé en internet y, como funcionó bien, comenzamos en un espacio físico”, cuenta su fundador, el escritor y editor cordobés Guillermo Bravo.

Además de dirigir la librería, Bravo da clases de Literatura en la Universidad Capital de Beijing. Llegó hace ya cinco años, luego de vivir una larga temporada en París, donde escribió libros y realizó diversos proyectos literarios, entre ellos la fundación de la editorial La Guepe, con la que publicó el primer Martín Fierro en mandarín.

–¿Qué les atrae a los chinos de la literatura hispanoamericana?
–Me da la sensación de que encuentran un mundo nuevo. Otra manera de ver o de vivir la vida. Así que no sólo encuentran una literatura, sino toda otra cultura. Les parece colorida y dinámica y apasionada. Me acuerdo de un lector chino que me contó que había leído una escena de Vargas Llosa en la cual una pareja hacía el amor por varias horas. Luego estrujaban las sábanas y caían litros de sudor. Me contó este lector que desde entonces cada vez que se acostaba con una chica iba a estrujar la sábana y no salía ni una gota. Entonces decía “eso me pasa por no ser latinoamericano”. Me gusta mucho cuando los lectores me cuentan esas anécdotas, de cómo la literatura se mete en la vida cotidiana de la gente.

–¿Cuál es el autor más vendido?
–García Márquez. Los chinos tienen una fascinación total por García Márquez. Aún no me la explico, pero alguna vez me gustaría escribir un artículo sobre el tema. Luego siguen todos los autores del boom. Y luego César Aira, pero es porque por mi gusto personal hicimos una estantería para él solo y siempre lo estamos promoviendo.

–¿Hay un perfil promedio del chino que se interesa por la literatura hispanoamericana?
–Son estudiantes de español. Son parte de lo que yo llamo “la nueva burguesía” china. Gente de clase media y media alta a la que le sobra un poco de dinero y lo invierte en educación, que es fundamental en los chinos.

–¿Tenés libros en venta de algún autor cordobés?
–Tengo muchas editoriales cordobesas y a través de ellos a autores de Córdoba. Por ejemplo la editorial Caballo Negro, que me parece excelente, o la editorial Alción, entre otras.

De Pilar a Beijing
Guillermo nació en la localidad cordobesa de Pilar, donde vivió hasta sus 18 años. Con cuatro hermanos y padres psicólogos, lo que más recuerda de sus primeros años de juventud eran sus días trabajando en el negocio de su abuelo, dedicado a la venta de materiales de construcción. Allí, mientras ayudaba a cargar “al hombro” bolsas de ladrillo o atendía el mostrador, tuvo sus primeras charlas de literatura.
“Me encantaba trabajar ahí con mi abuelo. Además, creo que esa experiencia me sirvió para comenzar con la librería. Fue una infancia feliz, supongo... Además de mis padres, que se separaron cuando yo era muy chico, estaban mis abuelos, y esa empresa de mi abuelo que era como el personaje central de la familia porque todo giraba en torno a eso. Después, a mis 18, me fui a vivir a Córdoba capital, para estudiar Arquitectura”, recuerda.

–¿Y cómo fue tu primer acercamiento a la literatura?
–Mis padres son psicólogos. Luego mi padre se cansó de la psicología –cuando se separó de mi madre– y estudió literatura. Se recibió y trabajó como profesor hasta que se jubiló. La relación con él era sobre todo a través de la literatura y fue él quien me fue introduciendo en esta pasión. Desde chico me hablaba de eso. De una manera muy particular, muy suya. Muy poco académica. Me acuerdo de que hablaba a veces en broma con frases del Quijote como “no es menester”. Una vez le dolía una muela y me dijo “me duele más de lo que es menester”. Y nos reíamos porque los dos pensábamos en el Quijote. Cada vez que me visitaba, una o dos veces por semana, me traía un libro y yo tenía que dibujar lo que había leído. Luego volvió a vivir a Pilar y nos veíamos todos los días para hablar de esto.

–¿Qué otros autores te hizo conocer?
–También me contaba muchas anécdotas de escritores. De Roberto Arlt, Quiroga, Sarmiento, Dickens... De Dickens sabía hasta los platos que comía, y un día me dijo que le gustaba tanto que se iba a dejar su mismo peinado y barbita. También me acuerdo de que me contaba que cuando Arlt era chico y hacía algo que molestaba al padre, que era un loco, este le decía: “Te pegaré mañana”. El pobre niño se quedaba 24 horas esperando la paliza, que al final se realizaba de manera brutal. Mi papá muchas veces me decía en broma “te pegaré mañana”. En fin, creo que fue una buena manera de entrar a la literatura, muy poco académica, muy libre.

–Si tuvieras que elegir tus tres libros preferidos, ¿cuáles serían?
–A pesar de ser muy poco nacionalista y de que hace casi 15 años de que vivo afuera, mis escritores preferidos son casi todos argentinos. Borges, siempre. Ya de más grande descubrí a Aira y, a través de él, a Copi y a Osvaldo Lamborghini, dos escritores que adoro. Aira me cambió mi forma de ver la literatura. Para decir tres libros, diría Osvaldo Lamborghini, de Ricardo Strafacce; Congreso de literatura, de Aira, y Cosa de negros, de Washington Cucurto.

–Estás por publicar en Argentina una biografía de Copi. ¿Cómo surgió semejante proyecto?
–Empezó porque vivía en París y por casualidad conocí a varios amigos de Copi que me contaban anécdotas de él. Y de a poco me fui interesando en él como persona. Me gustaban su cara, sus gestos. Y su obra me volvió loco. Así que se fue dando naturalmente. La va a publicar la editorial argentina Mansalva, lo que es un gran honor porque para mí es única, quizás la mejor del país. Soy fanático de Mansalva y de su creador, Francisco Garamona. Un poeta genial que hemos traducido al chino.

–Si un chino te dice que quiere ir a conocer Córdoba, ¿qué lugares no puede dejar de visitar?
–Yo creo que lo mejor que tiene Córdoba es su vida estudiantil. Toda la parte del Centro y de lo que llaman el casco histórico creo que hay que visitarla. Y luego las Sierras, que son hermosas.


lunes, 15 de octubre de 2018

“Me he ceñido lo más posible al texto original”


El 22 de agosto pasado, el diario mexicano La Jornada publicó esta curiosa nota que seguramente hará las delicias de Sheldon Cooper y sus amigos.


Traducirán El Principito al klingon,

idioma de Star Trek

 

Saarbrücken. Los seguidores de la mítica serie de televisión Star Trek están de suerte: el clásico infantil El principito podrá leerse también ahora en la lengua de la raza klingon.

Lieven L. Litaer, experto en el idioma de Star Trek, ha sido el encargado de traducir al klingon la famosa historia escrita por el francés Antoine de Saint-Exupéry. “Me he ceñido lo más posible al texto original”, declaró a DPA el experto y profesor en klingon, de 38 años, de la ciudad de Saarbrücken, en el oeste de Alemania. El libro se publicará en octubre y lo utilizará como lectura en sus cursos anuales de lengua klingon. 

“El interés por el klingon está creciendo”, indicó Litaer. Su curso de idiomas “qepHom” (pequeña reunión) de noviembre, que está limitado a 50 participantes, está casi completo, afirmó. También se han inscrito fans de Star Trek de Suecia y Canadá. Muchos también estudian la lengua artificial por Internet. Existe un grupo en Facebook en el que más de mil personas practican klingon. El peculiar idioma comprende actualmente unas 4 mil palabras creadas por el lingüista estadunidense Marc Okrand. 

Cada año se añaden nuevos vocablos. Este año fueron más de 120. “Una gran parte se creó para El principito”, dijo Litaer, quien comenzó con el proyecto en 2004. “Me tomó tanto tiempo porque me faltaba mucho vocabulario”, explicó. Había que crear primero palabras como oveja o rosa, agregó. Para poder aprender el idioma, el libro está estructurado de tal manera que en una página está el texto en alemán y en otra en klingon. De este modo, el lector puede incrementar su vocabulario. Litaer estima que entre 20 y 30 personas en todo el mundo hablan klingon con fluidez, un idioma con muchos trabalenguas y sonidos de laringe. Mientras, miles tienen conocimientos básicos. El principito ya ha sido traducido a unos 300 idiomas y dialectos. 

“Esto me llevó a pensar que el klingon debía estar entre estos idiomas”, indicó.

El creador del klingon fue el lingüista estadunidense Marc Okrand, que desarrolló todo un idioma nuevo para los estudios Paramount Pictures. Fue diseñado con un orden de palabras tipo Objeto Verbo Sujeto. No hay tiempos verbales y los verbos no se conjugan.

viernes, 12 de octubre de 2018

El escritor y traductor Fabio Morábito visita el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires


De paso por Buenos Aires, traído por la Embajada de México en Argentina para participar en la 10ª. edición del Festival Internacional de Literatura de Buenos Aires (Fundación Filba), el poeta, narrador y traductor mexicano Fabio Morábito visitó el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires para abordar tres casos diferentes de traducción: la “traducción” del castellano oral al escrito, experiencia que llevó a cabo en su imponente volumen de cuentos populares mexicanos; la traducción literaria de una traducción filológica de autores griegos arcaicos; la traducción de sus propios textos al francés, colaborando con su traductora a ese idioma. La velada se matizó con numerosas preguntas del público.

En los próximos días, quienes así lo deseen podrán ver el video ad hoc.

Poeta, narrador, ensayista y traductor, el mexicano Fabio Morábito (Alejandría, 1955) es autor de los libros de poesía Lotes baldíos (Premio Carlos Pellicer, 1985), De lunes todo el año (Premio Aguascalientes, 1991) y Alguien de lava (2002), incluidos en La ola que regresa, poesía reunida (2006). Como narrador ha publicado los cuentos de La vida ordenada (2000), La lenta furia (Tusquets, 2002 y Eterna Cadencia, 2009), También Berlín se olvida (2004) y Grieta de fatiga (Tusquets, 2006 y Eterna Cadencia, 2010) por el que obtuvo en el año 2006 el premio "Antonin Artaud", y la novela Emilio, los chistes y la muerte (Anagrama, 2009). Como ensayista ha publicado Los pastores sin ovejas (Ediciones el Equilibrista, 1995) y El idioma materno (Sexto Piso, Gog y Magog y Hueders), y como escritor de literatura infantil Cuando las panteras no eran negras, libro por el que ganó el "Premio White Raven" en 1997. Vertió al castellano la obra completa de Eugenio Montale (para Galaxia Gutenberg), una antología de la poeta italiana Patrizia Cavalli (UNAM) y la obra Aminta de Torcuato Tasso. Es asimismo compilador de un grueso volumen de Cuentos populares mexicanos (Fondo de Cultura Económica).

jueves, 11 de octubre de 2018

Traductores visitan a Daniel Guebel en la tele

Tal como fue anunciado previamente, “Notas de traducción” es el título elegido para el episodio que contó con la presencia de Teresa Arijón,Barbara Belloc y Jorge Fondebrider de Campo de batalla, el programa de literatura que el escritor Daniel Guebel conduce  en el Canal de la Ciudad.

Quienes deseen ver el programa ya emitido, pueden hacerlo, vía youtube, en este vínculo:


miércoles, 10 de octubre de 2018

"No tengo en las manos ninguna preparación, tengo que ponerme a estudiar toda la estructura del libro relacionada con el aparato del Estado"

La noticia del día de ayer hablaba de la renuncia de la escritora Margo Glantz a dirigir el Fondo de Cultura Económica de México. Apenas un día más tarde, Paco Ignacio Taibo II, algo así como uno de los escritores más populares de su país, se hace cargo de esa tarea. Es lo que dice la nota publicada en el diario Perfil de Buenos Aires, el 5 de octubre pasado.

Paco Ignacio Taibo II aceptó
la dirección del Fondo de Cultura


Tras una reunión con Andrés Manuel López Obrador, el escritor Paco Ignacio Taibo II aceptó dirigir el Fondo de Cultura Económica (FCE). “Decidí aceptar la propuesta de Andrés Manuel López Obrador de dirgir el Fondo de Cultura Económica, hice una serie de proposiciones, tuvimos una reunión, conversamos, estamos de acuerdo totalmente. Andrés va a anunciar muy pronto la situación en la que empezaré a dirigir el Fondo. Creo que va a ser muy interesante”, dijo el intelectual en un video que compartió en redes sociales. “No tengo en las manos ninguna preparación, tengo que ponerme a estudiar toda la estructura del libro relacionada con el aparato del Estado, la situación económica de la empresa, la política editorial hasta ahora, la situación de los trabajadores”, dijo Taibo. La escritora Margo Glantz informó el miércoles pasado que no será la nueva directora del Fondo de Cultura Económica, como originalmente estaba propuesta. La propia narradora a través de su cuenta de Twitter escribió: “Con fecha 3 de septiembre envié mi carta de renuncia al FCE, nombramiento que mucho me honra, por razones estrictamente personales”. 

martes, 9 de octubre de 2018

Fue bueno mientras duró



De acuerdo con la nota publicada en el diario mexicano La Jornada, el pasado 3 de octubre, la escritora Margo Glantz no dirigirá el Fondo de Cultura Económica.



Renuncia Margo Glantz a dirigir el FCE

Ciudad de México. La escritora Margo Glantz hizo pública hoy su decisión de renunciar a dirigir el Fondo de Cultura Económica (FCE) en el próximo gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

“Con fecha 3 de septiembre envíe mi carta de renuncia al FCE, nombramiento que mucho me honra, por razones estrictamente personales”, indició la autora en su cuenta de Twitter.

El pasado 7 de agosto el futuro secretario de Educación Pública, Esteban Moctezuma, dio a conocer en un comunicado algunos nombramientos en esa cartera, entre ellos el de quien encabezaría la editorial estatal.

Margo Glantz (1930) es novelista, ensayista y crítica literaria. Es miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, ha recibido numerosos premios dentro y fuera del país y colabora en La Jornada.

lunes, 8 de octubre de 2018

La sufriente gobernadora María Eugenia Vidal es muy solidaria y por eso manguea libros con cara de carnero degollado

La bajada del artículo publicado el 3 de octubre en Página 12 por Silvia Friera dice: El gobierno de la provincia de Buenos Aires convocó a las editoriales para que donen libros para la población vulnerable. ‘Es cínico que pidan esas donaciones al sector editorial ante la ausencia total de políticas de apoyo”, dicen los Trabajadorxs de la Palabra’”.

La caridad mal entendida

El colectivo de Trabajadorxs de la Palabra (TLP), integrado por escritores, editores, libreros y periodistas, denuncia que el gobierno de la Provincia de Buenos Aires, a través del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación, ha convocado al sector editorial para que contribuya con la donación de libros para el Programa Mediadores del Conocimiento, que lleva adelante ese Ministerio, y que pretende donarlos a población en condiciones de vulnerabilidad. “Es, como mínimo, cínico que pidan la donación de libros al sector editorial, ante la ausencia total de políticas de apoyo de los gobiernos, provincial y nacional, para atender la crisis que atraviesa y que, entre otros problemas, tiene que enfrentar un dólar cada vez más caro con la consecuente suba del costo del papel y una caída en las ventas de casi el 40 por ciento. Da la impresión de que el Gobierno de (María Eugenia) Vidal desconoce por completo la problemática que sufre el sector editorial”, afirma este colectivo en el que participan los escritores Selva Almada, María Inés Krimer, Débora Mundani, Jorge Consiglio, Hernán Ronsino, Ricardo Romero, Julián López, Carla Maliandi, Juan Carrá, Pía Bouzas, Juan Mattio, Clara Anich, Tatiana Goransky y Juan Rapacioli, entre otros.

El colectivo TLP advierte sobre la desaparición del ministerio de Cultura, devenido Secretaría, y la drástica reducción del presupuesto destinado a Cultura y Educación para el próximo año. “La provincia diseña programas para atender a los más vulnerables en donde el Estado pretende hacer donaciones, deslindándose de la responsabilidad de adquirir con los fondos correspondientes el trabajo intelectual de editorxs, escritorxs, traductorxs, correctorxs, diseñadorxs y toda la cadena de trabajadorxs que participan de la producción de un libro. Además, vale recordar, que el Estado asiste o administra por el bien común, no dona”, explican en un comunicado que está circulando por las redes sociales de editoriales como Eterna Cadencia, Caja Negra, Notanpuán, Godot, Dedalus, Interzona, Aquilina y Gárgola, entre otros sellos que están convencidos de que “el pedido de donación es un mamarracho”, como lo define el escritor y editor Ricardo Romero. “Las editoriales que pertenecen al TLP suelen donar libros a organizaciones no gubernamentales y ofrecen generosos descuentos a bibliotecas y sistemas de bibliotecas públicas, pero no a un Estado que no las contempla en su presupuesto, que  ha quitado programas y subsidios y que claramente entiende a la cultura y la educación como válvulas de ajuste en sus  objetivos económicos. Por lo que rechazamos en forma taxativa la convocatoria”, concluyen desde el colectivo de escritores, editores, libreros y periodistas.

“Primero el ministerio de Cultura pasó a ser Secretaría –plantea Juan Mattio a Página 12–. Después nos enteramos de que el presupuesto para el 2019 crecerá sólo un 10 por ciento y quedará atrasado más de 30 puntos en relación a la inflación. Se ven afectados, entre otros, el Fondo Nacional de las Artes y la Biblioteca Nacional. A este ajuste brutal se suma la caída de las ventas de libros –la Fundación El Libro calculó una caída de 30 por ciento entre 2016 y 2017, y se espera que sea peor este año–, el encarecimiento de los insumos para la impresión (casi todos ellos importados) y la dolarización del precio del papel. Por su parte, el Estado desactivó las compras de libros para el Plan Federal de Lectura, que significaba un respaldo para pequeñas y medianas editoriales y sus autores. Las librerías también cierran; una histórica, como lo es Del Mármol, anunció que baja la persiana en diciembre, y también cierran los centros culturales que no pueden afrontar los aumentos en las tarifas”. El colectivo de Trabajadorxs de la Palabra hizo su primera aparición pública el 21 de julio pasado con una suelta de libros y feria de editoriales en apoyo a los 357 trabajadores despedidos de la agencia de noticias Télam. Entonces, el escritor Julián López leyó el comunicado con el que se presentaron en sociedad. “Los despidos en Télam, en Radio del Plata, la crisis de la industria editorial, el cierre de centros de formación docente, el ataque a las bibliotecas populares y centros culturales, el vaciamiento del Conicet y la criminalización de lxs artistas callejerxs dan cuenta de una estrategia destinada a silenciar voces disidentes con el propósito de imponer una mirada única sobre la realidad nacional –alertaron desde el TLP–. Como trabajadorxs de la palabra hacemos público nuestro rechazo al avasallamiento que impone este gobierno, restringiendo el derecho a la información y acceso a los bienes culturales, acorralándonos en la precarización de nuestras prácticas profesionales”.

Mattio (Buenos Aires, 1983), autor de la novela Tres veces luz, completa el cuadro de situación de un panorama lúgubre. “Las grandes multinacionales, como Random House y Planeta, achican sus planes editoriales y algunas editoriales pequeñas y medianas, ya anunciaron que no podrán seguir en 2019. Los medios de comunicación, por su parte, se cierran o se achican de tal manera que los periodistas culturales salen a competir con multitud de colegas para conseguir una colaboración mal paga en alguno de los medios sobrevivientes. Este es el panorama que enfrentamos los y las trabajadorxs del universo del libro. Las estrategias de supervivencia se agotan y el horizonte es cada vez más negro”.

viernes, 5 de octubre de 2018

"La tradición, y no Alighieri, seguramente hicieron de la palabra fabbro una metáfora general del creador"


Jorge Aulicino, que próximamente publicará su traducción corregida de la Divina Comedia en la editorial chilena LOM, sigue leyendo y releyendo esa obra, buscando afinar cada vez más su versión. Aquí se detiene en una mención que, inspirado en Dante, volvió a utilizar T.S. Eliot para homenajear a su amigo Ezra Pound.

La famosa cuestión de il miglior fabbro

El elogio al poeta provenzal Arnaut Daniel que Dante pone en boca de su maestro Guido Guinizelli en el canto XXVI del Purgatorio fue citado por T.S. Eliot en homenaje a Ezra Pound, lector y admirador a su vez de Arnaut y de Dante. Desde entonces, se hizo famoso. En general se lo traduce como “el mejor artesano”, dulcificación o figura más propia de los traductores que de Dante. Pues artesano en el italiano actual suele decirse artigiano, mientras que fabbro significa más concretamente herrero. Se reserva su significado de artífice para el lenguaje literario: il fabbro dell’universo. Es dudoso, para mí, que Dante haya fundado esa acepción. Escribía en una lengua sin antecedentes literarios y debía saber que la primera lectura que harían sus contemporáneos sería literal. Esto es, que leerían, de arranque, herrero y no artífice o artesano, para percibir luego su valor metafórico (de esto se trata la imagen en poesía, tan bien percibida por Dante: la proyección de la idea abstracta –o de la complejidad de un pensamiento– en lo concreto). La profesión de herrero era altamente valorada en la Edad Media, sobre todo porque el herrero era quien forjaba las armas y las herramientas, y no solo el que fundía las herraduras de los caballos. Dante debió pensar sin duda en un herrero y no en cualquier artesano para destacar el valor del trabajo de Arnaut. De modo que la tradición, y no Alighieri, seguramente hicieron de la palabra fabbro una metáfora general del creador. Las traducciones suelen seguir ese rumbo. Me parece, con todo, más acorde con el espíritu popular y material de Dante traducir herrero.

La Real Academia de la Lengua Española admite hasta hoy “fabro”, en castellano, como artífice, y ese fue el término, en desuso según la RAE, que eligió a su vez Battistessa para su traducción, con lo que encontró el modo de darle a la palabra un valor figurado superior y abstracto, manteniendo el sonido.

Para que se entendiera la contundencia de la figura, Dante –creo yo– pensó en un herrero, y en que sus contemporáneos verían en él la mejor figura concreta y cotidiana que podía representar el arte de Arnaut. Por otro lado, el contexto es este:

(...)

“¡Feliz tú, que de nuestras comarcas”,
recomenzó el que primero preguntara,
“para morir mejor, ganas sapiencia!

“La gente que no va con nosotros ofendía
con lo que ya al César, triunfando,
‘reina’ le costó que le gritaran; **

“por eso se van ‘Sodoma’ clamando,
reprobándose, como lo has oído,
y ayudan al ardor avergonzándose.

“Fue nuestro pecado hermafrodítico,
y puesto que no honramos ley humana,
como bestias siguiendo el apetito,

“en nuestro oprobio al partir decimos,
como se lee, el nombre de aquella
que embruteció entre brutos leños.

“Ahora sabes de nuestros actos y pecados:
si saber quieres los nombres que tenemos,
no los sabría, ni es tiempo de decirlos.

“Saber el mío te haré quererlo menos:
soy Guido Guinizelli, y  aquí me purgo ***
por haberme dolido ante el extremo”.

Cual en la tristeza de Licurgo
corrieron los hijos a ver la madre,
tal hice yo, pero con menos ansia,

cuando lo oí nombrarse al padre
mío y de otros que mejor usaron
rimas de amor dulces y gallardas;

y sin oír ni decir, anduve pensativo
un largo trecho, contemplándolo,
separado de él por aquel fuego.

Luego que me complací en mirarlo,
me ofrecí enteramente a su servicio,
con la firmeza de seguro juramento.

Y él me dijo: “Dejas tal vestigio,
por lo que oigo, en mí, y tan claro,
que el Leteo no podrá quitármelo.

“Pero si tus palabras de verdad juraron,
dime por qué razón tanto demuestras,
en el mirar y el decir, que te soy caro”.

Y yo: “Por los dulces dichos tuyos,
que, cuanto dure el decir moderno,
harán queridos todos tus escritos”.

“Oh hermano”, dijo, “este que te muestro
con el dedo”, y señaló un espíritu delante,
“fue el mejor herrero del hablar materno.

“Versos de amor y prosas de romances
las hizo todas; y deja hablar a los estúpidos
que aquel de Lemosín creen que lo vence.

“A voces, más que a verdad, alzan el rostro,
y se afirman así en sus opiniones,
sin escuchar bien arte o comentarios.

“Así lo mismo hicieron con Guittone,
de grito en grito por él alzando el precio,
hasta que la verdad de muchos los venciese.

“Ahora, si tienes tan amplio privilegio,
que es lícito para ti llegar al Claustro
en el que es Cristo abad de aquel colegio,

“reza por mí, ante él, un Padrenuestro,
que tanto hace falta en este mundo,
donde el poder de pecar ya no tenemos”.

Luego, tal vez por dar sitio a un segundo
que había llegado, se perdió en el fuego,
como el pez en agua se va al fondo.

Me adelanté un poco al señalado
y dije que mi deseo a su nombre
preparaba gracioso acogimiento.

El comenzó diciendo libremente:
“Tan m’abellis vostre cortes deman, ****
qu’ieu no me puesc ni voill a vos cobrire.

“Ieu sui Arnaut, que plor e vau cantan;
consiros vei la passada folor,
e vei jausen lo joi qu’esper, denan.

“Ara vos prec, per aquella valor
que vos guida al som de l’escalina,
sovenha vos a temps de ma dolor!”.

Y se ocultó en el fuego que refina.


Dante Alighieri, Purg. 26
Versión Jorge Aulicino


** Suetonio refiere que, triunfador en las Galias, César oyó que algunos soldados lo llamaban “reina” por supuestas relaciones carnales con el rey de Bitinia, en su juventud.

*** Guinizelli, padre adoptado del dolce stil nuovo, nació en Boloña hacia 1230 y murió en 1276, en Padua. Participó, como Dante, de la vida política, aunque del lado de los gibelinos. Los florentinos consideraron su canción Al cor gentil rempaira sempre amore, en la que proclama la asociación del amor con la virtud del alma, el manifiesto de la “moderna” escuela. En los versos siguientes, Guinizelli descalifica a Gerardo de Bornell, poeta de Limoge, y a Guittone d’Arezzo, después de señalar al miglior fabbro del parlar materno, el poeta provenzal Arnaut Daniel, muerto un siglo antes. Donde se entiende que aquel “parlar materno” es, en general, la lengua vulgar en la que escribieron los trovadores y los poetas del siglo XIII en Italia.

**** En provenzal en el original. La versión de los comentaristas en italiano permite esbozar esta: Tanto me place vuestra cortés demanda / que no puedo ni quiero a vos celarme. / Yo soy Arnaut, que lloro y voy cantando; / miro afligido la locura pasada / y la dicha que espero veo ya, delante. / Te ruego ahora por aquel valor / que te guía al sumo de la escala, / recuerdes atemperar a su tiempo mi dolor.