miércoles, 14 de marzo de 2018

¿A quién se le ocurre? A Carrie Waller


El 14 de enero pasado, Guillermo Piro publicó en su columna semanal del diario Perfil la siguiente nota sobre un nuevo orden dado a los libros por una tal Carrie Waller (foto). Es esto que sigue.

Los libros puestos al revés

Cada apasionado de los libros tiene su propia fijación acerca de cómo ordenarlos en los estantes de la biblioteca. Hay quien prefiere ordenarlos por género, quien prefiere el orden alfabético, o por editorial, o por tamaño, o en el orden en que fueron comprados. (Karl Lagerfeld, por ejemplo, tiene una monstruosa colección de libros de arte, todos ordenados horizontalmente, unos sobre otros. Juro haber examinado con atención tratando de descubrir el criterio con que están ordenados, pero no lo encontré.) Los libros son objetos bellos y por esto no escapan a la atención de diseñadores de interiores y fotógrafos, que cuando tienen la ocasión los organizan con criterios netamente estéticos. Hace unos años, la moda era ordenarlos por color; ahora a alguien se le ocurrió organizarlos al revés, con el lomo hacia adentro y poniendo en evidencia las páginas. De ese modo, los libros parecen más ordenados, en amonía con el resto de la habitación y, naturalmente, formando una paleta de colores coherente, como explica Natasha Meiningeren en el blog de diseño Outside and In.

Cada uno hace con sus libros lo que quiere, pero la nueva moda generó algunas indignaciones entre aquellos que opinan que los libros son para leerlos –y tal vez un poco también para mostrarlos en los estantes– y no para ser tratados como un ingrediente del diseño. En un artículo en el sitio Buzzfeed se les pedía a los lectores que votaran si esta moda les parecía una “abominación” o algo “absolutamente inocuo”, y el 87 por ciento eligió la abominación. Una de las primeras fotos de los libros al revés fue publicada en Instagram en octubre por Carrie Waller, una diseñadora que administra el blog Dream Green DIY. Waller explicaba: “¿Los libros no combinan bien con los muebles? No se preocupen. ¿Quieren una solución facilísima? Acomódenlos al revés y todo estará ordenado”. A algunos les pareció una idea óptima, pero muchos otros la tildaron de estúpida –a la idea, no a ella; bueno, un poco también a ella.

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