martes, 9 de julio de 2019

"Por qué nos dejamos manosear la lengua por organismos que ni siquiera saben fijarla con rigor"

Académicos españoles durante una sesión de la RAE


Uno de los tantísimos temas sensibles que se desprenden de la mínima cruzada que estamos realizando contra el Diccionario de la Real Academia es, justamente, el de la transcripción y/o adaptación de palabras de otros orígenes que la institución no sabe cómo interpretar. Acaso como resultado de haber expulsado a los judíos de España en 1492 y de no haber convivido desde entonces con ellos, o del antisemitismo siempre a flor de piel de muchos peninsulares, todavía no supieron resolver la transcripción al castellano de la palabra ídish y de su significado. Así lo ve Andrés Ehrenhaus, autor del siguiente artículo. 

El caso del yidis 
o las virtudes de escuchar con el tujes


Desde hace un tiempo la Real Academia de la Lengua en Escabeche delega en la Fondue, su franquicia armada, el accionar fiscalizador de sus hablantes, verbigracia súbditos. Éste, entre otros ejemplos de maravillosa facundia, nos conmina a abandonar la práctica desafecta de la voz ídish (o, si se quiere, yidish e incluso ídishe), que es lo más cercano a la pronunciación real de los propios hablantes hispanos de esa lengua, y pretende que la transcribamos como nadie la dice en ninguna parte, salvo quizás en las siestas plenarias de pantufla y gorro de la Magna Casa.

El tema ya lo trató con más amplitud y mucho mejor que yo Marietta Gargatagli en un artículo publicado aquí mismo en 2011 (http://clubdetraductoresliterariosdebaires.blogspot.com/2011/10/oi-oi-oi.html), y no merecería otra vuelta de tuerca de no ser porque , mientras buscaba información al respecto, tropecé con una nota al pie en la entrada Yidis de Wikipedia, ingresada en 2007, que dice exactamente esto:

La Fundación IWO por medio de la Academia Argentina de Letras solicitó a la Real Academia Española que reemplace el término ‘yidis’ (que aparece en el Diccionario panhispánico de dudas) por ‘ídish’. La ponencia de la IWO sostiene que la ortografía ‘yidis’ está basada en la palabra inglesa yiddish, mientras que ‘ídish’ proviene directamente del castellano empleado en Sudamérica. La Real Academia contestó que ‘está preparando la 23ª edición del Diccionario de la lengua, en cuyo texto es su intención que aparezca el término ídish y sus variantes formales”.

¡Epa! Bien por la Academia, podría pensar el incauto. Mas no. Resulta que la 23ª edición del citado Diccionario se publicó nomás –en 2015– sin que esa voz fuese alterada en lo esencial. Ahora la entrada del DLE dice que el yidis (y dale) es una variedad del alto alemán, con elementos hebreos y eslavos, que hablan los judíos askenazíes. Del ídish y las buenas intenciones ni noticias.

Es más, la recomendación de la Fondue al respecto sigue siendo tajante. En su comunicado yidis, grafía apropiada para este dialecto e ilustrado por la foto adjunta, donde se aprecia con lujo de detalles el atinado concepto que tiene este comisariado lingüístico de la cultura askenazi, la Fondue insiste: “Yidis es la grafía que se recomienda para designar a este dialecto, mejor que otras variantes como yidish o yídishsegún indica el Diccionario panhispánico de dudas. La voz yidis es la forma hispanizada del término alemán jüdisch (‘judío’) y con ella se denomina el dialecto alto alemán que hablan los judíos originarios de la Europa central y oriental.

Así, en ejemplos periodísticos como «Las escuelas en yídish fueron cerradas y transformadas en colegios rusos» o «La escritora Iréne Némirosvky, que fue asesinada en Auschwitz en 1942, tras una vida intensa, cosmopolita y cercana al ambiente yidish de la Europa oriental» habría sido preferible: «Las escuelas en yídish [sic] fueron cerradas y transformadas en colegios rusos» y «La escritora Iréne Némirosvky, que fue asesinada en Auschwitz en 1942, tras una vida intensa, cosmopolita y cercana al ambiente yidish[sic] de la Europa oriental»”.

Y, si vamos al DPD, nos retrovamos más o menos la misma mandanga: yidis. Adaptación gráfica propuesta para la voz inglesa yiddish —adaptada, a su vez, del adjetivo alemán jüdisch (‘judío’)—, que designa el dialecto altoalemán hablado por los judíos originarios de la Europa central y oriental, que se escribe en caracteres hebreos: «El yidis es el idioma que hablaron los judíos» (Moreno Lenguas [Esp. 1990] 32). Deben evitarse grafías híbridas como yidish o yídish, que no son ni inglesas ni españolas.

(La negrita es de ellos; el subrayado y los sics, míos).

Con esto ya hay bastante, creo. Aparte del genial ejercicio à la Menard que nos ofrece el comunicado de la Fondue, hay varias cosas que llaman la atención del lector más o menos atento y sensible. La primera es que digan con toda naturalidad naturalizadora que yidis es la forma hispanizada del término inglés Yiddish, derivado del altoalemán jüdisch, cuando en alemán existe jiddisch, sobre todo ligada a Sprache (lengua); la segunda es que persistan en considerar dialecto lo que, por ejemplo para la Enciclopedia Británica, es claramente otra cosa: “Yiddish language, one of the many Germanic languages that form a branch of the Indo-European language family. Yiddish is the language of the Ashkenazim, central and eastern European Jews and their descendants. Written in the Hebrew alphabet, it became one of the world’s most widespread languages, appearing in most countries with a Jewish population by the 19th century. Along with Hebrew and Aramaic, it is one of the three major literary languages of Jewish history.”

Huelga decir que esta y muchas otras autoridades consideran al ídish una lengua con todas las de la ley, pues cuenta con alfabeto, grafía, gramática, vocabulario y, lo que es aún más determinante, corpus literario propios, cuya riqueza, como consigna perfectamente Gargatagli en su excelente artículo, ha perfundido no solo el habla sino también la expresión escrita de áreas lingüísticamente tan vitales, variadas y dinámicas como la norteamericana, la rioplatense, la hebrea, etc. Pero existe aún un tercer motivo de asombro y es que la Real se empeñe en querer defenestrar el sonido “sh” y su transcripción escrita, como si pudiera tirar por la ventana de la lengua lo que su oído esplendoroso ni oye ni escucha, en cambio de abrir el tujes a nuevos sonidos y usos que se le meten aunque no quiera. Y el asombro se redobla cuando, no obstante su celo hispanizante, acepta voces como kasher o gulash, que mucho tememos vayan a convertirse, con el paso inexorable del tiempo y el buen oficio de la Fondue, en kaser (o caser) y gulas.

Sinceramente, no sé por qué nos dejamos manosear la lengua por organismos que ni siquiera saben fijarla con rigor, y que recurren a toda clase de incongruencias internas para pretender sacarle brillo a lo que ya lo tiene en sus formas naturales. Dudo que el proyecto político de imponer el español de España (esa entelequia) a todo el mundo castellanoparlante tenga futuro; sin embargo, entiendo que tiene presente, un presente de lo más fastidioso y muy poco útil, incluso para los gentiles.

lunes, 8 de julio de 2019

Por qué no hay que usar el Diccionario de la Real Academia, prejuicioso, racista y mal redactado (6)


 Hay una frase hecha que forma parte de la filosofía de los locutores: "las comparaciones siempre son odiosas". Vale la pena agregar que, cuando pronunciada por un badulaque (que en la 3a. acepción del DRAE significa "Persona necia, inconsistente") esa verdad de Perogrullo es una prueba irrefutable de culpabilidad. Veamos por caso qué pasa cuando la RAE se pone a deinir la palabra "aprender": 

(1) APRENDER

RAE
Del lat. apprehendĕre.
1.tr.Adquirir el conocimiento de algo por medio del estudio o de la experiencia. U. t. c. intr. 
Ej.: Hay que aprender de los propios errores.

2. tr. Concebir algo por meras apariencias, o poco fundamento.

3. tr. Fijar algo en la memoria
Ej.: No consigo comprender su teléfono.

Veamos ahora qué dice la siempre criticada Wikipedia, que, convengamos, define con mucho más detalle que el DRAE.

Wikipedia
El aprendizaje es el proceso a través del cual se modifican y adquieren habilidades, destrezasconocimientos, conductas y valores. Esto como resultado del estudio, la experiencia, la instrucción, el razonamiento y la observación. Este proceso puede ser analizado desde distintas perspectivas, por lo que existen distintss teorías del aprendizaje. Es una de las funciones mentales más importantes en humanos, animales y sistemas artificiales. En él intervienen diversos factores que van desde el medio en el cual se desenvuelve el ser humano, así como los valores y principios que se aprenden en la familia. En esta última se establecen los principios del aprendizaje de todo individuo y se afianza el conocimiento recibido, el cual forma la base para aprendizajes posteriores.

Por su parte, Le Robert (edición de 1994), Le Robert Brio (edición de 2004), el Diccionario Práctico (2004) el Diccionario Treccani y el Oxford, tomando más espacio que el DRAE, su colega bobo, diceN:

Le Robert (1994) 
Apprendre
Viene del latín apprehendere en el sentido psicológico del término. El verbo significa (saisir par l’esprit = agarrar por la mente) y adquirir por sí mismo conocimientos... El sentidos ubjetivo del verbo corresponde a contratar un habilidad, y devenir capaz de (algo) por la experiència.

(diferente del sentido intransitivo que ofrece el DRAE, donde el énfasis está puesto en siempre aprender algo).

El sentido de aprendizaje significa formación técnica o artesanal.

Le Robert Brio (2004, Analyse comparative des mots)
Sentido subjetivo: ser prudente, informado de (algo) =, buscar adquirir un conjunto de conocimientos por un trabajo intellectual o por la experiencia... buscar a adquirir un comportamiento, buscar devenir capaz de (algo)

(En francés tiene un sentido objctivo parecido a "enseñar").

Dicionario Práctico (I. Bosque, 2004)
Aprender
Con sustantivos: aprender la lección, el tema, la regla, etc.
Con adverbios y preposición: aprender a consciencia, al pie de la letra, a compotrarse, etc.

DiccionarioTreccani (Italiano online)
Apprèndere v. tr. [lat. apprĕndĕre, apprĕhendĕre, comp. Di ad- e pre(he)ndĕre «prendere»] (coniug. Comeprendere).

1.a. Ricevere e ritenerenellamente, imparare: a. cognizioninuove; a. un’arte; è un ragazzoche non apprendenulla.
b. Venire a conoscere: ho appreso con dolore la notizia; ha appreso solo ora di avervinto; non avevaappresoche era statoscelto.
2. letter. Insegnare: l’amorosoApprendeva lamento a’ giovinetti (Foscolo).
3. intr. pron. a.Afferrarsi, aggrapparsi: m’appresi a un ramo per non cadere.
b. Attaccarsi, appigliarsi, detto del fuoco, e fig. dell’amore, dellepassioni: ilfuocos’appreserapidamenteallacapanna; Amorch’al cor gentil rattos’apprende (Dante).

Oxford (learn and learning)
Gain or acquire knowledge of or skill in (something) by study, experience, or being taught. 
Ex. ‘they'd started learning French’
with infinitive: ‘she is learning to play the piano’
no object: ‘we learn from experience’
(learning) The acquisition of knowledge or skillsthrough study, experience, or being taught.‘these children experienced difficulties in learning’
as modifier‘an important learning process’

Algunas conclusiones provisorias:
1ª. Los académicos de la RAE han ido a misa pero nunca abrieron un libro de Psicología (ni historia de las ideas, o de filosofia).

2ª. Son saussareanos: separan la lengua del uso.

3ª. Son “etno y egocéntricos” (el resto del mundo no existe).

viernes, 5 de julio de 2019

Conociendo al enemigo: Bieito Rubido


El pasado  domingo 16 de junio, María Teresa Cardenas M. publicó en lasección Idioma, del diario chileno El Mercurio la siguiente entrevista con Bieito Rubido, director del diario español ABC. Decir que es un dechado de perogrulladas es poco. Sin embargo, no es ése su mayor problema. Bieito Rubido muestra palmariamente con sus dichos hasta qué punto las políticas de Estado que España mantiene para la lengua están inficionadas de un elemento económico que no contempla la libre determinación de los pueblos –véase la mención del euskera y su comparación con las lenguas amazónicas– y manifiestan una visión imperial que resulta absolutamente necesario combatir. A la espera de que nuestros gobiernos adviertan el daño, seguimos abogando para poner estas cuestiones en evidencia. Todos los subrayados son nuestros.

“El lector en papel
está más dispuesto a leer en profundidad”

“Las expectativas son las de siempre: reafirmamos en poner en valor el idioma común, que permite multitud de manifestaciones en todos los órdenes", dice Bieito Rubido (La Coruña, 1957), director del periódico ABC, acerca de la cuarta edición del foro Futuro español en Santiago. Y detalla: "En el programa de este año hablamos no sólo de comunicación, de cultura, sino que también de economía, de cocina, incluso de fútbol. Vamos a abordar aspectos muy interesantes que tienen que ver con la nueva economía, con la forma de comunicamos, con la forma de poner en valor el talento de la gente más joven".

Licenciado en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid, Bieito Rubido ha desarrollado una prolífica carrera en medios escritos, radiales y de televisión de España, y desde 2010 está a la cabeza de ABC, principal periódico del grupo Vocento. Y es precisamente este conglomerado de medios de comunicación el que creo, en 2011, el proyecto Futuro en Español, una instancia que “defiende y promueve la importancia y el carácter estratégico de la lengua española como trascendental activo de la economía, la cultura y la sociedad”.

En  ocho años, Futor en Español  ha organizado 30 encuentros en diferentes regiones de España y seis en América latina, creando alianzas con los más importantes medios de prensa de estos países. A partir de mañana, hasta el miércoles 19, tendrá lugar esta nueva versión en Santiago, con actividades en la Embajada de España, la Universidad de los Andres y el Centro de Convenciones de la Sofofa.

Poco antes de  viajar a Chile, Bieito Rubido habló sobre los alcances y motivaciones Futuro en Español, así como de la importancia que este foro tiene para el diario ABC. “Estamos comprometidos desde el principio –señala–. En primer lugar, porque lo organiza nuestro propio grupo, Vocento, pero sobre todo porque queremos poner en valor el idioma español como puente de una comunidad de 500 millones de personas que no para de crecer y que es uno de los activos más interesantes que tenemos todos los que hablamos este idioma. Siempre digo lo mismo: yo cruzo el Atlántico y cambio de continente, de país, de hemisferio, de estación del año y, sin embargo, puedo hablar y entenderme y comunicarme en español, lo cual es una gran riqueza.

–¿Cuáles son los desafíos para el español como lengua mundial?
–Yo creo que el más importante es el desafío del idioma de Internet y el de los negocios. Ya es el segundo idioma después del inglés para Internet y también es el segundo idioma para los negocios, puesto que el chino,que también es muy importante, lo hablan solo los chinos. E1 desafío es ganar cada vez más esos dos campos.

–¿Qué tarea tienen los medios de comunicación hispanoamericanos en el fortalecimiento del español?
Debemos, en primer lugar, tratar de que nuestras versiones del español no se diferencien mucho unas de otras; a veces no hay consenso en tomo al significado de determinadas palabras. Pero sobre todo, yo creo que los medios de comunicación tenemos que trabajar en favor de que la comunidad hispanohablante sea cada día mayor y tenga más prestigio, que lo tiene ya. También el mundo audiovisual  requiere que haya un consenso en la utilización del idioma. El ejemplo contrario salta a la vista: la polémica decisión de Netflix de poner subtítulos en español a la película Roma del director mexicano Alfonso Cuarón, hablada en español. Un tema que incluso se discutió en el VIII Congreso de la Lengua, celebrado en marzo en Córdoba, Argentina.

–¿Cómo es su relación con la Real Academia y con las academias de la lengua española en el mundo que también defiende la riqueza de nuestro idioma?
–Con la academia trabajamos, efectivamente, de manera muy estrecha. Históricamente, desde su nacimiento (en 1903), ABC ha tenido un especial cuidado con la lengua, siempre se ha reconocido en este periódico una muy buena escritura del idioma español, y seguimos en eso. De hecho, en los premios internacionales de periodismo que da este diario el jurado siempre es presidido por el director de la (Real) Academia de la Lengua, lo cual es una evidencia de que nosotros estamos al servicio de la Academia.

–Además, ellos toman ejemplos de la prensa para contextualizar ciertas palabras.
–Exacto. Ahora mismo hay palabras que se incorporan con una rapidez muy importante al diccionario, lo que antes no ocurría así. Y en eso juegan un papel muy importante los medios, porque son los que ponen en el escenario público ese tipo de expresiones.

–¿Por el contrario, qué le parece que vayan desapareciendo palabras?
–Bueno, eso es una pena, porque un idioma se enriquece por la cantidad de formas que tiene de expresar y darles nombre a las cosas. Hay un montón de palabras que se van perdiendo, que caen en desuso, pero al mismo tiempo se van incorporando otras. En fin, el idioma es un ser vivo, como lo es cualquier manifestación del ser humano.

–¿Por qué cree que se ha dado una diferencia entre los libros y los periódicos respecto de su compartimiento en formato digital? Los libros electrónicos parecen haber tocado techo, en beneficio del libro impreso; no así los diarios.
–Yo creo que la lectura sigue formando parte del último paraíso que tiene el ser humano, que es la intimidad. Y me parece que la lectura del libro admite esa relación íntima del lector con lo que está leyendo, mientras que las noticias se consumen con velocidad y forman parte del caos que representa la actualidad. La actualidad siempre es caótica, está surgiendo constantemente porque  de repente hay un atentado, un terremoto, un maremoto, la muerte de alguien importante. Creo que la actitud del ser humano ante esos textos es distinta.

–Eso distingue también el periódico digital del impreso, y los hace complementarios, ¿no?
–Sin duda. En el periódico en papel el pensamiento es más elaborado, mientras que en las redes, lo que sabemos, es que el internauta medio está alrededor de 20 segundos por noticia. Pincha, lee un poco, lee el titular y ya no lee más, salvo casos excepcionales. Lo sabemos, porque se puede medir, que el consumo de la noticia es un consumo cargado de ansiedad, muy precipitado, mientras que en el periódico de papel tienes esa misma relación que yo decía antes con el libro. La actitud del lector es diferente; es decir, el lector del papel está más predispuesto a leer en profundidad que el lector en una pantalla o un móvil. Tengo la corazonada de que a los periódicos impresos todavía nos queda mucha vida.

–¿Contribuye la educación de nuestros países al futuro del español?
–Yo creo que sí. Vamos, en España tenemos el fenómeno de determinados territorios que en un afán de reivindicar políticamente sus peculiaridades están sobrevalorando su idioma, pero son idiomas muy minoritarios. El euskera lo hablan apenas 200 mil personas, es como un idioma de la selva amazónica. El objetivo último de cualquier idioma es comunicarte y si no sirve para eso, pues, es como una especie de muralla china. Yo creo que sí, que en España tiene mucha importancia la educación en lengua española. Y creo que en el resto de Iberoamérica la realidad del idioma es brillantísima. E1español en sí mismo es una historia de éxito, es decir, no ha parado de crecer, no ha parado de comunicar y de intercomunicar a unos con otros. El segundo país de hispanohablantes ahora mismo es Estados Unidos; el primero es México.

–¿Cree que es un peligro la influencia de otros idiomas, como el inglés?
–Sin duda, por eso el papel de las academias es tan importante, porque efectivamente hay una especie de sobreactuación y sobrevaloración de expresiones, sobre todo en inglés y sobre todo en el mundo de los economistas y banqueros, y de los tecnólogos. Son dos colectivos que deben ser reeducados en el uso correcto de las expresiones en español.

jueves, 4 de julio de 2019

Fue donada la biblioteca de Aurora Bernárdez

El pasado 2 de julio, en el diario Página 12, Silvina Friera publicó la siguiente nota a propósito del destino de la biblioteca de la traductora argentina Aurora Bernárdez.


La hora de Aurora Bernárdez

La hora de Aurora llegó con sus poemas y ahora con su legado. “Escarbo en mi alma como un perro,/ encuentro viejos huesos enterrados./ ¿Por quién?/ Los dejo fuera,/ por si acaso,/ al vasto amparo de la hierba”, escribió en el poema “La memoria”. La biblioteca de la gran traductora Aurora Bernárdez (1920-2014) –elogiada por sus traducciones de Jean Paul-Sartre, Albert Camus y Gustave Flaubert del francés; Paul Bowles o Lawrence Durrell del inglés; y también Italo Calvino del italiano, entre otras–, quien fuera la primera esposa de Julio Cortázar y su albacea literaria, fue donada por su sobrina Alejandra Bernárdez a la Universidad de San Jorge de Zaragoza (España). En este fondo documental integrado por 2.405 piezas hay ediciones de todos los títulos de Cortázar, como Rayuela en serbio, chino, italiano, portugués, croata y hebreo; Marcel Proust completo en francés; libros de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Enrique Vila-Matas, Javier Marías, Ida Vitale, Henri Michaux, y una colección de la inglesa Barbara Pym, además de talismanes, objetos, apuntes y fotografías encontradas dentro de los libros.

Alejandra Bernárdez, hija de Mariano Bernárdez, uno de los hermanos de Aurora, cuenta a Página 12 desde Zaragoza que intentó seguir el ejemplo de su tía. “No pertenezco al mundo de la literatura como ella, no tengo esos contactos. La elección del destino de la biblioteca de Aurora fue después de analizar otras posibilidades como la Fundación Juan March, el Fondo Documental Carmen Balcells, la universidad de Salamanca, incluso la Biblioteca Nacional de la Argentina, cuando estaba Alberto Manguel como director, que era muy amigo de Aurora. Manguel estaba muy interesado, pero pocos meses después él renunció al puesto y se marchó. Era una operación muy compleja porque había que trasladar la biblioteca y garantizar que ese fondo estuviera en condiciones”. Una vez que la Biblioteca Nacional quedó descartada, se decidió por la Universidad de San Jorge porque ahí están dos amigos y exprofesores de Alejandra: Lourdes Diego, responsable de Cultura de la Universidad; y Javier Hernández, actual decano de la facultad de Comunicación. Además, la Universidad de San Jorge tiene la carrera de grado de traducción y un posgrado. “Me parecía muy apropiado que estuviera ahí la biblioteca de Aurora”, dice Alejandra.

La sobrina de Aurora Bernárdez, que vive en Barcelona, aún está sorprendida por la biblioteca de su tía. “La conocía de haberla visto muchas veces en París. Al catalogarla, descubrí que había autores de los que tenía muchos libros, lo cual me hacía pensar que eran los autores que más le gustaban. Tenía toda la colección en francés de Marcel Proust, uno de sus autores preferidos. De escritores españoles, tenía muchísimos libros de Javier Marías y Enrique Vila-Matas; era una fan de ellos y eso lo sé porque me lo decía ella. También tenía los libros de Manguel, que estaban todos dedicados porque se los enviaba él en cuanto los editaba. Tenía libros de Borges y Bioy Casares, tenía los libros de Henri Michaux, a quien ella tradujo; una colección de novelas de la escritora inglesa Barbara Pym –enumera su sobrina algunos de los autores de la biblioteca de su tía–. Me llamaron la atención los objetos que estaban dentro de los libros, las cosas más insólitas que usaba como señaladores: pasajes de avión, una factura, la nómina de la Unesco o un ticket de metro”.

A diferencia de Cortázar, Aurora no tenía la costumbre de anotar los libros que leía. Pero hay algunas excepciones. En las primeras páginas de Soñar la realidad, del mexicano Sergio Pitol, Premio Cervantes, escribió: “Piensa bien (pero escribe mal)”. Alejandra advierte que quizá no anotaba los libros porque su tía tenía “una gran memoria”. “Cortázar sí hacía anotaciones, incluso señalaba las páginas de esas anotaciones, supongo porque después las consultaba a la hora de escribir, algo que Aurora no hizo. Aunque ella escribió algunas poesías y cuentos, que se publicaron en El libro de Aurora, no fue una escritora como Julio”, plantea su sobrina. “Aurora fue una gran traductora, lo dijo Cortázar antes de conocerla en una revista, hablando de una traducción que Aurora hizo de Jean-Paul Sartre. Me acuerdo de que estábamos viendo libros con mi tía en una librería y Aurora estaba mirando un libro de un poeta inglés traducido al español. Ella me señaló un poema y me dijo que lo traduciría de esta forma. Primero me leyó la traducción al español que habían hecho y luego introdujo un pequeño matiz que era una maravilla”.

Aurora nació en Buenos Aires, el 23 de febrero de 1920 y murió en París, a los 94 años, el 8 de noviembre de 2014. Estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires y muy tempranamente se dedicó a la traducción. Conoció a Cortázar en 1948, se fue con él a París en 1952, los dos trabajaron como traductores para la Unesco, y se separaron en 1968, pero nunca dejaron de ser amigos. Dicen que Cortázar murió en sus brazos, el 12 de febrero de 1984. Desde entonces quedó como heredera de su obra publicada y albacea literaria del escritor. A ella se le debe la publicación póstuma de varias novelas como Divertimento (1986) y El examen (1986), Diario de Andrés Fava (1995); textos críticos como Imagen de John Keats y los Papeles inesperados (2009), entre otros libros. “Me gusta la frase 'la hora de Aurora', a ella también le hubiera hecho gracia –reconoce Alejandra con un tono risueño–. Uno de los objetivos de haber donado la biblioteca es hacer trabajos sobre la figura de Aurora como traductora y como editora de Cortázar. Ella ocupó un segundo lugar, pero no era una persona a la que le interesara la notoriedad. A Cortázar le interesaba escribir y a Aurora, leer. Mi interés es que la figura de Aurora no sea investigada como la 'viuda' de Cortázar, sino como la traductora y la intelectual que fue”, concluye su sobrina.

miércoles, 3 de julio de 2019

Carlos López Beltrán, en julio, visitó el Club de Traductores Literarios de Buenos Aires


Ayer nos visitó el poeta y científico mexicano Carlos López Beltrán para hablarnos de ciencia, poesía y traducción y despacharse contra la erudición light en la época de internet. Según señaló, la experiencia de la poesía no está limitada a lo que los poetas escriban, publiquen y a que sus lectores los lean. Asimismo, la experiencia de la ciencia no está limitada a lo que hacen y publican los científicos y los que sus lectores hacen con ello. En ambas disciplinas hay experiencias comunes y comunicables, coincidencias y espacios de contaminación y fecundación. Ambas experiencias se dan en territorios permeables. La contaminación entre el saber científico y la poesía pasa por muchas formas de la traducción. Traducción entre lenguajes y traducción entre lenguas. Los poetas, según señaló, son esas esponjas preñadas de todo lo que los afecta, que traducen (trasladan) todo lo que pueden a su escritura. La época actual permite que esas esponjas actúen mundialmente, llevando y trayendo saberes y vocabulario a los que acceden en segundos. Lo que en principio es una situación magnífica capaz de preñar la poesía de palabras e imágenes múltiples (por ejemplo procedentes de las ciencias) ha fomentado también un fenómeno que de “erudición wikipédica”, y que produce poesía predecible y aburrida.

Para los interesados, aquí está la filmación de la charla: https://www.youtube.com/watch?v=tMBnSzabYEc&feature=youtu.be


Carlos López Beltrán (Minatitlán Veracruz, México, 1957) es científico y poeta. Estudió biología experimental (UAM-Iztapalapa), Letras Hispánicas (FFyL UNAM), maestría en Filosofía e Historia de las Ciencias (UAM-Iztapalapa y Universidad de Cambridge) e hizo su doctorado en Historia y Filosofía de las Ciencias (King´s College, Londres). Se dedicó durante una década a la escritura científica en castellano con fines de divulgación. También ha sido traductor del inglés y del francés al castellano de libros científicos y literarios, y editor de colecciones de libros y otros textos de divulgación científica. Ha colaborado en esfuerzos de investigación internacional de amplio alcance como el de la Historia Cultural de la Herencia (Instituto Max Planck de Historia de las Ciencias, Berlín) y, Genómica Mestiza, Raza y genética en Latinoamérica (Universidad de Manchester). En la actualidad se desempeña como investigador titular del Instituto de Investigaciones Filosóficas de la UNAM. Se especializa en los estudios filosóficos, históricos y sociales de las ciencias de la vida (biología, medicina y antropología), con especial atención en las representaciones y prácticas vinculadas a la transmisión hereditaria. Recientemente ha centrado su atención en los modos de racialización de las ciencias genómicas, sobre todo en los contextos del mestizaje americano. Como escritor, ha colaborado en varios proyectos editoriales y en revistas culturales; entre éstas NaturalezaCartapaciosSacbéFractal. También, ha publicado los libros de poemas: Hembras desarboladas (2014, Ediciones Sin Nombre/Universidad del Claustro de Sor Juana), Las Cosas No Naturales (Trilce, 1997), Ciudad Erial(Postales, SEP, 1987), Entre los Intersticios (La Máquina de Escribir, 1980), así como el libro de ensayos El material de los años (2014, Fractal, CONACULTA). Entre sus antologías, distinguen La Generación del Cordero. Antología de la Poesía Actual en las Islas Británicas (Trilce ediciones, 2000) y 359 Delicados (con filtro). Antología de la poesía actual en México (Lom Ediciones, 2012), en la cual ha participado como compilador junto al poeta Pedro Serrano.

martes, 2 de julio de 2019

Ana Eugenia Vázquez en el SPET, en julio


En el próximo encuentro, que tendrá lugar el miércoles 10 de julio de 2019 a las 18:30 en el Salón de Conferencias del IES en Lenguas Vivas “Juan R. Fernández” (Carlos Pellegrini 1515), nuestra invitada, Ana Eugenia Vázquez, expondrá sobre el tema “El mercado mundial de los afectos. Novela y traducción en el siglo XIX  argentino”.

Ana Eugenia Vázquez es licenciada en Letras (UBA) y traductora en Francés (IESLV JRF). Actualmente es becaria doctoral del CONICET con una tesis sobre la traducción y circulación de literatura francesa durante el romanticismo argentino. En el Lenguas Vivas enseña Estudios de Traducción en el Traductorado en Portugués y codirige el proyecto "Bibliotecas sin muros: las colecciones editoriales de literatura traducida en Argentina ( s. xix-xxi)".

Lectura sugerida:
Ana Eugenia Vázquez (2017):  “Puntos de partida para la literatura nacional: libros europeos, folletines franceses y gabinetes de lectura.” En: Boletín del posgrado en Historia de la Universidad Torcuato Di Tella (ISSN- 2250-6772). (En prensa)

Quienes confirmen su asistencia recibirán por correo electrónico el material de lectura sugerida para este encuentro.

Asimismo, aquéllos que tenga previsto solicitar un certificado de asistencia (un servicio gratuito del SPET), por favor no se olviden de firmar después de la reunión en la lista disponible en Cooperadora.


lunes, 1 de julio de 2019

Por qué no hay que usar el Diccionario de la Real Academia, prejuicioso, racista y mal redactado (5)


Si hacemos un poco de historia, tenemos que en 1789, el químico francés Claude Louis Berthollet (1748-1822) sintetizó un nuevo compuesto con propiedades desinfectantes y blanqueadoras que denominó agua de Javel. Se trataba del hipoclorito de sodio, que se conoce también como lejía, lavandina, agua jane, cloro, blanqueador, etc., según las denominaciones que se le dan en los diversos países de la lengua castellana.

Hoy, todos esos nombres sirven para denominar  a una gran variedad de sustancias que, en disolución  acuosa, son un fuerte oxidante, y que suelen utilizarse como desinfectantes, como decolorantes y en general como solventes de materias orgánicas, sin embargo, puestos a ¿definir? los cosos de la RAE nombran se abocan a “lejía”, reservando para todas las otras variantes el rango de “americanismos”:

Lavandina
De Lavandina®, marca reg.

1.     f. Arg., Bol., Chile, Par. y Ur. lejía.
  
lejía
Del lat. lixivia.

1.     f. Solución de sales alcalinas en agua, que se utiliza en limpieza como desinfectante y blanqueador doméstico.
  
Dejando de lado, de momento, que bien podría decirse que la lavandina al menos es simplemente cloro disuelto, y que “en limpieza” no hace falta en la frase (ya que el DRAE economiza tanto), el problema aquí es que el idioma rector es el español de España, puesto que quien oiga o vea escrita la palabra “lavandina” sabrá que es el modo en que en ciertos países llaman a la lejía… Es decir, el DRAE traduce, no define. Y está bien que lo haga, al final, ¿no? Porque se trata de idioma distintos. Salvo que el DRAE debería aclarar entonces que es un diccionario multilingüe.