Álvarez y Aulicino |
“Jorge Aulicino (Buenos Aires, 1949) es uno de los mejores poetas contemporáneos y tradujo del italiano, además, a dos verdaderos elefantes de las letras: Dante y Pavese”, dice la bajada de la entrevista que la poeta y narradora Mercedes Álvarez publicó el pasado 20 de abril en el diario Perfil.
“Cada época intenta una traducción distinta”
“Todo
lector es un traductor”, dice Jorge Aulicino. Y así empieza a hablar de la Divina Comedia, que tradujo para Edhasa
hace algunos años y que ahora revisa para una nueva edición. “Yo no soy
bilingüe en italiano; el italiano es una segunda lengua, por eso me veo
obligado a traducir. Además, las ediciones que había de la Divina Comedia corresponden a una época. No hay que ser un gran
filólogo para darse cuenta. La de Mitre es del siglo XIX, la de Crespo es de
mediados del siglo XX. Y cada época intenta una traducción distinta.
Luego hay una de Juan de la Pezuela, también del siglo XIX, pero en un lenguaje
muy español”. La Comedia es un texto
de gran dificultad de traducción, y en este sentido, Aulicino apunta: “El
italiano que usa es un italiano muy antiguo que todavía era toscano. El Paraíso
es lo que más complicaciones trae, porque apela a un recurso que está en los
tres libros, pero se hace más denso, que es la alusión. No menciona las cosas
directamente por su nombre. Dice por ejemplo: “los hijos de Latona”, que son
Apolo y Diana, pero no los menciona. Este recurso es abrumador, y casi es una
decodificación del texto lo que hay que hacer. O decodificás, y escribís en
castellano de manera más directa, o tratás de mantener la alusión hasta donde
se pueda. Yo elegí un camino medio. Miré mucho la traducción de Martínez de
Merlo, la última que hicieron los españoles, que es muy buena, pero para mi
gusto demasiado explicativa”.
¿Cómo traducir la Comedia: en
prosa o en verso? “En prosa”, dice Aulicino, “se corre el riesgo de explicar,
de traducir explicando. El otro motivo es recrear algún tipo de ritmo, no la
tercera rima, pero es necesario que haya algún ritmo. Me interesa poner el
acento en el lenguaje, antes que en cualquier otra cosa. Por eso elegí el verso
semilibre. A veces se va del endecasílabo, porque me parece que se pierde mucho
si esto se respeta, como hace Mitre, por ejemplo. Dante está trabajando con una
lengua nueva literariamente, una lengua que no se escribía aunque se hablara.
Maneja de manera tal la resonancia de cada palabra que es casi mágica”.
Combinar
la tarea de traductor con la de poeta es algo que ha hecho siempre. “Son
distintas instancias del lenguaje”, apunta. Aulicino parte siempre de una idea,
o de un título. “Idea en un sentido muy vago, algo muy general”. Ocurre con su
último libro: Corredores en el parque.
“Tengo una obsesión por la gente que corre en la ciudad. Hay una escena en la
película Los Cazafantasmas, donde los
fantasmas invaden la ciudad y pasa un maratonista fantasma corriendo. Es muy
pueril, pero me hizo asociar los fantasmas con los corredores en el parque de
noche. Y así surgió el libro”.
La última publicación de Aulicino es su traducción de Pavese para
Ediciones del Dock: Trabajar cansa/Vendrá
la muerte y tendrá tus ojos. “La traducción de Alonso tiene sesenta años.
Yo la leí cuando tenía veinte años, y era la única que había. Tiempo después lo
leí en italiano. No es mala la traducción de Alonso, pero el problema es que no
le da mucha importancia a conseguir el estilo coloquial que tiene Pavese”. La
fascinación de Aulicino con Pavese empezó con la primera lectura en español, y
se afirmó con la posterior lectura en italiano: “Pavese abrió un camino. Más en
la generación anterior a la mía. Piglia o Saer siempre citaban a Pavese”. Esta
nueva traducción empezó hace diez años, en el mismo bar donde estamos sentados
hoy haciendo esta entrevista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario